lunes, 17 de noviembre de 2014

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: ANIMALISMO




El animalismo es la enfermedad infantil del ecologismo
Massimo Fini, “Il Ribelle”






En una época de pensamiento débil, de vacío profundo en ideas y valores fuertes, proliferan como hongos las causas nobles a buen mercado, los fanatismos a medida de los hijos del bienestar. Si no están disponibles unos ideales de hierro o no se está a la altura de ellos, se buscan de cartón piedra o de plástico.

El animalismo es uno de estos pseudoideales y uno de los Azotes con pleno derecho. La mentalidad animalista se extiende como una mala hierba; como todo buen fanatismo progresista se siente ofendido por muchas cosas y pretende la eliminación de todo lo que le ofende. Puesto que su sensibilidad aborrece la caza, nadie debe cazar y esta noble actividad se debe prohibir. Como les ofenden los toros, la tauromaquia también debe desaparecer.

Su objetivo final es convertir a toda la humanidad en vegetariana, en una regresión al ideal herbívoro, a la hortaliza como concepción del mundo y a la felicidad del ganado bovino como aspiración de vida.

La caída de nivel desde el carnívoro y el depredador – verdadera naturaleza del hombre - al herbívoro resulta evidente comparando la mirada de la vaca con la mirada del lobo. El abandono simbólico de la superioridad evolutiva e intelectual carnívora nos habla con la máxima claridad de los impulsos profundos que hay detrás del animalismo y de su afinidad con el nivel espiritual rumiante.

El animalismo se difunde con la proliferación de grupos anticaza, antitaurinos, vegetarianos, veganos; abunda en grotescos extremos y llega al fanatismo de mentecatos militantes – Frente de Liberación Animal – que llegan a ser violentos y evidentemente creen hacer algo importante. Defiende una grotesca, improponible, igualdad del hombre y el animal, poniéndolos moralmente al mismo nivel y reconociendo derechos a los brutos, o incluso a las langostas. Todavía no a las bacterias y a la flora intestinal; de lo contrario una simple indisposición intestinal o cualquier cura con antibióticos equivaldría a un genocidio.

En esta aberración de querer considerar a los animales como personas se llega a los extremos de un lenguaje y unos conceptos patéticos, expresión de una impresionante melaza mental, como el hablar de especismo como de un mal moral análogo al racismo y –cómo no- al sexismo. Por si no tuviéramos bastante con la plaga penosa y lamentable de los antirracistas y los antisexistas, ahora tenemos también a los antiespecistas en la galería de mentecatos.
 



Melaza mental sí, pero no incoherente ni carente de sentido. Todo lo contrario: es la lógica de la decadencia igualitaria que salta la barrera de la especie.

Para ello se debe negar la diferencia cualitativa, radical, entre el hombre y el animal. En un esfuerzo grotesco por mostrar que tal diferencia en realidad no es sustancial, se nos dice que los monos escriben embriones de poesías, que las barreras entre el hombre y el animal en realidad son cuestiones de grado, se humaniza de manera risible a los animales, hasta el punto de hablar ridículamente de amistad.

Dejando de lado la evidente problemática psicológica de quien tiene amigos animales en vez de humanos  -uno puede evidentemente sentir afecto por un animal pero es absurdo hablar de amistad- y en general la ignorancia de la etología, son evidentes en todos estos fenómenos aberrantes y en toda la mentalidad animalista dos temas de fondo: por un lado la igualdad del hombre y el animal, por otro una idea sensiblera, idealizada y antiecológica de la naturaleza.

Sobre lo primero, la pretendida fuerza moral de animalismo viene, como he apuntado, de ser un derivado del igualitarismo que salta la barrera de la especie. Para quien acepte como criterio ético y visión del mundo la decadencia igualitaria es claro que todo lo que derive de la igualdad, como el animalismo, puede tener fuerza persuasiva, aunque de todos modos encuentra límites claros en la realidad, por muchas anteojeras igualitarias que uno se ponga.

En todo esto me refiero al animalismo occidental, claro está, no de las actitudes hacia  los animales entre los hindúes y ciertos budistas. Este “animalismo oriental” –si así queremos llamarlo- no es para nada un derivado del igualitarismo; todo lo contrario pues se encuadra en doctrinas radicalmente inegualitarias, en prácticas de vida y concepciones del mundo tradicionales (por ejemplo el sistema de castas más rígido y severo en el mundo) que seguramente son inaceptables y odiosas para nuestros animalistas progres que llevan el gato al psicólogo.

Volviendo a la actitud animalista, representa ante todo una negación de la naturaleza humana. Lo que diferencia al ser humano frente al mundo animal son cosas como la inteligencia, el lenguaje, las habilidades manuales, etcétera… pero queriendo ir a la raíz, todos estos son aspectos de un principio general, el que realmente define lo humano: su carácter de ser no programado y polivalente, frente a la especie animal que está adaptada a su entorno con un programa ya dado. Este programa ya dado incorpora conocimiento, pues la especie animal sabe todo de su entorno – su nicho ecológico – pero sólo de éste. El hombre en cambio sabe poco y se debe programar a sí mismo, responder a cualquier tipo de entorno para él habitable, adaptarse a su nicho ecológico para modificarlo o crear uno nuevo. La cultura, la historia, todo lo que ha construido el hombre, es la crónica y el desarrollo, de mil maneras posibles, de este proceso de definición del ser humano y de superación del ideal animal.

