domingo, 2 de marzo de 2014

SUBVERSIÓN EN UCRANIA





Vale la pena seguir con atención los acontecimientos de Ucrania, que se encuadran en la penetración hacia el Este de la OTAN – es decir el brazo armado del mundialismo anglosajón – y su vasallo la Unión Europea. Porque parece bastante claro que la revuelta en Ucrania que ha depuesto a su presidente Yanukóvich (elegido en 2010, recordemos, en elecciones por todos consideradas bastante correctas) ha sido fomentada por Occidente.

Han sido tres meses de protestas culminadas en una mini revolución, en la cual – como en toda revolución – grupos bien organizados y encuadrados han aplicado la fuerza en el momento oportuno y han dirigido a las masas o han canalizado su furia. No se quería esperar a nuevas elecciones para acabar con el gobierno, se tenía mucha prisa. Suponiendo que los ucranianos en general y en todo el país estuvieran tan hartos de Yanukóvich como nos dicen, porque quizás el presidente habría cambiado pero difícilmente se habría instalado en el poder un gobierno tan pro-occidental y anti-ruso.

¿Manifestaciones de masa espontáneas? ¿Una protesta ciudadana multitudinaria con una tal capacidad de combate, con policías linchados y edificios del gobierno quemados, porque no se ha firmado un acuerdo comercial con Europa? ¿Esto es lo que pretenden que creamos?

Por otra parte un movimiento de este tipo y con esta fuerza no sale de la nada, ni se le puede crear desde el exterior. Ciertamente existía mucho descontento en el país, y no se lo ha inventado Occidente. Pero lo que sí se puede es fomentar la subversión y aprovechar los conflictos existentes, según técnicas que han sido repetidamente empleadas en los últimos años y dejan muy lejos las técnicas de subversión comunista de la Guerra Fría.

La famosa subversión comunista de la segunda mitad del siglo XX, en efecto, se queda como algo superado y cosa de aficionados, bien poco en comparación con las modernas ONG’s y fundaciones regadas con los ríos de dinero del poder financiero internacional, con las técnicas se subversión a distancia a través de Internet, el espionaje telemático, y en fin los medios de comunicación de masas globales. Medios que, como comprende a estas alturas cualquiera que no se tape voluntariamente los ojos, siguen directivas ocultas y férreas que vienen de arriba, rígidamente alineados en una propaganda convergente.

Es totalmente evidente que se ha tratado, en esta pequeña revolución ucraniana, de una revuelta cultivada durante varios meses de agitación, canalizando un descontento popular existente. En su fase final llevada a cabo, en un momento bien elegido, con una estrategia militar de guerrilla urbana y tropas de choque bien encuadradas y adiestradas; una fuerza de choque que ha llevado el peso principal de los combates y tras la cual no es difícil adivinar las milicias paramilitares de partidos patrióticos, en primer lugar Svoboda que es el más combativo: Es un movimiento cuyas ideas desde luego no cuadran con la degeneración social propugnada por Occidente (comentaré esto después) pero que, en nombre de la lucha contra Rusia, ha combatido en un golpe organizado por Occidente.

Acompañando la lucha política sobre el terreno, en el frente virtual y mediático de la opinión pública los medios de comunicación afines han cumplido fielmente con la parte que tenían encomendada.

Naturalmente también los medios rusos presentan las cosas a su manera, pero tras haber leído varios artículos de una y otra parte debo decir que sus análisis son mucho más equilibrados y significativos, aun defendiendo generalmente el punto de vista ruso. Los medios occidentales en cambio raramente se elevan sobre el nivel de una burda propaganda y una tendenciosidad absolutamente falta de pudor.

La elección de las palabras nunca es casual: es curioso cómo en algunos artículos se habla del “pueblo” ucraniano que se ha rebelado y, en cambio, del “populacho” en Crimea que se siente ruso. Así como los medios hablan del autoproclamado gobierno de la región de Crimea, que no acepta el nuevo poder y terminará probablemente uniéndose a Rusia antes o después. Por lo visto no es autoproclamado el gobierno de Kiev que ha derribado con la fuerza el anterior, de manera totalmente ilegítima desde el punto de vista del sistema democrático.

Pero esto no es nada nuevo: quien tenga algo de memoria recordará cómo durante las guerras yugoslavas en los años 90 eran autoproclamadas la república serbia de Bosnia y la Krajina en Croacia (esta última invadida por los croatas que expulsaron a 700.000 serbios) porque se había decidido que estos últimos eran los malos. En cambio no eran autoproclamadas las repúblicas que se separaban de Yugoslavia y no era autoproclamado el Kosovo, porque Occidente les apoyaba.

Y no sólo son abiertamente tendenciosos los artículos generalistas, digamos para las masas, sino también en los que se presentan como análisis en profundidad, destinados a quien tiene la paciencia de leerlos. Es un signo interesante de que las élites occidentales empiecen a confundir la realidad y la propaganda. Pero es natural al fin y al cabo: quien admite defender sus intereses y los de su gente es siempre más honesto de quien hipócritamente se arropa de superioridad moral en nombre de pretendidos principios universales. Este último, con el tiempo, pierde hasta la capacidad de ver la realidad porque en mayor o menor medida termina creyéndose su propia propaganda.

Y los modernos misioneros occidentales del libre mercado, el orgullo gay, la ideología de género y la tiranía del neofeudalismo del dinero – que todo hunde la raíz en el mismo suelo como he comentado en otras entradas – se creen realmente los salvadores de la humanidad.

Volviendo a lo de Ucrania, subrayemos una vez más que ha sido a todos los efectos un golpe de Estado, resultado de una insurrección apoyada y fomentada por Occidente. Un ejemplo de este apoyo es el discurso inflamatorio de Bernard Henry-Lévy frente a la multitud en Kiev el 9 de Febrero. 


¿Qué se le había perdido en Kiev a nuestro conocido “filósofo” (además de apreciado consejero del gobierno francés y apologista de todas las recientes agresiones y campañas terroristas apoyadas por la OTAN como en Libia y Siria)? Pues iba a incitar a la rebelión contra el gobierno del país y a derribarlo con la fuerza.

Es superfluo indicar que si un agitador extranjero fuera enviado a Estados Unidos o cualquier otro país para incitar al derrocamiento del gobierno con la violencia, está bastante claro que sería inmediatamente arrestado y puesto de patitas en la frontera. Pero es que el Lévy ha sido sólo uno de los agitadores enviados por la Unión Europea y EEUU a Ucrania; otro ha sido el yanqui John Mc Cain que ha sido últimamente un habitual en los movimientos de oposicion ucranianos, sin olvidar en fin el grifo del dinero que seguramente habrá estado bien abierto.

Una vez hecha la jugada, ante la irritación y las acusaciones por parte de Rusia, Obama y otros políticos americanos han deplorado la “mentalidad de guerra fría” de Rusia que ve el mundo como “un tablero de ajedrez”, advirtiendo que se debe respetar la integridad territorial de los países y no intervenir con tropas.

