sábado, 29 de octubre de 2011

POESÍAS SIMIESCAS

 

Existe actualmente una tendencia que quiere poner en el mismo plano a humanos y animales, minimizando las diferencias entre unos y otros, pretendiendo que no existe una barrera cualitativa entre los dos mundos. Intentando colar la idea de que no se trata de una desigualdad cualitativa y esencial, sino simplemente de una cuestión de grado, de habilidades que los humanos poseerían en mayor medida pero no marcarían una separación neta y significativa.

En definitiva, se pretende que todos somos lo mismo, humanos y animales, recurriendo para ello a una constante tergiversación de la realidad y a una interpretación totalmente ideológica de resultados científicos que en sí pueden tener interés.

Extraño puede parecer este punto de vista, pero no se trata de las manías de individuos excéntricos, sino de ideas bastante difundidas que son parte esencial de la impostura animalista y lamentablemente gozan de amplia financiación y apoyo.

Un excelente ejemplo de esta mentalidad y de esta ciencia pervertida para llevar agua al molino del animalismo es este artículo sobre el trabajo de un matrimonio americano, que ha dedicado su vida a trabajar con los chimpancés intentando enseñarles el lenguaje -el de los signos que utilizan los sordomudos- con el objetivo declarado de “combatir la idea de que el lenguaje es el último bastión de la singularidad humana“


No hay duda de que los resultados del trabajo de esta pareja sean en sí mismos interesantes. Han conseguido enseñar algo así como un centenar de signos a los chimpancés y éstos los han transmitido a su descendencia, demostrando una embrionaria capacidad lingüística. Pero esto es todo. Pretender que un resultado tan pobre elimine la barrera entre el hombre y el animal que representa el uso del lenguaje es totalmente absurdo, tanto como pretender que no haya una barrera entre el hombre y el pez por el hecho de que los hombres puedan bucear durante algún tiempo.

En realidad lo que demuestra el esfuerzo de estos investigadores es exactamente lo contrario de lo que querían. Han conseguido llevar al simio al límite de la capacidad que su cerebro le permite, hasta el punto de que considera extraños a sus congéneres no educados, pero ello mismo demuestra la incolmable barrera que le separa del ser humano. Porque ha dejado claro cuál es el límite de la capacidad lingüística simiesca.

Partiendo del núcleo de resultados válidos de sus trabajos, de ciertos comportamientos y usos del lenguaje análogos a los humanos, abandonan sin embargo cualquier decoro cuando se lanzan a interpretaciones fantasiosas y arbitrarias. Es aquí donde se les ve el plumero de manera evidente, la intención declarada de humanizar a los simios y demostrar que en definitiva son como nosotros. ¡Llegando incluso a la risible pretensión de que crean poesías porque repiten algunas sucesiones de signos similares!

Cabría preguntar, a estos animalistas que de verdad se toman en serio la igualdad entre el hombre y el animal, si les aceptan como compañeros de cama o de mesa, o si les llevan al teatro o a escuchar un concierto. Quizás sea esto un futuro concebible viendo que buena parte de la población está volviendo a comportamientos animalescos y están orgullosos de ello, pero difícilmente esto es un progreso para el mundo animal sino una regresión del mundo humano. Y esto me da pie para comentar las pulsiones, las tendencias ocultas que hay detrás del fanatismo animalista.

Que la manía de considerar iguales a hombres y animales lleve fatalmente a una degeneración de los primeros es evidente e inevitable, pues toda tendencia igualitaria conduce a la nivelación en el nivel inferior, a destruir lo que es superior para igualar con lo que es inferior. El animalismo es una más de las consecuencias perversas del igualitarismo, de esta enfermedad que considera inmorales las diferencias y desigualdades, de esta pulsión patológica por eliminarlas o considerarlas irrelevantes. Esta ideología es un igualitarismo que pretende superar los límites de la especie. Perversa como es toda tendencia a la igualdad entre los seres humanos, es perversión al cuadrado cuando salta los límites de la propia especie.

Pero hay algo más. Hay algo más profundo que la simple extensión de la infatuación igualitaria a los animales. Se trata de una renuncia del hombre a ser sí mismo, una voluntad de negar lo que es y de traicionar su auténtica y más profunda identidad, volviendo a ser una especie animal. Existen muchos signos de esta voluntad de retorno a la realidad animal y es un tema que merece un tratamiento más extenso.