Por tanto la tendencia que iguala hombre y animal lo que hace es negar la naturaleza humana; en el fondo esconde una aspiración a volver al ideal animal, a una felicidad de la especie en la cual todo sea estático y el tiempo histórico sea abolido, para que la humanidad vuelva a entrar en el seno del tiempo biológico.

Esta es también, en general, la actitud de fondo del igualitarismo y será mejor discutido en el Azote correspondiente. La afinidad entre el animalismo y las ideologías igualitarias, con las cuales encaja perfectamente, es profunda.

Sin embargo el ideal animal y pretendidamente naturalista del animalismo tiene poco que ver con la auténtica naturaleza, con sus crudezas y su lucha por la vida. Muy al contrario, aquí se trata de una extraña melaza genéricamente buenista, que entre otras cosas incluye, más o menos explícitamente, el proyecto futuro de convertir a la humanidad en vegetariana; una mentalidad a la cual es propia una hostilidad filosófica por la depredación y la lucha por la vida.

El lobo también tiene sus derechos, si queremos expresarnos así, pero los animalistas querrían por razones morales convertir también a los lobos en vegetarianos. Lo cual es peor que exterminarlos.

De hecho, si queremos hablar de maltrato animal, el verdadero maltrato no es el combate de la corrida, sino lo que les hacen muchas féminas urbanitas a perros y gatos: cubrirlos de lacitos rosas y prendas inútiles, haciéndoles la pedicura, llevándolos al peluquero y decorándolos de manera absurda para que parezca que van a un concurso de belleza; en breve, transformarlos en una especie de peluches amariconados vivientes. Hacerle esto a un animal fiero, cazador y depredador, ése es el verdadero maltrato animal.




El animalista se cree en posesión de una sensibilidad especial y una superioridad moral, cuando no pasa de la sensiblería y de una visión pijo-ciudadana de la naturaleza y del mundo animal. La mentalidad animalista, de hecho, creo que le es bastante extraña a quien vive del campo, y tiene por tanto de la naturaleza un concepto más cercano y auténtico. Y es que la naturaleza se puede ver de maneras muy diferentes: una cosa es vivir de ella, otra verla durante los fines de semana desde una casa rural o un spa al gusto de los urbanitas. Pero normalmente los que hacen las leyes son los del spa.

Es importante este punto, pues el amor por la naturaleza y por los animales no implica de ninguna manera caer en la aberración animalista. Se puede amar al toro de lidia y sacrificarlo, se puede amar a los animales y ser cazador. Hay una ingenuidad de fondo en el animalismo y una visión idealizada de la naturaleza propia de películas de Walt Disney. Que son seguramente respetables (al menos las producidas antes de que la casa Disney empezara a hacer basura, lo cual sucedió exactamente cuando Michael Eisner y sus correligionarios tomaron el control) pero no son el mundo de la naturaleza, de la cual dan una idea edulcorada y moralista.

Por lo demás las pocas poblaciones humanas primitivas que aún hoy viven de acuerdo con la naturaleza poco tienen en común con nuestros progres ecológicos, que con toda probabilidad no soportarían una semana viviendo entre ellos. Estas poblaciones primitivas viven, si queremos, en una inocencia que es casi una inocencia animal, y desde luego están integrados perfectamente en el ciclo natural. Pero de una manera que me temo no guste mucho al sentimentalismo barato del Occidente animalista.

En definitiva, lo que nuestros animalistas en realidad quieren decir es que el ser humano debe ser considerado una especie animal entre las demás pero no puede ser depredador, no se le permite integrarse en el ciclo presa-depredador de la naturaleza por razones morales, y precisamente la moral del ideal herbívoro-vegetariano.

Por tanto ya de entrada no se trata del ideal natural de vida, sino de poner al hombre –de todos modos- por encima de la naturaleza pero como regulador según una moral igualitaria y humanista. Lo que –dicho sea francamente- en definitiva degrada la naturaleza y la reduce a una idea cursi y enfermiza de mujeres con carencias afectivas y afeminados espirituales. Los de los perros y gatos acicalados para concursos de belleza, para entendernos.

El hombre inevitablemente perturba y transforma la vida natural. La única manera de no hacerlo es no existiendo como seres humanos. Por tanto no es difícil adivinar que de manera subterránea existe, bajo la ideología de que nos ocupamos y en realidad de toda la tendencia igualitaria, de un complejo de culpabilidad por ser humanos y haber salido de la animalidad.

Esta es la contradicción profunda del animalismo. Se pretende que el hombre es una especie animal como las demás y no tiene derecho a dominar la creación, pero al mismo tiempo se le quiere imponer una moral extraña a la naturaleza, a la misma lógica de la vida y de las especies.

El animalismo no quiere volver a la naturaleza o la vida natural, sino separarse de ella de manera radical y gestionarla según su visión buenista y antinatural. Por tanto en realidad es enemigo de la naturaleza y promueve una cesura neta entre el hombre y la naturaleza, que es reducida a poco más que un parque temático.

Con todo lo comentado resulta claro porqué el animalismo es la enfermedad infantil del ecologismo, como dice la cita con que comenzamos el Azote. Una consecuente perspectiva ecologista, libre del lastre animalista y de las ideologías afines, debe existir y es una necesidad imperiosa para nuestro futuro. Pero aún debe llegar quien sea capaz de formularla.