No dejan de ser curiosos estos sermones viniendo de donde vienen, pero claro, hay que entenderlos y descodificarlos en cristiano. Lo que quieren decir en realidad es que la guerra fría continúa y el tablero de ajedrez existe pero sólo ellos pueden mover las piezas; que ellos pueden desestabilizar y subvertir un país mientras los demás deben estar atados de pies y manos, limitándose a aceptar los hechos consumados.

Sobre la soberanía y la integridad territorial harían mejor en callar, porque tiene cojones que digan esto quienes en los últimos quince años han invadido Irak y Afganistán, han agredido Serbia para quitarle una provincia y derribar su gobierno, han provocado una guerra civil en Libia interviniendo para dar la victoria a sus protegidos y han intentado hacer lo mismo en Siria, donde no han tenido escrúpulos en utilizar su franquicia de terrorismo islámico Al Qaeda® para subvertir y destruir el país.

Como podemos ver, la superioridad moral del Yes We Can y sus compadres es apabullante, cualquiera que no esté de acuerdo es un malvado o defiende oscuros intereses. Después de todo tiene el Premio Nobel, aunque se lo hayan dado porque es moreno.

La retórica democrática y derechohumanista se muestra, una vez más, por lo que es: una colosal verbena de cinismo e hipocresía.

Una mención especial merece la participación en la revuelta ucraniana de los movimientos nacionalistas como Svoboda, que han jugado un papel fundamental y representan también – especialmente el partido citado - una gran fuerza, sea a nivel electoral que en la calle con su combativa militancia. Este hecho se está pasando bajo silencio en los medios occidentales y no es difícil comprender por qué. La ideología de Svoboda en muchos aspectos está en línea con los movimientos patrióticos y antimundialistas de los países occidentales, su visión del mundo se basa en valores cristianos, rechazan el liberalismo y el capitalismo de la democracia occidental, así como como el culto del libre mercado.

Yo sí les invitaría a comer a mi casa, pero para la ideología que domina Occidente son impresentables desde la cabeza a los pies.

En efecto, su programa comprende, en lo social y económico, la inalienabilidad de la tierra y la restricción de su comercio, el control sobre la economía con un importante sector bancario estatal y controles sobre el Banco Central, la tendencia a la autarquía con la defensa del producto nacional y la protección de agricultura e industria, la propiedad pública de los servicios esenciales, la lucha contra el aborto, la defensa de la familia y el rechazo de la propaganda de las desviaciones sexuales. Así como criterios étnicos para la ciudadanía y el fomento de una educación patriótica.

En lo político la esencia de sus posiciones consiste en la oposición a Rusia y la eliminación de su influencia en Ucrania, un poco como una de las aspiraciones de los movimientos patrióticos en Occidente es la liberación de la OTAN y la influencia americana. Pero en el caso de Svoboda llegan a una rusofobia explítica y persecutoria hacia su propia población rusa o de habla rusa, con un programa agresivo de normalización lingüística que no sólo fomenta el ucraniano sino que quiere perseguir el ruso, y a la misma población rusófona o de etnia rusa – ignoro hasta qué punto es posible distinguir étnicamente rusos y ucranianos – así como varios otros puntos que traen a la memoria la “ley de memoria histórica” del Z-Infame en nuestro país.

En lo militar, evidentemente con un enfoque antirruso, aspiran al rearme convencional y nuclear, así como buscar la protección de EEUU y Reino Unido (evidentemente les resulta claro quién manda en la OTAN y que los demás “aliados” cuentan como un cero a la izquierda).

Nada habría que objetar contra buena parte de este programa, al contrario, muchas cosas me parecen excelentes y deseables, además de necesarias en cualquier movimiento de liberación europea.

Sobre la parte geopolítica de su programa, probablemente sean inevitables las posiciones antirrusas en un movimiento patriótico, dado el peso de la historia que tienen en común con un largo período de dominio ruso, y el desorden que dejó la disolución de la Unión Soviética. Por limitarnos a la historia más reciente, hubo un movimiento de resistencia antisoviético en Ucrania hasta bien entrados los años 50, apoyado por Occidente, y muchos patriotas ucranianos reivindican explícitamente el período de la Segunda Guerra Mundial en que un estado ucraniano satélite de Alemania combatió contra la Rusia de Stalin.

Las primeras acciones llevadas a cabo tras la toma del poder, como abolir la oficialidad de la lengua rusa en todas las regiones y abatir símbolos y monumentos relacionados con Rusia, indican el papel importante, si no principal, que tienen el nacionalismo y en particular Svoboda en la nueva etapa. Lo que quieren en primer lugar es dejar claro que son antirrusos, aunque con estas provocaciones esencialmente inútiles lo que van a provocar es una fractura del país, cada vez más si siguen a ultranza en esta línea. Y en el momento en que escribo estas líneas regiones enteras están mostrando su rechazo al nuevo gobierno, no solamente en Crimea donde las tropas rusas ya han intervenido. Veremos cómo sale al final todo esto.

Naturalmente es para utilizarlos como arma contra Rusia y en virtud de esta parte de su programa, que Occidente ha apoyado a los movimientos patrióticos ucranianos, a pesar de la afinidad de éstos con el “área” identitaria o – en jerga mundialista – de extrema derecha, en lo social y económico. De hecho si fuera un partido eun un pais occidental los pondrían de neonazis para arriba. Y quizá lo hagan cuando llegue el momento de desembarazarse de ellos.

Porque ese momento llegará si Ucrania o una parte de ella se estabiliza en la órbita occidental. Es difícil descifrar el juego que llevan Svoboda y los patriotas ucranianos. Porque seguramente Occidente les ayudará a separarse de Rusia y también a potenciar su ejército (aunque desde luego se pueden olvidar de las armas nucleares) pero si piensan que el Occidente de los “matrimonios” y las adopciones homosexuales, exportador de degeneración moral y social, les va a permitir una política de defensa de valores cristianos y tradicionales, van de culo.

Como también van de culo si piensan que van a dejarles controlar el Banco Central, la moneda y la economía, si creen que van a poder proteger la industria y la agricultura nacionales contra los tiburones de la especulación y las leyes del mercado, si creen que Ucrania va a conquistar así soberanía nacional y ser dueña de su destino. Muy al contrario, los expertos del FMI y de la finanza internacional ya están afilando los colmillos y se están relamiendo ante su nueva víctima, para ayudarla  - es decir hundirla hasta el fondo en la esclavitud de la deuda - con las habituales condiciones draconianas, que obligarán a Ucrania a malvender su sector público y a ceder hasta la última migaja de su soberanía monetaria y económica.

No creo que sea esto lo que quiere Svoboda ni lo que querría un patriota ucraniano. Quizá otros componentes del movimiento que ha tomado el poder, o falsos políticos nacionalistas, lo asumen y simplemente obren con engaño y mala fe. Pero suponiendo la buena fe al menos en una parte de los líderes del movimiento nacionalista, hay que pensar que estas cosas las han considerado y por tanto que su juego es utilizar a Occidente, que les apoya contra Rusia, manteniéndose en una especie de equilibrio a tres bandas para llevar adelante su ideario.