Para terminar hemos de notar que, si bien la limitada capacidad lingüística de los simios, contrariamente a lo que estos investigadores piensan,  no resta un ápice a la singularidad del ser humano, quizás haga posible en el futuro una utilización de los chimpancés por parte del ser humano. Ridícula es la idea sentimental de que sean compañeros para los humanos a un mosmo nivel, pero bien se podrían aprovechar sus limitadas facultades para que realicen tareas simples, como un animal domesticado más con el valor añadido de su capacidad para comunicarse. Por ejemplo podrían realizar trabajos repetitivos o peligrosos.

Seguramente el matrimonio de investigadores que ha pretendido derribar las barreras entre el hombre y el mono detestaría profundamente estas aplicaciones de su trabajo. Pero precisamente por ello no dejaría de tener una peculiar e irónica justicia.

Una nota final: la próxima semana están previstas las "Jornadas de la Disidencia 2011" y tengo intención de asistir, por lo menos a buena parte de ellas. Si algún lector del blog piensa ir también no estaría mal aprovechar esta ocasión para conocernos personalmente.

domingo, 23 de octubre de 2011

GUERRA EN LIBIA: Acto Final

No suelo publicar artículos tan seguidos pero me parece interesante comentar algo sobre la guerra en Libia., que parece concluida tras la reciente muerte de Gadafi a manos de sus enemigos y la conquista de su último reducto, la ciudad de Sirte que le ha permanecido fiel hasta el final.




En su momento escribí sobre los acontecimientos en Libia una entrada, principalmente impulsado por el disgusto ante la propaganda que nos sirven los medios:


En este artículo intentaba, desde mi limitada perspectiva, penetrar algo en la cortina de desinformación que presentaba la última agresión de la OTAN como la habitual guerra humanitaria para proteger a la población civil…

Esta penosa mentira han seguido repitiéndola, impúdicamente, mes tras mes. Si la fábula de Pinocho se hiciera verdad, creo que al secretario de la OTAN Rasmussen y a los dirigentes francoangloamericanos les habrían llegado las narices hasta el mismísimo desierto libio. Quizá cuando hablaban de la protección y la seguridad de la población civil se referían también a las ciudades como Sirte, bombardeadas continuamente en una campaña aérea sistemática y capilar, hasta que no pudieron seguir resistiendo.

La población de Sirte necesitaba evidentemente ser protegida de sí misma y de sus ideas equivocadas de fidelidad al Coronel. No dejaremos de notar que los ingleses aún conservan su famoso sentido del humor, aunque debo decir que se ha vuelto bastante retorcido.

No hay motivos para modificar un ápice lo que escribí entonces y después de tantos meses es evidente que la lectura era en lo esencial correcta. Solamente creo que erraba en una cuestión: en el artículo hacía demasiado hincapié en una Europa que seguía directrices emanadas desde Estados Unidos, mientras que en realidad parece que fue una maniobra originada desde Europa, por Francia e Inglaterra.

Hecha esta salvedad mantengo punto por punto lo comentado entonces y que me parece totalmente confirmado por el desarrollo de esta guerra. Guerra de agresión de la OTAN que fue la consecuencia inevitable del fracaso del golpe de Estado, preparado desde hacía meses por la diplomacia y los servicios secretos occidentales, para derrocar a Gadafi. La maniobra fracasó porque la mayor parte del país permaneció fiel al Coronel, es más la relación de fuerzas era tan favorable a Gadafi que se tuvo que aprobar una resolución-farsa de la ONU y empezar a bombardear a toda prisa para evitar que la rebelión fuera aplastada.

En realidad nunca sabremos con precisión en qué momento, en qué despachos de París, Londres o Washington, y exactamente quién decidió que había que eliminar a Gadafi. Pero lo que me parece claro es que las cosas así fueron. Si ha sido inteligente o no y cuáles serán las consecuencias a largo plazo lo sabremos en pocos años.

La extensión de la impostura según la cual la población libia se rebeló en bloque contra el dictador, apoyado sólo por mercenarios y por sus más allegados, se revela muy claramente cuando consideramos lo sucedido en este tiempo. Han sido necesarios ocho meses para acabar con Gadafi y hacer triunfar a los rebeldes. Ocho meses de campaña con el constante y decisivo apoyo militar de la Alianza Atlántica, asesores militares, suministro de armas, bombardeos sistemáticos dirigidos a destruir el ejército de Gadafi hasta el último vehículo blindado y el último cañón, sus centros de mando y arsenales, sus refugios, cazándolo como un conejo desde el cielo para eliminarlo. En estas condiciones, si el cuento chino de la rebelión en masa del pueblo contra el odiado dictador fuese verdad, Gadafi habría durado ocho días y no ocho meses.