27 comentarios:

Manimal dijo...

Aclaro que me gusta el asado argentino. También he probado gusanos mayones vivos, y, por supuesto, he comido insectos, tal como lo recomienda la ONU.

¿Quién vale más: un perro que rescata víctimas de un derrumbe, o una activista de Femen?

¿El problema es el amor a los animales, o la época afeminada? Basta recordar que en los tiempos de Roma (época guerrera por excelencia) ya existían peores chifladuras.

1)Calígula tenía predilección por su caballo Incitatus, al que tenía en un establo de mármol y un pesebre de marfil con bebedero de oro. Según la tradición, el emperador hacía que lo cubrieran con mantas color púrpura, reservado a la familia imperial; lo adornaba con un collar de piedras preciosas y mantenía un equipo de esclavos a su disposición. Para impedir que el animal fuera molestado, Calígula, según Suetonio, siempre desplegaba tropas en los alrededores el día antes de las carreras, encargándoles que se mantuviera todo en un absoluto silencio, bajo pena de muerte para quien no lo respetara. Acudían músicos a tocar para él, y huéspedes que eran invitados en nombre del caballo. Cada noche cenaba en una gran sala de banquetes con senadores y otros personajes. El caballo estaba presente en las celebraciones, bien perfumado y enjoyado.

2)Una de las mascotas más llamativas fue la de Licinio Craso, muy aficionado a las angulas. Este hombre, de quien Cicerón atestigua cuán grave y serio era, sentía un desmedido amor por uno de los peces de su estanque: una morena. Según Plinio el Viejo, fue su afición a estos animales lo que determinó que adoptara el apellido Murena. Llevaba a su pez engalanado con pendientes de piedras preciosas, y le daba de comer de su mano. Cuando su mascota murió, lloró con desconsuelo y le guardó luto como a una hija, algo que en una ocasión le reprochó Domicio en el senado como si fuera un crimen vergonzoso:
—-¿Es verdad que lloraste la muerte de tu pez?
A lo que él replicó:
—-¿Es verdad que tú no lloraste en los funerales de ninguna de tus tres esposas?

Neton dijo...

Hola Oso:
Durante las últimas semanas me he dedicado a leer tu blog de principio a fin y en general estoy bastante de acuerdo con las ideas expresadas en el mismo, hasta que he leído esta entrada, con la que estoy en profundo desacuerdo. Me parece que mezclas distintos aspectos de la relación entre el hombre y los animales que no tienen mucho que ver los unos con los otros. Coincido contigo en la denuncia a las aberraciones igualitarias, del especismo y de fenómenos como el de querer vestir a los perros o hacerles peinados raros, lo que degrada tanto al animal como a su dueño, pero hay puntos en los que me parece que te equivocas. Por ejemplo cualquiera sabe que los perros son animales sociales capaces de sentir y expresar afecto. Cualquiera que tenga o haya tenido un perro sabe que tiene en él un amigo incondicional para siempre; sólo desde la ignorancia o desde la anormalidad puede alguien despreciar esta clase de amistad. Vale, puede que sea una amistad diferente a como la concebimos nosotros (de igual modo que la concepción de la amistad varía entre culturas y hasta entre individuos), pero a mí me resulta admirable tanto en sí misma como por provenir de una criatura inferior, valga la expresión. En general, que quieres que te diga, me parece que de las sociedades de perros y lobos (y de la naturaleza en general) se puede aprender mucho: una sociedad perfectamente jerarquizada de la que todos sacan más o menos partido en función de su valía, sin que nadie quede desamparado. No verás aquí democracia, ni igualitarismo, ni cuotas de género, ni paridas.
Sobre los supuestos derechos de los animales, que por lo que sé es la idea insignia del animalismo, desde luego sólo hace falta mirar hacia la naturaleza para comprobar que éstos como tales no existen, lo cual no es obstáculo para que nosotros, en virtud de nuestra propia superioridad, procuremos administrar a los animales que están a nuestro cargo o que viven en nuestro torno el mejor trato posible. La idea de que el trato de una sociedad hacia sus animales mide el grado de desarrollo de ésta ha sido defendida por gente tan dispar como Gandhi o Hitler y no anda muy desencaminada. El hecho de que miles de perros sean abandonados en España todos los años o los casos de torturas a perros u otros animales dice mucho sobre nosotros mismos. Recuerdo cierto caso de un anormal que se hacía llamar “el asesino canino” y que torturaba perros y publicaba en internet las fotos de sus hazañas, que fue denunciado a bombo y platillo pero que acabó por caer en el olvido… según las malas lenguas al detener la policía al autor y ser éste de procedencia extraeuropea.
Me parece también que se puede estar en contra de las corridas de toros y según en qué casos de la caza sin caer en el animalismo. Perdona pero me parece una humorada que definas la corrida de toros como un combate. Sin duda lo fue en sus orígenes, pero tal y como se ejecuta ahora no es más que una vulgar masacre perpetrada por matarifes, en la que el toro no tiene prácticamente ninguna oportunidad. Un torero que conoce las técnicas de su oficio puede sufrir una cogida tanto como alguien que coge su coche puede sufrir un accidente, y no me parece que al vecino del quinto que coge el coche todos los días para ir a trabajar sea un valiente solo por eso. Que los chavales se pongan frente a las vaquillas e intenten eludirlas sí me parece una valentía. Correr delante de los toros en un encierro también, así como lo de los recortadores. Pero clavarle a un toro una lanza desde un caballo con una barda me parece una mariconada y una cobardía, lo mismo que plantarse frente a un toro cansado y malherido con un capote para distraerlo y un estoque para matarlo. Si hay gente capaz de admirar a una maricona analfabeta como el Ortega Cano ese, y de llamarlo «maestro», pues no sé a dónde vamos a llegar.

