domingo, 28 de diciembre de 2014

CRITICAR EL FEMINISMO SERÁ DELITO


DECIR ESTO SERÁ DELITO


Ni más ni menos. Como suena. Se va a introducir un nuevo, aberrante delito de opinión que consiste en criticar el feminismo.

El gobierno actual ya había dejado claro que ni por asomo pensaba derogar la injusta Ley de Violencia de Género, ese engendro aberrante introducido en la legislación  española por la secta feminista con el objetivo de castigar al varón, fomentar las denuncias falsas y llevar a cabo su guerra de clase contra el sexo masculino por medios judiciales.

Como tampoco pensaba corregir los abusos de un sistema que considera al hombre culpable hasta que no se demuestre lo contrario y exige de él humillación pública, reconocimiento de su culpabilidad y sometimiento a abyectos cursos de reeducación feminista.

Prácticas odiosas y aberrante situación de la ley y la justicia (con minúsculas por razones obvias) que han sido repetidas veces denunciadas, aunque cada vez menos porque quien se ha atrevido a hacerlo y a combatir este sistema desde las instituciones lo ha pagado caro. Como el juez Serrano, hombre recto y de altísimo nivel que fue expulsado de la carrera judicial por haber denunciado la justicia de género que ha convertido a los hombres en ciudadanos de segunda clase. Recomiendo una vez más adquirir y leer el libro que ha escrito, “La Dictadura de Género”, Ed. Almuzara. Tanto para informarse sobre la tiranía que tenemos encima, como para apoyar en la medida de lo posible a este hombre justo, perseguido por decir la verdad y amar la justicia.

Pero si bien, repito, el gobierno del PP no ha pensado mínimamente en corregir las injusticias introducidas anteriormente, hasta hora tampoco había introducido nuevas herramientas de represión contra los varones. Esencialmente se habían limitado a dejar la basura que ya existía y a repetir, con menos dinero, las cansinas y vomitivas campañas contra la llamada violencia de género a las que nos tienen acostumbrados.

Sin embargo y como he escrito repetidas veces en este blog, la secta feminista nunca tiene bastante y cada vez quiere más. Esta secta está presente en las dos ramas del partido único, esto es la rama descamisada o ”izquierda” y la rama encorbatada o “derecha”, por no hablar de la rama piojosa, centro rabioso de feminismo. Si alguien pensaba, por tanto, que la bilis feminista manaba sólo de la rama descamisada y lo peor había quedado atrás tras el Septenio Negro del Enemigo del Varón, ha quedado muy desengañado. Si no lo ha hecho todavía es mejor que abra los ojos.

La secta feminista es transversal y una vez logrado un objetivo van inmediatamente a por el siguiente. En su su hostilidad feroz contra el varón, su sed insaciable de iniquidad, su odio militante contra cualquier forma de verdad y de justicia, ningún nivel de persecución y de castigo contra el hombre es suficiente para ellas. Así, diez años después de la aprobación de la ley antimasculina, ahora directamente van a prohibir hablar contra la dictadura feminista, denunciar las injusticias que sus leyes han generado, criticar sus campañas de lavado de cerebro sistemático. Pongo aquí el enlace que, en un primer momento, dudé si era o no una inocentada. Pero no lo es. Primero porque esta gente no tiene sentido del humor, y además porque aunque lo tuvieran jamás sería en relación a este tema. Pongo el enlace con la noticia:


Naturalmente juegan con las palabras para falsificar la realidad y no llamar a las cosas por su nombre. Así intentan darle una forma presentable a este nuevo delito de opinión, esta nueva censura, que significa ni más ni menos cerrarle la boca a todo aquel que critique el feminismo, o simplemente diga algo que no les guste a las feministas.

Cualquier cosa podrá ser considerado ”incitar a la violencia de género: conversaciones y mensajes privados, críticas a las leyes feministas y a la mafia del maltrato, símbolos y materiales que las hembristas encuentren ofensivo. Y como bien sabemos encuentran ofensiva cualquier cosa porque ellas lo valen y la sociedad entera se debe doblegar ante sus caprichos.

Recomiendo leer el artículo enlazado porque nos hace comprender muy bien a por quiénes van, lo que según los promotores de esta nueva censura será considerado incitación a la violencia y “apología machista” susceptible de denuncia:

Decir (como tímidamente hizo Toni Cantó) que la UE paga 3.200 euros por cada denuncia de malos tratos, que esto significa millones de euros y sugerir que ello fomenta las denuncias falsas, será incitación indirecta de la violencia de género.

Las campañas que hacen “asociaciones de padres presuntamente separados” (!!??) para alertar contra la falsedad de muchas denuncias, cuyo objeto es obtener ventajas y extorsionar al hombre, serán apología machista, como lo será poner en duda la ridícula cifra de un 0,02% de denuncias falsas, dada oficialmente por el Estado; cifra que es, en el pleno sentido de la expresión, un porcentaje búlgaro y por tanto merece la misma credibilidad.

Escribir en un twitter que más 6 de cada 8 mujeres cobran la Renta Activa de Inserción tras realizar una denuncia falsa de Violencia de Género, será apología machista.

Las camisetas, las canciones, las conversaciones privadas que las odiadoras del varón encuentren ofensivas serán incitación a la violencia de género.

Como serán denunciables frases y opiniones con las cuales podemos o no estar de acuerdo, pero que nunca deberían ser objeto de intromision judicial si se quedan en el ámbito privado. Por ejemplo yo nunca he escrito, ni lo haría, algo como ”espero que a la puta que denuncia falsamente una violacion la violen de verdad”. Pero si esta frase es un desahogo privado nadie debería meterse en ello, porque fiscalizar y perseguir las conversaciones privadas ha sido siempre la marca inconfundible de la tiranía.

Lo que sí pienso –y debo decir- es que a la ZORRA (las putas de profesión merecen mucho más respeto) que denuncie falsamente una violación deberían meterla en la cárcel durante el mismo tiempo al que habría sido condenado el violador. No ha sucedido una vez, sino bastantes, que un inocente haya estado en la cárcel durante años por una acusacion falsa de violación, o por una violación verdadera pero un reconocimiento falso de la víctima, antes de poder finalmente demostrar su inocencia con la prueba del ADN. Algo que parecería sencillo y rápido pero que, curiosamente, puede tardar años y años. Recuerdo al menos un caso, en España, en el que un hombre se dejó morir de hambre en la cárcel para demostrar su inocencia, renunciando a cualquier beneficio carcelario porque el precio de ello era reconocer la culpabilidad de una violación que no había cometido. Y recuerdo otro que estuvo quince años preso antes de que se demostrara su inocencia y la justicia (con minúsculas) tuviera a bien liberarlo. Una vez más el hombre es culpable hasta que se demuestre lo contrario, indefenso ante justicia y a la merced de la primera zorra que quiera denunciarlo.

