martes, 27 de enero de 2009

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: FEMINISMO


Esta entrada del blog fue la primera versión para el capítulo correspondiente del libro "Azotes de Nuestro Tiempo" publicado en 2017. Se dejan algunos párrafos como muestra. 

No habiendo noticias merecedoras de comentario en los últimos días, hablaremos de Feminismo en general. Tema especialmente actual con la tiranía feminista que domina Occidente y que ha llegado a España con fuerza, de la mano de Zapatero, el iluminado de mirada limpia y soñadora que tenemos al poder en este momento.

Ya ser contrario al feminismo significa exponerse a todo tipo de incomprensiones...se da por sentado que un hombre de hoy debe ser favorable al feminismo y se espera de él que acepte la visión del mundo feminista. Para un político o una personalidad pública es prácticamente obligatorio.

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Según la propaganda feminista, vivimos en una sociedad hecha a medida para los hombres y que discrimina a la mujer en cuanto tal. La realidad es casi diametralmente opuesta. Se hace todo lo posible para favorecer a la mujer y facilitarle las cosas, habiéndose construido un régimen de privilegios femeninos en continua expansión.

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El fruto envenenado que ha dado esta guerra contra el hombre ha sido una miserable, injusta y aberrante legislación, persecutoria hacia los hombres y que se endurece cada vez más, no sólo en el campo de la violencia doméstica, sino en el de las molestias sexuales, en los divorcios y separaciones.

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La destrucción de la identidad masculina, en particular modo y como pilar fundamental en la campaña contra el hombre, la demolición de la figura paterna y de su significado. El ideal de padre moderno, y hablando más en general el tipo de hombre de la nueva masculinidad, que con infinita arrogancia pretenden crear las feministas, no es más que un fantoche ridículo y penoso

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El feminismo no busca justicia de ningún tipo, sino pisotear y humillar al hombre. Su verdadera misión es llevar a cabo una guerra de clase contra el género masculino, donde los útiles idiotas esta vez son los hombres feministas. Que aplauden y sonríen mientras les tiran estiércol y les escupen en la cara.

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Una sola respuesta es posible frente a la lacra feminista: