domingo, 25 de septiembre de 2011

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: AUTOESTIMA

Esta entrada del blog fue la primera versión para el capítulo correspondiente del libro "Azotes de Nuestro Tiempo" publicado en 2017. Se dejan algunos párrafos como muestra. 

La autoestima es una de las palabras claves que están de moda hoy en día. No creo excesivo afirmar que el culto a la autoestima y su continua búsqueda merece plenamente ser considerado uno de los azotes de nuestro tiempo.

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En el peor de los casos se trata de algo peor: de ideas que tienden a disgregar y debilitar la personalidad y el carácter, y en la práctica el culto a la autoestima tiene a menudo este preciso resultado, el contrario del que en teoría persigue.

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La seguridad en sí mismo, el sentido del propio valor, no son derechos, algo que todos nos merecemos por nacimiento. Esta pretensión es frívola y risible. Porque son cosas que uno se conquista por sí mismo: pensar que uno tiene un fantasmal derecho a la autoestima o a la felicidad es una receta infalible para la infelicidad y la frustración.

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Asociada a toda esta manera de pensar, subyacente a ella, hay un empalagoso moralismo sentimental e igualitario, que se alimenta de las mismas fuentes que la pedagogía moderna y cuyo principio supremo es proteger a toda costa el ego de las personas. Evitando las críticas negativas y los choques con la realidad, fomentando que las personas vivan en un mundo irreal profundamente enfermizo, en una burbuja de cristal en la cual se intenta abolir todo lo que no queremos escuchar. En particular cualquier cosa que sugiera que no somos todo lo buenos que nos creemos. Con el resultado de dejarnos bloqueados y estancados, congelados en la burbuja de cristal e impedirnos progresar. 

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La seguridad en sí mismo, el respeto de sí mismo, no son mínimamente derechos y no está escrito en ninguna parte que deban representar el estado natural de la vida humana, algo que los demás injustamente nos arrebatan. Son logros personales, resultados de nuestras experiencias, tanto positivas como negativas, de nuestros éxitos y fracasos, que son los que realmente nos dan la medida de nosotros mismos, de lo que somos. Algo que jamás conseguirá ninguna técnica de autosugestión.

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La conciencia de que nos estamos mintiendo a nosotros mismos antes o después se va a salir fuera: expulsada por la puerta va a asomar por la ventana. A este punto no puede extrañar, como comenté al principio, que a medida que se insiste más y más en la autoestima y uno se esfuerza por lograrla, hay más y más gente deprimida, trastornada e infeliz.

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Para finalizar, no dejaremos de notar que todo el tinglado que hay montado alrededor de la autoestima, como vive de esto, naturalmente fomenta esta actitud. Y si no funciona o funciona sólo a medias, tanto mejor. Al fin y al cabo lo importante es fidelizar  al cliente. Una característica que el tinglado de la autoestima comparte con otros tinglados afines que se reparten el mercado: el de la asistencia psicológica y el (multimillonario) de la medicina moderna.

7 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

Yo nunca he probado a leer libros de esos, pero tampoco creo en ellos.
En mi caso, siempre que me he sentido muy mal (por temas de estudios o personales) sólo he necesitado algún elemento motivador o mala experiencia que me despertara y motivara para lograr mis objetivos.

Fdelga dijo...

Es obvio que para tener paz interior,estar bien contigo mismo y una óptima autoestima tiene que haber un equilibrio espiritual, si no lo hay has de sacarlo de tí mismo, con motivación y superación de la adversidad. La autoestima es algo muy personal y no se le da una solución de tipo natural, al contrario tal y como indica el artículo es un negocio económico muy importante y además sin garantía alguna de éxito.

Oso Solitario dijo...

La vuestra me parece la actitud adecuada ante este problema. El punto aquí es que se trata de un camino personal que requiere esfuerzo.

No admite soluciones prefabricadas de supermercado y sobre todo delegar en otros la responsabilidad de la relación consigo mismo, que es de lo que se trata en el fondo.

DΛORINO dijo...

Un buen texto, Oso, como siempre.

Vivimos en un mundo en el que hay que tener autoestima y a la vez ser humilde, jajaja... ¿veis la contradicción? ¡Bah! Autoestima es consolarse, darse uno mismo las palmaditas en la espalda. Ser humilde es infravalorarse. Presuntuoso sería verse por encima de lo que uno es. Hay que ser simplemente orgulloso, amarse a sí mismo, castigarse el cuerpo con esfuerzo, saber sufrir y disfrutar, sin autocomplacencia, sin autoengaños, conociendo las limitaciones, pero sabiendo que están para rebasarlas. Cabeza alta, paso firme, duro, fuerte, vigoroso, e intentando superarse, en definitiva.

Por supuesto, la palabra autoestima se ha devaluado semánticamente, como pasa con muchas palabras. Hay que acostumbrarse a la neolengua, ya vendrán tiempos mejores.

"Una receta de felicidad a buen precio para espíritus perezosos."