Naturalmente todo el párrafo anterior, supongo, también será apología machista y denunciable. Pero se va a quedar ahí hasta que me borren el blog, lo cual por cierto va a ser solamente cuestión de tiempo si esta bestialidad legislativa con la que amenazan entra en vigor.

Creo que hay bastante con lo comentado, para que todo el mundo entienda la clase de dictadura abyecta en la que hemos caído ya. Será delito, simplemente, criticar la tiranía feminista. A esto sirve el empoderamiento de la mujer en política.

Claro que los políticos hombres no valen para mucho más, porque jamás han movido un dedo para frenar estos abusos; muy al contrario, muchos colaboran con entusiasmo y otros, acobardados, agachan la cabeza y comulgan con ruedas de molino. A esto hemos llegado con la democracia y los representantes del pueblo.

Como colaboran de buena o mala gana las mal llamadas élites que deberían velar por valores como la libertad de pensamiento y discusión. Como he escrito en alguna ocasión  a la mayoría de la gente le importa sólo comer, sus asuntos privados y poco más. Que no se pueda pensar libremente y que cada vez sean más los delitos de opinión al ciudadano medio se la trae floja, con perdón, a menos que el asunto le afecte directamente.

Pero para ello existen o deberían existir las clases dirigentes, las élites y la gente de cultura, los llamados intelectuales. Sin embargo también en esto son mediocres y traicionan su función, también en esto la inmensa mayoría se revela una miserable antiélite de camareros del poder, ahora como siempre. Con mi respeto por los camareros de profesión, que a diferencia de la antiélite realizan una labor digna, honesta y útil.

Hay un solo aspecto positivo en este nuevo delito de opinión. Y es que una censura tan abierta y desproporcionada significa sólo una cosa: que mucha gente está empezando a comprender y a darse cuenta de ello, que son más los que se atreven a criticar la dictadura feminista y el clima de intimidación que han instaurado, que tienen un miedo histérico a que más voces se empiecen a alzar contra ellas. No les basta ya la propaganda y el lavado de cerebro, y por eso ahora tienen que aprobar leyes diseñadas explícitamente para cerrar la boca a todo el que se atreva a criticar el feminismo.

Como último comentario, hay que observar que estas leyes están redactadas de la manera en que lo están porque la secta feminista está muy segura de poder mantener el control de la justicia y del Estado indefinidamente. Están absolutamente seguras de poder garantizar su aplicación en sentido único contra el varón, que es para lo que están pensadas estas leyes. Pero aberrantes como son, si fueran aplicadas al pie de la letra por un Estado no controlado por la mafia feminista, estas leyes las llevarían a la cárcel, en primer lugar e inmediatamente, a todas ellas y a sus colaboradores con pilila, así como a todos los politicos que han votado leyes feministas, a la flor y nata del periodismo y el mundo de la publicidad.

En efecto, si va a ser delito “difundir, distribuir o vender escritos contra un grupo o una persona por razones de género”… ¿Qué otra cosa han hecho durante años las feministas y los periodistas a su servicio, sino cubrir de fango al varón y criminalizarlo sólo por ser tal, esto es difundir escritos contra los hombres por razones de género?

La ley penará la “humillación o el menosprecio [por razones de género], el favorecimiento de un clima de hostilidad o la producción de material que de lugar a esas conductas”… ¿Y qué otra cosa ha ha hecho la propaganda feminista, sino fomentar un clima de hostilidad y odio hacia el varón, producir material para favorecer este clima, humillar y menospreciar a los hombres? ¿Qué han hecho todos los responsables de las campañas falsamente llamadas contra la “violencia de género” y en realidad antimasculinas, qué otra cosa han hecho los redactores de las leyes feministas y todos los que han votado a su favor, sino favorecer un clima de hostilidad contra los hombres por razones de género?

Como es evidente, el día en que pierdan el control del Estado, usando sus mismas leyes aberrantes y aplicándolas al pie de la letra se las podrá meter a todas en la cárcel. Así como a todos los políticos que han introducido y votado esta legislación, a todos los sepulcros blanqueados que se indignan cuando un padre mata a sus hijos y se quedan callados cuando lo hace la madre (las más de las veces), a todos los periodistas que han vertido fango sobre el género masculino, a todos los creadores de anuncios publicitarios humillantes para el varón, a las que han creado camisetas que denigran el sexo masculino, a las que escriben en las paredes “tijeras para todas”, a las abogadas que aconsejan denunciar falsamente contra el varón por motivos de género.

Sinceramente espero que estas leyes sean abolidas en su integridad algún día, pero también sería justo que antes de hacerlo sean utilizadas para hacer probar a toda esta gente su propia medicina, como fomentadores que son del odio contra los varones por motivos de género.

Mientras tanto nos queda luchar como podamos contra este desierto que avanza sobre nosotros, contra este torrente de iniquidad que amenaza arrollarnos, en este campo y en muchos otros. Como he comentado más arriba el cierre de este blog es sólo cuestión de tiempo cuando se introduzca el delito de opinión de antifeminismo. Pero ha habido muchas censuras en la historia y nadie puede sofocar para siempre las voces libres.

Hay siempre una manera de decir las cosas. Sólo por poner un ejemplo, si George Orwell escribió Rebelión en la Granja yo también –salvando las distancias y con perdón por la falta de pudor en la comparación- puedo escribir mis historias alegóricas de cerdos, víboras, ratas, babosas, sabandijas y gusanos, sólo por indicar de manera puramente casual algunos animales. Garantizo que serán historias amenas y sobre todo fáciles de interpretar.

De una u otra manera el Oso seguirá rugiendo y nadie va a conseguir cerrarle la boca.

Que la censura y la persecución sirvan a todos los hombres y mujeres libres para fortalecer el corazón, el cerebro y la voluntad. Feliz Año Nuevo a todos.

jueves, 11 de diciembre de 2014

PADRES ASESINOS, MADRES ASESINAS Y PROPAGANDA FEMINISTA






Ya me ocupé en la entrada Paternidad criminal y mentiras feministas del tema de los padres que asesinan a sus hijos, de cómo la secta feminista utiliza estos sucesos para vomitar su bilis contra el varón y el padre en particular:


También me he ocupado de la Semana del Odio en la que, alrededor del Día contra la violencia machista, la avalancha de propaganda antimasculina alcanza el paroxismo. La entrada se llamaba El día del odio antimasculino y, por cierto, la he aprovechado adaptándola un poco para el libro Exiliados del Sistema del que hablé en la entrada anterior:


Este año hemos tenido, como siempre, esta Semana del Odio en el mes de noviembre; aunque en tono menor respecto a cuando estaba como presidente el Enemigo del Varón, no ha faltado la ración de propaganda y falsificación de la realidad, ni las campañas tendenciosas para solicitar nuevas leyes antimasculinas y criminalizar más comportamientos de los varones.

Lo vemos por ejemplo en la publicidad dada al vídeo de una mujer que recibía piropos por la calle, con la inevitable denuncia del piropo como “maltrato” y la evidente intención de aprobar, antes o después, leyes basura para perseguir penalmente los piropos.

Piropos que pueden ser bienvenidos o no, groseros o no, pero es una esfera en la que no debería intervenir la ley y ser dejada al campo de las relaciones personales. Pero como el objetivo es buscar siempre un pretexto nuevo para presionar al hombre y hacerle sentir en culpa por ser varón, podemos confiar en que se solicitará cada vez con más insistencia extender la definición de “maltrato” y “acoso”, hasta cubrir casi todos los comportamientos masculinos y cualquier iniciativa del varón hacia la mujer.

Sin embargo, en esta entrada quería comentar el tema específico de la violencia de los padres contra los hijos, y en particular el canallesco tratamiento que da a estas noticias la prensa basura, que no es la sensacionalista sino los grandes diarios.

Decía que hemos tenido hace poco la Semana del Odio Antimasculino y este año las feministas han tenido suerte porque les ha venido en ayuda un trágico suceso, un crimen atroz en el que un padre separado ha asesinado a sus dos hijos que habían ido a hacerle una visita, concedida por el juez. Naturalmente al día siguiente de dar la noticia aparecían artículos escandalizados que denunciaban la concesión del régimen de visitas a los acusados de ”maltrato”, aprovechando los crímenes de unos pocos para castigar a miles de padres, separarlos de sus hijos fabricando la emergencia de los “padres filicidas”, otra emergencia inventada como la llamada “violencia de género”.

Mostraré tres artículos aparecidos en los tres principales diarios españoles, tres ejemplos típicos de prensa no diré amarilla sino marrón – por motivos evidentes – al servicio de la propaganda feminista:





La sustancia de estas producciones de los juntaletras del feminismo es más o menos la misma, las líneas sobre las que se insiste siempre las mismas, para trabajar la pasta humana de los cerebros como se amasa la harina. Como tema común se lamenta que haya pocas denegaciones del régimen de visitas, en general para los padres separados y en particular en los casos en que hay denuncias por ”violencia de género”.

El objetivo de esta agitprop es evidentemente aprovecharse de las atrocidades cometidas sobre sus hijos por unos pocos desequilibrados o criminales, para obstaculizar aún más el contacto con los hijos a la generalidad de los padres separados. Para negar las visitas sobre la base de una denuncia por “violencia de género” que como todo el mundo sabe la mayor parte de las veces es falsa, porque la ley así lo fomenta deliberadamente y porque la mafia feminista del maltrato saca su mordida con cada denuncia, con cada varón en la cárcel, con cada familia deshecha y con cada curso de lavado de cerebro para “maltratadores”.

Sin olvidarnos tampoco de que, entre las denuncias que no son falsas en un sentido legal, la mayor parte son indecentes en sentido moral (como corresponde a una ley indecente) porque corresponden a “crímenes” como una discusión, un insulto, un empujón o una bofetada.

Que bien pudieran ser en muchos casos, además, la respuesta a una agresión de la mujer o a comportamientos de ella que, si los hiciera el hombre, serían inmediatamente calificados de “maltrato psigológico”. Pero a ella todo le está permitido porque ella lo vale.

La misma impunidad de la fémina, su arrogancia fomentada por el Estado y multiplicada por la conciencia de ser intocable, le hace perder toda medida y la lleva a un comportamiento de provocación continua, de guerra contra el varón y de prepotencia intolerable que en realidad lo que hace es aumentar la violencia contra la mujer, el rencor y la mala sangre en las relaciones con el hombre.

Todo ello, naturalmente, no le preocupa a la mafia del maltrato. Al contrario, lo que necesitan es que haya más violencia contra la mujer, más denuncias – verdaderas o falsas o indecentes –, necesitan más asesinatos de niños y más crímenes pasionales. Porque viven de ello.

El nivel de indecencia de quien tan cochinamente manipula la realidad y las víctimas infantiles, la densidad de excremento que se concentra en sus mentes, son difíciles de expresar con palabras. La lengua española es rica en insultos y mala leche general, pero ante esta gentuza se queda siempre corta. 
  
Volviendo a los artículos de agitprop en los diarios, además del tema principal que es la peligrosidad de los hombres, asesinos de niños en potencia por haber recibido una denuncia de maltrato, encontramos las líneas habituales de la propaganda feminista. Como la mentira de que no hay prácticamente denuncias falsas, la risible afirmación de que las mujeres no se aprovechan de la legislacion hembrista, la histeria sobre la “lacra social” de la violencia de género.

Los juntaletras y los políticos se llenan la boca de superioridad moral afirmando que los casos como el del filicida Bretón o el del que mató al bebé de su novia son intolerables. Y no pongo en duda que lo sean, pero como los mismos juntaletras y los mismos políticos no tienen nada que decir cuando una mujer mata a sus hijos, evidentemente para ellos esos otros casos son tolerables. Sólo son intolerables si es el padre el asesino.

El Gobiernillo Asturiano, en el caso de los dos niños asesinados por su padre, expresa repulsa y condena, pero en realidad no por los niños en sí mismos sino porque los ha matado el padre. Cuando los mata la madre no hay ni de lejos una reacción así, es más normalmente no hay ninguna reacción en absoluto. Ni hay manifestaciones de buenos ciudadanos ni minutos de silencio si los mata la madre, ni es una lacra social ni se conmociona la sociedad.

Es mejor que me calle, por educación, la opinión que me merecen estos indignados a dirección única, estos virtuosos lagrimeantes que sienten en sus carnes el crimen contra un niño sólo en ciertos casos y en otros no, estos meapilas de la corrección política para los que algunos niños son más iguales que otros. Lo que sí hay que hacer es indicarles por dónde se pueden meter su indignación moral y sus buenos sentimientos.

Volviendo a la manipulación y ocultación de la realidad, nos acercamos al meollo de la cuestión cuando, en las producciones de los juntaletras, se denuncia el estereotipo de que los padres nunca dañarán a sus hijos…y digo que es el meollo de la cuestión porque precisamente la percepción falsa de la realidad que es aceptada sin discusión ni reflexión, es que las mujeres nunca dañarían a sus hijos. Este es el verdadero estereotipo, en sentido negativo, que hay que denunciar y combatir.

Pues si nos preocupamos de profundizar un poco en la cuestion de los niños asesinados en familia, en primer lugar nos llama la atención la carencia de estadísticas y análisis fácilmente disponibles, la dificultad de entender cómo están las cosas. Y es normal porque la verdad incómoda, de la cual se quiere proteger a la población ocultándola, es que las madres matan a sus hijos con más frecuencia que los padres.

Este simple dato hace caer por su base toda la impostura de los padres separados o denunciados como amenaza para sus hijos, derriba el castillo de mentiras y falsificación construido por la mafia feminista, los juntaletras vendidos y los machacanúmeros subvencionados para fabricar estudios basura de propaganda hembrista, que juegan con las cifras para dar la impresión de que son los padres separados quienes más matan a los hijos.

En realidad todos los estudios serios muestran que la ausencia del PADRE biológico es un grave factor de riesgo para niños y adolescentes. Si no está el PADRE los menores tienen muchas más posibilidades de ser asesinados, maltratados, de caer en drogas y delincuencia. En particular, las madres matan a sus hijos más que los padres.

Doy un enlace a este excelente artículo que tiene datos del 2010:


Resulta precisamente, mira por dónde, que las muertes de niños aumentan con la aplicación de políticas de género y con la separación de los niños de sus PADRES. Y en particular, en los países nórdicos se maltrata y mata más a los niños PORQUE SON DICTADURAS FEMINISTAS FEROCES en las cuales los hombres han sido castrados mentalmente, el padre no cuenta nada y a la mínima ocasión se le aparta de los hijos. Esencialmente estas sociedades son matriarcados basados en la extorsión a gran escala,  en los que el Estado y la Madre son quienes crían a los hijos y dominan la sociedad, obligando a la masa de esclavos masculinos a subvencionar el sistema.

Doy otro enlace interesante en que se dan referencias y se muestra muy claramente el verdadero rostro del maltrato a la infancia:



Una referencia más sobre la cuestión particular de los niños de primera y de segunda:


A primera vista resulta difícil comprender cómo pueden las feministas sostener su propaganda y hacer pasar la impostura de que los padres son quienes matan más a los niños. Después de todo debemos asumir que es raro que se mienta explícitamente, que se den datos falsos. Pero una lectura atenta de las anteriores referencias resuelve este misterio. Sin mentir en un sentido técnico, los estudios de género, por ejemplo, para contabilizar los casos de maltrato a la infancia no tienen en cuenta todos los niños maltratados, analizando los datos en escuelas, hospitales, etc. No. Esto se hacía antes. Ahora parten de las denuncias en los juzgados de manera que sólo se ven los casos de menores maltratados o muertos cuando el padre ha sido denunciado y ha caído en las garras de la mafia del maltrato.

Así es como las feministas hacen cuadrar las estadísticas. Aquí también hay menores de primera y menores de segunda: los menores asesinados se cuentan sólo si la madre figura en las estadísticas de violencia de género. Así es como los machacanúmeros en nómina pueden presentar datos que, sin ser falsos en sentido estricto, le dan la vuelta a la realidad y mienten. Así es como el Centro Reina Sofía puede decir en un informe que ha disminuido el maltrato a la infancia, considerando los datos sólo desde el 2001, mientras que en realidad ha aumentado respecto a los años anteriores, y de forma paralela a la aplicación de las políticas de género, del alejamiento del PADRE de la casa y los hijos.

Considerado todo lo anterior, como es evidente y en nombre del interés superior del menor, es el padre biológico quien debería tener la custodia en la mayor parte de los casos y la madre un régimen de visitas. Como se deberían hacer campañas a dirección única contra la violencia materna (“cuando matas a tu hijo dejas de ser una mujer”… “tarjeta roja a la madre maltratadora”… "si tu madre te da miedo llama al teléfono de ayuda" ... sin olvidar fotos de niños ahogados en la bañera, tirados a la basura o con la cara destrozada).

¿Que la mayor parte de las madres no son así? Tampoco somos violentos la mayor parte de los hombres, ni pegamos a nuestras mujeres; sin embargo tenemos que soportar la basura infecta de las campañas contra la violencia de género.

¿Que hay también padres que matan a sus hijos? Sí, pero son más las madres, del mismo modo que hay mujeres que matan a los hombres, pero como son menos las campañas contra la violencia de género están dirigidas exclusivamente contra los varones.

Es más, las campañas contra la violencia materna deberían ser mucho más intensas, y este tipo de violencia considerada mucho más “lacra social” que la “violencia machista” porque evidentemente una mujer adulta se puede defender y un niño no.

Volviendo por última vez a la prensa, todo lo anterior nos permite valorar en su justa medida los artículos que regularmente aparecen sobre la violencia de género, el nivel moral de los juntaletras y de la mafia que tienen detrás de ellos, su desprecio por la verdad y la equidad más elemental.

En breve, la gran prensa de la corrección política ha demostrado una vez más, en este asunto como en muchos otros, que no vale ni para papel higiénico, porque le dejaría a uno más sucio de lo que estaba antes. No sé si me explico.

lunes, 17 de noviembre de 2014

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: ANIMALISMO




El animalismo es la enfermedad infantil del ecologismo
Massimo Fini, “Il Ribelle”






En una época de pensamiento débil, de vacío profundo en ideas y valores fuertes, proliferan como hongos las causas nobles a buen mercado, los fanatismos a medida de los hijos del bienestar. Si no están disponibles unos ideales de hierro o no se está a la altura de ellos, se buscan de cartón piedra o de plástico.

El animalismo es uno de estos pseudoideales y uno de los Azotes con pleno derecho. La mentalidad animalista se extiende como una mala hierba; como todo buen fanatismo progresista se siente ofendido por muchas cosas y pretende la eliminación de todo lo que le ofende. Puesto que su sensibilidad aborrece la caza, nadie debe cazar y esta noble actividad se debe prohibir. Como les ofenden los toros, la tauromaquia también debe desaparecer.

Su objetivo final es convertir a toda la humanidad en vegetariana, en una regresión al ideal herbívoro, a la hortaliza como concepción del mundo y a la felicidad del ganado bovino como aspiración de vida.

La caída de nivel desde el carnívoro y el depredador – verdadera naturaleza del hombre - al herbívoro resulta evidente comparando la mirada de la vaca con la mirada del lobo. El abandono simbólico de la superioridad evolutiva e intelectual carnívora nos habla con la máxima claridad de los impulsos profundos que hay detrás del animalismo y de su afinidad con el nivel espiritual rumiante.

El animalismo se difunde con la proliferación de grupos anticaza, antitaurinos, vegetarianos, veganos; abunda en grotescos extremos y llega al fanatismo de mentecatos militantes – Frente de Liberación Animal – que llegan a ser violentos y evidentemente creen hacer algo importante. Defiende una grotesca, improponible, igualdad del hombre y el animal, poniéndolos moralmente al mismo nivel y reconociendo derechos a los brutos, o incluso a las langostas. Todavía no a las bacterias y a la flora intestinal; de lo contrario una simple indisposición intestinal o cualquier cura con antibióticos equivaldría a un genocidio.

En esta aberración de querer considerar a los animales como personas se llega a los extremos de un lenguaje y unos conceptos patéticos, expresión de una impresionante melaza mental, como el hablar de especismo como de un mal moral análogo al racismo y –cómo no- al sexismo. Por si no tuviéramos bastante con la plaga penosa y lamentable de los antirracistas y los antisexistas, ahora tenemos también a los antiespecistas en la galería de mentecatos.
 



Melaza mental sí, pero no incoherente ni carente de sentido. Todo lo contrario: es la lógica de la decadencia igualitaria que salta la barrera de la especie.

Para ello se debe negar la diferencia cualitativa, radical, entre el hombre y el animal. En un esfuerzo grotesco por mostrar que tal diferencia en realidad no es sustancial, se nos dice que los monos escriben embriones de poesías, que las barreras entre el hombre y el animal en realidad son cuestiones de grado, se humaniza de manera risible a los animales, hasta el punto de hablar ridículamente de amistad.

Dejando de lado la evidente problemática psicológica de quien tiene amigos animales en vez de humanos  -uno puede evidentemente sentir afecto por un animal pero es absurdo hablar de amistad- y en general la ignorancia de la etología, son evidentes en todos estos fenómenos aberrantes y en toda la mentalidad animalista dos temas de fondo: por un lado la igualdad del hombre y el animal, por otro una idea sensiblera, idealizada y antiecológica de la naturaleza.

Sobre lo primero, la pretendida fuerza moral de animalismo viene, como he apuntado, de ser un derivado del igualitarismo que salta la barrera de la especie. Para quien acepte como criterio ético y visión del mundo la decadencia igualitaria es claro que todo lo que derive de la igualdad, como el animalismo, puede tener fuerza persuasiva, aunque de todos modos encuentra límites claros en la realidad, por muchas anteojeras igualitarias que uno se ponga.

En todo esto me refiero al animalismo occidental, claro está, no de las actitudes hacia  los animales entre los hindúes y ciertos budistas. Este “animalismo oriental” –si así queremos llamarlo- no es para nada un derivado del igualitarismo; todo lo contrario pues se encuadra en doctrinas radicalmente inegualitarias, en prácticas de vida y concepciones del mundo tradicionales (por ejemplo el sistema de castas más rígido y severo en el mundo) que seguramente son inaceptables y odiosas para nuestros animalistas progres que llevan el gato al psicólogo.

Volviendo a la actitud animalista, representa ante todo una negación de la naturaleza humana. Lo que diferencia al ser humano frente al mundo animal son cosas como la inteligencia, el lenguaje, las habilidades manuales, etcétera… pero queriendo ir a la raíz, todos estos son aspectos de un principio general, el que realmente define lo humano: su carácter de ser no programado y polivalente, frente a la especie animal que está adaptada a su entorno con un programa ya dado. Este programa ya dado incorpora conocimiento, pues la especie animal sabe todo de su entorno – su nicho ecológico – pero sólo de éste. El hombre en cambio sabe poco y se debe programar a sí mismo, responder a cualquier tipo de entorno para él habitable, adaptarse a su nicho ecológico para modificarlo o crear uno nuevo. La cultura, la historia, todo lo que ha construido el hombre, es la crónica y el desarrollo, de mil maneras posibles, de este proceso de definición del ser humano y de superación del ideal animal.

Por tanto la tendencia que iguala hombre y animal lo que hace es negar la naturaleza humana; en el fondo esconde una aspiración a volver al ideal animal, a una felicidad de la especie en la cual todo sea estático y el tiempo histórico sea abolido, para que la humanidad vuelva a entrar en el seno del tiempo biológico.

Esta es también, en general, la actitud de fondo del igualitarismo y será mejor discutido en el Azote correspondiente. La afinidad entre el animalismo y las ideologías igualitarias, con las cuales encaja perfectamente, es profunda.

Sin embargo el ideal animal y pretendidamente naturalista del animalismo tiene poco que ver con la auténtica naturaleza, con sus crudezas y su lucha por la vida. Muy al contrario, aquí se trata de una extraña melaza genéricamente buenista, que entre otras cosas incluye, más o menos explícitamente, el proyecto futuro de convertir a la humanidad en vegetariana; una mentalidad a la cual es propia una hostilidad filosófica por la depredación y la lucha por la vida.

El lobo también tiene sus derechos, si queremos expresarnos así, pero los animalistas querrían por razones morales convertir también a los lobos en vegetarianos. Lo cual es peor que exterminarlos.

De hecho, si queremos hablar de maltrato animal, el verdadero maltrato no es el combate de la corrida, sino lo que les hacen muchas féminas urbanitas a perros y gatos: cubrirlos de lacitos rosas y prendas inútiles, haciéndoles la pedicura, llevándolos al peluquero y decorándolos de manera absurda para que parezca que van a un concurso de belleza; en breve, transformarlos en una especie de peluches amariconados vivientes. Hacerle esto a un animal fiero, cazador y depredador, ése es el verdadero maltrato animal.




El animalista se cree en posesión de una sensibilidad especial y una superioridad moral, cuando no pasa de la sensiblería y de una visión pijo-ciudadana de la naturaleza y del mundo animal. La mentalidad animalista, de hecho, creo que le es bastante extraña a quien vive del campo, y tiene por tanto de la naturaleza un concepto más cercano y auténtico. Y es que la naturaleza se puede ver de maneras muy diferentes: una cosa es vivir de ella, otra verla durante los fines de semana desde una casa rural o un spa al gusto de los urbanitas. Pero normalmente los que hacen las leyes son los del spa.

Es importante este punto, pues el amor por la naturaleza y por los animales no implica de ninguna manera caer en la aberración animalista. Se puede amar al toro de lidia y sacrificarlo, se puede amar a los animales y ser cazador. Hay una ingenuidad de fondo en el animalismo y una visión idealizada de la naturaleza propia de películas de Walt Disney. Que son seguramente respetables (al menos las producidas antes de que la casa Disney empezara a hacer basura, lo cual sucedió exactamente cuando Michael Eisner y sus correligionarios tomaron el control) pero no son el mundo de la naturaleza, de la cual dan una idea edulcorada y moralista.

Por lo demás las pocas poblaciones humanas primitivas que aún hoy viven de acuerdo con la naturaleza poco tienen en común con nuestros progres ecológicos, que con toda probabilidad no soportarían una semana viviendo entre ellos. Estas poblaciones primitivas viven, si queremos, en una inocencia que es casi una inocencia animal, y desde luego están integrados perfectamente en el ciclo natural. Pero de una manera que me temo no guste mucho al sentimentalismo barato del Occidente animalista.

En definitiva, lo que nuestros animalistas en realidad quieren decir es que el ser humano debe ser considerado una especie animal entre las demás pero no puede ser depredador, no se le permite integrarse en el ciclo presa-depredador de la naturaleza por razones morales, y precisamente la moral del ideal herbívoro-vegetariano.

