sábado, 20 de julio de 2013

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: EMANCIPACIÓN

Esta entrada del blog fue la primera versión para el capítulo correspondiente del libro "Azotes de Nuestro Tiempo" publicado en 2017. Se dejan algunos párrafos como muestra. 

La palabra emancipación es sin duda uno de los motivos conductores de nuestro tiempo. Está en la misma base de la ideología dominante, la emancipación del individuo, como valor absoluto, ideal supremo y un mantra que se repite de manera obsesiva. Todo el mundo está emancipado, o se quiere emancipar, de todo y de todos.

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En breve, desde hace decenios nos ponen la cabeza como un bombo con la emancipación, a todos los niveles; empezando por arriba y bajando de nivel, desde el filosófico de la Escuela de Frankfurt, a las divulgaciones de Herbert Marcuse y sus compañeros, para terminar en los babosos con micrófonos en mano de la cultura hippie.

Pero esto es historia que terminó hace cuarenta años, un poco más tarde en nuestro país por el perdurar del régimen anterior. Hoy en día todo está ya asumido y forma parte de la atmósfera general. Se trata sólo de intensificar y apretar el acelerador en el camino de la emancipación.

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Los adolescentes se emancipan de los padres para convertirse en niñatos malcriados cuya libertad consiste en la incapacidad de emanciparse de sí mismos que sería lo más importante. El típico niñato emancipado de hoy, incapaz de darse una ley interior y confundiendo la ausencia de límites con la libertad, a causa de esta misma ausencia de límites deja todas las puertas abiertas a que otros los manipulen sin que ni siquiera se dé cuenta. Es suficiente ver la masificación, el conformismo de masa y la facilidad con que es manejado por las modas y la publicidad.

Se emancipa a los niños para sustituir a la autoridad de la familia la tela de araña del mecanismo impersonal de la asistencia, la pedagogía y los expertos. Impersonal en el mejor de los casos pero en realidad empapado de ideología y propaganda oculta, o de simple y llana imposición contra la voluntad de la familia.

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Aquí es oportuno mencionar la bella imagen clásica de las hojas que están fijadas al tronco del árbol, que vive gracias a ellas y a su vez de éste traen su sustento y su sentido, en el sentido de hacer la tarea para la que están hechas. Si esas mismas hojas se arrancan, una vez liberadas, cortada la unión con el tronco, son en efecto libres pero ya sin un significado ni una tarea que cumplir. Pero sobre todo, a estas hojas emancipadas se las lleva el viento y están a la merced de cualquier corriente, mientras cuando estaban en el árbol éste las fijaba e impedía que se las llevara el primer golpe de aire. Éste es el núcleo de la cuestión.

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Esta es la consecuencia de esta ideología y actualmente es una tendencia en auge, con la tecnología y la mecanización de la vida que facilitan este aislamiento y falta de comunicación humana. El límite de esto es una sociedad de solitarios, incapaces de aceptar limitaciones, que viven cada uno en su mundo virtual donde no encuentran limitaciones que no sabrían aceptar. Si lo pensamos un momento veremos que toda la sociedad actual va en esta dirección, hacia una monstruosa colmena de pequeños egos cada uno en su burbuja solitaria. No es sólo fantasía, es la consecuencia del contubernio monstruoso entre la ideología de la emancipación del individuo y la tecnología de la información.

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Recapitulando, ahora podemos aquilatar las consecuencias últimas de la ideología de la emancipación. Indefensión del hombre frente a sus peores tendencias, que le hacen convertirse en un esclavo de sí mismo. Sociedad de pequeños egos hinchados e intolerantes con el límite del otaku, la figura tipo del tecnodependiente que vive encerrado en su habitación, exclusivamente en su mundo virtual. Eliminación del poder del hombre sobre el hombre para sustituirlo con la tirania fría e inflexible de un mecanismo impersonal.

7 comentarios:

Aryan dijo...