Cabe decir, muy al contrario, que el Coronel, a pesar de continuos ataques que inmovilizaban sus tropas, destruían sus medios y su -raquítica- maquinaria militar, a pesar del apoyo masivo de los países europeos a los rebeldes, a pesar de ser cazado y perseguido sin cesar desde el aire, por drones, satélites y todos los medios de la tecnología occidental, ha resistido ocho meses y ha sabido combatir en una inferioridad de condiciones total hasta el inevitable desenlace. Esto nos dice, como mínimo, que la versión repetida hasta la saciedad por la propaganda de la OTAN es radicalmente falsa y que por lo menos una buena parte de la población apoyaba a Gadafi. Que no gobernaba un país libre ni democrático pero no tenía ni mucho menos el poder de un autócrata absoluto concentrado en su persona, porque su autoridad se basaba en mantener un complejo equilibrio tribal y sus planes podían ser bloqueados.

Hay que llamar la atención también sobre el gran interés que parecen tener los vencedores tras la ejecución –o linchamiento- de Gadafi, en ocultar su cuerpo y enterrarlo en un lugar secreto. Evidentemente para que su tumba no se convierta en lugar de peregrinación, algo que no se comprende si era el tirano odiado a muerte por su gente como nos quieren hacer creer. Sin embargo se comprende perfectamente si los vencedores tienen en contra a una gran parte de la población, que puede tener la molesta idea de ir a rendir homenaje a la tumba de su líder.

De hecho hasta las mentiras que se han ido inventando para desacreditar a Gadafi son grotescas y ridículas, notándose mucho la dificultad con que la propaganda de guerra se encontraba para hacerlo aparecer como el malo malísimo y a los rebeldes como los buenos.

Como el reparto de Viagra a los soldados para que violasen a las mujeres libias (táctica genial, para ganarse el apoyo de su gente en una guerra civil)…o las amazonas de su guardia personal que presuntamente eran también  vejadas y violadas (otro golpe de genio, tratar tan mal a las personas a él más cercanas, de las cuales dependía su seguridad personal y además -es de suponer- mujeres con una particular mala leche)…hay hasta para nosotros un rinconcito de gloria: he leído en algún sitio que los aviones españoles impidieron que el Coronel utilizase sus armas químicas.

Uno no sabe ya si reír o llorar. Por lo menos podían haber inventado algo mejor. Las agencias de publicidad ya no son lo que eran.

Crímenes ha cometido Gadafi ciertamente y lejos de mí presentarlo como un santo. Pero no es el demonio que ahora nos quieren pintar. Recomiendo para quien aún crea en los medios y para desintoxicarse un poco de su influencia, leer lo que decían de Gadafi en los pocos años que en que era bueno, después de pagar la indemnización por el atentado terrorista del avión de Lockerbie y llegar a acuerdos con Occidente contra los islamistas.

Lo que es cierto, independientemente de lo que pensemos de él y aunque condenemos muchas de sus acciones, es que no ha cedido al diktat que se le quería imponer, no ha dejado el poder porque se lo ordenaran desde Washington, París o Londres ni ha escapado como un conejo con sus riquezas, como probablemente hubiera podido hacer. Ha elegido permanecer en su puesto y luchar una batalla que no podía ganar. Como siempre había afirmado que haría, se ha negado a abandonar su tierra y ha sabido morir en ella combatiendo hasta el final, como dos de sus hijos que han muerto también en combate.

Esto es y será siempre un punto de honor para un hombre, aunque sea un enemigo y por otros motivos lo consideremos un loco o un criminal.




viernes, 21 de octubre de 2011

LANZAMIENTO DE ENANOS



 
Si el lector medio español siguiera con más atención de lo que acostumbra las cuestiones relativas al lanzamiento de enanos habría notado esta curiosa noticia:

 

Confieso que ignoraba la existencia de esta disciplina hasta que leí el artículo. Prácticamente se trata de lanzar un enano, protegido con casco y otros accesorios, o contra una pared o simplemente lo más lejos posible. Por lo visto es popular en locales de Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, y es también una ocupación de la que viven un cierto número de enanos, no sabría decir si muchos o pocos. QQQAAuien desee más informaciones puede profundizar esta interesante cuestión en Internet. He aquí un enlace con un par de vídeos de lanzamientos de enanos:



Para que digan que somos brutos aquí por lo de las fiestas de pueblo con novillos. No voy a negar que esta diversión sea un poco de cafres, y tampoco voy a escribir sobre el valor cultural del lanzamiento de enanos. Quizá otros lo harán y esta disciplina encuentre un día su cantor épico y su José Tomás. Independientemente de ello, una cosa es que nos apasione o no y otra querer vetarlo. En Florida se prohibió hace unos veinte años, de ahí la noticia comentada que habla de una propuesta para legalizarlo otra vez. En alguna otra parte es ilegal, como en Nueva York, en Canadá y en un pequeño pueblo de Francia cuyo alcalde sintió la urgencia de proteger la dignidad de los enanos, presumiblemente contra su propia voluntad pues no se obliga a nadie a participar en este juego.