Neton dijo...

En cuanto a la caza… si es para comer, bien. Somos omnívoros, ningún problema con eso. Pero concebirlo como un entretenimiento, ir a cazar sólo por matar animales… hombre, si eres un joven de una tribu en África que como rito de iniciación en la edad adulta debe probar su valentía cazando un león con una lanza, eso es algo que se puede respetar. Pero esa gente que cuelga la cabeza de un ciervo en su casa como trofeo… ¡uf! No, si encima habrá que darle la cruz de hierro al “valiente” que con un arma de fuego caza a un herbívoro distraído que está a varios metros de distancia. Se le atribuye a Hitler la frase “contra la velocidad de un conejo, un arma de fuego es demasiada ventaja”. No hay nada de noble en ir de caza a no ser que sea para buscar alimento. Como diversión, es adecuado para gente como el nieto retrasado mental del rey putero, el que se disparó en el pie, y poco más. Yo no sé si seré animalista o no, pero la verdad es que cuando pienso en el incidente aquel en Botswana, veo por un lado al elefante, un animal que en su grandeza emana realeza, majestuosidad, y por otro veo a aquel subhumano, aquel borracho, putero y parásito, disparándole desde lejos, y qué quieres que te diga, me quedo con el elefante.
Bueno, te pido perdón por la amplitud del texto y si en la exposición de mi punto de vista he sido demasiado vehemente u ofensivo. Pese a las discrepancias, te agradezco el trabajo que realizas denunciando a las lacras feminista, capitalista y demás. Un saludo.

Hombre-Lupa Gardner dijo...

Estimado Max, curioso "combate" ése el de la tauromaquia. Y curiosos guerreros europeos con zapatillas, medias, cascabeles, caireles, brillibrillis y chaquetillas. Y curioso público de beatas, vizcondes de la chorrapelada, baronesas del cascoporro, gordacos fumapuros, niñatos Nicolás-style, analfabestias, vividores y rentistas de la desamortización, el latifundio y las revistas del cuore celebrando entre olés y ovaciones cómo el más hermoso y totémico animal de Iberia, el toro bravo, es ultrajado hasta la muerte en una vomitiva farsa donde se le despitona, se le pica desde un caballo, se le clavan cobardemente estacas y el de los cascabeles le marea con un trapo entre huidas al burladero.

¡Salud!

Anónimo dijo...

Para la mani patriota del 12-O DN y otros hicieron un cartel bastante guapo “www . patriotas . org/web/?p=18412″, pero no quedaria bien en BN. Ademas, no me parece correcto que diga “1492-2014 522 AÑOS LUCHANDO POR ESPAÑA”.

¿Acaso nuestros antepasados no lucharon por ESPAÑA cuando en el 219 a.C. murieron en Sagunto antes que rendirse al invasor? Son 2233 AÑOS LUCHANDO POR ESPAÑA.

¿Acaso nuestro Caudillo Viriato no lucho por ESPAÑA cuando en el 147 a.C. derroto al invasor en el rio Barbesuda? Son 2161 AÑOS LUCHANDO POR ESPAÑA.

¿Acaso nuestro Rey Don Rodrigo no lucho por ESPAÑA cuando en el 711 vertio hasta la ultima gota de su sangre luchando contra el invasor en el rio Lete? Son 1303 AÑOS LUCHANDO POR ESPAÑA.

¿Acaso nuestro Rey Don Pelayo no luchó por ESPAÑA cuando en el 722, con sus 300 asnos salvajes, derrotó al invasor en Covadonga? Son 1292 AÑOS LUCHANDO POR ESPAÑA.

¿Acaso nuestra Reyna Doña Gaudiosa, La Cántabra, no luchó por ESPAÑA cuando en el 722, dias despues de Covadonga, espada en mano y a la cabeza de su hueste, cayó desde las cumbres de Cosgaya y cual Furia encarnada embistió y destrozó a los escapados de Covadonga? Son 1292 AÑOS LUCHANDO POR ESPAÑA.

¡PELAYO LOS DERROTÓ!
¡GAUDIOSA LOS REMATÓ!

¡SALVE GAUDIOSA! ¡REYNA DE ESPAÑA!
¡SALVE! ¡MADRE DE NUESTROS REYES!

¡RECORDAD COVADONGA!
¡RECORDAD COSGAYA!
¡RECORDAD CANGAS!
¡CUANDO EL TRONO DE ESPAÑA ERA EL CORCEL DEL REY!
¡CUANDO SU CORONA ERA EL YELMO!
¡CUANDO SU CETRO ERA LA ESPADA!
¡CUANDO ASTURIAS ERA ESPAÑA!
¡RECORDAD!

¡RECUERDA! ¡ES POR TU NACION!

SI NO, ¡LLORAREMOS POR LO QUE NO QUISIMOS DEFENDER!

¡PASALO!

Max Romano dijo...

