viernes, 12 de mayo de 2017

APOCALIPSIS ZOMBI Y DISIDENCIA





Muchos de los lectores habrán visto alguna de esas desagradables y truculentas películas de zombis en las que muertos vivientes atacan a los vivos para devorarlos. El éxito de este afortunado filón comienza con la película La noche de los muertos vivientes de George A. Romero en 1968 y desde entonces la temática zombi ha gozado siempre del favor del público. Especialmente en los últimos años como bien sabemos: proliferan novelas, relatos, deleznables series de televisión.

No diré que el zombi y su mundo simbólico sean una expresión cultural porque sería un abuso de la palabra, pero sí podemos decir con pleno derecho que pertenecen al imaginario colectivo y no se trata de una moda cualquiera, ni tampoco de una variedad más del gusto por el horror y la casquería, como entretenimiento propio de una humanidad embrutecida. Sin duda hay algo de esto, pero la persistencia de esta temática a través de las décadas testimonia algo más: una atracción oscura, la percepción de algo que nos atañe íntimamente y más cerca de lo que nos gustaría admitir.

Y es que el zombi es tan popular hoy en día porque sentimos de alguna manera una llamada subterránea a la que respondemos con la excusa del entretenimiento, que nos permite horrorizarnos y al mismo tiempo sentirnos atraídos por estas figuras, que se parecen un poco demasiado al tipo humano que nuestra sociedad moderna está forjando. Una sociedad mecánica, uniforme y sin vida auténtica, en la cual los humanos son cada vez más primitivos, moldeados por un sistema que ha desterrado los valores de la personalidad, del espíritu y la voluntad; en una palabra ha mutilado las funciones superiores del ser humano, para alumbrar un monstruoso mundo de no-vida donde nos movemos por reflejos condicionados y resortes elementales. Dicho de otra manera, los zombis están de moda porque, oscuramente, el ciudadano medio de la sociedad del bienestar se intuye y se ve a sí mismo en ellos.

Incluso en alguna de aquellas películas se ve a los zombis merodear por un centro comercial paseando sin objeto aparente, impulsados por un débil siguiendo a seguir las costumbres que tenían en vida. Escenas inquietantes, por lo muy similares que son a lo que podemos ver todos los fines de semana en centros comerciales y centros de ocio: gente merodeando porque no sabe qué hacer con su tiempo, a menudo no sabe qué hacer con sí misma y sobre todo con sus niños aburridos y malcriados, cuyo desarrollo integral de la personalidad es gestionado por expertos.

La analogía se extiende también a la persecución de los pocos supervivientes que son portadores de la verdadera vida, siempre acosados por lo no-muertos para obligarles a ser como ellos. Y aquí podría pensarse a una lectura más optimista que la anterior: quizá los que los zombis sean tan populares porque el espectador se intuye a sí mismo acosado en su humanidad por un sistema no-humano, mecánico y de muerte interior. Desde luego esto es también posible y me atrevo a decir que ambas lecturas son ciertas. Pero como se suele decir, “piensa mal y acertarás”, y aunque muy posiblemente a un nivel consciente el espectador en general se sienta identificado con los humanos perseguidos por los zombis, a un nivel más profundo creo que las cosas están de la otra manera. Una indicación de esto son las fiestas y las marchas zombi, en las que decenas o cientos de personas se disfrazan de muertos vivientes.

Finalmente las historias de zombis encierran, también, una alegoría política cuyo significado se hace más transparente y terrorífico por momentos. Y precisamente a medida que avanza la tiranía de la corrección política, sus doctrinas aberrantes, los contenidos del pensamiento único y el modelo de vida (o mejor dicho antivida) decadente que se nos quiere imponer.

Pasaremos revista muy rápidamente a todo ello. El odio contra la propia cultura y tradición, el patológico sentimiento de culpabilidad histórica, la criminal ideología de las fronteras abiertas, la apología de la invasión del propio territorio y la negación de la identidad. El odio contra el Padre, la campaña contra la familia y la natalidad europea, la apología de la confusión y las desviaciones sexuales, la infame ideología de género que nos imponen en silencio y la corrupción de menores desde la escuela. La propaganda venenosa contra la masculinidad en el hombre y la feminidad en la mujer con el fomento de medio-hombres y medio-mujeres. Por no hablar del dominio sofocante y tiránico de esa lacra que es el feminismo.