Por tanto ya de entrada no se trata del ideal natural de vida, sino de poner al hombre –de todos modos- por encima de la naturaleza pero como regulador según una moral igualitaria y humanista. Lo que –dicho sea francamente- en definitiva degrada la naturaleza y la reduce a una idea cursi y enfermiza de mujeres con carencias afectivas y afeminados espirituales. Los de los perros y gatos acicalados para concursos de belleza, para entendernos.

El hombre inevitablemente perturba y transforma la vida natural. La única manera de no hacerlo es no existiendo como seres humanos. Por tanto no es difícil adivinar que de manera subterránea existe, bajo la ideología de que nos ocupamos y en realidad de toda la tendencia igualitaria, de un complejo de culpabilidad por ser humanos y haber salido de la animalidad.

Esta es la contradicción profunda del animalismo. Se pretende que el hombre es una especie animal como las demás y no tiene derecho a dominar la creación, pero al mismo tiempo se le quiere imponer una moral extraña a la naturaleza, a la misma lógica de la vida y de las especies.

El animalismo no quiere volver a la naturaleza o la vida natural, sino separarse de ella de manera radical y gestionarla según su visión buenista y antinatural. Por tanto en realidad es enemigo de la naturaleza y promueve una cesura neta entre el hombre y la naturaleza, que es reducida a poco más que un parque temático.

Con todo lo comentado resulta claro porqué el animalismo es la enfermedad infantil del ecologismo, como dice la cita con que comenzamos el Azote. Una consecuente perspectiva ecologista, libre del lastre animalista y de las ideologías afines, debe existir y es una necesidad imperiosa para nuestro futuro. Pero aún debe llegar quien sea capaz de formularla.

viernes, 17 de octubre de 2014

LLEGA LA INQUISICIÓN HOMOSEXUAL


Es un signo de la desgraciada Europa actual que cada vez proliferen más las leyes liberticidas y los delitos de opinión. Ya en 2005 el ex disidente soviético Vladimir Bukovski comparaba la Unión Soviética con el sistema que se está construyendo en Europa, entre otras cosas precisamente por la falta de libertad de expresión real, el control de los medios por parte de la casta dirigente, la imposición de una uniformidad ideológica y una homologación a gran escala.

Naturalmente los euromamarrachos le acusaron con indignación de no entender nada de la Unión Europea y la democracia. Muy al contrario, la verdad es que había entendido todo ello demasiado bien.


 Había visto durante decenios la propaganda ideológica continua, el adoctrinamiento en la escuela, la persecución legal e incluso psiquiatrica contra quienes se oponían a la doctrina oficial. En aquella época se trataba de la ortodoxia marxista-leninista, hoy la doctrina oficial se llama corrección política.

La situación está clara para quien quiera verla: todos los medios de comunicación siguen una línea única y no se permiten discrepancias. Se toleran sólo disidencias domesticadas y quien se opone realmente, radicalmente, está abocado al aislamiento mediático, a la muerte política y profesional. Se aprueban leyes criminalizando la oposición a la corrección política y ya, incluso, escoria humana con el título de psicólogo o el autotítulo de experto habla de desórdenes psicológicos y de reeducación para los disidentes. Es decir para los que no aceptan la ideología de la decadencia y la podredumbre que se ha convertido en doctrina de Estado.

Una parte de la doctrina oficial que nos pretenden imponer es el homosexualismo, que consiste esencialmente en la negación del criterio de sexualidad normal como relaciones entre un hombre y una mujer. En equiparar totalmente y a todos los efectos la homosexualidad con la sexualidad normal, rechazando la idea de que represente una sexualidad desviada y que los homosexuales sean invertidos, como una honesta y precisa palabra los definía antes de que cayera en desuso. O mejor dicho antes de que fuera prohibida y se convirtiera en tabú.

Parte esencial de la ideología homosexualista es la negación de legitimidad a la postura de quienes piensan y afirman, en cambio, que la homosexualidad es una desviacion, que existe una sexualidad normal y una anormal. El homosexualismo quiere cerrar la boca y criminalizar a quienes lo rechazan con la palabra homofobia. Palabra deshonesta y falsa donde las haya, densa de manipulación y contaminación mental, de mentira y de falsedad militante.

Esta palabra da a entender que el rechazo al homosexualismo significa odio a los homosexuales y voluntad de perseguirlos como tales. Este es el corazón de su propaganda y de la mentira homosexualista. Sin embargo, por mucho que los maestros de la degeneración intenten convencernos de lo contrario, el rechazo al homosexualismo no implica odio al homosexual ni voluntad de perseguirlo o de dañarlo por su condición. Significa establecer un criterio, basado en la sexualidad natural y biológica, en la polaridad de la especie humana y la mayor parte de la naturaleza entre masculino y femenino.

De aquí no se sigue mínimamente que haya que perseguir a los homosexuales por vivir su condición, pero sí que haya que exigirles un mayor pudor y discreción, así como proteger a la infancia y la adolescencia de su influencia corruptora, como defender la familia y su misión rechazando aberraciones repugnantes como las “familias” homosexuales y la crianza de niños por invertidos.

Las leyes promulgadas en Rusia a este respecto son ejemplares, prohibiendo la propaganda homosexualista, defendiendo la familia y la infancia. Leyes totalmente justas que buscan defender la infancia y la sociedad rusa de las lobbies de la degradación que dominan Occidente; por eso mismo han atraído la rabia biliosa de esas mismas lobbies y su enjambre de apóstoles de la degeneración.

Como en general en todo el movimiento de la corrección política, parte importantísima del programa homosexualista es la promulgación de leyes liberticidas para cerrar la boca a todo el que niegue esta ideología, bajo el pretexto de lucha contra la homofobia. En esta ofensiva de las fuerzas de la podredumbre se encuadra toda una serie de leyes que van apareciendo y en particular, como pionera en España y para abrir brecha, la nueva ley basura aprobada por el parlamentillo catalán:


La repugnante alegría de los partidarios de esta ley en la calle y el parlamentillo nos da la medida de la degeneración en que hemos caído.
 



Este abominio será con toda probabilidad seguido por más leyes en este sentido, pero ya a nivel nacional, en cuanto la rama “izquierda” del partido único llegue otra vez al poder, sin que naturalmente la rama “derecha” del mismo partido vaya a hacer nada por impedirlo y menos aún abrogar estas leyes sucesivamente.

Esta ley catalana sirve, como digo, para abrir brecha y tantear el terreno, como parte de la ofensiva liberticida a nivel mundial contra la verdad, la salud y la justicia llevada a cabo por la corrección política.

La ley incluye, además de sanciones y criminalización para quien se oponga al homosexualismo, aberraciones como la inversion de la carga de la prueba – es el acusado de homofobia quien debe probar su inocencia – que ya estaba prevista en la otra Gran Basura Legislativa española, la Ley de Violencia de Género; la ley catalana privilegia a los homosexuales frente a quienes no lo son, de la misma manera en que la Gran Basura Legislativa privilegia a la mujer frente al varón. Asimismo se prevén campañas estatales de corrupción de menores, esto es adoctrinamiento homosexual en las escuelas. Llamadas con otro nombre, claro, para tranquilizar a los padres y enmascarar la realidad.

Como dato anecdótico pero significativo de la obsesión por promover la homosexualidad, mencionaremos la reciente revelación de que durante la anterior Administración se repartía viagra a los presos en las prisiones:

El Gobierno de Zapatero suministraba viagra a los reclusos para fomentar la homosexualidad en las prisiones

La obsesión, como vemos, alcanza tintes de monomanía y niveles ya totalmente grotescos. Pero es menos divertido de lo que parece, porque esta misma gente o gentuza es - por ejemplo - la que decide lo que se va a enseñar a nuestros hijos en la escuela.

Hay varios tipos de leyes liberticidas. Las hay que sirven para defender a los poderes establecidos, que es la censura clásica a favor de los detentores del poder que no siempre son los que parecen. Ya un gran pensador decía que si queremos saber quién manda en realidad, debemos preguntarnos a quién no se permite criticar.

Las hay también en defensa de la versión de la historia impuesta por los vencedores, ante las cuales es mas que legítima la sospecha de que sean en defensa de mentiras históricas, como en el caso único de las leyes para encarcelar a los historiadores revisionistas y prohibir sus libros.

Y las hay, finalmente, que persiguen oscurar la visión de la realidad, la perversión e inversion de los criterios, contaminar y enturbiar la mente, como en el caso que aquí nos ocupa de las leyes contra la homofobia, y en general de cualquiera de las leyes promulgadas para imponer la corrección política.

Aunque en definitiva, en cualquiera de los tres casos,  en ultimo análisis defienden siempre un poder, sea éste económico, polícito, cultural o ideológico. El poder dominante en una época se refleja en todos estos aspectos.

Y en esta época de degeneración y decadencia, múltiples signos nos hablan del poder de la podredumbre que avanza. Los fenómenos aberrantes que estamos viviendo llevan su huella y una marca común impresa, fortísima, recurrente: la prevaricación de la anormalidad en cuanto se le deja levantar la cabeza,  su obsesión por acabar con la normalidad, censurar cualquier criterio, signo o sensibilidad que pueda recordarle a la anormalidad su condición como tal.

Mencionaré el caso de la eliminación del Día del Padre en ciertos colegios – el caso que tengo en mente sucedió en Roma - porque ofendía a una “familia” con dos ”madres” lesbianas y porque, según el psicólogo-basura consultado, celebrarlo habría sido perjudicial para el niño. De esta manera, todos los demas niños fueron privados de su Día del Padre. Probablemente sustituido con alguna inmundicia grotesca como el previsible “Día del Progenitor”. En la misma línea se encuadran también las presiones insistentes para la eliminación de las expresiones “padre” y “madre” en documentos oficiales y ambientes educativos, a favor de la vomitiva neolengua de la degeneración:  “progenitor 1” y “progenitor 2”.

Son sólo dos ejemplos pero no se trata de episodios aislados ni casuales: son las avanzadillas de la plaga que avanza, en una cada vez más virulenta guerra rabiosa contra la normalidad, con la pretensión de erradicarla y hacerla invisible, para hacer pasar por normal algo que no lo es ni lo será jamás.

Por ello deben reprimir y perseguir, incluso penalmente, la expresión de un criterio de normalidad y anormalidad. Porque a pesar de toda la propaganda y el lavado de cerebro no pueden borrar completamente este sentido instintivo, que nos hace discriminar entre lo que es normal y saludable y lo que no lo es. Volviendo al tema concreto de este artículo, no pueden cambiar la biología humana, que no permite la generación de nueva vida por medio de actos homosexuales. Ninguna lobby homosexual conseguirá jamás cambiar el hecho de que las “familias” de invertidos puedan criar hijos sólo depredando los de otros, fabricándolos en laboratorio o alquilando úteros que no son suyos. Ni pueden abolir el que la polaridad entre masculino y femenino sea un dato básico de la especie humana, reflejada en la estructura de nuestros cuerpos, en nuestras mentes y nuestro espíritu.

Como hay tantas cosas que no pueden cambiar y están ahí, contra las cuales su propaganda de la degeneración es impotente, necesitan que se prohíba decir que la homosexualidad es una desviación. Así de sencillo.

De ahí el escándalo cuando alguna figura pública se atreve a rechazar las imposiciones ideológicas de la corrección política, como en el caso de las recientes declaraciones del Obispo de Alcalá contra las lobbies feministas, homosexuales, de la ideología de género, y su denuncia de la infiltración de estos grupos de presión en los partidos políticos. Iinfiltraciones, cabría añadir, también en la misma Iglesia, aunque a pesar de todo es la única gran institución que precariamente y en algunos de sus representantes resiste a las lobbies de la degeneración.

Palabras valientes y claras las del Obispo, pero aisladas. Y probablemente denunciables con la nueva legislación liberticida que establece la inquisicion homosexual.

Ante esta creciente represión debemos tomar conciencia cada vez más de la necesidad de no ceder ante la degradación, de mantener las posiciones y combatir a todos los niveles, en esta guerra de la miasma y la ponzoña contra la salud y la vida. Y debemos ser plenamente conscientes de que las leyes liberticidas del sistema volverán cada vez mas difícil atacar abiertamente degeneración porque, como ya sucede con la legislación promulgada en muchos países para reprimir el revisionismo histórico, argumentar defendiendo tesis contrarias a la línea oficial será delito.

Las ideas defendidas en este blog y su mismo lenguaje seguramente serán denunciables, a medida que la basura legislativa se vaya propagando y las ratas de la corrección política sigan extendiendo la capa de plomo de su polícía del pensamiento sobre la sociedad. Como en Arabia Saudita existe la policía religiosa, aquí tendremos la policía de la degeneración.

Por nuestra parte seguiremos en esta línea mientras las leyes nos lo permitan. Cuando no sea posible habrá que cambiar la tesitura. Naturalmente no porque reconozcamos el mínimo valor o tengamos consideración por tales leyes, sino por motivos puramente prácticos: está clarísimo que la desobediencia a la basura legislativa impuesta por degenerados tiene un altísimo significado ético y moral, pero las leyes tienen detrás la fuerza del Estado y no se pueden infringir impunemente. Hacerlo tiene un precio que no siempre uno puede permitirse pagar.

Esto es, no se pueden infringir impunemente sin tener las espaldas cubiertas ni santos en el paraíso. Si uno se cobija bajo la sombra del árbol adecuado, las leyes y aun la Constitución se pueden infringir y no pasa nada, como la actualidad de todos los días demuestra sobradamente.