Nos puede gustar o no, desde luego no es el trabajo más cualificado, no sé si gratificante o no, porque eso sólo lo saben los enanos lanzados. Pero lo que aquí debería contar es la opinión de los interesados y no una abstracta idea de la dignidad humana, impuesta desde fuera y por alguien que pretende prohibir porque le parece chocante o no le gusta la cosa. Esta manera de pensar, este moralismo, este afán de proteger a las personas sin tener en cuenta su opinión y de salvar a la gente de sí misma, es una de las peores semillas de la tiranía y el totalitarismo.

¿Me gustaría a mí ser lanzado como un juguete por –pongamos- los gigantones de un equipo de baloncesto en una noche de parranda? Pues no. Pero no es esta la cuestión. Otros pueden pensar que es una forma muy fácil de ganarse un dinerillo y en todo caso la ley no debe estar para esto, no se debe inmiscuir en cada rendija de la vida y regular hasta ese punto comportamientos privados. Por desgracia estamos cada vez más dentro de este sistema. Estamos llegando a una sociedad llena de prohibiciones, que organiza y se entromete en cada recoveco de la vida, en una enfermiza obsesión por llenar vacíos legales, por reglamentar y racionalizar la diversión, encauzarla por los raíles que deciden nuestros benefactores, las almas sensibles que se escandalizan si un grupo de amigotes borrachos pagan a un enano para que se deje lanzar por los aires.

Este tema de fondo aparece con una cierta frecuencia de varias formas. Por ejemplo, hace no mucho el alcalde de Madrid prohibió o quiso prohibir durante un período la actividad de los hombres-anuncio, esos que vemos con carteles colgados y normalmente anuncian tiendas de compraventa de oro o joyas. Naturalmente el alcalde no iba a dar un trabajo a estas personas o a compensarles de alguna manera. Su delicada sensibilidad se sentía ofendida viéndolos por la calle, pero no si se morían de asco privados de su medio de vida o de unos ingresos que podían ser para ellos importantes. Lo importante era que no se les viera por la calle llevando el cartel.

Tampoco parecen preocuparle a nadie esos otros hombres-anuncio que aparecen en los numerosos spots publicitarios que están concebidos para humillar al varón y hacerle aparecer como un pobre payaso en manos de la mujer. Algo que es mucho más indigno que llevar un cartel o ser lanzado por los aires, con el agravante de que aquí se contribuye a una campaña de lavado de cerebro dirigida contra todos los hombres. Naturalmente no defiendo que deban ser prohibidos, en nombre de una dignidad que ellos mismos deberían defender; me limito a decir que es necesario luchar contra ello, por ejemplo boicoteando totalmente las marcas que recurran a esta publicidad hedionda y misándrica. Lejos de mí un comportamiento como el de las feministas, a las cuales les rebosa su abundante hiel en una inundación incontrolable cada vez que ven algo que no les gusta, y por tanto toman acción inmediata para intentar prohibirlo y eliminarlo.

La cuestión de las órdenes de alejamiento impuestas contra la voluntad de las víctimas, que forma parte de la obsesiva campaña andrófoba centrada en la violencia de género, es otro ejemplo de arrogancia judicial que cae –parcialmente- en la misma categoría. Si una mujer prefiere seguir viviendo con un violento (uno que lo sea realmente y no una de las innumerables víctimas de acusaciones falsas o ridículas) llegados a ese punto es su problema y su responsabilidad, sin que el Estado tenga por qué protegerla de sí misma. En otros casos menos graves esta intervención continua de la justicia lleva solo a arruinar las relaciones entre personas y a separar las familias, exasperando y empeorando problemas que se habrían  podido resolver sin la impertinente intervención de la ley. Pero eso no haría lucrar a toda la industria y el tinglado que se mantiene destrozando la vida de la gente. No olvidemos que uno de los objetivos no declarados de toda esta legislación es destruir la familia.

La cuestión adquiere además tintes dramáticos y propios de una pesadilla si consideramos que de aquí a unos años, si es que no sucede ya, puede no ser necesaria la denuncia de la mujer sino ser suficiente la de terceros o la opinión de expertos.

