miércoles, 21 de marzo de 2012

DÍA DEL PADRE


Habría querido publicar esta entrada el 19 de Marzo, San José, Día del Padre, pero no siempre uno tiene tiempo suficiente, aunque sea para los breves artículos del blog.

Esta es una fiesta que, como otras, el consumismo imperante ha transformado en poco más que una excusa para hacer regalos. Pero si ha de ser una fiesta consumista o no al final depende de nosotros: las cosas no valen nada y la intención, el significado lo es todo. De aquí que, por ejemplo, la cosilla que mis hijas han preparado para el Día del Padre tenga para mí un valor muy superior a cualquier regalo supuestamente adecuado para la ocasión. Si algo de valor permanece en esta fiesta, está en el sentimiento de los niños hacia su padre, como en el reconocimiento por parte de nuestras compañeras del valor de la figura paterna.

Quizá es afortunado que mis hijas estudien en un colegio en el que todavía hay alguien que considera importante celebrar de alguna manera el Día del Padre, porque me dicen que hay sitios donde no es así. Y ello no puede sorprendernos, dada la campaña sistemática contra el padre que caracteriza la sociedad actual, dominada por una ideología totalmente antipaterna.

Naturalmente tampoco la Madre goza de muy buena prensa. La figura materna es en el fondo menospreciada y es objeto de una propaganda sutil –muchas veces no tanto- para que las mujeres se avergüencen de serlo y consideren un estorbo la maternidad. Todas las llamadas políticas de igualdad en el trabajo, los discursos dominantes en este campo, tienen en realidad este significado y esta lectura. Se trata de reducir al mínimo o eliminar las diferencias entre hombres y mujeres en el campo laboral, debidas al estorbo y la maldición de la maternidad que sufre la mujer.

Y no cambia mucho las cosas que el Estado, para ayudar a las madres, se haga cargo casi integralmente de la crianza de los hijos, como en el modelo socialista y matriarcal de las tiranías feministas escandinavas. Al contrario, este modelo no es una valorización de la madre sino lo contrario: empuja a la mujer a no hacerse cargo de los hijos y su única preocupación es liberarla de este molesto impedimento.

El fruto envenenado, en casos extremos, de esta devaluación de la figura materna es el odio subterráneo de muchas madres occidentales por sus hijos como alguna vez he comentado en este blog.

Pero con todo, la propaganda antimaterna no es ni lejanamente comparable a la que se hace contra el padre, no es dominante en la sociedad hasta el punto en que lo es la propaganda antipaterna, y de ninguna manera es tan feroz y obsesiva.

Esto se ve por todas partes, en mil detalles grandes y pequeños. En el ataque frontal por parte de una legislación y una justicia sistemáticamente punitivas hacia el padre, en la denigración y ridiculización explícita en la cultura –qué bajo ha caído la palabra- que domina hoy en día y especialmente en la basura que fabrica para la televisión y el cine la industria del entretenimiento, pero también asume las formas más insidiosas de la propaganda oculta y de una labor de zapa que deja al padre sin un terreno firme bajo sus pies.

Después de todo no se puede eliminar completamente al padre –debe seguir pagando- y no se puede abolir de momento la fiesta de San José, pero se puede siempre vaciar de contenido real el papel del padre y reducirlo al de una sombra, descafeinando y privado de los atributos que hacen un padre digno de este nombre, reduciéndolo a un mammo, a un triste apéndice de la madre, a una pobre larva que nos quieren vender como el ideal del padre moderno.

Esta en efecto es la manera de celebrar el Día del Padre que tienen los medios y nuestra sociedad. Un mal disimulado embarazo por tener que celebrar todavía el Día del Padre que se traiciona en unos artículos cuyo sentido es deconstruir –palabra de moda que resume el espíritu de los tiempos- la figura paterna:


Maldita la falta que hace una paternidad igualitaria que confunda el padre con la madre, y sobre el tema de la la responsabilidad, hay que tener una confusión mental profunda y mucha mala fe para insinuar que el padre de la familia tradicional era irresponsable porque no se ocupaba de los hijos de la misma manera que la madre. El artículo también nos informa de que varias siniestras asociaciones de hombres por la igualdad de género y la corresponsabilidad han declarado el 19 de marzo “Día del Padre Igualitario”. Esto en cristiano significa, conociendo la calaña de tales sujetos, Día del Padre Calzonazos y evidentemente su objetivo no es otro que destrozar el Día del Padre.