Pero es como mínimo muy dudoso que ellos solitos – aunque se crean el centro geopolítico de Europa como afirman – sean capaces de utilizar el poder de Occidente para sus fines; es bastante más verosímil que sean ellos los utilizados e instrumentalizados.

No es la primera vez que se utilizan movimientos o personajes que en teoría son ideológicamente hostiles al poder que actualmente domina Occidente: por ejemplo durante la disolución de Yugoslavia el presidente croato Franco Tudjman no tenía problemas en reivindicar el legado del movimiento nacionalista Ustacha, que gobernó el estado croata aliado de la Alemania nacionalsocialista. Tudjman era un revisionista histórico y no lo ocultaba. Sin embargo todo ello no impidió que cumpliera un papel útil en la disolución de Yugoslavia, impulsado por el odio antiserbio de forma muy parecida a como el odio antirruso impulsa el nacionalismo ucraniano.  Se le dejaba hablar con tal de que hiciera su parte y hoy, después de dos décadas, el señor Tudjman ya ha pasado sin que sus ideas hayan influido de manera relevante, y Croacia se ha integrado totalmente en el sistema occidental.

Asimismo los islamistas radicales serán todo lo antimodernos, antioccidentales y antiamericanos que quieran, pero evidentemente no crean preocupación ni representan una verdadera amenaza al sistema mundialista que los ha utilizado abundantemente y lo sigue haciendo. Había islamistas luchando en Bosnia contra los serbios, los ha habido en el derrocamiento de Gadafi, han sido enviados también a Siria para que luchen contra el gobierno de Assad.

Así, movimientos que serían llamados fascistas o neonazis en Europa son apoyados tranquilamente por Estados Unidos y la Unión Europea en Ucrania. No parece preocupar que participen en un gobierno o incluso que lo dominen: intentando hacer de adivino, la estrategia puede ser separar Ucrania de Rusia, sujetarla bien financiera y militarmente, para en un segundo momento neutralizar los movimientos patrióticos. 

Claro que todo esto puede salir bien o mal, existe un fermento europeo contra el mundialismo que está creciendo, y el tiro bien les puede salir por la culata. Todo depende, como siempre, de los hombres y de su lucha que es lo que da forma a la historia.

El futuro ahora más que nunca parece impenetrable y cargado de posibilidades. En el momento que escribo Rusia ha intervenido militarmente, por el momento en Crimea, y el futuro de la parte oriental de Ucrania, con abundante poblacion rusa, es incierto. Ciertamente quienes han desencadenado esta situación no podían esperar tocar las narices a los rusos tan de cerca sin que estos reaccionaran: ya lo intentaron a mucha menor escala y en un punto menos vital en 2008, en Georgia, con el resultado de una pequeña guerra resuelta en pocos días por el Ejército ruso.

Concluyendo ya, podemos extraer de estos acontecimientos una reflexión final sobre el límite de los movimientos nacionalistas europeos, y precisamente que si se quedan en la defensa del interés nacional, si su horizonte no va más allá, están condenados a ser instrumentos del mundialismo porque terminarán enfrentando antes o después unos países europeos con otros.

Evidentemente es inevitable que haya roces entre países vecinos por motivos históricos, políticos, económicos, que pueden llegar a ser enemistad; es la palanca sobre el cual aactuarán las fuerzas que dominan actualmente Europa, si el continente comienza a escapárseles de las manos. La antigua máxima divide et impera es siempre válida; el límite de las fuerzas identitarias y los movimientos patriotas en Europa es que si no logran sobrepasar el horizonte del interés puramente nacional no tienen ninguna posibilidad de ser un peligro para el sistema.

Pueden ser un peligro y una alternativa real sólo en el caso de que los antagonismos – que siempre van a existir – se subordinen a un patriotismo europeo – patria no como nación histórica, sino como tierra de los padres – que respete las peculiaridades de cada país sin imponerle a nadie modelos que le sean extraños, sin ninguna enfermiza y opresiva obsesión por reglamentar todo y controlar todo como la actual burocracia europea. Un patriotismo europeo que sepa contener en su interior los nacionalismos, y éstos sepan reconocer la prioridad de la idea europea, en un orden nuevo que aún se debe formular. De lo contrario el horizonte del nacionalismo europeo estará limitado con una cadena muy corta y la lucha contra el sistema estará destinada al fracaso.

lunes, 24 de febrero de 2014

NECEDADES DE DESTRUCCIÓN MASIVA FEMINISTAS (II): La inmoralidad profunda del feminismo



Haremos aún alguna observación sobre las modalidades y objetivos de la propaganda feminista, tan bien representada por el risible artículo sobre el varón como arma de destrucción masiva mencionado en la primera parte de esta entrada.

El carácter de esta propaganda muestra bien a las claras cómo el objeto es destruir cualquier masculinidad, culpabilizar eternamente al hombre y reducirlo a una larva avergonzada de sí mismo, presentando a la mujer como eterna víctima y al hombre como eterno verdugo.

Una vez ha calado y se ha asimilado este discurso en la sociedad, las leyes punitivas y la justicia basura contra el varón vienen por sí mismas de manera natural. Y se trata de un proceso in crescendo que no se va a detener nunca, sea bien claro. Logrado un objetivo la jauría sedienta de sangre masculina comenzará a preparar leyes aún más represivas y punitivas, porque no existe ningún límite alcanzado el cual estén realmente satisfechas. Puesto que, por definición y por decreto, el varón es siempre violento y la mujer siempre víctima, siempre habrá un motivo para endurecer la legislación e intensificar la persecución.

Podemos prever por tanto que las exigencias de privilegios para la mujer y el acoso contra el varón irán siempre a más, porque de lo que se trata es de aplastar al hombre en una guerra de sexos sin cuartel. La patología social feminista – como es propio de una patología - no conoce límites ni medida, porque lo que hay detrás no es una idea o un proyecto coherente y válido, sino simplemente una pulsión interior enfermiza.

Y los varones aguantan y se acostumbran a grados cada vez mayores de persecución y prepotencia femenina, interiormente desvirilizados y reducidos a un hatajo de gilipollas domesticados. Incapaces de reaccionar, justamente porque se les ha bombardeado con la propaganda prácticamente diaria, con raciones multiplicadas en días especiales dedicados al odio antimasculino, como el día de la mujer o el de la violencia de género.

Como según la propaganda el hombre es la mitad peligrosa, violenta y amenazante de la humanidad, la consecuencia lógica y el objetivo no declarado es que el varón necesita ser tutelado, por su propio bien, el de las mujeres y el de la sociedad.

Me viene a la mente en este sentido un relato del notable autor polaco de ciencia ficción Stanislaw Lem, en el cual la sexualidad masculina de los varones en una sociedad futura está inhibida químicamente y sólo las mujeres poseen el antídoto. ¿Porqué? Porque un varón con la sexualidad no inhibida es un violador potencial y las mujeres no estarían seguras.

La visión de Lem será ciencia ficción, pero seguramente agradaría a más de una feminista, y resuena de manera siniestramente afín a muchos de sus discursos actuales. Por lo demás es la conclusión inevitable, llevada hasta el final, de la propaganda a dirección única sobre el macho violento y arma de destrucción  masiva.