Todo lo anterior, absolutamente todo ello, nos habla de enfermedad y decadencia, una enfermedad degenerativa que ataca nuestra civilización y nuestra cultura, amenazando su misma existencia, su futuro y su continuidad histórica.

La alegoría política que encierran los zombis se apoya en una observación elemental: todos podemos ver, en efecto, cómo se pretende perseguir a quienes se oponen a este complejo patológico de ideas destructivas; cómo se les querría expulsar de la sociedad, se les llama impresentables, se afirma que no tienen lugar en el mundo actual; cómo los portadores de la infección ferozmente se afanan por eliminar a quienes rechazan la decadencia, la antivida y la degeneración en nombre de la dignidad de valores superiores. En pocas palabras, cómo los zombis de la corrección política y del pensamiento único quieren devorar y aniquilar a los que quedan vivos, a todos aquellos que defienden la vida y la salud.

En un organismo sano las células anormales, las amenazas a la supervivencia y al futuro, son combatidas y eliminadas por los mecanismos de defensa y los anticuerpos. Pero en un cuerpo devorado por el cáncer la enfermedad vence contra la salud, la muerte destruye a la vida y los muertos persiguen a los vivos para acabar con ellos.

Sin embargo estas consideraciones quedarían algo muertas sin una nota final de optimismo: el cuerpo no está derrotado del todo mientras no abandone la lucha, el zombi no triunfa de verdad y de manera definitiva mientras todavía quede alguien vivo.

Max Romano

sábado, 8 de abril de 2017

EL ESTADO ISLÁMICO AGRADECE A ESTADOS UNIDOS SU APOYO AÉREO




Esta, naturalmente, sería la noticia en un mundo imaginario donde se llamaran las cosas por su nombre, a diferencia del mundo donde las maquinarias de la mentira de los medios fabrican una realidad a base de imágenes y desinformación.

Vaya por delante que no me creo ni por un momento lo del ataque químico del gobierno sirio contra su población. No me lo creí hace tres años cuando la acusación fue la misma, buscando usarla como pretexto para una agresión militar en gran escala que fue detenida sólo por la oposición de Rusia. Mucho menos lo voy a creer ahora que el gobierno sirio está ganando la guerra y gracias a apoyo ruso está consiguiendo derrotar a las fuerzas rebeldes apoyadas por Occidente.

Fuerzas que además de oposición política genuina al gobierno de Assad, incluyen también mercenarios, degolladores con turbante y toda clase de fanáticos que en su tiempo libre se pasan por Europa para hacer algo de turismo yihadista y enriquecernos culturalmente a su manera: atropellando a la gente por la calle, acuchillando a los viajeros en los medios de transporte, pegando cuatro tiros aquí y allá. Estos son los que reciben el apoyo aéreo americano, los que agradecen la lluvia de misiles de crucero Tomahawk sobre las instalaciones militares de Siria.

Pensemos lo que pensemos del presidente Assad, no es un estúpido sino un hombre de Estado, capaz de valorar la situación las fuerzas en juego y los riesgos. Está ganando la guerra y militarmente no tiene nada que ganar con un ataque de gases contra su población.

Los ataques con armas químicas no tienen un efecto decisivo a menos que sean usadas de manera masiva. Como hizo Saddam Hussein contra los rebeldes kurdos gaseando la ciudad de Halabja conde murieron unas 5.000 personas, y  contra los pasdaran iraníes cuando a fuerza de sangre y muertos estaban a punto de conquistar Basora. E hizo uso de ellas con la benevolencia de Occidente y de la Unión Soviética, porque el enemigo a batir era el Irán islámico de Jomeini.

Si no es con este uso masivo de gases, el resultado militar de un ataque con armas químicas es limitado y de ninguna manera decisivo. Por tanto Assad no tiene prácticamente nada que ganar usando armas químicas contra su población. Sí, en cambio, tiene mucho que perder políticamente y sobre todo cuando está ganando la guerra. Es por ello que considero la acusación pura propaganda de guerra. Lo que está claro es que no se ha investigado ni se ha dado tiempo para valorar o decidir: encontrado el pretexto de ha pasado inmediatamente a la acción.