Como es de esperar hay bastante discrepancia en el asunto del animalismo, los toros, la caza, aun entre lectores que en general comparten la orientacion del blog.

Gracias por vuestros comentarios y especialmente a "Neton" gracias por el interés y su articulada exposición. No se puede estar de acuerdo en todo. Y desde luego no voy a criticar el tono de su comentario (que es bastante moderado) por vehemente u ofensivo, considerando el tono general de muchos artículos de mi blog. Seguramente el mismo Neton se ha sentido ofendido por algunas expresiones. Lo importante es no tomárselo como algo personal.

Como dejan claro Neton y también "Hombre Lupa" efectivamente se puede estar en contra de ciertos excesos y estupideces del animalismo sin tener porqué estar a favor de la caza o de los toros, que son cuestiones algo particulares.

Yo sin embargo meto estos temas en un mismo saco (según Neton los mezclo indebidamente) porque en mi opinión están relacionados y tienen una clave de lectura común, lo que sobre estas cuestiones hay grandes diferencias de opinión incluso rechazando el animalismo como igualdad entre el hombre y el animal.

Después de todo no estamos ante una teoría matemática que hay que aceptar o rechazar en bloque. Lo que ya no acepto es que se pretenda prohibir la tauromaquia o la caza en nombre de un fundamentalismo animalista.

Los toros sí que me parecen un combate, por mucho que el resultado esté escrito, porque sigue existiendo el riesgo y el peligro, y no cualquiera puede ponerse delante de un toro, y también sigue existiendo por lo menos una sombra de su carácter simbólico como rito. Sólo por esto merece ser conservado por mucho que haya degenerado y que nos pueda disgustar gran parte de la fauna de los aficionados (tan bien descrita por "hombre lupa").

Acerca de la caza también estoy a favor, aunque no la he practicado nunca (a diferencia de los toros a los que de vez en cuando voy) y desde un punto de vista ecológico no veo nada en contra si se hace de manera sensata. Ciertamente la caza habrá degenerado hasta ser un tiro al blanco para señoritos ociosos, pero también aquí yo veo un valor simbólico y moral que debe ser mantenido.

Sobre la "amistad" entre el hombre y el animal, me parecerá siempre impropio usar esta palabra; puede haber afecto y podrán tener sentimientos los animales, pero la relacion entre el hombre y el animal será siempre jerárquica, lo que para mí excluye que se hable de "amistad".

Acerca del animalismo en otros contextos (Gandhi, Hitler) debo hacer un comentario. Lo que yo critico ante todo es el animalismo occidental actual, de matriz progresista y subproducto del igualitarismo.

Max Romano dijo...

La actitud de Gandhi o del hinduismo en general no tiene absolutamente nada que ver con los occidentales, que a menudo tienen una idea edulcorada y soñante de una India que existe sobre todo en la mente de hippies y mujeres occidentales a la búsqueda de un agarre para sus vidas desorientadas.
Gandhi predicaba la no violencia porque era perfectamente consciente del grandísimo potencial de violencia en la sociedad india, y recordemos que el rechazo al consumo de carne se da en el contexto de una concepción del mundo radicalmente inegualitaria, en un sistema de castas rígido según el cual se nace en una u otra (o como otro tipo de ser) como resultado de una desigualdad no sólo de nacimiento sino anterior al nacimiento. Y recordemos la tradición extendida en zonas rurales, y aún no erradicada del todo hoy, según la cual la viuda se debe suicidar tras la muerte del marido. India será efectivamente espiritual, pero también violenta (una cosa no quita la otra, que este es otro error difundido) y con zonas de sombra negrísimas.

Resumiendo, estamos en las antípodas de la concepción idiota y edulcorada de paz y amor universales tan cara a occidentales despistados.

Sobre Hitler y el nazismo efectivamente tenían mucho de animalistas ante litteram y sus medidas ecológicas son seguramente apreciables. Hitler además de ser vegetariano era contrario a la caza, posiblemente tenía la intención de prohibirla antes o después o limitarla severamente. Heinrich Himmler asistió a una corrida de toros en España y estoy seguro de que salió de ella horrorizado.

PERO, aun no considerando para nada el nazismo como el mal absoluto y, aun reconociendo que en la historia de las atrocidades nazis hay muchas mentiras y propaganda de guerra; no creyendo en la historia de los seis millones ni en las cámeras de gas ni en el proyecto de exterminio; afirmando que el otro bando cometió también crímenes atroces; con todo ello, e independientemente de la valoración histórica, me parecen innegables los abusos y excesos del régimen y su falta de escrúpulos; especialmente injustificable el tratamiento que reservó no sólo a judíos, sino también a los pueblos eslavos y al ruso en particular.

Adonde voy: que no me convence la gente que sale horrorizada de una corrida de toros, se muestra tan sensible a los derechos de los animales, y al mismo tiempo muestra una tan grande falta de escrúpulos hacia las personas.

Disculpad por este "ladrillo" pero quería dar respuesta a las cuestiones que habeis planteado.

Una vez más gracias por vuestro interés en el blog y estáis invitados a seguir comentando, en esta u otras entradas.

Hombre-Lupa Gardner dijo...