La prostitución es otro de estos temas, aunque en esta cuestión interviene también el afán de persecución contra el varón que está en el fondo del prohibicionismo feminista. Este afán se solapa con la voluntad, la idea fija de proteger a las personas de sí mismas y de imponerles una visión particular de lo que es digno y lo que no. Si dos personas adultas desean llegar a un acuerdo, dinero en cambio de sexo, nadie debería meterse por medio. Lo correcto y legítimo, eso sí, sería regular esta actividad no con criterios moralistas, sino de decoro público y respeto a los demás, para evitar espectáculos lamentables y diseducativos. ¿Existen explotación, mafias en este oficio? Por supuesto, pero también existen muchas mujeres que escogen dedicarse a ello teniendo otras opciones porque es dinero fácil, y también unas cuantas cuya vocación natural es precisamente ésta, remunerada o no. Que levante la mano quien no haya encontrado alguna en su vida. Querer vetar la prostitución por sus aspectos negativos, en vez de regularla e intentar mitigar éstos, es como pretender prohibir la agricultura por las situaciones de ilegalidad y explotación de mano de obra agrícola.

Resumiendo y concluyendo, el hilo conductor que va desde el curioso asunto de los enanos lanzados en locales nocturnos, a los hombres anuncio y a las putas,  es un afán de reglamentar la dignidad humana, de codificarla en leyes en una concepción que no puede ser más que abstracta y arbitraria, en definitiva un aspecto más de un totalitarismo que pretende regularlo y organizarlo todo; se trata de algo más que de una manía, merece ser llamado patología, una actitud que traiciona una voluntad impertinente de control y de poder, en nombre de un modelo único que se supone válido para todos. Un modelo diseñado sobre el papel, lejano de la realidad humana, su libertad, sus luces y sus sombras.

Saludos del Oso.

miércoles, 12 de octubre de 2011

ASOCIACIÓN PROJUSTICIA: CONFERENCIA


Hace unos días fui invitado a una conferencia que en principio trataba sobre el tema de la ideología de género, aunque luego se habló también de feminismo, y muy especialmente de las leyes y la práctica judicial introducidas por dicha ideología en España. Leyes y prácticas que prácticamente liquidan el Estado de derecho en nuestro país cuando se trata de ciertos temas. Como quedó claro tras las intervenciones, se ha pervertido ya la justicia hasta el punto de que podemos casi calificarla como soviética, destinada a castigar a los enemigos de clase, esto es a los varones.

Después de todo el modelo soviético sigue siendo el triste sueño húmedo de los progres de todo el mundo y especialmente de los nuestros, anclados mentalmente en la Guerra Civil y el franquismo. Pero la situación española es un poco particular. Estaríamos equivocados si pensáramos que se trata de un problema español o que cuando se vaya Zapatero va a cambiar un ápice de todo ello. Ninguna de las leyes injustas y persecutorias que padecemos –centrándonos en el ámbito limitado de la ideología de género y el feminismo- es exclusiva de nuestro país o ha sido el parto monstruoso de nuestros compatriotas. Son la aplicación de directivas europeas y de políticas impulsadas desde la ONU, una ideología que se impone a toda fuerza política que quiera ser respetable, pena la demonización y la persecución por parte de los que realmente mandan, esto es los que tienen el dinero y dan instrucciones a los medios de comunicación y a los políticos.

Por tanto estas leyes tampoco serán derogadas cuando la mal llamada oposición llegue al poder. De los partidos mainstream actuales bien poco se puede esperar porque en el fondo son lo mismo y obedecen a los mismos amos, simplemente se reparten el trabajo. Esto es así no sólo en el tema que nos ocupa, que es sólo un fragmento del cuadro, sino en general:

Los unos –la derecha- tienen la tarea de volver al hombre cada vez más consumista, adorador del “dios dinero” y animal económico, centrado en la búsqueda compulsiva de más bienes materiales y más riqueza; los otros –la izquierda- tienen la tarea de destruir la familia y las tradiciones, las diferencias sexuales, disgregar la sociedad, anular los valores cualitativos y las diferencias.

Cuando la gente se aburre de unos los otros les dan el relevo, y este juego -que se repite hasta la náusea- es en mi opinión bastante evidente, en cuanto ninguno de los dos deshace lo que ha hecho el otro, como no sea en bobadas sin importancia real. El ciclo de textos de Massimo Fini que en este período estoy poniendo en el blog  "el velo rasgado" trata también de estas cuestiones.

Como confirmación de lo apenas comentado, debo notar que difícilmente uno de los partidos principales o considerados respetables habría acogido esta conferencia o dado oportunidad de hablar a la asociación Pro-Justicia, que se bate por denunciar los atropellos de la tiranía feminista en el ámbito judicial.