Con ello el Presidente Trump ha demostrado ser, en política internacional, la enésima marioneta de Israel, a pesar de lo bueno que pueda tener en otros aspectos. Es bastante sorprendente porque hace apenas tres años se opuso con fuerza al intento de la anterior presidencia de atacar a Siria. ¿Qué ha pasado? Una de dos: o es un papanatas que se deja manipular emotivamente por los niños muertos que ve en la televisión (y como sabemos hay niños muertos más iguales que otros: quien controla la televisión controla los niños muertos que aparecen y cómo aparecen) o la lobby sionista americana ha conseguido agarrarle por las pelotas, y bien agarrado. Lo que está claro es que de una u otra manera Israel, a través de sus grupos de presión, le ha ordenado al Presidente de los Estados Unidos que ataque a Siria.

¿Qué sucederá ahora? Se abren escenarios de conflicto sobre todo con Rusia. Siria es muy débil militarmente pero Rusia no se quedará de brazos cruzados. Dependerá de lo que se hable entre bastidores, pero difícilmente se llegará a un enfrentamiento directo. Rusia no se lo puede permitir porque Siria está aislada geográficamente y sus fuerzas no podrían nunca en esa área enfrentarse con éxito a las que tienen Estados Unidos, Turquía y (llegado el caso) Israel.

Por tanto, si de verdad Israel aprieta el botón de guerra total en su monigote teledirigido americano, Estados Unidos puede derribar a Assad  y destruir Siria. Rusia no puede impedirlo. Pero el coste sería encender un conflicto global que se puede fácilmente extender a muchos otros teatros. Un conflicto que va clarísimamente contra nuestros intereses y que nos perjudicaría enormemente, todo ello en nombre de y por voluntad de Israel.

Esto es indecente e inadmisible, como indecentes e inadmisibles son nuestras clases dirigentes de perrillos falderos de Israel y en general el poder de las lobbies sionistas. Es vital para nuestro futuro como españoles y europeos preguntarse si debemos tolerar esta aberración, que las lobbies sionistas nos impongan la política exterior, una política que es perjudicial para nosotros. Como es aberrante, en otro orden de cosas, que tengan un poder tal que les permita cerrar las librerías y prohibir los libros que no son de su agrado, que hayan logrado imponer en toda Europa, por medio de sus lacayos en la política, una repugnante legislación liberticida que elimina la libertad de expresión, de pensamiento y de investigación histórica.

Entre los problemas de nuestro tiempo y las amenazas al futuro de Europa, el poder de la lobby sionista ocupa una de las primeras posiciones. 

Max Romano

sábado, 4 de marzo de 2017

ESPAÑA, LA INMUNDA SODOMA LIBERTICIDA DOMINADA POR LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO



POR MAX ROMANO

El autobús de la verdad, la dictadura de la anormalidad y la secta de los malditos

Crónica de estos días que todos conocen ya: un autobús con la simple frase de Perogrullo y verdad biológica elemental “Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen” recorre las calles de Madrid. Los lectores quizá recuerden también otra campaña de hace poco, una iniciativa subvencionada por un banquero homosexual neoyorquino de origen español, dirigida a los niños vascos para envenenar su mente con el lema “Hay niñas con pene y hay niños con vulva”.

En una sociedad sana un autobús como el de la primera campaña, que llamaremos evidentemente El autobús de la verdad, no sería ni siquiera necesario fletarlo, porque para empezar no se habría permitido a las lobbies de la degeneración infectar el tejido social; pero si fuera necesario hacerlo, tendría el apoyo de los poderes públicos y permanecería en las calles todo el tiempo que hiciera falta. La repugnante campaña del banquero, en cambio, sería retirada inmediatamente.

Muy al contrario, en una sociedad como la nuestra, como todos saben ya si han seguido las noticias de estos días, la odiosa campaña de confusión sexual de hace unos meses gozó de todas las facilidades y la benevolencia de las autoridades; el autobús de la verdad, en cambio, fue bloqueado por la policía en Madrid después de apenas un día de circulación, se le ha llamado autobús tránsfobo y autobús del odio, se ha movilizado la nueva Inquisición de las Fiscalías del Odio contra la Verdad que amenazan con acciones legales, los políticos de todos los colores denuncian la iniciativa  y varias ciudades anuncian que no permitirán su entrada. Finalmente, un juez prohíbe que circule. En el momento en que escribo el autobús de la verdad está bloqueado y los promotores han sacado a la calle otro con un lema ligeramente distinto al que ha prohibido el juez.