El tema es complejo, y estoy parcialmente de acuerdo y parcialmente en contra, me explico: "Lo que para unos es comida para otros es amargo veneno" dijo el filósofo Lucrecio y tenía mucha razón, además esto permite plantear una idea que yo siempre he sostenido, y es que no hay nada más injusto que la igualdad y el ambientalismo, ya que trabajan con el espejismo de que todos los hombres son esencialmente iguales, y por tanto lo que sirve para uno, lo hará para otro, y eso es FALSO, y es un error psíquico del que no están exentos (aunque sea de forma inconsciente) muchos de los que se creen “anti-igualitaristas” y “patriotas”, pero que en la práctica aplican ese mismo principio de igualdad esencial solo que matizado con los insignificantes detalles de su ideología particular. Esto también tiene una explicación, ya que la mayoría de estas personas suelen ser en el mejor de los casos chatrias, y los chatrias tienden autoengañarse inconscientemente pensando que ya saben todo lo que hay que saber y que pueden juzgar a otros como si fueran clones más o menos “defectuosos” de sí mismos, moldeándolos como un herrero moldea el metal sin partirlo. Esto es completamente falso y evidencia por qué los chatrias son ineptos para gobernar sino se someten a la vigilancia sacerdotal: “might makes right” es un proverbio eminentemente chatria que ilustra esta mentalidad, irónicamente muchos de estos se llevan las manos a la cabeza cuando al agotarse su fuerza son derrocados por los vaisías (liberalismo) o incluso por los sudras (comunismo): ¡necios hipócritas, estáis cosechando el fruto del precedente que vosotros mismos sembrasteis! ¿De verdad sois tan estúpidos para pensar que el “derecho” basado en la fuerza puede ser imperecedero? ¿Fuisteis tan estúpidos para pensar que vuestra fuerza (una cualidad material y mundana, ergo mutable y sujeta a la decadencia) sería eterna? ¡Necios! ¿O no sabéis que si muchos perros se unen (y los perros tienden a reproducirse mucho y a unirse colectivistamente) fácilmente pueden matar a un león si tienen un propósito firme que los guíe? Por esto yo os digo: así como vosotros os rebelasteis contra la sagrada autoridad de los elegidos entre los elegidos, los sacerdotes de Dios, y prevaricasteis con maldad y soberbia contra los designios del Eterno os ha entregado en mano de vuestros enemigos para que probéis de vuestra propia medicina: porque así está escrito “antes de la caída es la soberbia, y antes del quebrantamiento la altivez de espíritu”. Vosotros creísteis que podríais ser vuestros propios dioses, sin necesidad de esos “magos charlatanes que harían mejor en empuñar una espada” (sic), y he aquí que ahora sois objeto de burla para todas las naciones, y tened por seguro que no fuisteis los primeros, ya otro mucho más poderoso y sabio que vosotros, de una raza que supera en aptitudes a lo mejor de entre los hombres, sufrió vuestro mismo destino, tal como está escrito: ¡contemplad el sino de Helel Ben Sahar, y contemplad en él vuestro reflejo!
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Aryan dijo...

Tras esta necesaria reprimenda para abrir los ojos de todos aquellos necios que se niegan a ver “porque amaron más las tinieblas que la luz”, voy a retomar el tema inicial, ahora que he abierto la puerta a una mayor comprensión: la frase de Lucrecio y mis reflexiones ilustran el por qué del fracaso de la emancipación: el individualismo es solo para unos pocos, sino deviene en un colectivismo críptico como el que has denunciado, porque la mayoría de la gente es de una casta inferior sin talento alguno (sudras) que por su vacuidad espiritual solo pueden elegir entre servir consciente o inconscientemente: ¡triste es su sino, porque no hizo Dios al hombre para ser tan estúpido y vacío, sino que este ha ido degenerando conforme se ha atado al pecado y sujeto a la materia, decadente por las inevitables leyes de la mutación, que es siempre negativa: por esto el evolucionismo es la otra gran estafa de la modernidad, que hace creer al necio que su caída es ascenso! Por esto es que la mayoría de los emancipados terminan siendo siervos inconsciente de otro señor, porque nada tienen en su interior para ser libres per se. Pero el patrón no niega la excepción, y sí hay unos pocos que son capaces de ser libres de verdad, y esta libertad puede tomar 2 formas: la satánica, cuyo ejemplo es Nietzsche, que en su forma real y coherente no es sino un anarquista natural que hace suya a la ley de la selva que impera en la materia maculada: en efecto desde este punto de vista es lícito que el fuerte domine al débil, pero si el débil logra una fuerza sutil por una puñalada por la espalda esto es igualmente lícito: así el padre tiene derecho a oprimir a placer a su hijo, pero por esto mismo debe tener la coherencia de asumir la naturalidad de que su hijo lo odie y codicie su posición, y de que, si es capaz de ello, lo mate y tome su lugar como macho alfa de la familia (que para el naturalismo no es sino como los hombres llaman a la manada): de esta forma, el mito de Edipo es la perfecta realización natural derivada de una interpretación coherente de Nietzsche. ¿No os gusta? ¿Acaso pretendéis ejercer un poder sin límites sin aceptar la subversión? ¡Necios! ¿No sabéis que cuando el Yang llega a su extremo surge un punto de Yin, y viceversa, porque ese punto es tan firme y lleno de odio contra su opuesto que basta per se para invertir la situación? Esta es la ley cíclica, y por esto la naturaleza es cíclica y el ciclo es satánico.
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Aryan dijo...