En este otro artículo un edificante padrecito moderno ha aprendido bien la lección, que repite como un papagallo políticamente correcto. Parece que ha leído un panfleto hasta aprenderlo de memoria y luego se lo repite al periodista. 


Lo de “amos de su casa” da casi grima leerlo. Será para que el infeliz se pueda mecer en la ilusión de que cuenta algo.

También tenemos –cómo no- el artículo gratuito cuyo sentido es puntualizar que la familia de hoy ha cambiado y no necesariamente hay un padre, que también están las grotescas patologías llamadas familias alternativas…


No está mal para celebrar el Día del Padre…esta breve reseña de artículos basta para comprender lo que nuestra sociedad piensa de los padres, qué escuálido y triste papel pretende hacernos representar.

Lamentablemente esta figura de padre-mammo ha calado hondo en la sociedad y miles, millones de padres se adaptan a este ideal, el ideal del papá alfeñique lánguido y blandito como un peluche.

De frente a tanta caída de nivel y tanta degradación, de frente a este ataque convergente contra la figura del Padre, hecho de propaganda insidiosa, de justicia sectaria y antipaterna, de leyes que cada vez hacen más difícil ejercer la autoridad paterna –también materna, pero el objetivo es en primer lugar el padre y éste se lleva la peor parte-, de confusión mental y pedagogía ideológica propagada por siniestros expertos, hay que reafirmar, contra este tsunami de propaganda perversa, el valor del Padre y su misión específica, auténtica.

Que es, de manera prioritaria, representar la autoridad y el orden, la ley y el límite, tan necesarios como el afecto y sin que una cosa quite la otra. Representar de frente a los hijos, tanto varones como féminas, una figura masculina clara y definida en contraste con la femenina de la madre. Por todo ello cualquier igualitarismo entre las figuras del padre y la madre no es más que degradación para ambos y confusión para los hijos, que no dejará de tener penosas repercusiones en su futuro.

Un abrazo y un saludo a todos los padres de parte del Oso.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Transigir, ceder terreno, claudicar, someterse, sentirse el lacayo de los deseos de la mujer o la madre. Borrar los perfiles de lo que tradicionalmente ha sido el rol de padre. Adjetivar las posiciones paternas: "paternidad igualitaria, cooperante", etc.

Formas de diluir los atributos de la verdadera paternidad, destruyendo la esencia de lo que durante siglos supuso la piedra angular de la supervivencia biológica humana, y de la dura responsabilidad de formar a los hijos convirtiéndoles en verdaderos hombres y mujeres.

Destruyendo los fundamentos de la paternidad destruyes los de la masculinidad. Ese es el fin de la mayor conjura contra "el Hombre" que ha conocido la historia de Occidente. Solo en algunas sociedades "tercermundistas" -y aquí no le doy ninguna connotación peyorativa- el Hombre, el Padre, aún goza de poder, de autoridad y de valor, aunque, a la vista de la situación mundial, dudo que no acaben también por destruirlas en un futuro próximo.

Un saludo. LEG

León Riente dijo...

Soberbio repaso, sí, al proyecto criminal en curso contra la paternidad.

Hay muchos temas interesantes en el artículo pero quiero resaltar éste:

Y no cambia mucho las cosas que el Estado, para ayudar a las madres, se haga cargo casi integralmente de la crianza de los hijos, como en el modelo socialista y matriarcal de las tiranías feministas escandinavas.

Efectivamente, lo que tienen en Escandinavia es un pútrido matriarcado tiránico (no existe matriarcado que no sea tiránico, pues para controlar el poder que uno detenta hace falta controlarse primero a sí mismo, y esa tarea es imposible para la mujer que no está convenientemente pastoreada).

Valquiria dijo...

¿Por qué odian tanto a las mujeres? No lo entiendo.

Oso Solitario dijo...

Gracias por vuestros comentarios.

El ataque a la paternidad es en efecto uno de los puntos centrales del ataque a la masculinidad, y no es casualidad que sea en las sociedades escandinavas donde se han comenzado a implantar las infames "guarderías asexuadas"


Valkiria:

Aquí no odiamos a las mujeres ni mucho menos. Se trata de denunciar la campaña antimasculina que hace el feminismo intentando anular al varón y convertirlo en un muñeco.