El sueño húmedo de la feminista es la libertad vigilada para cada varón de la Tierra, ponerle a cada hombre una pulsera electrónica para controlarlo. Esto es el feminismo y no otra cosa. La palabrería sobre justicia y equidad es el engrudo intelectual que les dan a los mentecatos para lavarles el cerebro. Cosa que consiguen bastante bien porque han conseguido que los hombres no sólo coman la mierda feminista sin rechistar sino que además digan que es mermelada y que está exquisita.

¿Saco las cosas de quicio? ¿Son exageraciones? Ya veremos dentro de unas décadas. Hace veinte años era impensable que una zorra cualquiera levantase el teléfono berreando una denuncia falsa de maltrato, y que la policía estuviera obligada a encarcelar al hombre y expulsarle de su casa, sin la menor prueba y aun en casos evidentes de falsedad, según una práctica aberrante codificada en ley, que por defecto lo considera primero culpable y luego ya se verá.

Como la rana de la fábula que viene sumergida en agua calentada poco a poco hasta que muere, los hombres no reaccionan ante la creciente persecución contra ellos, porque se desarrolla por pequeños pasos, de modo que cada uno es asimilado antes de pasar al siguiente. Si la rana fuese arrojada en agua hirviendo, saltaría fuera enseguida para salvar la vida, pero como se va acostumbrando al agua caliente muere antes de darse cuenta de lo que le está pasando.

Para esto, naturalmente, el feminismo necesita a los colaboracionistas, a varones que por interés, por retorcimiento, por oportunismo, por estupidez o por razones psicopatológicas, con entusiasmo arrojan fango sobre la masculinidad y se arrastran de la manera más despreciable por el suelo ante sus amas.

En la propaganda feminista cometida por varones, subrayémoslo, no se trata de hacer autocrítica ni señalar los defectos masculinos con ánimo de superarlos - lo que sería una sana y correcta actitud viril -  sino denigrar el varón en cuanto tal y participar en la guerra de género contra el sexo masculino a cambio de un plato de lentejas.

Hay aquí un auténtico síndrome que merecería ser estudiado cientificamente, llamémoslo provisionalmente masoquismo de género.

Concluyendo ya, y abarcando con una mirada de conjunto la ideología feminista, su propaganda, su perversa acción dondequiera que llega su influencia, la línea central de su acción es el empeño de dominar psicológicamente al varón y mantenerlo en situación de inferioridad.

Ahí precisamente se ve el fracaso del feminismo y en general de la mujer moderna – que recordemos en su mayor parte es feminista en grados variables - que no puede construir nada sino destruir, que no puede dominar al varón y confrontarse con él sino es reduciéndolo a una larva y anulándolo.

En cualquier época del denostado patriarcado, que como comenté en la primera parte de esta entrada es característico de toda civilización superior, había seguramente más limitaciones para la mujer, pero jamás se destruyó su identidad femenina; al contrario se exigió de varones y mujeres la diferenciación más neta, la expresión de la naturaleza de cada cual hasta el máximo grado, como un valor ético. No se atacaba la feminidad sino que ésta se exaltaba, así como la masculinidad.

Hoy el feminismo, en cambio, debe destruir la masculinidad para dominar al varón y neutralizarlo. Esta es la inmoralidad profunda y la infamia irredimible de esta ideología, que destruye la identidad masculina y castra mentalmente al varón mientras el patriarcado jamás destruyó la identidad femenina.

Este es su estigma y su pecado original, el sello inconfundible que marca el feminismo como un fenómeno parasitario, de decadencia. Lejos de ser un brote de civilización y vigor de una nueva sociedad, es el gusano que se alimenta del tejido débil y enfermo de un mundo en putrefacción.

viernes, 21 de febrero de 2014

NECEDADES DE DESTRUCCIÓN MASIVA FEMINISTAS (I): El pecado original del varón



Invitado por un lector del blog a comentar un cierto artículo de propaganda feminista aparecido en El País, tras haberlo leído debo decir que hacía tiempo que no me topaba con algo tan vomitivo. Creo que vale la pena comentarlo brevemente porque da pie a alguna reflexión interesante y es una muestra bastante ejemplar los procedimientos y el tono de la agitprop feminista, con sus burdas técnicas de manipulación, su inextirpable mala fe y sectarismo.


El lector que lo haya logrado terminar, resistiendo heroicamente las arcadas, observará que es el típico artículo que nos propinan un día sí y otro también, cuyo único objeto es echar fango sobre el varón y crear un clima de opinión favorable para la agenda feminista de persecución al hombre. Estamos ya demasiado acostumbrados a esta clase de basura, cuyas miasmas generan la atmósfera mental dominante hoy en día. Sin que casi nos demos cuenta, penetra en profundidad, hasta el punto de que nos parece ya natural e inevitable; tanta es la fuerza y el poder de envenenamiento mental de la propaganda hembrista.

Recorriendo el artículo en cuestión encontramos la frase clave, que es muy reveladora, quizá incluso más de lo que le gustaría a su autor, que se quita totalmente la careta:

"Reconozcámoslo: los varones son el mayor arma de destrucción masiva que ha visto la historia de la humanidad, y hay unos 3.500 millones de ellos por ahí sueltos. Podemos prohibir las armas largas, las armas cortas, las minas antipersona, las bombas de fósforo o de fragmentación, las armas bacteriológicas, químicas y nucleares, pero al final estaremos siempre en el mismo sitio: detrás de cada arma habrá un varón."

Le falta sólo decir que hay que prohibir el varón pero evidentemente se le queda en la punta de la lengua.

Es impresionante cómo se puede caer tan bajo, pero en el fondo no hay de qué sorprenderse: no hay límites a la degradación y la pérdida de dignidad una vez que se ha interiorizado la propaganda antimasculina y se ha entrado en la espiral descendente de colaboración con las odiadoras del varón.

Sin embargo, los colaboracionistas con pene siguen siendo hombres y por tanto jamás serán aceptados por la secta feminista en igualdad de condiciones. Serán sólo tolerados. Su destino es ser considerados como tontos útiles, tratados como basura y descartados cuando ya no sirven. En verdad se engañan bastante si creen que serán respetados como iguales, por el hecho de obedecer y mover la cola (en todos los sentidos) a la voz de su ama. En realidad ellos no serán nunca parte del mundo feminista; siempre deberán pedir perdón por haber nacido varones y se les aceptará únicamente de manera condicional, en un mundo en que el látigo estará siempre preparado si mean fuera del tiesto, aunque sean sólo unas gotas.

Volviendo al artículo, cuyo tema central es el carácter violento del varón, se insiste naturalmente en los crímenes pasionales. En estos crímenes las mujeres son las víctimas aproximadamente dos veces de cada tres, mientras que una vez de cada tres son los hombres. Este simple dato, ya de entrada, lo dice todo sobre la inmoralidad de la repugnante, histérica y falsificadora campaña unilateral sobre la violencia de género, actualmente en curso y dirigida únicamente contra el varón.

