jueves, 10 de marzo de 2011

BOMBEROS Y BOMBERAS

A la espera de lo que pueda pasar en Libia, volvemos a nuestro país y al tema del victimismo feminista,  que nos machaca desde los medios regularmente con las habituales campañas de propaganda y mentiras. Específicamente hablaremos en el artículo de hoy y en el de mañana de los engaños y manipulaciones operados por el feminismo para  imponer por ley cuotas y de privilegios. Cuotas y privilegios que naturalmente subrayan sólo la incapacidad de la mujer para competir con el hombre en ciertos campos, su necesidad de pisotear y discriminar al varón como único modo para acercarse a su ideal repugnante de la paridad.

Los hombres debemos reaccionar de la única manera posible y digna: negar  a priori credibilidad y respeto en el ámbito laboral a cualquier mujer que haya sido o haya podido ser beneficiada por estas políticas, a menos que demuestre lo contrario.

¿Te has beneficiado de las Políticas de Igualdad? ¿Te han facilitado las cosas sólo por ser mujer?

Pues para mí no eres más que una inútil y no mereces ni tu puesto, ni tu sueldo, ni mucho menos mi respeto hasta que me demuestres lo contrario. Esta es la única posición lógica y digna. Lo contrario es ser un pobre gilipollas domesticado. Y lo siento por las mujeres realmente capaces y preparadas, pero poco o nada he oído su voz contra estas políticas aberrantes -es cómodo tener privilegios- de modo que en el fondo es totalmente justo que el descrédito caiga injustamente sobre ellas.

Hoy trataremos de bomberos y bomberas para abordar una vez más el tema de la discriminación positiva.

Es decir y hablando en cristiano, favorecer a las mujeres perjudicando a los hombres. EL 8 de Marzo es el Día del Privilegio Femenino y se aprovecha siempre la ocasión para intensificar la propaganda, para proponer nuevas iniquidades, para presionar un poco más a los varones. Por ejemplo con la campaña para introducir las infames cuotas femeninas en las empresas:


Pero hoy voy a ocuparme de una noticia aún reciente que tiene que ver con el trato de favor que se pretende imponer para la mujer en todas partes. Noticia que revela con especial claridad la deformación del lenguaje operada por el feminismo. En efecto según la detestable Neolengua de la dictadura hembrista en que vivimos, otorgar privilegios a la mujer y discriminar al hombre se llama paridad.

En esta ocasión se trata de las pruebas de selección para la profesión de bombero en Madrid. En esta ciudad los requisitos físicos para entrar son los mismos para hombres y mujeres y bastante exigentes, lo cual hace que para las mujeres sea muy difícil superar estas pruebas. En otras ciudades sin embargo las pruebas son diferenciadas por sexo:


Ciertamente estoy de acuerdo con el título de este artículo. Que sepa tirar la puerta significa que los requisitos físicos deben ser objetivos, orientados al tipo de trabajo e independientes del sexo del aspirante, lo cual excluye cualquier trato de favor para las mujeres y cualquier repugnante discriminación positiva.

Pero naturalmente las feministas no podían aceptar que hubiese un rincón en España que resistiera a sus imposiciones y han puesto el grito en el cielo. Evidentemente lo que de verdad quieren decir es que hay discriminación porque las mujeres tienen un cuerpo diferente de los hombres, con menor fuerza física, capacidad pulmonar y cardiovascular. Es la llamada discriminación indirecta. Para entender bien qué significa esta paja mental propia de mujeres fracasadas, citaremos este pasaje de la infame Ley de Igualdad:

"Se considera discriminación indirecta por razón de sexo la situación en que una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros pone a personas de un sexo en desventaja particular con respecto a personas del otro"

Esta es la locura igualitaria, considerar injustas y querer ignorar las diferencias naturales y evidentes entre hombres y mujeres. Es querer imponer a la fuerza la presencia femenina y la igualdad con calzador contra cualquier lógica y criterio razonable. Es negar que, por razones objetivas, precisas, fundadas en la realidad, toda pretensión de igualdad es radicalmente injusta. Es fanatismo y necedad al poder. Es la estupidez elevada a sistema y encarnada en las leyes.

Este fanatismo de la igualdad es defendido sinceramente por los gilipollas domesticados que tienen el cerebro embotado de tanta propaganda feminista. Pero las feministas no actúan con esa buena fe, porque son perfectamente conscientes de lo que quieren: se trata de favorecer a la mujer y darle cada vez más privilegios en perjuicio de los hombres.

Cuando la presencia de mujeres es mayoritaria en una profesión o actividad no las escucharemos exigir paridad, no saldrán los tontos útiles a cacarear sobre techos de cristal y no se exigirá discriminación positiva. Se dirá simplemente que las mujeres son mayoritarias porque son mejores, más eficientes, más serias y toda la retahíla de mentiras y lugares comunes, repetidos hasta la saciedad para engañar a los borregos que se las tragan como si fueran verdades reveladas.

Al final -no podía ser de otra manera- el asunto se ha resuelto con una capitulación total ante las imposiciones feministas:


El Consistorio aplicará cierta paridad en las pruebas para ser bombero

Aquí podemos ver la canallesca falsificación del lenguaje operada por el feminismo. Aplicar paridad significa favorecer a las mujeres. Más claro agua. El que siga sin ver la realidad cuando la tiene escrita tan claramente y delante mismo de sus ojos es tonto del culo y sin redención posible.