Esta es la libertad que tenemos, la farsa patética que pretenden vendernos como sociedad libre y tolerante. Un engaño llamado democracia en el cual poderes ocultos van imponiendo su agenda poco a poco, mientras una población imbecilizada piensa que las cosas se deciden como resultado de lo que va a votar. Pero nadie ha puesto nunca en un programa electoral la introducción de la ideología de género, nadie ha dicho en una campaña electoral que va a enseñarles a los niños en la escuelas que no se nace niño o niña, que pueden elegir su género independientemente de lo que tengan entre las piernas. Sin embargo es lo que están haciendo, es lo que están imponiendo poco a poco y de manera solapada sin que importe, mínimamente, a cuáles mamarrachos del sistema votamos en el cansino rito electoral.

No tiene importancia el presunto proceso democrático de decisión, porque los envenenadores de las mentes han ido carcomiendo los cerebros con su propaganda, han ido introduciendo gradualmente en las escuelas y el entretenimiento su doctrina sin que casi nadie se percate. Hasta que un buen día nos damos cuenta de que ya nos han impuesto como pensamiento único esta odiosa ideología y que la van a enseñar a nuestros hijos, queramos o no. Un buen día nos damos cuenta de que la lobby de la degeneración tiene ya tal poder, en la política, en la (in)justicia y en los medios, que ya no nos está permitido criticarla, ni hablar contra ella, ni denunciarla, porque hacerlo es un delito de odio.

Pues bien, frente a esta cloaca a cielo abierto, frente a esta represión y esta degeneración promovida por clases dirigentes perversas y malditas, hemos de repetir tantas veces como sea necesario la verdad.

Los niños tienen pene y las niñas tienen vulva. Se pongan como se pongan. Llevo años denunciando en este blog y en mis escritos la odiosa ideología de género y su implantación: la destrucción de las identidades sexuales, el combate subterráneo de las sectas de gusanos en la sombra y apólogos de la anormalidad contra la polaridad sexual (que es fuente de vida y de salud), el aparato represivo para silenciar a quienes no aceptan esta inmunda doctrina y se niegan a que sus hijos sean adoctrinados en ella.

Pero aun siendo consciente de todo ello, ha sido como un choque constatar el nivel de tiranía al que hemos llegado ya, el triunfo del totalitarismo de la ideología de género, que no puede tolerar ninguna voz que hable en su contra. Con este episodio se nos está revelando, abiertamente, el enorme poder que ha alcanzado en la justicia, en la política, en los medios. Hemos podido ver cómo todo el espectro de los basurpartidos políticos apoya esta ideología, que quiere confundir la humanidad en una melaza repugnante, indiferenciada, sin identidades sexuales definidas. Estamos viendo ante nuestros mismos ojos cómo todas las fuerzas políticas, todos los basurmedios de comunicación declaran ilegítimo el rechazo a esta doctrina, aplauden que se cierre la boca y se impida hablar a quienes se niegan a aceptarla, a quienes afirman una simple verdad biológica y antropológica: que los niños tienen pene y las niñas tienen vagina.

Alguien podría sorprenderse por la resonancia que está teniendo el caso. En efecto cabe preguntarse ¿Por qué tanto ruido por un simple autobús? ¿Es tan intolerable una frase en un vehículo, entre los millones que circulan? ¿Es realmente tan grave el mensaje del autobús y era tan necesario, para alguien, retirarlo de las calles?

En efecto, ha hecho tanto ruido un simple autobús porque cuando a la verdad se le impide hablar, una sola voz que la diga hace un ruido atronador. En efecto, es intolerable una frase en un solo vehículo entre millones, porque quien construye su poder sobre mentiras que ponen el  mundo al revés no puede tolerar que nadie diga la verdad. En efecto, es realmente grave el mensaje del autobús y era necesario retirarlo de las calles, porque cuando se nos impone la aritmética del 2 + 2 = 5 no se puede permitir que nadie diga abiertamente que 2 + 2 =4. Una sola persona que lo afirme es ya demasiado.