Hola de nuevo, gracias por la hospitalidad. El tema de la tauromaquia siempre da lugar a posturas y riñas muy enconadas. Ciertamente es un rito, sin duda. Lo que pasa es que en mi opinión es un rito degradante, envilecedor, que rebaja a quien lo ve en una cápsula apartada de la realidad, donde se escenifica un falso desierto, de espaldas a la vida. Es un rito tanático como de fin de época.

Estoy muy de acuerdo, en general, con la entraña del artículo. Inequívocamente el ternurismo animalista es un progresismo, una más de las muchas sectas que la influencia yanqui californista ejerció sobre el París de su cordial enemigo De Gaulle. Todo ese ramillete de progresismos débiles (que tradicionalmente han sido recogidos en España por IU y similares) está basado en un sentimentalismo mal entendido, un eclipse del pensamiento tradicional y un enfoque erróneo de lo que los animales significan para nosotros. Nuestras mascotas, como el perro y el gato sobre todo, están entre nosotros porque son animales psicopompos o precognitivos, con la ventaja adicional de que son afectuosos con los cachorros humanos. Desde que nos metimos entre cuatro paredes, hemos adaptado a esos bichos a ese entorno (como nos ha pasado a nosotros mismos). Así se producen paradojas como la señora que cuida a su perrito Fifí, una especie de ratita con bigotazos de káiser conseguida a base de cruces disgenésicos, como si fuera una persona mientras tira a la basura carne de otros animales no menos inteligentes, buenos y valiosos. Pero como la gente no tiene por costumbre aprovechar el día libre visitando mataderos, ésa es una realidad en la que no se piensa.

Curiosamente, y es algo típico del californismo, la presencia de judíos animalistas o veganistas suele ser desproporcionada respecto de su peso poblacional. Pienso en Peter Singer, Gary Yourofsky, Jonathan Safran Foer o intérpretes como Natalie Portman y Joaquim Phoenix.

¡Salud!

Anónimo dijo...

Es cierto que en las corridas de toros se hace sufrir y se matan animales, a mí tampoco me gustan, pero también hay otras formas de matar animales(Al igual que a las personas), como por ejemplo en los mataderos, cuya carne seguro que degustan muchos de los llamados antitaurinos y como por ejemplo también ocurre en los cotos de caza donde la gente caza por placer haciendo sufrir y matando animales que luego exhiben como trofeos de caza. Seguro que más de un antitaurino también es aficionado a la caza.
Que conste que no trato de justificar la existencia de la tauromaquia(Está ahí desde hace siglos, a unos les gusta y a otros no), pero es que la hipocresía saca de quicio a cualquier persona con un poco de sentido común.

Alejandro dijo...

Hola, estoy practicamente de acuerdo con este tema. Una cosa es tratar de manera justa a los animales y otra ese ridiculo ternurismo animal que hay hoy en dia.

Sobre la tauromaquia, me parece una costumbre estupida en donde al toro antes de sacarlo al ruedo primero lo golpean, torturan y drogan. Claro, solo asi un "valiente" torero puede pelear contra el.

En cuanto a la caza, a estas alturas no se que sentido tiene eso de cazar, eso seria valido solo para las comunidades primitivas como los bosquimanos que justamente viven de eso. Pero eso de cazar por deporte me parece de lo mas aberrante. Nada me da mas asco que ver a un infeliz cazador sonriendo como idiota mientras posa para la foto con un hermoso elefante o leon al que por supuesto mató con un arma de fuego(respetable seria si los cazara con una lanza por ejemplo).

Ademas de eso, la mayoria de especies de animales estan al borde de la extincion o en situacion vulnerable, es una burrada cazarlos. La cazeria "deportiva" ha hecho desaparecer a muchos animales, un ejemplo de eso el auroch europeo al cual los nobles y reyes cazaban por deporte.

Bueno, fuera de eso, en general estoy de acuerdo con mucho del contenido de este blog el cual me parece muy bueno.

Un saludo.

Alejandro dijo...

Disculpa los errores ortograficos, mi teclado no es bueno.

Aryan dijo...