De modo que cuando la policía de la degeneración y su aparato represivo hagan imposible atacar directamente los dogmas y las imposiciones del sistema, buscaremos otras maneras de expresión. Después de todo existen modos y modos de decir las cosas, existen muchos lenguajes y maneras de comunicar y a lo largo de la historia humana las ideas han encontrado siempre la manera de expresarse.

En esta guerra ante todo es fundamental la identificación del enemigo, que en primerísimo lugar es aquel protegido y favorecido por leyes basura. Como es fundamental ser plenamente conscientes de que los infectos habitantes de las alcantarillas han escalado las mayores posiciones del poder y manipulan, abiertamente u ocultos entre las sombras, para que todos rebajemos nuestro pensamiento, nuestra vida y nuestro horizonte al nivel de la cloaca.

En este sentido una gravísima responsabilidad pesa sobre quienes dominan los medios de comunicación y los resortes del poder cultural, hoy controlados totalmente por los apólogos de la degradación. Estos medios, lejos de ser puro entretenimiento o negocio, llevan a cabo una politica ideológica activa, constante, deliberada, para corromper al ser humano y empujarle cada vez más para que se arrastre en el fango. 

Es muy necesario, concluyendo ya, oponerse al adoctrinamieno en la escuela y de enseñar a los hijos que una parte de lo que les transmiten en el colegio es malo y perverso. Muy lamentable, ciertamente, es socavar el respeto que se debería enseñar en los hijos hacia la escuela y los educadores, pero es la única solución cuando la escoria humana ocupa la habitación de los botones y decide lo que nuestros hijos aprenden.

Hay que defender nuestros hijos y nuestro futuro de estos poderes, ocultos pero cada vez menos: la bicha, sintiéndose segura tras decenios de educación de las mentalidades, empieza a sacar la cabeza y a mostrarse abiertamente.

No he usado la palabra bicha sin un motivo. Personalmente no soy muy religioso pero he de reconocer que, así como la Iglesia es la única institución que, al menos en parte, se opone hoy en día a la degradación, aquí el lenguaje más adecuado, pregnante y significativo, es de tipo teológico. Quiero decir que en vez de usar largas frases, asépticas y elaboradas, para describir la decadencia actual, se termina antes y se transmite mejor la idea hablando del Dominio de la Bestia.

jueves, 25 de septiembre de 2014

ENTRENADORAS FÉMINAS, CAMARADERÍA MASCULINA Y ESTUPIDEZ IGUALITARIA







Después de la pausa estiva volvemos a ocuparmos de actualidad.

El reciente episodio de la imposición de una entrenadora al equipo de tenis español (masculino) de Copa Davis no ha llegado ni siquiera a ser polémica, porque sólo ha habido un amago de protesta por parte de algunos deportistas y su entorno. Todos ellos evidentemente acobardados y temerosos de salirse de las opiniones permitidas en la histérica sociedad de la corrección política, donde se puede hablar cada vez menos libremente, y la tan cacareada libertad de palabra y opinión vale sólo si es utilizada para recorrer el camino de la decadencia y la degradación.

Es sólo un caso más entre muchos, en sí mismo insignificante –no me quitan el sueño precisamente las tribulaciones de los tenistas- pero representativo de la obsesión general de la corrección política de meter a la mujer en todas partes, el empeño compulsivo de la mujer moderna en no tolerar la existencia de ambientes masculinos, su negativa a aceptar que en ciertos lugares la mujer no pinta nada.

Un ejemplo más de arrogancia feminista e imbecilidad igualitaria, que van siempre de la mano. Cuando le conviene al feminismo naturalmente.

En el caso del deporte no se puede tergiversar ni falsear demasiado, confundir las cosas y engañar como es habitual en otros campos: las diferencias físicas entre sexos imponen una separación entre el deporte masculino y el femenino, el interés del público por uno u otro, el compañerismo que asume un aspecto de camaradería también por el aspecto de entrenamiento físico.

Por ello en el caso del deporte es particularmente evidente esta manía y obsesión por meter a las mujeres en todas partes. Por ejemplo como el fútbol de marimachos –porque esto es esencialmente y salvo excepciones el fútbol femenino- le importa un comino a todo el mundo, se empeñan en meter mujeres con calzador en el mundo del fútbol con cualquier excusa.

Cuando hay un ambiente masculino, especialmente si es exclusivamente masculino, la corrección política lo ve como una insoportable afrenta. Esta es la razón por la que, en el último desfile del 12 de Octubre al que fui, había una mujer con el uniforme de la Legión, aunque estuviera al final y tocando el tambor.

Y esta es la razón por la que se empeñan en imponer entrenadoras dirigiendo equipos deportivos de varones, en lavarnos el cerebro para que lo veamos como natural, en silenciar cualquier protesta con rebuznos de indignación políticamente correcta y la palabra trampa machismo, que basta para silenciar las críticas en el ambiente de intinidación que han logrado crear.

Pues no. Se pongan como se pongan una fémina no pinta nada dirigiendo un equipo de hombres porque estará siempre fuera, excluida, out, de ese tipo de camaradería masculina que es propia y parte integrante del deporte, y es un reflejo aunque pálido de la camaradería masculina militar, siendo el duelo deportivo una metáfora de la guerra. La cuestión del vestuario, aunque tiene su peso, es sólo un aspecto particular de estas consideraciones generales.

Por eso un equipo de hombres bien nacidos difícilmente se sentirá a gusto siendo dirigido por una fémina, muy especialmente en una actividad física. Y eso es lo que no acepta ni está dispuesta a respetar la corrección política y la arrogancia de la mujer moderna.

Por supuesto ellas saben perfectamente todo esto. Lo hacen puramente por joder. No es sorprendente visto el callejón sin salida en que el feminismo las ha metido, y el fracaso estruendoso de las tonterías igualitarias cuando entran en colisión contra el muro de piedra de la realidad.

¿Y los equipos de mujeres entrenados por hombres? Este es un caso bastante más frecuente, y es algo que las deportistas féminas deben decidir por sí mismas. Evidentemente si un tal equipo se siente incómodo con un entrenador masculino también habría que respetar esto. Pero no es lo que suele suceder, por lo menos no en la misma medida que en el otro caso. Esto no debe sorprender, y es una expresión más de las diferencias entre hombres y mujeres que sólo los fanáticos de la igualdad –la palabra más sucia e indecente del diccionario- y sus teledirigidos mentales se obstinan en negar.

Concluyendo ya, este pequeño episodio es un ejemplo más de la obsesión arrogante de la mujer moderna por meterse en todas partes con calzador, de su desprecio militante por la sensibilidad masculina, su obstinada y cerril negativa a reconocer que existen ámbitos masculinos donde está fuera de lugar. Es un caso más donde sale fuera la rabia de la corrección política frente a los ambientes masculinos, el odio de la sociedad matriarcal por cualquier camaradería masculina –el crisol donde se ha forjado siempre la identidad del varón- y su empeño en destruirla.