La conferencia fue organizada por Democracia Nacional, partido cuyo interés principal no es ciertamente la ideología de género o el feminismo, pero es receptivo a estos problemas, que son de la máxima relevancia e ignorados por los demás partidos. Lamento sólo que fuéramos tan pocos, porque una conferencia de alto nivel como la que he visto merecería ser escuchada por algo más que la treintena de personas que allí estábamos.

Uno puede pensar que éramos tan pocos sólo porque DN es un “partido maldito, más que la misma asociación pro-justicia” –tomando prestadas las palabras de su presidente- pero creo que es difícil para esta asociación ser escuchada en cualquier caso, y menos aún en las sedes de la política o en los medios que -de boquilla- representan e informan a los ciudadanos. Las barbaridades denunciadas por esta asociación son enormes y vergonzosas, pero como se oponen a la línea del poder que nos controla se las considera extremistas.

La palabra extremista, como muchas otras, no significa absolutamente nada, simplemente sirve para criminalizar aquello que cae fuera de lo que los amos de la sociedad consideran aceptable. Esto vale para ideas, asociaciones, partidos políticos. No dudo que en Arabia Saudita sea extremista pensar que las mujeres deberían tener derecho a votar o a conducir, o sostener simplemente que llevar un crucifijo no debería estar prohibido.

Este es el enlace de la Asociación Pro-Justicia


También doy este otro que profundiza más en algunos puntos:


Sin pretender hacer una relación completa trataré sólo algunos puntos y haré alguna reflexión, para no repetir tampoco lo comentado en las –muchas- entradas de este blog dedicadas al tema. Pongo también el enlace directo al sumario de la conferencia publicado por los organizadores. Aunque nada puede sustituir la asistencia personal, este sumario dará al lector una buena idea del contenido: 

Conferencia sobre ideología de género del 1 de Octubre 2011 

En una primera intervención, la única dedicada realmente a la ideología de género porque las demás se centraron más bien en las leyes y la justicia específicamente feministas, se habló de cómo esta ideología pretende destruir las diferencias entre hombres y mujeres o relativizarlas, introduciendo el género en vez del sexo y considerándolo una construcción cultural, que puede corresponde o no al sexo biológico. Se habló de cómo esta especie de secta –creo que merece este nombre- bien financiada y apoyada políticamente, pretende negar la naturaleza humana y realizar un proyecto de ingeniería social, sustituyendo la sana polaridad entre hombres y mujeres por una mezcla de seres que no son ni una cosa ni otra, en la cual cada uno “elige” lo que es como si se tratara de marcas de yogur en un supermercado. Correctamente se puso el acento en el aspecto espiritual de la cuestión, como parte de un  proyecto destructivo de la familia y la sociedad.

El aspecto económico, el tinglado millonario que se mueve y trae beneficio de esta degradación y decadencia social, son quizás lo que mueve concretamente a las personas, pero no su razón última y profunda. Las máquinas se mueven por engranajes –los sistemas judiciarios y las leyes- y son impulsadas por combustible –el dinero y los intereses económicos-. Pero por una parte los mecanismos son impersonales y no tienen voluntad, por otra el afán de lucro no ve más allá de sus narices, no ve el cuadro global. Lo que cuenta es el diseño detrás de la máquina y la voluntad que la mueve.

Y ésta –repito- es una clarísima voluntad de degeneración y disolución, satánica si queremos utilizar un lenguaje cristiano, con el significado de una voluntad que pretende degradar al hombre y reducirlo a su ser más inferior.

Los siguientes oradores se centraron de manera concreta en la legislación y la justicia. Hablaron de la persecución contra quien en la Administración de Justicia no se doblega a las imposiciones feministas y de la unanimidad con que estas leyes se aprueban en los parlamentos, donde nadie tiene los atributos de votar en contra –como mucho alguno sale del aula para no votar- porque hacerlo significa probablemente un suicidio político. Por grande que sea el atropello que se está introduciendo y evidente la injusticia.

Injusticias como el doble rasero con que se juzga una acción, con penas diferentes si el que la comete es hombre o mujer. Pero no sólo esto, sino que también la misma acción es delito si la realiza un hombre y no lo es si la realiza una mujer: los insultos por ejemplo. Algo que en cualquier caso jamás debería ser delito ni del interés de la Magistratura-Gran-Hermano que se mete en todas partes, pero que resulta doblemente aberrante por el hecho de que un hombre puede ser condenado por cualquier cosa y una mujer puede hacer lo mismo o cosas mucho peores sabiendo que se va a ir de rositas…

O como la aberrante inversión de la carga probatoria en las acusaciones de molestias sexuales, impuesta por directiva europea; esto significa que es el acusado quien debe demostrar su inocencia en vez de quien acusa. Algo repugnante para cualquier persona con un mínimo sentido de la justicia, pero la apisonadora feminista puede con todo. Hablar de justicia con leyes como éstas ya no es más que un chiste de mal gusto.  