Claro que esto el artículo no lo dice porque presenta datos reales de manera tendenciosa, para confundir y dar la impresión de que las víctimas femeninas en los crímenes pasionales son siete veces más que las masculinas. Un elemental ejercicio, con los datos citados en el artículo, muestra en cambio aproximadamente que son el doble. Como confirma por otro lado - siempre de manera aproximada - el número de muertes reales, cuando uno tiene la paciencia de rastrear algunos datos. Datos que desde luego no están en primera página, porque la canalla mediática lleva sólo la cuenta – eso sí con obsesiva atención – de las mujeres muertas y no de los varones. En línea con las directrices de la secta feminista y la mafia del maltrato, los medios hacen estadísticas con perspectiva de género.

Naturalmente, siguiendo las mismas directrices de la verdad oficial, se justifican siempre los crímenes cometidos por mujeres poniendo siempre la coletilla de que éstas matan en defensa propia o cuando han sido maltratadas. Es decir que la  mujer es siempre inocente por definición aunque sea una criminal, y esa mentalidad ha calado en la sociedad como muestra más de una repugnante sentencia judicial.

Siguiendo con las estadísticas con perspectiva de género, éstas deliberadamente no se ocupan de cuestiones incómodas, como los suicidios masculinos, mucho más frecuentes que los femeninos. Y específicamente del aumento de los suicidios masculinos en relación directa con la intensificación de la persecución contra el varón y la parcialidad de la justicia, con la introducción de leyes persecutorias y tribunales feministas de género. Son cosas que conoce bien quien se ocupa del problema, pero estas informaciones se censuran y ocultan cuidadosamente; la misma capacidad de ejercer esta censura habla bien claro del poder de la lobby y del éxito que ha tenido en infiltrarse por todas partes.

Feminismo asesino por tanto y además por partida doble, porque por otro lado es fácil comprender que el acoso al varón y la injusticia legalizada provocan que haya más violencia contra la mujer. Que por supuesto es lo que quiere la mafia feminista del maltrato, porque vive de la violencia contra la mujer, verdadera o presunta.

Es cierto que la mayor parte de crímenes violentos y homicidios los cometen los hombres, pero no hay que olvidar que cuando las mujeres entran en este tipo de “faenas”, si pueden evitan mancharse las manos ellas mismas y lo hacen por medio de un varón al que utilizan o manipulan para ello. Sería ciertamente interesante saber cuántos homicidas varones han sido instigados por mujeres. O también conocer en general, por simple curiosidad, cuántos crímenes tienen detrás una mujer de una u otra manera. Creo que las estadísticas de violencia tendrían un aspecto diverso.

No hay que olvidarse tampoco de los infanticidios y los maltratos contra la infancia en familia, cuya responsable es la madre en una mayoría de casos. Como el hecho de que los hombres maten más que las mujeres en la pareja se utiliza para justificar las campañas de violencia de género, exclusivamente contra el varón, es evidente que sería conforme a elemental justicia y equidad una campaña, exclusivamente contra la mujer,  para combatir la violencia materna. Con carteles de niños torturados o muertos y frasecitas como estas:

Por favor mamá no me mates…
Tarjeta roja a la madre maltratadora…
Cuando ahogas a un niño en la bañera dejas de ser una mujer…

También serían de agradecer manifestaciones, discursos de chupatintas inútiles y palabras graves de circunstancia, cuando alguna mujer mata a sus hijos. Pero por alguna razón, en estos casos ni la conciencia cívica ni los corazoncitos sensibles de los buenos ciudadanos se dan por enterados.

Pero volviendo a la pieza de propaganda feminista a la que nos referíamos más arriba,  donde se hace más hincapié es en la guerra. Efectivamente la guerra es cosa de hombres y siempre lo ha sido. La naturaleza humana es lo que es y al hombre le atrae la guerra, lo militar y la lucha, incluso cuando sus ideas se lo impiden y debe cultivar esta inclinación con mala conciencia y a través de vías oblicuas como la pasión por la historia militar, el modelismo y el coleccionismo militar, o sucedáneos como la guerra virtual en los juegos electrónicos, o deportes como paintball, softball, las disciplinas de lucha.

Esta es la realidad humana, por mucho que nos pongan la cabeza como un bombo con las mujeres guerreras y los marimachos que quieren jugar a ser soldado. Por mucha propaganda amazónica que nos propine hoy en día el cine y la televisión, donde en cada película o serie de acción – siguiendo sin duda alguna una directiva oculta – aparecen mujeres guerreras en pie de igualdad con los hombres, mientras sigamos siendo hombres y mujeres las cosas estarán así.

Ciertamente ha habido casos particulares de mujeres combativas o guerreras, en la historia y en la actualidad, pero eso no quita para que el instinto guerrero sea cosa propia de hombres. O como mínimo mucho más propia de varones que de mujeres.

Como afirma el autor italiano Massimo Fini, cualquier hombre bien nacido frente a la elección entre la guerra y la mujer escoge lo primero. O si no hay ocasión de coger el fusil prefiere ir al fútbol que, como el italiano apunta certeramente, es una metáfora de la guerra.

En el discurso feminista, el tema de la guerra es la acusación principal contra el hombre como arma de destrucción masiva; en línea con el pensamiento débil y decadente típico de la progresía, que arremete desde siempre contra la moral y la organización social patriarcal, machista y violenta. Una jerga que conocemos bien.

Esta gente parece creer que las mujeres son más pacíficas, serenas, tolerantes y bondadosas que los hombres. Ante lo cual realmente me parto de risa. Que la guerra y la agresividad sean sobre todo masculinas significa solamente que la voluntad de poder de la mujer se expresa de otra manera, que su agresividad es diferente y - digámoslo claramente - más retorcida, menos física y directa. Quien cree que un mundo dominado por mujeres sería un paraíso de bondad, sereno y feliz, se ha fundido el cerebro totalmente.

Pero dejando de lado las tonterías sobre la bondad de la mujer para engañar a los despistados, y volviendo a la guerra y la agresividad como típicamente masculinas, la verdadera cuestión es otra.

La  acusación al varón como portador de guerra a lo largo de la historia, tiene como mentalidad subyacente un mediocre pacifismo y moralismo que no es sino odio hacia nuestra historia y nuestro pasado, en definitiva hacia lo que somos. La guerra ha jugado y juega un papel esencial en la construcción de la civilización y en cualquier desarrollo civil, político, tecnológico. En la historia es la violencia lo que ha resuelto más problemas y cuestiones, a pesar del - muy evidentemente falso - lugar común que pretende lo contrario.

Ha sido la guerra fuerza motriz e instrumento fundamental para el progreso tecnológico y la ciencia, así como para el hecho político a lo largo de la historia, es decir la formación de comunidades humanas, naciones e imperios, para la forja de los pueblos y su identidad, las instituciones y las leyes. La civilización ciertamente no es sólo guerra, ciertamente, pero la guerra es inseparable de la civilización y la historia humana, y nos ha forjado tal como somos.