Excelente análisis: la primera imagen ilustra la mentalidad del abortista que dijo valorar más la vida de un cerdo adulto que la de un bebé. No es casual que el pentáculo invertido se utilice por satanistas y derivados, pues representa la inversión del dominio sobre la naturaleza que da Dios al hombre en el Génesis. Respecto a la analogía que haces entre el herviborismo y los progres, recomiendo la lectura de este hilo (recuerda eso sí que en inglés americano “liberal” significa progre: lo que en Europa se llama liberal allí es “libertarian”): http://www.anonymousconservative.com/blog/the-theory/rk-selection-theory/
En efecto todas estas sectas son las consecuencias lógicas de la entronización de la igualdad, la cual es inversamente proporcional a la libertad como bien saben verdaderos liberales como Hans Herman Hoppe.
Respecto al “animalismo oriental” cuidado, porque la presencia de jerarquías no niega la locura de idolatrar a las vacas (el Egipto decadente también era muy jerárquico e idolatraba a los gatos). De hecho el progresismo tiene un cierto ascendiente indófilo, la New Age no es otra cosa que una colonización esotérica oriental en venganza por la colonización exotérica que Occidente protagonizó en el XIX. Obviamente los “gurús” occidentales son solo parodias despreciadas por los gurús indios de la misma manera que los nativos colaboradores eran despreciados por los británicos (en la mentalidad oriental se identifica a Occidente con los anglosajones, de la misma manera que aquí decimos “chinos” a los japoneses y vietnamitas). El animalismo occidental no surge ex nihilo sino como la consecuencia lógica de una cadena en la que el anticristianismo moderno y el esoterismo oriental tienen mucho que ver (véase la influencia de logias como Lucis Trust que hasta tiene sala en la ONU, o la gran cantidad de políticos progres que pertenecen a la Masonería). Mucho cuidado, porque aunque aquí hayamos olvidado la eterna incompatibilidad de Oriente y Occidente (Naas vs Micael), los orientales no lo olvidan y actúan en consecuencia. El veganismo ha sido impuesto bajo amenazas atroces (ya sean físicas o metafísicas) en la India, donde les importa más no pisar accidentalmente a un insecto que el bienestar de sus compatriotas.
Muy cierto que la gente de campo no se anda con tonterías, yo conocí a una anciana que al mencionarle el ecologismo resopló con desdén mientras me hablaba de como los lobos eran la pesadilla de los ganaderos, que ya bastante les costaba proteger sus rebaños para que ahora vinieran unos estatistas a tocarles las narices con regulaciones absurdas (no lo dijo así obviamente).
La clave para entender al animalismo (así como a toda variante del progresismo) es disociar su retórica de sus intenciones: en el fondo la naturaleza les importa una mierda (como se evidencia en su vergonzosa ignorancia del papel tan necesario que tiene la depredación en prevenir la sobrepoblación, y que comprenden bien cazadores y toreros), para ellos es solo una excusa demagógica con la que alcanzar el poder, con la que sacrificar la libertad en el altar de la igualdad. Véase a sus admirados países comunistas, donde la contaminación es tal que hace palidecer los peores excesos de los “malvados capitalistas fachas”.
Saludos en Cristo

victor dijo...

Ya comenta alguno eso de que esta vez has pecado de generalista, me gusta casi todo lo que opinas ,pero, vegetarianos somos muchos que también pecamos de eso que acusas, querer a los animales, o a algunos animales, pero uno no debería equivocarse, Hitler era vegetariano y amaba a los animales, como muchos grandes hombres de la Historia, yo mismo, te aseguro que esos que para ti son defectos no me quitan nada de mi mala leche natural contra los enemigos de España, no soy buen enemigo , pero nada bueno, creo que has mezclado, generalizado mucho, de todas maneras no es asunto tan grave que me impida mantener hacia ti esa simpatía que tengo, saludos.

Rodericus dijo...

Ya puedes ver que esta enfermedad mental está muy presente en la extrema derecha gracias al influjo neopagano de la Nueva Derecha.

MART KENNEDY dijo...

en japon hubo un emperador que tenia un perro al cual amaba como a un ser humano cuando salia a la calle la gente tenia que hcerle reverencia ademas hizo leyes para que nadie maltratara a los animales...era un loco por donde se lo viera...no me acuerdo del nombre
pero lo vi en un documental de gobernantes locos...el animalismo
es una tonteria por donde s elo mire darles a los animales derechos almas y hasta sentiminetos es una locura
haria que ellos se hagan resposables de todos los robos homicidios y infanticidios que an cometido...jajajaja...¿ademas no le sparece raro que ya no s ehable d epedofilia?
¿o es que ya paso de moda?
antes todos apoyaban la cazeria d epedofilos ahora casi nadie le importa el tema....la gente con perros y gatos piensan que todos los animales son como ellos los animales no son empaticos...las mascotas y animales de granja son creaciones humanas por eso se comportan asi...si no me creen vayan a la selva a abrazar a una boa o auna tarantula...jajajja seguro que no porque no son bonitas ni peludas...hipocritas

Mari Carmen Cordero dijo...

Interesante exposicion y comentarios

La lidia ha conseguido que el toro bravo siga siendo eso....bravo y casi salvaje. Practicamente es el unico bobino salvaje que queda en Europa que mantiene intacto su instinto y bravura. Y precisamente por eso fue selecciobado para la lidia. Sin la Fiesta su destino habria sido la extincion o la domesticacion para pasar a ser un mero productor de esperma y solo los ejemplares mas grandes con valor comercial. Triste destino para un animal tan imponente si habeis tenido la oportunidad de verlo pastando en los cercados.

Personalmente no me gustan las corridas de toros. Creo que hay cosas que se podrian cambiar para evitar el sufrimiento absurdo del animal en la plaza y esos magnificos ejemplares de toro de lidia (que gozan de mejor calidad de vida que muchos de nosotros y que buena parte del animalario occidental salvaje), merecen un mejor final y la posibilidad de seguir disfrutando de su bravura. Ademas creo que seria hasta bebeficioso en mi humilde opinion para la Fiesta. Imaginad uno de esos bravucones de plaza en plaza acojonando al personal. Porque en plenas facultades el toro a ver quien de verdad tiene arrestos para ponerse delante.

Respecto a la caza creo que muchos obvian el sentido actual que tiene la misma. Dejando de lado la caza mayor de ciertos ejemplares que deberia ser delito, la caza es mecesaria nos duela o no.

En nuestro pais sin ir mas lejos apenas quedan depredadores naturales en nuestros espacios naturales. La funcion del depredador es de regulacion de las especies que estan por debajo en la cadena trofica. Sin ellos un ecosistema sucumbiria. Sin ir mas lejos Barcelona y muchas otras zonas de Cataluña tiene serios problemas de superpoblacion de jabalies precisamente por este motivo lo que provoca a su vez problemas para otras especies como lis conejos por la competencia por la comida. Esa es la funcion del cazador, evitar la proliferacion de unas especies versus otras y si se realiza con etica es necesaria y beneficiosa.