Volviendo a la unanimidad con la cual las leyes feministas se aprueban, parece que en esta cuestión, evidentemente en las llamadas democracias hay menos pluralidad que muchas dictaduras…a nuestros diputados les ha faltado sólo aplaudir al unísono, todos a la vez, como en los parlamentos de la Unión Soviética y los demás paraísos socialistas. Esta unanimidad es lo que da la auténtica medida de la tiranía en que vivimos.

Se habló también de los intereses económicos que hay en juego y viven de la destrucción de las familias, de la industria del maltrato y de las separaciones. Y especialmente de las leyes con perspectiva de género. No se trata solamente de las infames Ley de Violencia de Género y Ley de Igualdad, o de la amenazada Ley de Igualdad de Trato, es que cada ley promulgada debe tener en cuenta la perspectiva de género, incluyendo apartados específicos. Es decir se trata de introducir el sexo donde no tiene nada que ver. Porque normalmente lo lógico sería tener en cuenta las diferencias sexuales cuando sean relevantes. Por ejemplo el diseño de urinarios y de ropa interior seguramente se hace -desde siempre- con perspectiva de género sin necesidad de directivas europeas o de leyes especiales, o de que presuntos expertos reflexionen sobre ello. Pero en otros campos uno no entiende muy bien de qué se trata.

Es como si esta gente estuviera dominada por una manía o una fijación que les hace ver sexo –o género- por todas partes, como los adolescentes que no piensan en otra cosa o la reina de Inglaterra que en la época victoriana mandó alargar los manteles que cubrían las patas de sus mesas, por las asociaciones sexuales sugeridas por un mantel demasiado corto…

Qué significa concretamente la perspectiva de género no está, pero podemos estar seguros al menos de esto: como mínimo significa discriminación positiva y privilegios específicos para favorecer a las mujeres.

Concluyendo la conferencia, el último ponente habló de su experiencia personal con la justicia y nos dio un testimonio de primera mano de su aberrante funcionamiento en nuestro país. Personalmente fue la parte que más me sorprendió, pues si bien conocía la existencia de las leyes persecutorias, de los tribunales especiales contra los varones y de las campañas en los medios, no esperaba que la práctica judicial estuviera degenerada y corrompida hasta este punto.

Se habló de jueces que no tienen en cuenta las pruebas objetivas y las consideran como inexistentes de frente al testimonio de la mujer, al que dan una validez absoluta. No es que sean todos así naturalmente, pero hay muchos, cada vez más y seguramente todos los de los tribunales especiales contra la violencia de género, la reencarnación política de los tribunales especiales de las dictaduras para perseguir los delitos políticos y los enemigos de clase. Pero lo que más me ha llamado la atención -y era algo que ignoraba completamente- es la utilización de fantasmales técnicas para interpretar el lenguaje corporal y emitir veredictos basados en ello.

Este es el arbitrio supremo, por supuesto, y la medida definitiva de la degeneración de la justicia. Frotarse las manos, tocarse la nariz o hurgársela, una cierta dirección de la mirada, movimientos de cuello o, porqué no, rascarse compulsivamente los atributos –este último indicio de culpabilidad es mi aportación personal a esta valiosa rama de la ciencia-, todo esto puede ser indicio de culpabilidad o de que se está mintiendo, tener más valor que las pruebas objetivas o ser un elemento más decisivo que las contradicciones en el testimonio de la otra parte…

Los criminales de profesión y los farsantes harán un brindis a la salud de estos métodos judiciales y seguramente se dejarán asesorar, para perfeccionar sus habilidades aprendiendo el lenguaje corporal. Así sabrán cómo engañar a los juececillos dotados de esta habilidad especial –adquirida seguramente en un cursillo de formación- para distinguir infaliblemente lo que hay en el corazón de las personas.

Por otra parte los pobres diablos que no tienen de su parte más que su inocencia y la verdad, pero se ponen nerviosos o tienen tics o no saben fingir, lo tienen crudo y pueden estar seguros de que caerá sobre ellos todo el peso de la ley.

Espero no verme nunca en esa situación, porque como tiendo a ser algo nervioso, de manera natural y en condiciones normales realizo una cierta cantidad de movimientos inútiles. Sometido a la tensión de un juicio y de frente a este tipo de justicia, estoy seguro de que me iba a ganar a pulso el máximo de la pena.

