martes, 27 de enero de 2015

JE NE SUIS PAS CHARLIE (II): Quién favorece el terrorismo islamico



Este sábado se presentará el libro Exiliados del Sistema en Madrid. Daré comunicación en una nueva entrada en los próximos días. Ahora nos debemos ocupar de combatientes islámicos en la continuación de la entrada anterior.





Después de haber comentado en la primera parte la carnavalada indecorosa del Je suis Charlie, con acompañamiento de políticos, periodistas y medios discutiendo como siempre falsas cuestiones, vale la pena preguntarse sobre la manera en que hemos llegado a esta situación. Es decir, reduciendo la cuestión a sus líneas esenciales, en primer lugar por qué tenemos, como comentè en la primera parte, un pueblo extraño a Europa dentro de Europa resultado de inmigración masiva de primera o sucesivas generaciones. Por qué, en segundo lugar, los grupos de combatientes que se reconocen en el Islam –los llamados Jihadistas por los medios- proliferan como setas en Medio Oriente y Europa.

Aquí hay que poner por delante un escepticismo que es obligado. Mucho de lo que nos cuentan sobre este tema es lisa y llanamente una telenovela; los atentados con falsa bandera existen, bien directamente o a través de fanáticos reales pero teledirigidos, y uno no sabe bien qué pensar de tantas cosas. Pero poniendo entre paréntesis todo esto asumiremos la parte de verdad que hay en la visión de un creciente Islam radical, matriz de grupos integralistas dispuestos a inmolarse en nombre de la guerra santa, que imponen el terror en Medio Oriente y están naciendo también en Europa, aprovechando el medio y el caldo de cultivo favorable de la inmigracion islámica y sus descendientes.

Asumido esto, que en parte es cierto, en primer lugar la responsabilidad recae en quienes han permitido esta inmigración masiva y la siguen favoreciendo. En quienes niegan a los europeos el derecho de decidir la cantidad y la clase de inmigración que están dispuestos a aceptar, manipulando la realidad y la información para ocultar el problema. En una palabra a los partidarios de la criminal ideología de puertas abiertas para todos, cuya aspiración es destruir étnicamente a los pueblos de Europa y hacer que los europeos se conviertan en una minoría en su propia tierra.

Esto es lo que sucede en nuestro lado del Mediterráneo. Que ya es bastante malo por sí mismo, y aún peor en un cuadro de proliferación de movimientos y grupos islámicos radicales que guerrean en Medio Oriente, con la inevitable filtración a Europa de células enteras o de de lobos solitarios.

Pero si vemos las políticas seguidas por los gobiernos de Europa al otro lado del Mediterráneo, las cosas no cuadran de ninguna manera. Pues asumida la política de permitir comunidades musulmanas masivas en Europa con el objetivo de integrarlas, crear una sociedad multicultural y blablabla, se impone como evidente y obligada una política árabe y mediterránea que tenga como prioridad combatir el terrorismo islámico, ante todo políticamente.

Una política que apoyara regímenes árabes que contuvieran esta amenaza, que no fomentara el radicalismo, que buscara la colaboración con las fuerzas políticas de esos países más o menos laicas y no integralistas.

Pues bien, la realidad es exactamente opuesta. Los mismos gobiernos, lobbies y poderes que imponen la inmigración masiva, llevan a cabo una política que fomenta el terrorismo islámico, lo fabrica para utilizarlo con fines políticos, derriba a los gobiernos que combaten el radicalismo.

Lo fomenta con las continuas políticas de agresión y creacion del caos en Medio Oriente y en muchos países musulmanes, así como el apoyo incondicional a Israel, un país que vive y se alimenta del odio de los árabes,  lo capitaliza para recibir apoyo y legitimidad, económica y moral. No de otra manera que como un cultivo científico del odio se pueden interpretar las prácticas israelíes de continuar expropiando tierras a los palestinos, de arrancar por represalia olivos y cultivos, demoler las casas de los familiares de los terroristas.

La única lógica posible de esto es la de unir a los palestinos en un odio compacto hacia Israel y los judíos. Para verlo más claro imaginemos que en España un gobierno hubiera aplicado estos métodos, que a las familias de los etarras se les hubieran demolido las casas, destruido los cultivos. ¿El resultado habría sido una lucha eficaz contra ETA y su erradicación rápida? Para nada. El resultado habría sido que en pocos meses todos los vascos se habrían hecho etarras o simpatizantes de ETA, que se habría logrado transformar a todos los vascos en enemigos de España y se habrían separado efectivamente las Provincias Vascongadas del resto del país, mucho mejor que lo que habrían podido conseguir todos los libros de Sabino Arana y todos los políticos abertzales juntos.

Además de las políticas de Israel, hay que recordar los bombardeos continuos de los que ya apenas nos dan detalles, pero siguen con una u otra excusa. Sudán, Somalia, Pakistán, Afganistán, Irak, Yemen. ¿Cómo sabemos quiénes y cuántos están muriendo ahora mismo? ¿Son terroristas todos los que caen? ¿Y quién lo dice? Para el invasor toda resistencia popular a la invasión es terrorismo. Toda guerra provoca víctimas civiles, pero la guerra cobarde hecha con máquinas teledirigidas, drones, bombardeos y misiles crucero provoca más aún, porque la telenovela de los bombardeos quirúrgicos y las armas inteligentes es eso, una telenovela.

La falsedad de fondo de la guerra global al terror se ve precisamente en que no termina nunca, en que a pesar de usar medios cada vez más potentes los terroristas, reales o llamados tales, son más y se extienden. Señal inequívoca de que los que se está haciendo es fabricarlos y fomentando las condiciones para que haya cada vez más.

Pero eso no es más que el comienzo de la historia, y la parte menos importante. Porque los mismos grupos de yihadistas han sido, no ya fomentados de manera indirecta y opinable sino directamente creados, financiados y apoyados por los gobiernos occidentales para objetivos políticos, usualmente subvertir y derribar gobiernos hostiles, o agredir por medio de la guerra sucia terrorista a naciones que se resistían a entrar en la órbita de occidente.

Los combatientes islámicos fueron utilizados en las guerras de Bosnia contra los serbios, en la agresión contra Libia para derrocar a Gadafi, enviados a la guerra civil siria provocada por Occidente para subvertir el país. Luego, naturalmente, los demopayasos de Europa tienen la desvergüenza de lamentarse porque los mismos fanáticos que han amamantado vuelven a Europa; o se lamentan del ISIS, el nuevo coco y la bestia negra que está sustituyendo a la franquicia Al Qaeda para cubrir el papel del malo en la eterna telenovela de la guerra al terrorismo. El ISIS, que no es otra cosa que el resultado del caos que han creado en Irak y del fracaso de la agresión terrorista contra Siria.

Quizá los estrategas de Occidente desconozcan la fábula del genio en la botella, que cuando sale fuera no quiere volver a entrar. Fanáticos o no, sus degolladores con el turbante, tratándose de personas y no de máquinas, no son tan fáciles de controlar y pueden tener ideas propias.

Como guinda sobre la tarta, además de alimentar el odio en los países musulmanes y de fabricar yihadistas para utilizarlos en las guerras sucias, es que los gobiernos árabes víctimas de las agresiones de Occidente son precisamente los que más reprimían el terrorismo islámico y los grupos integralistas. No hemos ido a por los que entrenaban y financiaban a los degolladores con turbante. No. Hemos ido a por quienes encarcelaban o fusilaban a los degolladores con turbante. Irak y Libia serían dictaduras pero no eran islamistas. Libia colaboraba en los últimos años con europeos y americanos contra el terrorismo islámico, especialmente después de las Torres Gemelas. Lo mismo cabe decir de Siria. El pago que ambos han recibido está ante los ojos de todos. En Siria bajo Assad los cristianos y otras confesiones podían vivir en paz, y el verdadero terror ha llegado donde los rebeldes islámicos imponen su ley.

¿Qué sentido tiene lo que están haciendo los gobiernos europeos? ¿Cómo hay que interpretar estas líneas de acción?

Recapitulando, la línea seguida ha sido horrorizarse del terrorismo islámico y denunciarlo como nueva amenaza global, mientras en realidad se fomenta en todo Oriente Medio. Con el apoyo incondicionado a Israel y agresiones generalizadas que no lo combaten sino que lo incrementan, con la ayuda a grupos islámicos para realizar objetivos políticos. Por sí solo esto garantiza seguramente una buena reserva de odio y una masa importante de musulmanes inflamada de fanatismo, fogueada y dispuesta a morir.

La inmigración masiva impuesta a los europeos garantiza, además, que  una parte de este odio lo vamos a tener dentro de casa. O también, dicho de otro modo, que una parte de esta No-Europa dentro de Europa nos odia y está más que dispuesta a matar y morir por ello.

Para terminar y como toque final a esta política demencial, se destruyen o se intentan destruir los regímenes árabes que combaten el islamismo radical porque no se alinean con Occidente.

¿Política demencial, incongruente? Podría ser. La estupidez humana existe al fin y al cabo, omnipresente y también al máximo nivel. Uno podría considerar a los gobiernos europeos culpables simplemente de estulticia y negligencia criminal.

Sin embargo no creo que sea sólo esto. Creo que hay algo más. Si el refrán dice piensa mal y acertarás, vale también el piensa peor y acertarás más. Todo lo que no cuadra en la política islámica y medioriental de los europeos, todo lo que aparece como incongruente y contradictorio, cuadra perfectamente, en cambio, desde otro punto de vista.

Esto es si vemos esta línea política como conscientemente dirigida contra el bien, la libertad y la independencia de Europa, con el objetivo de mantenerla sometida políticamente, crear el caos en ambas orillas del Mediterráneo y alimentar los conflictos.

Nada cuadra si pensamos que nuestros gobiernos trabajan para nosotros. Todo cuadra si los vemos como lo que son, las marionetas al servicio de poderes extraeuropeos y de lobbies en la sombra, todos ellos comprometidos en una política consciente de traición a los pueblos de Europa.

4 comentarios:

Hombre-Lupa Gardner dijo...