La búsqueda de la felicidad es una panochada, con perdón. La felicidad no hay que buscarla activamente, si se hace de esa forma sólo estamos condenados a la frustración. Yo me levanto cada mañana desafiando al mundo. Aún no se ha puesto el sol por última vez, me digo. Intento sonreír, alegrarme de estar vivo y fuerte, y desafiante, intento ser cada vez mejor. La felicidad no puede ser una constante en la vida, qué tipo de ser sería ese que siempre es feliz, ¿alguien que se alegra por todo? Hay que vivir alegremente, que no optimistamente, ni negativamente, sino bien erguido y desafiante, como el espíritu de un guerrero. El la vida la sensación de felicidad se manifiesta a ratos, la de tristeza en otros, y el resto del tiempo hay que vivir en el orden, en el equilibrio, en un estado de sobriedad emocional (AUTOCONTROL Y CONSCIENCIA).

La vida es una constante lucha, no es fácil, en ella se sufre, se llora, no siempre se está bailando y demás. En una sociedad donde nos venden ideología baratas y utópicas, donde las personas viven anestesiadas y aboguerradas por multitud de placebos y cosas materiales, cuando la realidad se les muestra caen en los fármacos y demás. Estamos en un mundo donde no se vive, donde se ha perdido la costumbre de vivir. Un mundo que ni siente ni padece, que es sólo placer, NO VIVE, es como un mundo zombie. Cuando de repente se padece, ¡oh! Por supuesto, no quiero decir que debamos acostumbrarnos a padecer, no, no digo eso, no digo que debamos sufrir por sistema, simplemente digo que la vida hay que asumirla, saber LO QUE ES LA VIDA, Y POR SUPUESTO NO ES COMO NOS LA CUENTAN LOS MORALISTAS DE LOS LIBROS DE AUTOYUDA, NI LOS NUEVOS IDEOLOGOS DE QUE TODO ES BONITO Y MULTICOLOR.

Pero esto que digo no es más que redundar en lo que has escrito magistralmente:

"Asociada a toda esta manera de pensar, subyacente a ella, hay un empalagoso moralismo sentimental e igualitario, que se alimenta de las mismas fuentes que la pedagogía moderna y cuyo principio supremo más o menos implícito es proteger a toda costa el ego de las personas. Evitando las críticas negativas y los choques con la realidad, fomentando que las personas vivan en un mundo irreal profundamente enfermizo, en una burbuja de cristal en la cual se intenta abolir todo lo que no queremos escuchar. En particular cualquier cosa que sugiera que no somos todo lo buenos que nos creemos. Con el resultado de dejarnos bloqueados y estancados, congelados en la burbuja de cristal e impedirnos progresar. Hay varios fenómenos y tendencias en los cuales esta concepción se lleva a extremos aberrantes."

Hasta pronto.

Fdelga dijo...

Buen texto el de Daorino, muy preciso. ¿Y qué me dicen ustedes de los llamados cursos de "inteligencia emocional"? o lo cursos de Coaching(liderazgo en la empresa), esto forma parte de lo mismo, adoctrinar,amnestesiar y manipular, a mí que me expliquen a mí en qué consiste eso de la inteligencia emocional, a ver como se asocian ambos términos(aunque he leído sobre ello, pero no acabo de conjugarlo). Los cursos de Coaching son de lo más fantasioso, el pasado año allá por Noviembre realizé un curso de informática de formación continua y junto al aula donde estábamos realizando el curso había otra aula donde estaban impartiendo un curso de Coaching(Coachadas), cual fue nuestra sorpresa que un día se empezaron a reir todos de una forma escandalosa y otro día comenzaron a gritar como si estuvieran cantando. Nosotros en nuestra aula sorprendidos no dábamos crédito a lo que oíamos, menos mal que no podíamos ver sus caras, no lo quiero ni pensar, imagínense ustedes...No me invento nada, es cierto.

Oso Solitario dijo...

Gracias, Daorino, por tu texto que es casi una segunda parte de esta entrada.

Respecto a la "inteligencia emocional", podéis ver en la cabecera del blog que es uno de los "azotes de nuestro tiempo" y por tanto le dedicaré una entrada, seguramente antes de fin de año. Es otra de las modas cretinas de hoy y, ésta en particular, una manera más de manipular y feminizar al hombre.

No sabía lo de los cursos de "coaching" pero deben ser de lo más hilarante. Otra más de la colección de memeces realizadas con gran seriedad.

qbit dijo...

Los libros de autoestima son un ejemplo de la mercantilización del problema psicológico de no tener autoestima.

Además, es una moneda de dos caras. Por una cara, se fomenta el borreguismo, que implica falta de autoestima, y por otro, se lo mercantiliza, vendiendo libros o programas de radio para aumentar la autoestima.

En cuanto a los cursos de "coaching" y liderazgo, es habitual que cuando le ponen un nombre en inglés estamos ante una porquería descomunal en la que se avergüenzan de su idioma, como si no tuviera categoría para expresar ese concepto tan moderno y molón venido de papá Yanquilandia.

También hay aquí un fenómeno que nadie menciona: En la empresa privada se ejecutan medidas de lavado de cerebro contra los empleados para impregnarlos de la "cultura empresarial", que traducido significa convertir a los empleados (procuran hacer esto con los más jóvenes) en materialistas adoradores del dinero y muy trabajadores para el beneficio de los accionistas.