Nada tenemos contra la mujer que afirma una personalidad propia y una propia identidad, mientras que la actitud sea de lealtad y compañerismo hacia el varón, actitud opuesta al feminismo que busca anularlo como tal.

Oso Solitario dijo...

La respuesta al otro comentario de Valkiria en la entrada antigua "El día del odio antimasculino" (Noviembre 2010)

Valquiria dijo...

Los estudios superiores son fundamentales para la formación de un ser humano integral. Antaño las mujeres estábamos privadas de instruirnos de esa forma, y ahora, gracias al feminismo, eso es factible. De no ser por el feminismo no podría estudiar filosofía.

Existen diversas modalidades de feminismo, principalmente dos: 1. El feminismo de la igualdad -con el que discrepo-, que postula que hombres y mujeres son iguales dado que sus diferencias son un mero constructor sociocultural. 2. El feminismo de la diferencia -con el que concuerdo- que postula que por naturaleza hombres y mujeres son diferentes, pero que son equivalentes en valor y que, por ende, merece ser reconocida la dignidad de ambos. ¿Por qué no reconocer la dignidad de las mujeres y permitir que, sea por los estudios superiores o por otras actividades recreativas, estas cultiven todos sus talentos y capacidades? Una verdadera sociedad es aquella que incentiva a sus miembros al bien, al desarrollo de todas sus potencialidades para hacer de ellos hombres y mujeres más virtuosos y superiores.

Por otro lado, y puesto que las diferencias entre hombres y mujeres son naturales y no artificiales o meramente socioculturales, el Estado no es digno de forzar artificialmente una masculinidad y una feminidad que deben dejarse al arbitrio de la propia naturaleza. Si por naturaleza existen diferencias, la intervención del Estado para “construir” tales diferencias mediante prohibiciones a uno de los sexos está de más y es absolutamente contradictoria en sí misma. Esas prohibiciones, afortunadamente, fueron abolidas por el feminismo, de suerte que ahora yo puedo participar activamente en política y cursar estudios superiores. Por eso, ¡viva el feminismo!

Saludos.

Oso Solitario dijo...

Valkiria

Si viviera en un tiempo y un lugar en que estuviera prohibido a las mujeres estudiar, seguramente defendería su derecho a poder hacerlo.

Pero el feminismo aquí y ahora lo que pretende es destruir al hombre y la masculinidad. Aunque no estés de acuerdo con el papel que las sociedades tradicionales han asignado a la mujer, nunca se ha intentado destruir la feminidad sino exaltar las diferencias entre el hombre y la mujer.

Que el feminismo deba destruir la masculinidad para expresar a la mujer dice muy claramente el vacío que tiene detrás. Y habría que preguntarse si ha hecho a la mujer más feliz o realizada. Yo lo dudo mucho porque la mujer de hoy es capaz sólo de agredir al hombre y de una polémica estéril que la hace insoportable.

Ningún odio hacia las mujeres, es simplemente que a las mujeres modernas no hay dios que las aguante. De hecho no se aguantan ni siquiera ellas mismas.

Sobre las limnitaciones de la mujer en el pasado, repito que en el blog escribo sobre la situación actual, pero aún así hay que corregir falsificaciones del feminismo.

La visión de una mujermantenida deliberadamente en la ignorancia por ser tal es falsa o por lo menos sólo es la mitad de la historia.

Hace cientos de años, ni tú ni yo hubiéramos podido estudiar a menos de nacer dentro de una ínfima minoría de privilegiados. Las limitaciones de la libertad personal existían también para los hombres, que tampoco podían disponer libremente de su persona ni de su cuerpo, y si había más para la mujer ello se correspondía a una responsabilidad superior para el hombre y una carga mayor. Eran lo hombres que iban a morir en la guerra y llevaban el peso de la lucha por la vida. Tanto es así que el matrimonio debía ir acompañado de una dote porque lo que aportaba una mujer sin dote no compensaba la carga adicional que suponía para el varón.

En la mayor parte de las culturas, las mujeres de la aristocracia dominante han tenido siempre acceso a la educación y más tiempo que los hombres para cultivarla, pues éstos se dedicaban a la guerra y la política. Si no han producido tanto arte, cultura, ciencia, filosofía como los hombres es porque no han querido o no han sido capaces o simplemente porque la creatividad y las cualidades para hacerlo (que no son simplemente intelectuales) son prevalentemente masculinas.