El hecho innegable de que hoy en día se haya acabado la época de las guerras clásicas entre grandes potencias, fundamentalmente a causa de las armas nucleares que la convierten en un juego suicida, no cambia nada de ello. Seguirán existiendo los conflictos y la lucha porque son el motor de la historia.

Pero es que no se trata sólo de esto. La guerra y el instinto agresivo que hay detrás de ella no son más que una expresión y un aspecto de la creatividad y la iniciativa, que se expresan también en otros muchos campos, y también han sido masculinas prevalentemente, así como como el afán de conocimiento y de poder. Todo viene de la misma fuente profunda.

Agresividad, en sentido amplio, no es sólo abrirle la cabeza a alguien, es también resolver un problema, abrir un camino nuevo, construir y dar forma a algo donde no había nada, penetrar en los secretos de la naturaleza. Y sobre todo construir una entidad política, porque la raíz de la política y la organización social son los conflictos y su resolución, lo cual como aspecto particular comprende también la lucha.

En particular hay que notar la ironía de que es la sociedad industrial actual, la que permite a las feministas berrear en televisión y llevar a cabo sus inútiles y dañinas actividades en vez de pasar el día acarreando agua y lavando; así como permite medrar y reproducirse a hombres que desprecian la masculinidad. Estos lujos están permitidos exclusivamente porque hay un largo camino histórico detrás de elevación y construcción humana, resultado de la virtus,  la fuerza creativa y política, el poder de formación y movilización de la ética y la cultura patriarcal, verdadero motor y signo distintivo de cualquier civilización superior.

Ha sido la cultura patriarcal, tan despreciada hoy por sus hijos decadentes, ha sido la iniciativa de los varones y, efectivamente, sus guerras también, las que han permitido que hoy en día especímenes inútiles de féminas y varones degenerados puedan remolonear enquistados como parásitos y berrear contra el patriarcado, el fascismo y toda autoridad.

Todo lo anterior no significa, obviamente, menospreciar el papel de la mujer en la aventura humana, ni mucho menos. No sólo de ellas depende la tarea biológica fundamental de perpetuar la vida, el cuidado del infante en los años de dependencia que son mucho más largos en el hombre que en cualquier animal, sino también en buena parte el cometido de transmitir la cultura, la visión del mundo, las tradiciones. Es sabido que la primera y más fuerte influencia que se transmite al niño es la de la madre. Sin olvidar que ha habido mujeres que han realizado logros de gran importancia en varios campos y épocas de la historia, así como su influencia sobre los hombres, que cuando es aplicada de manera positiva ciertamente ha contribuido a elevar a éstos y la sociedad en su conjunto.

Cierto que a medida que nuestro mundo es más tecnológico cambia y forzosamente cambia la manera de contribuir a la civilización de la mujer, como también la del varón. La liberación de gran parte del trabajo pesado, las situaciones nuevas creadas por la tecnología moderna, han cambiado las cartas en juego para todos. Sería absurdo pensar que las cosas pueden o deberían seguir como en épocas pasadas.

Pero la mujer moderna ha empezado en verdad por muy mal camino en este sentido. Su actitud de competir con el varón a ultranza y hacerle la guerra es simplemente la expresión de su complejo de inferioridad; sus pretensiones o más bien exigencias de cuotas, privilegios y trato de favor por ser mujer, todo ello equivale exactamente, rigurosamente, a reconocer su incapacidad.

Cuanto más griten su victimismo, cuanto más griten exigiendo cuotas y discriminación positiva, más intensamente estarán poniéndose ellas mismas la marca de inferioridad respecto al varón; más fuerte estarán voceando, para que todos lo oigan bien claro, que en cualquier comparación van a salir perdiendo.

Como reconoce una feminista como Camille Paglia - que es feminista pero no estúpida como otras – la sociedad es creación de los hombres, y aún hoy sobre ellos recae la carga más pesada de su funcionamiento y conservación. Esta autora en cierta ocasión afirmó que si hubiera sido por las mujeres, viviríamos aún en cabañas de paja.

¿Y es tan malo esto? Más de uno entre nuestros feministas y adoradores de la Madre Tierra podría pensar que no es tan malo, y aspirar a (o lamentar la pérdida de) un paraíso igualitario-uterino-matriarcal de paz y amor, una especie de comuna hippie neolítica.

Pero mucho me temo que las sociedades primitivas y “naturales” no sean especialmente respetuosas con los derechos de la mujer, ni libres de tabúes, ni paraísos en la tierra pacíficos e idílicos.

En una vida realmente primitiva, ya emancipada de la animalidad pero aún embrionaria como vida humana, podemos tener de todo, desde la pura ley de la jungla del salvaje que le abre la cabeza a otro y se lleva a rastras a su mujer por el pelo, al jefe de la tribu que elige las mujeres que quiere. Y desde luego los medio hombres no tendrían la oportunidad, no ya de decir chorradas sino de subsistir, y menos aún de reproducirse. Para ellos, como para las mujeres inútiles, el único uso provechoso sería el puchero caníbal.

En fin que la vida primitiva apenas salida de la Madre Naturaleza puede ser muchas cosas, pero seguramente no un paraíso feminista y progre. Y para bien o para mal, las leyes y las instituciones que superan y mitigan la ley de la violencia, las estructuras políticas y civiles que nos han elevado sobre la vida feral, han sido obra también de la violencia, de la guerra y, muy especialmente, sobre todo de la ética patriarcal y del machismo.

Claro que, concluyendo ya, uno puede condenar la civilización humana en bloque, el ser humano como destructor del ambiente y del equilibrio natural. Pero entonces debería ser coherente y lamentar la reproducción de la especie humana como portadora del mal. En este caso, evidentemente, la mayor arma de destrucción masiva sobre este planeta no sería otra que la mujer.

viernes, 24 de enero de 2014

GOMINOLAS RACISTAS



O cómo los imbéciles se hicieron con el dominio de Occidente

Hace tiempo publicaba en este blog la entrada Aplicaciones racistas, acomplejados y majaderos en la cual hablaba de una aplicación de Google que fue retirada tras recibir un aluvión de quejas, porque fomentaba estereotipos racistas. Recordaremos con una imagen lo que hacía la aplicación racista.




Por cierto que una aplicación muy parecida fue desarrollada en no sé qué giliproyecto antirracista  de una universidad americana, para que la gente cambiara su color de piel en las fotografías y así viéndose negro o moreno, empatizara y superara los prejuicios raciales y el rechazo a la diversidad.

Es casi superfluo hacer notar la impresionante concentración de imbecilidad y de ignorancia que hay detrás de esto, así como la injusticia de que payasos de este calibre sean subvencionados pasando por delante de gente más válida. Pero los abanderados de la corrección política no descansan jamás, nunca dejan de explorar nuevos territorios, a la caza de oportunidades donde poder defecar su celo misionero y sus ideas.

Después de las aplicaciones racistas que fomentan estereotipos poniéndole a uno cara de Fumanchú o pintarrajeándole como los indios de las películas, ahora su infalible olfato ha encontrado unas gominolas racistas.