La historia de los bomberos y las bomberas es un caso muy particular de la imposición feminista que triunfa por todas partes, de la arrogancia por parte de las mujeres que quieren meterse en todas partes y ocupar cualquier espacio aunque no lo merezcan. Las miserables políticas de paridad representan una injusticia hacia los hombres que deben demostrar más que una mujer y que están penalizados por no serlo. Implícitamente son también insultantes para la mujer realmente capacitada pero  con su pan se lo coman.

No hay duda de que, por mucho que lo niegue el cacareo igualitario, las diferencias naturales que existen entre los sexos, físicas y psíquicas, capacitan a unos y otras de manera diferente. Por consiguiente el criterio que busca imponer –sólo cuando les conviene- una paridad que no existe en la realidad es criminal e inicuo. El único criterio válido a priori es una selección basada en la realidad, en las habilidades requeridas, y a posteriori basado en los resultados y el desempeño de la actividad.

Yo no me siento discriminado por no poder ser bombero o miembro de un cuerpo militar de élite. No tengo el físico ni las demás habilidades requeridas. Si exigiera pruebas físicas facilitadas quejándome de discriminación se me reirían en la cara y recibiría una merecida patada en el trasero.

En otros cuerpos de bomberos las pruebas físicas son diferenciadas por sexo, con lo cual las bomberas en general tienen menos fuerza y capacidad que sus colegas masculinos para ese tipo de trabajo. Por tanto, puesto que los equipos de bomberos deben resolver emergencias reales y no hacerse pajas mentales de Igualdad, a las pocas mujeres presentes probablemente se les asignen tareas que no requieran tanta fuerza o capacidad física, es decir las menos peligrosas. Quizás las pobrecitas se sientan mal por ello pero me importa un comino. Lo que me importa son los hombres que cobran lo mismo que las mujeres estando obligados a asumir un riesgo mayor. Ésta es la injusticia y la verdadera brecha salarial. Si de verdad quieren ser bomberas pero no son capaces por motivos físicos, o porque no les sale de los ovarios, de estar en las situaciones de mayor riesgo, que acepten una retribución menor porque menor es la peligrosidad. Esto es justicia y no la canallesca imposición de las políticas de igualdad.

2 comentarios:

A.J dijo...

El feminismo ,junto con el mestizaje ,es uno de los pilares básicos ideológicos de la ideología dictatorial actual, el marxismo cultural.

Todo lo que llaman leyes de igualdad de trato, género etc solo esconden una discriminación positiva con fines de ingenieria social, con esa ingenieria no quieren construir una sociedad mas cohesionada y fuerte-eso es lo que menos interesa- sino todo lo contrario.

Wara Torrez dijo...

Las mujeres gritan LIBERACION FEMENINA! Pero exigen que su cita pague el 100% de la cena, que sus ex esposos les den el 50% de su ingreso mensual, que su pareja les rinda en la cama al 100% (sin ellas aportar en nada)… En fin, pareciera que la “Liberación femenina” acaba el momento en que el mesero trae la cuenta. Por lo tanto los hombres dicen “quien entiende a las mujeres?” Quien los entiende a ellos? Exigen mujeres al 100%, cuando ellos no llegan ni al 70%, “es que yo soy hombre” es la excusa más común para tener una panza de cervecero! Quien los entiende? Ellos se quejan de ser víctimas de mujeres celosas y posesivas, cuando la cruda realidad es que la mayoría de los casos de violencia familiar, en su mayoría de hombres a mujeres, son ocasionados por celos! Los latinos son celosos y lo digo por experiencia! Pero que es lo que pasa aquí? Bueno… Pasa que es “socialmente aceptable” que un hombre ponga en “stage” una escena barata de celos y las mujeres, en su mayoría, toman dicha escena, ni más ni menos que como una demostración de afecto, una prueba de amor! Son comportamientos aprendidos, herencias que vienen de generación en generación.
Quien entiende a los hombres? Una mujer que no disfruta en la cama, tal vez porque es lo que le ensenaron que es una mujer “decente y que se respeta”, es una muerta… Una mujer que disfruta y que además es tan generosa que deja que su pareja disfrute con ella... PUTA! (No es material para relación firme).
Quien entiende a las mujeres? Si conoce a un tipo decente, con buenas intenciones… ABURRIDO! Si el tipo solo la quiere pasar bien un rato… DESGRACIADO!
Quien entiende a los hombres? Cuando van detrás de un “affair”, acuden a la mujer con curvas, voluptuosa… Que tenga de todo! Porque eso es más atractivo a la hora de la hora, pero al momento de elegir, tiene que ser delgada! Estilo europeo! Imagino que también es “socialmente aceptable”, ese tipo de hombres actúa como cuando uno está a dieta… Come ensalada todos los días, pero a la primera oportunidad que tiene, le brinca a la hamburguesa!
No nos entendemos, pero por designios misteriosos de la vida… Tal vez herencia genética, tal vez el deseo involuntario de prolongar la especie, tal vez por el chip “neandertal” que aún tenemos implantado en el cerebro… Seguimos atrayéndonos, formando parejas, procreando hijos… A veces funciona, a veces no… Sin buscar culpables!
A veces pasamos tanto tiempo buscando a la persona ideal que no pensamos en ser la persona ideal, a veces solo hace falta liberarnos un poco de nuestro propio egoísmo, que nos hace esclavos de nuestra miseria, nuestros traumas y demonios.
Seamos libres, sintámonos libres de amar, de entregarnos, de dar el todo por el todo, incluso de fallar! Vinimos a este mundo a ser felices, no a ser esclavos de nuestras propias condiciones!