El ponente usó las palabras “irracionalidad combinada con el arbitrio” para describir estas prácticas grotescas y el sentimiento de indefensión y e impotencia que conllevan en quien es víctima. Arbitrio, sí, pero lamentablemente no se trata de irracionalidad. Muy al contrario todo ello es demasiado racional porque no golpea ciegamente siguiendo la ley del azar. Se condena en perspectiva de género: es decir –ya todos comprendemos el triste significado real de esta expresión- contra el varón. A priori esto no está escrito, naturalmente: podemos imaginar estas aberraciones, esta grotesca distorsión de la justicia, aplicada sistemáticamente contra la mujer. Lo cual por supuesto sería igual de condenable.

Pero no es así. La magistratura está infectada de feminismo, una fuerza tan potente y eficaz en su labor que ha reducido el derecho a una caricatura de sí mismo, utilizándolo para sus propios fines. Por tanto el arbitrio y la irracionalidad se aplican solamente en un sentido. Podemos estar seguros de que un juez que utilizase estos métodos al contrario o de una manera que no agrade a las feministas sería perseguido y exhibido como enemigo público y la misma encarnación de la injusticia.

De hecho, jueces y juezas son perseguidos efectivamente por ellas y se les intenta arruinar, pero no por este tipo de injusticias sino simplemente por intentar aplicar justicia, respetando los principios de objetividad y rigor que ha costado mucho establecer y han tenido validez hasta que la inmunda marea feminista ha ocupado el Estado. Valga el ejemplo del juez Serrano del que he hablado alguna vez, y también el de alguna mujer que ha intentado poner coto a este arbitrio.

Sin más que añadir el Oso se despide hasta la próxima.

domingo, 2 de octubre de 2011

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: ASESORES DE IMAGEN

Ayer asistí a una excelente conferencia sobre ideología de género y feminismo, las leyes inspiradas por estas lacras y las aberrantes prácticas judiciales que acompañan su aplicación. Mientras preparo un pequeño comentario acerca de ello -que será la próxima entrada- esta semana voy a comentar algo sobre los asesores de imagen.

Naturalmente, éste es como mucho un azotillo en comparación con la plaga bíblica que constituyen los pesos pesados de esta galería de horrores contemporáneos que son los Azotes.

La primera vez que vi escrita esta ridícula expresión en un local, en vez de la honesta palabra peluquería, pensé que a los bobos que van a un asesor de imagen en vez de a un honrado peluquero les está bien merecido ser estafados. Porque de eso se trata . Cae por su peso que un asesor de imagen no va a cobrar lo mismo que un peluquero.

Tampoco va a hacer lo mismo evidentemente. Un limpio y sencillo corte de pelo no puede ser igual a un corte de pelo con asesoría de imagen incluida.

Como merecen también ser estafados y por idénticos motivos los clientes de la cocina de autor, que pagan a precio de oro un poco de huevo batido, espuma de patata y cebolla dispuestas en una copa, sólo porque se llama tortilla deconstruida.

Volviendo a los asesores de imagen, parece que ya somos tan mierdas que delegamos a profesionales nuestra imagen de cara al mundo. Ni siquiera sabemos mentir solos y crearnos una máscara con nuestros propios medios. El culto de la imagen y de la apariencia, en los tiempos actuales, exige ya especialistas preparados que nos enseñen a gustar y a gustarnos, para mejorar nuestra autoestima y poder tener una adecuada vida social, para ser in y no out, para que las otras imágenes que circulan en la sociedad nos acepten como parte de la colección de imágenes, en un desfile de huevos pintados pagados de sí mismos, que sin falta se rompen al primer choque y desparraman la blanda sustancia que llevan dentro.

Es el triunfo del individuo en la sociedad del espectáculo. Como si viviéramos en un eterno spot publicitario, en un perpetuo show de telebasura detrás de cuyos protagonistas no hay nada más que el vacío. Eso sí todos con su equipo de asesores de imagen como los candidatos a la Casa Blanca, todos presidentes de sí mismos e hinchados como la rana de la fábula de Esopo.

Aquí como en otras muchas cosas vale la ley férrea según la cual detrás del vicio de usar nombres rebuscados, de no llamar a las cosas por su nombre, hay solamente mentira, gilipollez y la vacuidad más absoluta, la Nada. Es el triunfo de la tontería.

Personalmente considero un punto de honor para una persona sólo medianamente seria ir al peluquero en vez de recurrir a los asesores de imagen.

Saludos del Oso. Como he apuntado antes, hablaré de algo más serio en la próxima entrada.