¿Por qué son racistas? Pues porque tienen forma de objetos típicos de varias partes del mundo, entre ellos máscaras africanas. He aquí el cuerpo del delito.




Como el lector puede ver, una vez que la corrección política logra imponer su ley, los fanáticos, los mentecatos, los acomplejados toman el control de la sociedad, consiguen desfondar cualquier barrera y cualquier límite de estupidez, por sólido que parezca.

Hace muchos años leí un relato breve de ciencia ficción, “La Marcha de los Imbéciles” ambientado en un lejano futuro en el cual la lenta pero continua degradación de las facultades intelectuales – iniciada en el siglo XX – había producido una población de imbéciles, con un delgado estrato de individuos intelectualmente superiores que ocultamente hacían funcionar la sociedad.

Bien, como nos muestran una infinidad de señales y signos que están por todas partes, ya estamos en ese futuro, tenemos La Marcha de los Imbéciles ante nosotros, aquí y ahora. Ya no es ciencia ficción. Más rápido, mucho más rápido que la degradación genética de la inteligencia, ha sido los venenos de la igualdad y la corrección política.

La corrección política para convertir a las personas en cretinos incapaces de pensar y para taparles la boca a los pocos que aún lo hacen.

La igualdad para atarnos a todos en la mediocridad y para cortarle la cabeza al que la levante más alta que los demás.

El corazón de la modernidad igualitaria y progresista, su sentido profundo, se encuentra en esta paradoja: los frutos de la más alta inteligencia y habilidad técnica, sistemas de comunicación planetarios, electrónica, satélites, que se ponen al servicio de un único mensaje y anuncian a cada rincón del planeta el evangelio de la nueva era:

Y los gilipollas heredarán el mundo.

jueves, 16 de enero de 2014

EL PARQUE EUROPA, EL TANATORIO Y EL FUTURO






Hace unos días en una mañana nublada y ventosa llevaba a mi esposa e hijas a dar un paseo por el Parque Europa de Torrejón de Ardoz, cerca de Madrid.

Lugar curioso, con algunas atracciones que por suerte estaban cerradas, su particularidad es que hay reproducciones de algunos monumentos o lugares típicos europeos: la Torre Eiffel y el Puente de Londres, unos molinos holandeses, la Puerta de Alcalá, un anodino puente de madera que por lo visto pintó Van Gogh, una “Plaza de España” que era un popurrí de fachadas de casas típicas de varias regiones españolas; un teatro griego, la Fontana de Trevi romana, la sirena de Copenhague.

Todo el conjunto tenía un aire un poco kitsch, hortera, apropiado como itinerario de viaje de un hipotético grupo de turistas asiáticos o americanos que compraran un paquete turístico para “ver Europa” en dos o tres días. Es curioso para ir una vez y verlo, pasar un rato agradable con la familia.

Sin embargo, no dejé de notar un cierto fondo de melancolía que emanaba de todo aquello. Uno se pregunta a veces si para los españoles o los europeos, Europa es algo más que un parque de este tipo. Si nuestra cultura e identidad europeas no se están quedando poco a poco en algo parecido a ello, vividas de manera similar a como uno va un día a pasear por el Parque Europa.

En resumen me preguntaba si no estaba ante una metáfora demasiado precisa, más de lo que nos gustaría, del lugar que ocupa hoy en día la herencia europea para la mayor parte de los habitantes de Europa.

¿Qué se transmitirá a las próximas generaciones de nuestro pasado y nuestra herencia, qué significado tendrá para ellas?

Debemos constatar que para el grueso de los europeos su propia identidad y tradición se han convertido en algo vacío de contenido y de relación auténtica con la propia vida. Se quedan en cultura de museo, en atracción turística valorada por el business que puede generar, en turismo cultural, consumo cultural. Expresiones horribles y perversas, representan un envilecimiento que ya ni siquiera somos capaces de percibir.

No hay nada mas allá de la apariencia, de manera análoga a como en ese parque no había nada detrás de las fachadas típicas de la Plaza de España o los otros monumentos. Llegados a este punto, carecen de vida la identidad, el pensamiento, la cultura; todo lo que nos legaron nuestros padres se ha convertido en una planta seca, muerta o moribunda, incapaz de dar nuevos brotes. Y como creo que las cosas normalmente tienen un significado, no me sorprendió en absoluto – al contrario, me pareció de lo más apropiado - que el Parque Europa estuviera pegado al tanatorio de la localidad. Al lugar donde se velan los difuntos, como para subrayar el mensaje y dejar totalmente clara la metáfora.

La memoria de lo que fuimos y de alguna manera aún somos, se está perdiendo. La correa de transmisión entre las generaciones de padres e hijos se ha detenido. Saboteada por el ejército de sabandijas del marxismo cultural que quieren ante todo erradicar las identidades, y muy especialmente la europea.

Los valores éticos, del carácter y de la personalidad, de la familia, las cualidades humanas que dan por así decir el tono muscular al individuo y la sociedad,  van desapareciendo. Cubiertos de descrédito y combatidos sin cuartel por el sistema educativo, los medios de comunicación, los fabricantes de opinión. Las sabandijas de antes.

Estamos ante una gigantesca operación de vaciado cultural, degeneración moral y del carácter, putrefacción social, dirigida contra la tradición y la herencia de Europa, paralela a una operación de modificación étnica y racial de las poblaciones europeas. Y digo operación y no fenómeno porque, si bien las causas de todo esto son complejas, no está escrito en ninguna parte que sea un destino inevitable, ni es una ley de la naturaleza. Existen fuerzas y poderes que deliberadamente trabajan a favor de ello.

Cierto, el mundo y la humanidad no son sólo Europa. Por supuesto la vida continuará en el mismo espacio geográfico, habrá otras sociedades y culturas. O ninguna, simplemente la cultura muerta de la homologación universal. Pero no será la nuestra.

Seguramente hay quienes, odiadores eternos de Europa a nivel racial, cultural, espiritual, se regocijan en sus antros pensando en este futuro, con el perverso placer que les permite su deformidad. Pero para quienes conservan el sentido de quiénes son y de dónde vienen, evitar que su identidad se marchite y muera es, no ya un derecho sino un deber imprescriptible. En el discurso de los derechos y especialmente de los derechos universales, hay siempre algo de aceitoso, decadente y mediocre. No importa si una sociedad moldeada por el poder de las sabandijas nos reconoce o no el derecho de defender nuestra identidad. No existe el derecho de tener una identidad, existe la voluntad de ser uno mismo, de luchar por ella y defenderla.

Hoy Europa está en retroceso en todos los frentes. No sólo en nuestro continente, sino en todos los lugares donde llegaron los europeos, su descendencia y su obra. Hay Europa en la Sudáfrica blanca, hay Europa en Sudamérica y en Norteamérica. Pero todas estas Europas retroceden, combatidas racialmente y culturalmente.

En una masa se ha convertido la mayor parte de la población racialmente europea, imbuida de la cultura homologada en el consumismo y los valores económicos, en la cual todo se consume, todo es una mercancía. A esto se une la tiranía de la corrección política, el herbicida definitivo: donde triunfa destruye cualquier tradición, cualquier libertad de pensamiento y de vida, no vuelve a crecer nada.