El que esta simple frase sea considerada adoctrinamiento nos indica el nivel de basura mental que han vertido en las mentes de la población. Ver cómo tanta gente no sólo acepta sino apoya lo que es una censura evidentísima y una medida liberticida por parte de las autoridades es realmente repugnante. Una medida de censura contra la expresión de una opinión que no incita mínimamente a la violencia sino que afirma la realidad biológica y la polaridad sexual, defiende los derechos de la normalidad frente a la prevaricación ideológica de quienes afirman los trastornos y los casos patológicos como equivalentes a la normalidad. Esta actitud de una parte tan grande de la población nos hace comprender el bajísimo nivel de la tantos de nuestros conciudadanos, hasta qué puno la degeneración y la melaza mental han avanzado, cómo nos han reducido a una masa imbécil capaz de tragar con cualquier cosa.

La asociación Hazte Oír, promotora de esta y otras iniciativas, merece todo nuestro apoyo porque ahora hay que combatir la batalla, ahora hay que luchar, sin importar las probabilidades de éxito a corto plazo ni la entidad de las fuerzas de la podredumbre que tenemos enfrente, sin importar que los envenenadores de la sociedad parezcan omnipotentes, aplastantes en su control de los aparatos del poder. Siempre se puede dar batalla y hay que hacerlo ahora, apoyando este tipo de iniciativas, manifestándose, afiliándose a partidos y asociaciones que defiendan la salud y la vida contra la enfermedad y la degradación. La lucha siempre vale la pena. Porque el mayor poder de las sabandijas que operan en la oscuridad, de los enemigos de la salud y los apólogos de la enfermedad, consiste en que logran amedrentar a los sanos y a los justos, ocupar todo el discurso y el espacio público para convencerles de que están aislados y sumirles en el desánimo, empujarles a la retirada en la vida privada, renunciando a defender sus ideas, para que dejen el campo libre a la nefasta acción corruptora de los envenenadores.

Hemos de notar, como última consideración, que existe un problema de lectura con la ideología de género, una especie de zona de sombra. En efecto, consideremos las tres corrientes de la decadencia generadas por el marxismo cultural que tienen relación de alguna manera con en el campo de la sexualidad: Feminismo, Homosexualismo e Ideología de Género. Constatamos que las dos primeras están relacionadas con grupos humanos, lobbies e intereses bien identificables, son fenómenos socialmente legibles, mientras que en la Ideología de Género hay algo extraño, algo que escapa a la percepción inmediata, que necesita ser mejor indagado y enfocado.

El Feminismo tiene detrás a la mafia del maltrato y la destrucción de las familias, a las mujeres fracasadas, a esa parte de las mujeres en general que aspiran al poder sobre el varón. El Homosexualismo tiene detrás a los homosexuales organizados en grupos de presión, muchos de los cuales ocupan posiciones influyentes. ¿Pero quién o qué hay detrás de la ideología de Género? Al fin y al cabo el feminismo, como supremacismo vaginal o como movimiento de mujeres fracasadas, se encuadra siempre en la polaridad sexual, en la diferencia/oposición entre identidad masculina y femenina. Los homosexuales, también, operan básicamente al interno de esta polaridad sexual, esta última se presupone aun tratándose de invertidos en su inclinación, donde la atracción erótica se invierte y se dirige hacia el mismo sexo.

En cambio, la ideología de género ¿Qué grupo tiene detrás? Cierto es que podemos hablar de una tendencia a la destrucción de las diferencias y los límites; esto es lo que hay sin duda como telón de fondo, a nivel espiritual y profundo. Pero no basta, y como en el caso del feminismo y el homosexualismo, debe haber también detrás un grupo de presión, que no identificaremos con los raros casos de hermafroditismo y ni siquiera con los casos de sexualidad incierta, pues es muy dudoso que tengan tanto poder.

