martes, 27 de enero de 2009

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: FEMINISMO

No habiendo noticias merecedoras de comentario en los últimos días, hablaremos de Feminismo en general. Tema especialmente actual con la tiranía feminista que domina Occidente y que ha llegado a España con fuerza, de la mano de Zapatero, el iluminado de mirada limpia y soñadora que tenemos al poder en este momento.

No es fácil exponer en pocas líneas -y no lo pretendo- lo que el feminismo es realmente, cómo ha envenenado la relación entre hombres y mujeres y cómo se ha convertido en un pilar fundamental de la ideología dominante en Occidente. Ya ser contrario al feminismo significa exponerse a todo tipo de incomprensiones...se da por sentado que un hombre de hoy debe ser favorable al feminismo y se espera de él que acepte la visión del mundo feminista. Para un político o una personalidad pública es prácticamente obligatorio. De otra manera la acusación de "machismo" está siempre lista para ser lanzada como un arma arrojadiza para cerrar la boca al hereje y hacerle agachar la cabeza. Con toda la serie de acusaciones implícitas ligadas a esa palabra...primitivismo, brutalidad, violencia.


Que todo esto sea aceptado por los hombres sin apenas rechistar, da la medida del lavado de cerebro a que hemos sido sometidos durante décadas y que ha experimentado una dramática aceleración en los últimos años.

El tema es complejo y para abordar los distintos aspectos con el adecuado rigor sería necesario tiempo, método y un espesor cultural e intelectual que no pretendo poseer. Pero no me he propuesto escribir un tratado ni convencer a nadie con largas argumentaciones...simplemente con esta pequeña nota -como en general en el blog- pretendo apuntar pinceladas de verdad masculina, provocar una reflexión, encender una chispa en la mente de algún hombre cuyo horizonte mental haya sido cerrado por el discurso feminista. Por ahora baste fijar sucintamente los puntos siguientes: 

1. La posición de privilegio de que goza la mujer en la actual sociedad: según la propaganda feminista, vivimos en una sociedad hecha a medida para los hombres y que discrimina a la mujer en cuanto tal. La realidad es casi diametralmente opuesta. Se hace todo lo posible para favorecer a la mujer y facilitarle las cosas, habiéndose construido un régimen de privilegios femeninos en continua expansión.

2. La continua propaganda feminista de vilipendio contra el hombre, los valores masculinos en general y especialmente contra la figura del Padre. Todo lo perteneciente a la esfera masculina se denigra abierta o implícitamente, se le quita valor y significado, se ridiculiza y presenta bajo una luz negativa. En paralelo se ensalza la figura femenina, se sitúa en el centro del discurso y de los valores sociales, se pretende imponer la idea de la superioridad natural de la mujer.

3. La campaña en acto de culpabilización del hombre en cuanto tal. Especialmente la propaganda machacona sobre la violencia de género, basada sobre la manipulación de la verdad y la fabricación tendenciosa de una emergencia social. El fruto envenenado que ha dado esta guerra contra el hombre ha sido una miserable, injusta y aberrante legislación, persecutoria hacia los hombres y que se endurece cada vez más, no sólo en el campo de la violencia doméstica, sino en el de las molestias sexuales, en los divorcios y separaciones.

Legislación y práctica judicial infames que persiguen hacer del género masculino una clase de parias, sin derechos y a la merced de la mujer. Este debe ser el sueño de las víboras feministas. El que tantos hombres apoyen esto y no se opongan indica sólo que el hombre occidental se ha convertido en un gilipollas domesticado y un castrado mental. Hasta qué punto, a la larga, esto redunde en beneficio de las mujeres normales, y no sólo de las fracasadas y taradas que forman el núcleo duro del feminismo, es otra cuestión.

4. La destrucción de la identidad masculina, en particular modo y como pilar fundamental en la campaña contra el hombre, la demolición de la figura paterna y de su significado. El ideal de padre moderno, y hablando más en general el tipo de hombre de la nueva masculinidad, que con infinita arrogancia pretenden crear las feministas, no es más que un fantoche ridículo y penoso, un patético apéndice da la madre, un mammo y un mamón que pasa de depender de su mamá a depender de su esposa sin ser nunca un hombre. 

En resumen, el feminismo no busca justicia de ningún tipo, sino pisotear y humillar al hombre, putearlo de todas las maneras posibles. Con sus Ministerios del Privilegio Femenino, con sus discriminaciones positivas, con sus ministras semianalfabetas y más brutas que el cemento. Su verdadera misión es llevar a cabo una guerra de clase contra el género masculino, donde los útiles idiotas esta vez son los hombres feministas. Que aplauden y sonríen mientras les tiran estiércol y les escupen en la cara. No siento el menor respeto ni comprensión hacia ellos: cada uno se merece la vida que lleva, y la vida que conducen es su castigo, aunque muchos sean demasiado imbéciles para comprenderlo. Pero que sepan -unos y otras- que habrá siempre hombres que no se dejan domesticar y que sabrán encontrar la respuesta adecuada a la propaganda y al lavado de cerebro. La única respuesta que un hombre que se mantiene de pie puede dar al feminismo.