Hola, partiendo de la base de que estoy en desacuerdo con más de una cosa del artículo, sí es cierto que las potencias occidentales han sacudido el avispero yihadista para sus intereses (de hecho, Usa sacudió el avispero afgano antes incluso de la invasión soviética, y no antes).

Un precedente tiene más de un siglo de historia. Un aventurero alemán que conocía el mundo árabe al dedillo, Max von Oppenheim, fue el encargado de crear una oficina dedicada a fomentar la yihad árabe contra ingleses y franceses con motivo de la Primera Guerra Mundial. Oppenheim, patriota alemán a pesar de todo (era judío, por cierto), intentó más o menos lo mismo que intentaron por el otro bando Lawrence de Arabia y compañía procurando galvanizar el nacionalismo árabe (a su modo, porque es un agregado de tribalismos) contra los otomanos.

Ese tipo de agitaciones parte de aquel conflicto, que ya es global y ya usa motores de explosión. La inteligencia alemana lo intentó todo: yihad anti-Entente, lanzar a indios e irlandeses contra los ingleses, a los mexicanos contra los useños, engatusar a los Rothschild austríacos para conseguir un Israel soberano y pro-alemán, fomentar la victoria de Lenin y con ello cerrar el frente oriental .... Sólo lo lograron con lo último, pero es buen ejemplo de que cuando algo fuera de Occidente se quema, algo nuestro se quema.

¡Salud!

Aryan dijo...

Lo de los atentados de falsa bandera es mucho más frecuente de lo que se suele pensar. Busca “Sandy Hook Hoax” para ver los sospechosos movimientos que hay detrás de la supuesta masacre (que aún así es más creíble que la de Rodger, se ve que como la gente es subnormal cada vez se esfuerzan menos con la farsa).

Respecto a Israel, creo que el gobierno palestino está en el ajo. Lo digo porque los movimientos que hacen (ataques inútiles con cutre-cohetes sabiendo que las represalias contra sus civiles serán brutales) son tan absurdos que o son idiotas o les da lo mismo que muera su propia gente con tal de mantener el conflicto.

Prefiero evitar juicios sobre lo “cobarde” de la tecnología militar (milenios atrás había quién consideraba al arco “afeminado”), pues nadie repara en la cobardía de los líderes que con la excusa del “patriotismo” secuestran a una multitud de jóvenes y los envían a morir por sus intereses. El fracaso de los “bombardeos quirúrgicos” se debe a que las Fuerzas Aéreas son en gran parte inútiles en las 4GW. Parece ser que la aviación militar está destinada a ser flor de un día, su momento pasó con el siglo XX y la 3GW.

El antiterrorismo es una farsa. Occidente podría acabar nuclearmente con los yihadistas, pero no lo hará por la misma razón por la que permite que se le cuelen por la frontera: nuestra civilización está enferma de muerte, y el virus se llama progresismo (i.e. la politización de la endofobia). No podría ser de otra manera, pues Occidente es tan poderoso que quién quiera vencerlo habrá de conseguir que se suicide. ¡Qué bien lo entendió la secta de Fráncfort!

Las élites luciferinas no solo están en contra de Europa, sino de toda la Cristiandad. Que la FED haya metido en la Casa Blanca a Barry Soetoro, el ex-chapero de gueto medio-keniata y criptomusulmán, refuta el necio oxímoron “anglosionismo” (cf. “iberoyihadismo”). Los progres de USA odian la Constitución de los F.F, lógico pues está diseñada en pro de su pueblo a diferencia de las europeas.

Saludos cordiales

Anónimo dijo...

Aryan, pero es que los republicanos yanquis son practicamente iguales a los demócratas. En EE UU pasa como en España, Alemania o Francia, que entre "la derecha" oficial y "la izquierda" oficial no hay diferencias reales de facto salvo pequeños matices. La agenda de ingeniería social la practican de manera parecida aunque en diferentes tiempos y con diferente discurso(o incluso con el mismo)

Anónimo dijo...

Lo primero de todo, quisiera hacer una aclaración. El término oriente medio no me parece acertado. Para nosotros sería mucho más apropiado llamarlo oriente próximo, como siempre se dijo. Mirando desde EE.UU. quizás tenga validez, pero no creo que la tenga desde nuestra Europa.

Lo de "yo también soy charly" es una charlotada, y nunca mejor dicho, y se apela a la sacrosanta libertad de expresión, en la que cabe todo pero según que cosas se digan o se cuestionen. Todo lo que ataque a la tradición, será bienvenido, pero lo que cuestione a los "valores progresistas" (?) será ampliamente criticado y menoscabado.

La gilipollez de la corrección política llega a tal grado que se dice "tolerancia cero" para indicar su sinónimo mucho más apropiado: intolerancia. Da náuseas la jerga mamarracha de nuestro tiempo que los medios defecan, en estos y en otros muchos temas.

Con respecto al islam, no olvidemos que, además de la inmigración, tenemos ya tres estados de religión musulmana mayoritaria: Kosovo, Bosnia y Turquía, siendo los dos primeros, sobre todo Kosovo, una bomba de relojería en plena Europa.

Malos tiempos los que nos ha tocado vivir.

Saludos.