Adoro a mi perro y mucho mas a mi gato porque adoro ese puntazo de instinto depredador del que todavia disponen que los convierte en cazadores increibles. Y nos duela o no, nosotros estamos ahora mismo en lo alto de esa piramide y debemos plantearnos nuestro papel real de depredador/regulador para llevarlo a cabo con etica.Solo eso nos convertira en verdaderos mejores amigos de nuestra fauna.

El resto son monsergas porque muchos de los nuevos gurus animalistas comedores de soja no se preocupan por la gravedad de las acciones contra el medio ambiente que los macrocultivos de esta especie estan causando y que causan un daño mayor que las corridas a muchos animales y plantas. La extincion.

Max Romano dijo...

Mari Carmen

Gracias por tu comentario, pertinente y que muestra cómo hay personas que, amando los animales, saben ver el fondo decadente de la aberración animalista, el carácter inferior de la humanidad de los "comedores de soja" como bien dices.

Un saludo

El Oso

Castorp dijo...

<>

Un tema muy polémico, sin duda. Y afortunadamente la libertad de expresión permite que cada cual exprese su punto de vista como tenga a bien. Pero considerar superior en términos biológicos al carnívoro por el mero hecho de serlo, es cuanto menos una sandez. O las consideraciones de inferioridad según lo que pienses. Ante su "aborrecimiento" de la falta de ideales y el edulcoramiento de la sociedad Occidental, muestro mi asombro ante individuos que insisten en cometer los mismos errores que han asolado el mundo desde que los seres humanos lo habitan. Creer estar por encima de otros, sólo porque otros piensen diferente.

Surcracio dijo...

Surcraciodelnorte
No soy partidario de las corridas de toros pero...
Me alegra encontrar a alguien que haya descubierto la estupidez del animalismo.
O de lo que yo denomino "perrolatría" ¿por que? matan una rata ¿alguien se queja?
¿Y no es que les gustan los animales? jajajaja
Les gustna algunos animales como el perro, que lo dejan convertirse en un animal parasitario, siempre detrás de los humanos como sintiendo que ahí va comida y bebida, manutención. En Colombia hasta ponen en algunas ciudades "comedores caninos" habiendo indigentes que necesitan muchas cosas tal como muestra el tebeo o caricatura. En algunos paises afortunadamente aún se como carne de perro. Quizás hayan sido los masones los infames impulsores de estos demencialismos.
No se que creencias tendrá el autor del blog, pero los enemigos de la salvación quieren que la gente se sienta bien haciendo cosas supefluas y contradictorias.
Que se crean buenos siendo malos.
Proponenen matar seres humanos indefensos antes de nacer y casi nadie dice nada; luego proponene matar un perro y se escapan de morir. Dios se apiade de esa gente arrevezada y sea castigada para su corrección.


Paloma Minina dijo...

Desde mi México querido te mandó a decir: ¡vas i chingas a tu madre! Con todo respeto a tu madre... Ojalá y comprendieras que el origen de muchos de los males actuales proviene de la desensibilización del corazón humano, y empieza la mayor parte del tiempo sabes dónde? En el abuso de seres indefensos como los animales.

Surcracio dijo...

Doña Paloma Minina, chingada del coco estás tu.
Recuerde a los nazis que cuidaban de sus perros, pero mataron inmesericordemente tantos seres humanos.
Es al revés por darle importnacia inmereceida a la vid ade algunos animales, que la misma Naturaleza deiezma cuando estñan en sobrepoblación es que los seres humanos se han vuelto tan insensibles al dolor ajeno, como el dee aquellos que aún no han nacido.

Unknown dijo...

Sencillamente me parece irrefutable...
Enhorabuena.

Juan Gonzalez dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.

Juan Gonzalez dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.

Juan Gonzalez dijo...

Tipica respuesta de una animalista. Bien educada ella...

Verónica dijo...

Justo buscaba algún artículo que interpretara mi nalestar frenta a la majadería de quienes se auto-demominan"animalistas" y llenan las páginas sociales de aparentes buenas intenciones. Conozco de cerca a "animalistas" que han abandonado a sus hijos, que roban y mienten con descaro. Nada contra los animales , me ancantan y tengo mi perro regalón, pero esto no da para mostrarle al mundo lo buena que soy como persona. Postié mi interés en adquirir un perro de una raza en particular y me llegaron críticas por no "adoptar".

Perpetrador dijo...

Iba a proceder a una larga perorata argumentando por qué a pesar de que estoy básicamente de acuerdo con muchas de las críticas de este blog, me repugna cualquier crítica a quienes denuncian el infinito sufrimiento animal que el hombre provoca en el mundo cada día en cada provincia de cada país. Pero en lugar de perderme con conceptos, dejaré que la realidad hable por sí sola con estas imágenes, especialmente a partir del minuto 20. Debo añadir que la crítica a cualquier tipo de sufrimiento voluntario hacia los animales no es un "azote" nuevo de la modernidad; ya se manifiesta tal cual en antiguos griegos como Pitágoras, Plutarco, Porfirio, además de en cristianos primitivos y budistas.