Aquí hay algo más. La ideología de género es un proyecto específico de deconstrucción, confusión y destrucción de las identidades sexuales, y aunque no sea visible ningún grupo de presión característico (como las mujeres fracasadas, las mujeres prepotentes o los homosexuales) tal grupo existe y tiene una doctrina interna, tiene necesariamente que existir, pues lo podemos inferir por la fuerza que demuestra y la acción que es capaz de ejercer en la sociedad, con la misma certeza con que se infiere la existencia de un agujero negro por la atracción gravitatoria que ejerce sobre los cuerpos celestes vecinos, observando el movimiento de estos. No se trata de un grupo genérico que busque el poder, no de una especie de conspiración para dominar el mundo o para favorecerse mutuamente, sino de un grupo que es depositario de una corriente de ideas muy concreta, cuya agenda consiste en este específico programa que hemos mencionado.

A este grupo, oculto pero cuya existencia es evidente por el poder y la influencia que ha alcanzado, así como por el carácter extraordinario de esta aberración que se llama ideología de género, lo llamaremos la secta maldita, una secta que probablemente existe desde hace mucho tiempo. Su programa específico y su ideario, como he apuntado, es la destrucción de la polaridad sexual, de las mismas identidades, consiste en el proyecto criminal de subvertir completamente la construcción de la dualidad sexual que es parte de nuestra biología, nuestra psique, nuestra identidad humana.

No soy capaz de caracterizarla y pido al lector que no sea demasiado apresurado en identificarla como este o aquel grupo humano: la secta se esconde demasiado bien para que sea posible identificarla de manera simplista. Pero la secta, lo repetiré una y mil veces, existe y su enorme poder es visible por todas partes. En la imposición sin discusión política de la ideología de género, que no aparece jamás en ningún programa electoral pero todos los partidos apoyan e implantan; en la represión de la disidencia y en la imposición del silencio a quienes dicen algo tan básico como que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva; en la rabia con que lanzan a sus perros de presa periodísticos contra el autobús de la verdad, en la rapidez con que lo han quitado de la circulación.

Quienes realizan en la práctica la represión, quienes dan las órdenes a la policía y a los periodistas, quienes ejercen de policía del pensamiento desde los poderes públicos, quienes vemos en los medios, con toda probabilidad no son ellos mismos los miembros de la secta maldita. Son solamente sus útiles idiotas, o como mucho sus acólitos de bajo nivel, que operan como correas de transmisión y como actuadores de su programa.

En nombre de la libertad la salud, la vida y el futuro de nuestros hijos, no tenemos derecho a retirarnos en nuestro ámbito privado, a cerrarnos en ninguna torre de marfil, a desertar el campo de batalla. Nuestra obligación ética, intelectual, humana, es combatir contra toda esta degeneración que se nos quiere imponer desde arriba, contra la basura que quieren verter en las mentes de nuestros hijos, contra quienes quieren negarles su derecho a una identidad sexual en nombre de la anormalidad prevaricadora.

QUE NO TE ENGAÑEN

miércoles, 18 de enero de 2017

LIBRERÍA BLANQUERNA, LA INFAMIA AL CUADRADO




Como probablemente los lectores sepan, hace un año se dictaron las sentencias contra los imputados por el acto político patriota que consistió en una irrupción en la librería Blanquerna de Madrid, para reventar una conferencia de carácter separatista. Las condenas fueron entre seis y ocho meses (siendo condenas menores de dos años no habría habido ingreso en prisión) por desórdenes públicos y daños. Nadie resultó herido y hubo solo un par de empujones, en cuanto a daños materiales sólo un cristal roto y un trapo separatista catalán arrastrado por el suelo. Actuación de la justicia (con minúsculas) en verdad excesiva y ya coloreada políticamente, pues no se cuentan las ocasiones en que grupos de ideología izquierdista, separatista o antiespañola han reventado o intentado reventar actos y han agredido, o intimidado, con una contundencia bien mayor.

Pero esta sentencia no le bastaba a la acusación. No les bastaba a los abogados esbirros del gobiernillo catalán, que querían ver a toda costa en prisión a los jóvenes patriotas: querían una sentencia ejemplar para quien, con un coraje moral y una dignidad superior a la suya en muchos órdenes de magnitud, se había atrevido a estropear su repugnante aquelarre separatista. Y he aquí que recurrieron la sentencia para llegar al Tribunal Supremo, porque no era suficiente que estos jóvenes fueran condenados, los querían ver en la cárcel.

