domingo, 14 de noviembre de 2010

PADRES E HIJOS

Hace algunos días una noticia en los medios nos informaba de una sentencia bastante chocante de la Audiencia de Cantabria: un padre condenado a responder económicamente, junto con su ex-mujer, por  lesiones que su hijo menor provocó a otro chaval. El hombre no vive con el hijo ni tiene actualmente relación alguna con él. La noticia original se puede encontrar aquí:


Este caso toca una cuestión importante, en general para la sociedad y en particular para las relaciones entre padres e hijos: el neceasrio equilibrio entre libertad, autoridad y responsabilidad. De hecho las ideas "progresistas" que dominan en las sociedades "avanzadas" han mostrado en este campo toda su perversión intrínseca.

En principio me parece injusto que un padre deba ser llamado a responder por el comportamiento de un salvaje con el que no tiene relación. Pero esto se debe matizar, y sobre todo para tener un cuadro claro es necesario saber por qué el chico es un salvaje y porqué el padre no tiene ya relación con él. 

Desconocemos si el padre se ha desentendido del hijo y ha eludido su responsabilidad, o bien ha sido apartado de él por la madre y la Justicia, como positivamente sabemos que ocurre en infinidad de casos. No sabemos si el padre ha intentado transmitirle algo al hijo y ha sido saboteado sistemáticamente por la madre, o si efectivamente se ha lavado las manos. Esto último parece ser la opinión del juez y la imagen que el artículo nos quiere transmitir, lo cual no quiere decir que sea la verdad:  no tengo la menor confianza en los medios de comunicación ni en la Justicia, que continuamente nos dan muestras de su parcialidad contra la figura paterna.

Esta es la cuestión esencial: lo que en un caso claramente constituiría una sentencia aberrante y un atropello judicial, en el otro tendría por lo menos una cierta justificación. Por tanto me abstendré de criticar ásperamente la decisión del juez.

Sin embargo el principio en sí puede dar lugar -con certeza matemática lo dará- a infinitos atropellos si esto sirve de precedente. Aun admitiendo que el juez cántabro se haya preocupado de valorar correctamente la situación... ¿Podemos estar seguros de que otros lo harán también así, tendrán la voluntad y la capacidad de discriminar entre un padre que elude sus responsabilidades y uno al que se le impide ejercitarlas?

Pregunta retórica, naturalmente. Las hienas llenas de odio contra el hombre y los castrados mentales imbuidos de ideología antipaterna que pululan en la Justicia, como en las Administraciones Públicas y los servicios sociales, no tendrán escrúpulo alguno en aplicar este principio obligando al padre a responder por las acciones de un hijo, después de que la misma Justicia y los mismos servicios sociales le hayan separado de él tratándole como un criminal con menos derechos que un perro, porque es así que nuestra sociedad trata a los hombres en caso de conflicto con la mujer.

Esta es la aberrante y criminal ideología que domina hoy: el padre debe ser una figura secundaria, subalterna a al madre y al que se puede -se debe- expulsar de casa y de la vida de sus hijos, pero eso sí, debe seguir pagando y manteniendo la familia, debe ser exprimido como un limón y debe ser hecho responsable del comportamiento de salvajes a los que se le ha impedido educar.

Salvajes que se han convertido en tales precisamente por un motivo: porque les ha faltado un padre, o su figura ha sido neutralizada y a los hijos se les ha lavado el cerebro imbuyéndoles de odio antipaterno. Impidiendo al padre educar adecuadamente a los hijos, en muchos casos aun sin expulsarle físicamente de casa.

Padre: debes pagar y callar. Ni se te ocurra intentar imponer tu autoridad, exigir disciplina, orden, autocontrol, respeto.

Esta es la consigna implícita que nuestra sociedad da a los padres, desde hace décadas, desde que el veneno del marxismo cultural empezó a calar hondo en las mentalidades y los corazones, a descomponer cerebros.

Ninguna sorpresa si el resultado de todo ello es una masa de salvajes incontrolados: es función primaria del Padre transmitir las ideas de Orden, de Ley y de Límite. No como conceptos abstractos, sino como realidades vividas, que proporcionan la única educación del carácter válida y digna de este nombre. Educación que jamás se va a conseguir con sermones.

¿Que existen padres violentos, indignos, inadecuados y que no están a la altura de su cometido? Por supuesto, como existen las madres infanticidas -más sobre esto en un próximo post-, pero ello no nos autoriza a denigrar la figura de la Madre y su significado. Es la presencia, la acción, la autoridad del Padre que poniendo límites educa, forma e impide que la natural vitalidad de unos chavales que crecen desborde de manera incontrolada y descompuesta. Ésta es la verdad fundamental que el progresismo se niega a ver, y da verdadera grima -o risa, si uno es lo bastante cínico- ver cómo, después de haber destruido el prestigio del padre y desacreditado toda idea de autoridad, se pretende "educar" con las gilipolleces babosas y mediocres de psicólogos y asistentes sociales, con estúpidos sermones y verborrea, o bien drogando a los niños y adolescentes con psicofármacos cuando su descontrol se vuelve intolerable.

Finalmente y para concluir estas consideraciones debo decir que, aunque la principal víctima de este estado de cosas es el padre, tampoco las madres tienen de qué alegrarse, puesto que en general las ideas hoy dominantes han privado de legitimidad y autoridad ambos progenitores, les han quitado los instrumentos para poder educar adecuadamente a sus hijos: un niñato gilipollas y malcriado puede denunciar a sus padres por "maltrato" si éstos pretenden imponerle una disciplina y castigarle con un mínimo de contundencia. Hay que dar las gracias de que hayamos llegado a esta situación a los mentecatos sentimentales y buenistas que llaman "maltrato" a cualquier coscorrón o bofetada y quieren evitar al niño lo que ellos llaman "traumas".

Hay algo profundamente enfermo en todo esto, un desajuste a nivel social que refleja un desajuste mental en ciertas nociones muy básicas: se priva de autoridad a los padres pero se les hace responsables del comportamiento de sus vástagos, se ensalza como un derecho universal la libertad absoluta de los niñatos pero no se les exige responsabilidad. Esta radical injusticia es el resultado de una mentalidad patológica que ha conseguido imponerse por doquier.

2 comentarios:

Palleter dijo...

Lo unico que les interesa es el interes monetario,osease el vil metal es la politica del vota,paga y calla que nos imponen estos politicuchos.La educacion en los crios la dejan en manos de asalariados (profesores)mas pendientes del cobro a final de mes y las vacaciones de navidad y verano.un saludo desde valencia.

Oso Solitario dijo...

Sí, la educación está hoy en día totalmente devastada; efectivamente los profesores son en gran parte funcionarios sin vocación, y los que la tienen carecen totalmente de autoridad o están dominados por un moralismo sentimental y buenista que no lleva a ninguna parte.