Por ejemplo uno de los grandes clásicos de la literatura japonesa, "La Historia de Genji" fue escrito en el siglo XI por Murasaki Shikibu, una noble japonesa que vivió en la sociedad guerrera de los samurai, sociedad que plasmó tipos muy fuertemente diferenciados de hombres y mujeres. Quizá merecería que la pusieras en la lista de mujeres notables de tu blog.

No hay que negar que ha habido mujeres notables a lo largo de la historia y por lo que a mí respecta reconozco sin problemas sus cualidades, pero lamentablemente la propaganda feminista hace muy difícil conocer de verdad sus logros e importancia.

Veo que eres muy aficionada a la música. Las composiciones de Clara Schumann, por ejemplo, son agradables y merecen ser recordadas, pero no están al nivel de las de Robert Schumann o los otros compositores románticos de primera fila.

Eres también aficionada a la literatura, y seguramente sabes distinguir un libro decente de un bodrio. Pregúntate honestamente si la desproporción entre hombres y mujeres en las obras maestras de la literatura es debida únicamente a un prejuicio contra las mujeres.

Seguramente hay diferencias irreconciliables entre nosotros y por tanto el sentido del diálogo puede ser sólo el de formular y afinar cada uno su punto de vista lo más netamente posible.

Pero por lo menos tus comentarios son educados y tienes bastante más nivel que los de ciertas energúmenas y tontos del haba entran aquí ocasionalmente.

Oso Solitario dijo...

Por cierto, se me olvidaba que entre esas mujeres creadoras, una buena parte presentaban marcados rasgos masculinos, eran sexualmente invertidas o rechazaban al hombre. Lo que indica por lo menos una relación problemática con la feminidad.

El feminismo no ha inventado nada. Este tipo de problemas se ha presentado siempre en la historia, los movimientos feministas y el rechazo de una cierta mujer hacia el hombre y la maternidad no son nuevos. Nueva es la presencia de la tecnología moderna que ha cambiado drásticamente los términos del problema. pero en un comentario no puedo afrontar estos temas.

Por todo ello y como conclusión. ¡Abajo el feminismo!

Anónimo dijo...

Magnifica respuesta a la "argumentación profeminista" de Valquiria, quien, independientemente de su buen nivel cultural y educado comentario, cae en los tópicos del feminismo imperante.

Un saludo. LEG

León Riente dijo...

Ningún odio hacia las mujeres, es simplemente que a las mujeres modernas no hay dios que las aguante. De hecho no se aguantan ni siquiera ellas mismas.

Grandísima verdad. La vida de la mujer moderna es una continua frustración y una continua huída de sí misma hacia ninguna parte. No en vano dijo Nietzsche en Así habló Zaratustra:

"Y la mujer tiene que obedecer y tiene que encontrar una profundidad para su superficie. Superficie es el ánimo de la mujer, una móvil piel tempestuosa sobre aguas poco profundas.

Pero el ánimo del varón es profundo, su corriente ruge en cavernas subterráneas: la mujer presiente su fuerza, mas no la comprende".

La propaganda feminista (y recordemos que el feminismo, a un nivel micro, surge del resentimiento de las mujeres incapaces de encontrar y retener un hombre hacia las mujeres que sí son capaces de encontrarlo y retenerlo, y del odio abismal de estas mujeres fracasadas hacia estos hombres) lleva tiempo intentado acabar con la profundidad del varón y hoy ya abundan tipos masculinos manifiestamente lamentables y poco profundos.

¡Abajo el feminismo!

A.J dijo...

"Los estudios superiores son fundamentales para la formación de un ser humano integral"




No estoy de acuerdo, a día de hoy tener estudios superiores no garantiza nada más que tener unos conociemientos específicos en una determinada materia.

Una persona puede tener estudios superiores y ser un auténtico ignorante y analfabeto funcional y vital, un cretino diplomado que puede saber mucho de termodinámica y ni siquiera saber como funciona minimamente el mundo en el que vive.

A.J dijo...

La mujer moderna solo persigue una meta , ser como el hombre en todos los campos,esto es antibiológico y antievolutivo desde un punta de vista histórico.

¿Sería positivo que los hombres buscaramos ser igual que las mujeres en todos los campos , actitudes y aptitudes?

Sería ridículo, pero la explicación está siempre en lo mismo, marxismo cultural.