Esta gran homologación que está destruyendo aquí y ahora nuestra identidad - y la de cualquier otro pueblo – es como una batidora que absorbe todo y fabrica una gran papilla, para venderla a todo un planeta de seres iguales, que tienen los mismos gustos, se comportan de la misma manera y piensan de la misma manera.

En efecto, además de la homologación tenemos la bomba demográfica que representa la colonización del continente por parte de poblaciones extraeuropeas, especialmente árabes y africanas, que en el futuro traerá – ni no lo remediamos – la sustitución masiva de los europeos por elementos que no lo son. Es el resultado inevitable a largo plazo de la inmigración masiva y la superior demografía de estas nuevas poblaciones, combinada con la enfermedad profunda de los europeos que con la mente envenenada, cansados de la vida y de sí mismos, ya no quieren tener hijos.

Un proceso de acción retardada, más lenta pero mucho más letal porque irreversible. En efecto la degeneración puramente cultural deja la posibilidad de recuperar la cultura original. La sustitución demográfica en cambio no, porque cambia la base racial.

No es el caso de defender la “clausura racial” a ultranza, ni un racismo exclusivamente biológico que fácilmente puede caer en la obtusidad. Creo que existe una raza del espíritu por encima de la raza biológica y que éste debe ser el criterio superior. Pero la raza biológica es siempre la base. Aunque no sea lo mismo que la raza del espíritu, evidentemente existe una muy estrecha relación entre ellas.

En una palabra: si los europeos desaparecen, la cultura, la identidad, la herencia europea se marchitará y desaparecerá porque nadie la va a continuar. Así de sencillo.

Como he escrito más arriba hay quienes desean la desaparición de Europa y su neutralización, la destrucción de su identidad y visión del mundo, el cegado de la fuente que la mantiene viva. A estos elementos, a quienes cada vez más claramente aprendemos a identificar, hay que oponer la más adamantina enemistad, la más irreductible hostilidad. Afirmando fuerte y claro que nos negamos a morir como europeos, que rechazamos la droga de la cultura progresista, el veneno a corto plazo que sirve como anestesia para dar tiempo a que actúe el veneno a largo plazo, la colonización de Europa por pueblos no europeos.

Ya vemos cómo empieza a surgir un rechazo, comienzan a surgir los brotes de una primavera europea aquí y allá, signo inconfundible de un espíritu que está dispuesto a dar batalla. La pesada capa de plomo que nos han colocado empieza a mostrar fisuras; la basura no ha cubierto todo, debajo del manto de inmundicias y degradación, invencible sólo aparentemente, hay fuerzas que llevan demasiado tiempo reprimidas y que quieren salir.

Trabajemos y luchemos activamente para esta primavera europea, para que se convierta en una explosión de vida y color, en una inundación frente a la cual las ratas, las sabandijas y los traidores saldrán corriendo.

viernes, 20 de diciembre de 2013

LAS FEMEN Y OTRAS DEGENERADAS



Nos acercamos al final del año y en esta probablemente última entrada del 2013 nos ocuparemos otra vez de mujeres degeneradas, tomando como punto de partida las Femen y sus “hazañas”. Este artículo, algo abreviado, apareció en la revista disidente Verbo y Acción, que invito siempre a leer y cuyo próximo número saldrá a finales de mes.

LAS FEMEN

Es que me parto de risa.

Después de décadas de monserga con la liberación femenina las heroínas de nuestro tiempo son las niñatas malcriadas enseñatetas conocidas como Femen. En vez de ponerlas en su lugar y cubrirlas de ridículo se les da coba, se las considera como algo más que payasas y se las toma en serio. Más falsas que Judas como todos los fenómenos mediáticos, se añaden a la larga lista de inútiles subvencionadas a las cuales se les ríen las gracias y se les permite todo, simplemente porque son mujeres y nadie se atreve a criticarlas como merecen.

Es una señal del nivel de los tiempos en que vivimos y del estercolero en que se ha hundido nuestra sociedad, que cuatro gritos histéricos con las tetas al aire sean considerados como un mensaje. Seguro que dentro de unos años las estudian en la Universidad, a las Femen, como modelo de comunicación posmoderno o alguna gilipollez por el estilo.

La mayor parte de las feministas y muchas mujeres las miran con simpatía o condescendencia, pero he encontrado también algún artículo feminista en que se critica la imagen que dan y el nivel al que según ellas rebajan la causa de las mujeres. Y en efecto es así. Pero es inútil que traten de distanciarse: además de que – subrayémoslo - son críticas minoritarias, es penoso y risible que ahora vengan con eso, porque los berridos de las Femen representan perfectamente la voz y el mensaje de muchas, demasiadas mujeres de nuestro tiempo. Es precisamente este tipo degenerado y abyecto de mujer que el feminismo ha fomentado.

Campeona de vulgaridad, liberada de las cargas de la buena educación, del estilo, de la feminidad, el gusto y la finura, su ideal de mujer va desde las heroínas abrecabezas de esas películas americanas para retrasados mentales a las zorras cuarentonas de Sexo en Nueva York. Sin gracia, chabacana, convencida de que tener estilo significa vestirse y comportarse como las féminas insoportables, neuróticas y abyectas de la telecaca que toma como modelo,  está totalmente convencida de ser el no va más, cuando cualquier mujer de la época de nuestras madres o abuelas les daba cien vueltas en todo.

¿Y dónde está la mujer realmente válida, la que tiene talento, capacidad y carácter, o simplemente la que quiere ser mujer y no quiere la guerra contra el varón? En algún lugar, sofocada por el feminismo, esta mujer boquea intentando respirar. Su valor está permanentemente puesto en tela de juicio por las cuotas y los privilegios que se otorgan a las inútiles sólo por ser mujeres; su perfil y sus capacidades son difíciles de distinguir, rodeada como está por la muchedumbre de semianalfabetas que suben como la espuma; su educación, inteligencia y cultura están envilecidas por el ideal barriobajero, zafio, chabacano y sin estilo de mujer moderna; su feminidad se encuentra denigrada por la propaganda constante contra la maternidad, por el continuo lavado de cerebro a favor de la guerra contra el hombre y a favor de un ideal agresivo, desquiciado y fracasado de mujer, que representa perfectamente el callejón sin salida al que el feminismo ha conducido a la fémina moderna.

Basta escucharlas durante unos minutos de conversación, no a las Femen sino a mujeres de clase media, como por ejemplo la típica fauna de oficina y especialmente el repelente tipo de ejecutiva agresiva…”estoy hasta los huevos”…”la has cagao”…”me cagüenlaputa”. A menudo oírlas hablar recuerda a una de esas películas de marines en que de cada tres palabras una es fuck…

¿Esta es vuestra liberación y vuestra nueva identidad femenina, vuestro ideal de mujer emancipada, libre del yugo machista y patriarcal? En efecto os habéis bien liberado para mejor caer en el estercolero y el lodazal.

Es que me parto de risa.