Y desgraciadamente se han salido con la suya, el tribunal supremo ha ahora aumentado las penas de manera que si algo no lo remedia (hay que esperar siempre en ello) estos muchachos entrarán en prisión, codo a codo con los criminales verdaderos. En esa prisión donde deberían estar, no sólo la mitad (y soy generoso) de la clase política española por varios motivos, sino la entera plana mayor de los dirigentes separatistas catalanes porque han violado repetidas veces la ley de manera clarísima, ley que defiende la unidad de España.

Odiosa sentencia por tanto, que se ha motivado con un agravante de nueva invención que se llama discriminación ideológica… es decir que dar un empujón y reventar un asqueroso acto separatista se considera más grave, porque fue motivado por hostilidad hacia la ideología catalanista (separatista llamando a las cosas por su nombre porque si no tenemos nada contra lo catalán, sí contra el separatismo). Retorcido sentido del humor por parte del tribunal supremo porque, efectivamente, existe aquí discriminación ideológica y es la del propio tribunal. Quien asalta capillas motivado por un rechazo ideológico de la religión cristiana puede irse de rositas, quien asalta una librería motivado por un rechazo ideológico contra el separatismo catalán en cambio merece ir a la cárcel.

Y esto por comparar dos casos similares, en la escasa contundencia del acto y la ausencia de daños físicos a nadie. Pero debemos también, para poner las cosas en su perspectiva correcta, tener presente la violencia muchísimo mayor en tantas ocasiones y tantos actos reventados (o intentados reventar) por parte de la izquierda, de los propios separatistas catalanes y vascos.

Si eres un cerdo antiespañol y odias la patria te está permitida una medida (bastante holgada) de violencias e intimidaciones amparado por tu ideología, amén de promover iniciativas separatistas ilegales e inconstitucionales. Si eres patriota y defiendes España vas a la cárcel con el menor pretexto. No por un vidrio roto y un empujón, evidentemente, sino por ser patriota.

Esta es, qué duda cabe, discriminación ideológica.

Una comparación odiosa: estos muchachos pueden fácilmente pasar en prisión más tiempo, mucho más, que el tiempo que permaneció entre rejas aquel menor que asesinó vilmente a un guardia civil en un control de tráfico, atrapándole el brazo con la ventanilla y arrastrándolo varios cientos de metros con el coche. El asesino cumplió una pena de pocos meses y salió hace poco de la cárcel.

Creo que sobran comentarios. Y los que se me ocurren prefiero no escribirlos.

Concluiré afirmando mi apoyo total a estos muchachos víctimas de discriminación ideológica, a todos ellos pero de manera especial a Pedro Chaparro, pues le conozco personalmente, persona íntegra que representa lo mejor de la juventud española, en medio de un auténtico estercolero de degeneración.

miércoles, 4 de enero de 2017

KEVIN KREHAN MÁRTIR EUROPEO






Después de una larga inactividad, debida a la preparación de varios proyectos, creo que es hora de que el Oso salga de su letargo.

El martirio de Kevin Krehan, asesinado por el régimen del racismo anti-blanco y los traidores al poder que quieren destruir a los pueblos europeos.

Este hombre fue asesinado el 30 de diciembre en la cárcel británica donde cumplía una injusta y excesiva condena, y lo podemos considerar el primer mártir del 2017. Mártir por Europa y por la supervivencia de Europa, de sus pueblos y su identidad.

Para quien no lo sepa, Kevin Krehan fue condenado por dejar emparedados con panceta a las puertas de una mezquita, en señal de protesta contra el Islam.

¿Acción inadecuada la suya? ¿Discutible? Puede ser, pero quizá la única manera que este hombre tenía de protestar, en un país represivo, con leyes liberticidas que hacen cada vez más difícil la crítica a las inmigración masiva y la destrucción de la propia tradición, un país de espionaje electrónico sistemático donde la policía puede arrestarte por opiniones políticamente incorrectas vertidas en las redes sociales y por críticas a la sociedad multicultural.