Pero hay otra vía, la vía celestial que trasciende a Natura, pero esta vía para no degenerar en fariseísmo (cuyo resultado es el ciclo) exige una altura moral que pocos son capaces de alcanzar: hijos, debéis honrar a vuestros padres, pero ellos no deben provocaros a la ira: así está escrito. Si un hijo es tan antagónico respecto a ti que no puedes soportarlo, solo hay tres caminos válidos: acéptalo, sino puedes repúdialo y si no puedes mátalo (llévalo a un verdadero sacerdote y él invocará a Dios para que lo juzgue, y si lo encuentra culpable ordenará ejecutarlo por lapidación). Todo lo demás es pan para hoy y hambre para mañana: no puedes cambiar la verdadera esencia de una persona, ni pretender que la disciplina sea infalible: dependiendo de su calaña, bien puede llevarle a endurecer su corazón y acrecentar su pecado, tal como ocurrió con Faraón. Otro consejo: si lo has provocado a la ira por excederte en tu disciplina, ¡mátalo rápido o te apuñalará mientras duermas para después suicidarse! Es lo que ocurre cuando se rompe por dentro a una persona: nunca perdones la vida a un enemigo humillado, porque eso no lo entenderá como compasión sino como afrenta. ¡Cuidado con subestimar el alcance del odio de un niño, sobre todo si este es inteligente y profundo! La oscuridad que un corazón humano, incluso a pronta edad puede albergar es algo que solo un necio ignoraría. Recuerda también que debes aprender a diferenciar entre miedo y respeto, obediencia y sumisión, pues la norma del sumiso miedoso es “besa la mano que no puedas cortar”, y esa norma lleva per se una promesa de oscura venganza. Actúa sabiamente, apóyate en Dios y tus días se alargarán y reinarás hasta el fin en tu hogar. Recuerda que si niegas a Dios él te negará a ti, y te entregará en la mano de tus enemigos o pondrá sobre ti a otro que sea mejor que tú, porque también está escrito: Mt 10:32-39 Sabed pues, que el príncipe justo será guardado en su trono por Dios, pero ay de los tiranos: porque es la Voluntad del Cielo que sean derrocados (los chinos lo conocen como Geming), y como reza en el Escudo de Virginia SIC SEMPER TYRANNIS Y tú, padre, sabe que no eres rey de tu hogar sino príncipe, y que el señorío te viene de Dios, quien es el único Vero Rex: niégalo, y serás humillado como Saúl y tu hijo más piadoso tomará tu trono tal como lo hizo el niño David. Porque así está escrito: la obediencia es para el príncipe virtuoso, que dice a sus siervos: no os inclinéis ante mí, sino que conmigo inclinaos ante Dios, pues de Él es la Autoridad. Pero para el tirano, el puñal por la espalda, y la ruina y la humillación son lícitas, como la espada en el cuello lo es para el siervo impío y pecador. Esta es la Sabiduría que yo, un sacerdote, declaro por designio de Dios: “he puesto ante ti el agua y el fuego: ante lo que tú elijas, echarás tu mano”. Recuerda que si la Lucha y el Odio es el camino de Satán, la Armonía y el Amor es el camino de Dios.

Saludos cordiales,

SOLUS DEUS DOMINUS EST

Anónimo dijo...

Veo que continua la "saga" del meapilas, plumbeo,contumaz e incansable, con sus inaguantables sermones de tedioso vitalicio.

Está "parasitando" a sus anchas, lo que no beneficia, para nada, el interés del blog.

Anónimo dijo...

Excelente artículo, aunque me permito puntualizar que el término que usa para describir al excluido social japonés no es "otaku", sino "hikikomori". Un saludo.

Aryan dijo...

Más vale eso que no ser un troll de mierda que solo viene para insultar, y que si yo desapareciera perdería “misteriosamente” el interés por postear el blog. Eso es ser un parásito, y lo demás calumnias capciosas. Pero vamos, gracias a ti este hilo tiene más visitas y comentarios y por tanto mis sermones tienen más posibilidades de ser leídos: ¡gracias por contribuir inconscientemente a la difusión de mis ideas, mongotroll! ¡Anda a comentar en todos los hilos que yo comente para seguir contribuyendo! Y por cierto, si no te gusta que comente te jodes, que tú no eres nadie para impedírmelo y además lo considero tanto un derecho como un deber moral.

Anónimo dijo...

El Sistema dice:
-Cuando entras en el supermercado y te diriges al área de productos íntimos femeninos, puedes ver en los anaqueles una variedad de tampones y compresas sanitarias. Éstas vienen en diversas marcas, precios y satisfacen específicas necesidades. Las puedes hallar en kit simple o mixto, para flujo ligero, para flujo abundante, ultradelgadas, regulares, maxi/súper, con flexi-alas, diarias o nocturnas, ultrainvisibles suavesec de ajuste seguro, tangas plus rapisec, de mayor absorción, con núcleo de gel, con aroma de aloe vera o manzanilla, con adhesivo hipoalergénico, con cinta acolchada de anión.

Y el Sistema concluye:
-¿Te das cuenta?, eres tú la que elije. Eso es libertad.

Ahora, lo que "no entiendo" es cómo las mujeres del siglo VIII se las arreglaban sin supermercados, sin ANIÓN, y, sobre todo, sin libertad.