Lo que es seguro es que no merecía un año de cárcel, y mucho menos morir asesinado con la complicidad del Estado, por dejar un poco de tocino a las puertas de una mezquita. Un año de cárcel que estaba cumpliendo íntegramente mientras hay verdadera basura humana que no pisa la cárcel o cumple penas ridículas, por graves delitos. Recordemos que esto ha sucedido en el mismo país donde una banda de paquistaníes violaba y prostituía a adolescentes blancas inglesas ante la pasividad de las autoridades y el Estado, y que pudieron hacerlo durante mucho, muchísimo tiempo precisamente por su raza. Todos tenían miedo de meterles mano por motivos de corrección política.

Tras ser condenado a esta pena aberrante, se dejó sin protección a este hombre en una cárcel llena de criminales, asesinos, violadores y traficantes, muchos de ellos islamistas violentos. Y podemos estar seguros de que toda esta carne de horca sabía por qué Kevin Krehan estaba allí. Que le plantaran un cuchillo en el cuerpo era solamente cuestión de tiempo.

Asesinado por una falta insignificante, pero sobre todo por ser europeo y blanco. Asesinado por la tiranía de la corrección política y el el régimen de racismo anti blanco instaurado por los traidores al poder. Asesinado por quienes promulgaron leyes aberrantes. Asesinado por quien lo condenó a un año de cárcel por poner tocino en la puerta de una mezquita. Asesinado por quien debió protegerle y lo dejó a la merced de los degolladores.

No deseo que este crimen les pese sobre la conciencia, porque probablemente no la tienen. Y también porque sinceramente me importa un comino que les pese o no. Pero lo que sí me importa y sí deseo es que un día esta casta de enemigos de Europa caiga, y naturalmente que se les obligue a responder por sus actos.

Por tanto, esta vez no voy a mear mirando a Inglaterra, como aconsejaba nuestro Blas de Lezo a todo buen español, y dedicaré estas breves líneas a la memoria de Kevin Krehan, mártir de Europa. Que su sangre sea semilla de rebelión.

MAX ROMANO

viernes, 8 de julio de 2016

FUTURUM NOSTRUM


Una inquietante novela de anticipación sobre el futuro próximo de España y Europa




Futurum Nostrum… ¿nuestro futuro?

Lo que nos depara el porvenir es una incógnita ciertamente (por suerte) pero el futuro descrito en este libro es uno de los posibles… y hasta probable, si las políticas felonas, antieuropeas y suicidas de nuestros gobernantes no cambian.

Futurum Nostrum es una novela escrita por mi amigo y camarada Lucio Peñacoba, una distopía que es un cuadro imaginado de un futuro lamentable, en Europa y España. Un futuro en el que el orden público se desmorona y se desencadenan conflictos generalizados de carácter étnico-religioso, con los pueblos europeos doblemente víctimas: por un lado de una inmigración incontrolada, que da lugar al nacimiento de comunidades enteras alógenas y creación de zonas de No-España en la Península (y concretamente en Madrid, donde se desarrolla buena parte de la acción); por otro lado de los traidores internos, que como una infección destruyen las defensas de la sociedad y enseñan a los españoles a odiar lo que son, haciéndoles incapaces de reaccionar.

El lector atento reconocerá cómo la realidad actual se parece –incluso demasiado- a la primera parte de la novela, donde se incuba el caos del futuro. Una primera parte que quizá dentro de poco sea superada por los acontecimientos y ya no sea imaginación futurista, sino novela costumbrista.

Libro bien escrito y entretenido, que se deja leer fácilmente y yo leí de un tirón, es la historia de unos personajes, no superhéroes sino gente corriente, que intentan sobrevivir en medio de un mundo que se desmorona. Gente común pero no vulgar, sino muy al contrario perteneciente a esa élite invisible que sabe dar lo mejor de sí cuando un mundo torcido termina de pudrirse y desemboca en el caos. Gente que podría ser cualquiera de nosotros, que no se abandona al nihilismo sino que sabe mantener la dignidad y unirse, como respondiendo a una secreta llamada, para crear un rincón de orden y una semilla de futuro en medio del desastre.

El libro se puede solicitar en la tienda KELTIBUR

Deseo buena y entretenida lectura de este libro totalmente recomendable, y también con la esperanza de que que sirva de estímulo a la reflexión: para aprender a ver las señales de este futuro posible en las noticias que nos llegan cada día, para reconocer en tantos discursos aparentemente inocentes y bienintencionados la falsedad y la mentira, la palabra envenenada de los sembradores del caos.