domingo, 3 de marzo de 2013

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: INTELIGENCIA EMOCIONAL

Esta entrada del blog fue la primera versión para el capítulo correspondiente del libro "Azotes de Nuestro Tiempo" publicado en 2017. Se dejan algunos párrafos como muestra. 



Seguramente el lector ha oído hablar alguna vez de inteligencia emocional. Los libros pululan en librerías y bibliotecas, expertos en autoayuda hablan continuamente de ella, nos la encontramos en inquietantes cursos de formación empresarial impartidos por  instructores ricos en palabras y pobres en contenidos. Todos ellos convencidos de decir algo profundo e importante, de que la inteligencia emocional sea un hito en la psicología y el pensamiento; el mismo término lo da a entender, sugiriendo el descubrimiento de una nueva forma de inteligencia, o un equivalente de ésta, que opera con las emociones en vez de con los conceptos.

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La inteligencia emocional se suele definir esencialmente como la habilidad de identificar, analizar y controlar las emociones en sí mismo, en otros y en grupos humanos. Algo tan viejo como las relaciones humanas, habilidades que algunos poseen en gran medida, otros menos y algunos sólo en mínima parte. Como la inteligencia y sus varias formas, porque tampoco es una cualidad unívoca con una sola dimensión. Pero inteligencia no es control de las emociones y tampoco manipulación emotiva de otros. Usar el término inteligencia emocional es impropio y sirve sólo para confundir sin aportar nada.

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El intento de analizar estas habilidades, de sistematizar su aprendizaje, no digo que no sirva de nada pero ciertamente, tratándose de factores tan humanos e imponderables, el enfoque de reducirlo a manuales y recetas de fácil aplicación es bastante superficial. Tal es sin embargo la aspiración de la cultura actual que ante todo valora las soluciones fáciles a buen mercado.

Cierto es que hay un aspecto positivo en el interés por estos temas; a menudo se peca de un excesivo énfasis en la inteligencia y los aspectos cognitivos, propios de una actitud intelectualista y racionalista en exceso, y esto necesita un contrapeso. Existen muchas habilidades importantes que se salen de lo conceptual y lo racional. Pero desde luego no necesitamos a los listillos de la inteligencia emocional para que nos digan que la vida no es sólo razón, cálculo y conocimientos y nos ilustren la importancia de las habilidades personales.

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Si todo el discurso sobre la inteligencia emocional parece más bien una moda, con banalidades mezcladas con verdades, con aspectos válidos que otros han expresado antes y mejor, se trata de una moda con intención y un  significado detrás. Y precisamente la mentalidad de fondo que hay debajo deriva hacia una atención morbosa por el mundo emocional. Pero no desde el punto de vista del dominio de sí mismo y de la propia reactividad, sino desde una perspectiva que considera las emociones el centro de la vida; algo que a menudo se resuelve en un remasticado morboso de las propias emociones y estados de ánimo, una apología del estar a merced de éstas considerando esta actitud como más auténtica y vital.

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Como ironía y paradoja final, no sorprende que se hable tanto de inteligencia emocional en una sociedad en la que tantas personas están dominadas por sus emociones, cada vez más primitivas y a menudo manipuladas descaradamente, que se capitalizan con objetivos comerciales y políticos. O incluso por causas nobles, que es lo peor de todo.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Si, es cierto cuanto dices. La manipulación emocional ejercida hacia el hombre engloba un proceso soterrado de dominación proyectada desde todos los ámbitos sociales. Hacer que su emotividad aflore con la mayor frecuencia posible ante cualquier situación ayuda a debilitarlo. Hoy, más que nunca, se ve con satisfacción las demostraciones de llanto de un hombre, se le califica como "sensible", "tierno", "afectivo", y muchos están cayendo en ese exhibicionismo que solo denuestra sometimiento a una conducta social disolvente y taimada. Dejándose llevar por su falta de autocontrol da pávulo a quienes ya disfrutan con el proceso de decadencia viril que, lamentablemente, muchos "hombres" han ido aceptando.No es que el hombre no pueda y deba llorar en momentos de fuerte impacto emocional, está en su pleno derecho, pero que lo haga para él, en solitario, demostrando así que posee control sobre sí mismo, por mucho que les pese a esa legión de castradores-as que todos conocemos.

Un saludo. LEG
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Anónimo dijo...

Se ha sustituido la búsqueda de la verdad, el razonamiento apasionado de los filósofos -los que merecen ser llamados así- sobre el Hombre, la Naturaleza, Dios, el Conocimiento, la Civilización, y todo lo que comporta el Ser Humano, por los sentimientos.
Típico de una civilización en decadencia a punto de desaparecer.

Juan Ronaldo

Anónimo dijo...

A Juan R.

Eres un catastrofista. La civilización no va a desaparecer, pero sí una forma de entender la historia y la vida. No se puede pensar como hace dos mil años, el futuro es una interrogante insondable y los que juegan a futuristas se equivocan contínuamente. Lo que favorece a unos (la minoria con poder) siempre perjudica a otros (el ciudadano común).

Manuel León López dijo...

Las emociones son conductas aprendidas, y distan mucho de la comprensión mayoritaria y simplista sobre todo en el mundo femenino de que "las tenemos".

Si yo manejo una comprensión que las "emociones las tengo", como tengo un pié, a su vez, asumo que tengo muy control sobre ellas, cosa que al mundo femenino le "encaja muy bien", para justificar su continuo victimismo.

Existe hoy una idealización, basada en una gran mentira, acerca del "universo femenino", que poco a poco se ha ido imponiendo, y si se cuestiona, eres expulsado.

Los hombres, precisamente por una falta de control sobre sus impulsos sexuales, proyectan sobre las mujeres virtudes que éstas no desarrollan, que son falacias, como una forma de justificarse a sí mismos esa atracción.

Anónimo dijo...

La espontaneidad y el control de las emociones es algo que responde a la naturaleza de cada persona y que obviamente va ligado a su carácter. Querer manejar y manipular las emociones y adaptarlas a estrategias con el fin de controlar a las personas y anular sus emociones naturales es algo que sólo conduce a la decadencia personal, en especial de los hombres.

Anónimo dijo...

-En algunos casos las emociones pueden ser auténticas; en otros casos no son sino una necesidad de encajar socialmente. Pero cualquier persona madura entiende que el don de gente se puede fingir: ¡¡si de esto sabrán los políticos!!

-La mayoría de tests deben ser tomados como simples pasatiempos (que correctamente deberían llamarse perdetiempos); tests que atiborran las revistas de mujeres idiotizadas. Algunos, tal vez, podrían servir para identificar posibles individuos sociópatas.

-¿Imagináis a un magistrado juzgando con emotividad?

-No es, necesariamente, que el objetivo sea imponer los valores femeninos, sino la inversión de valores: al varón quieren “ponerlo en contacto con su lado femenino”, y quieren volver de la mujer un remedo de hombre (boxeadoras, sargentas, alguacilas, culturistas, esas que se zurran a silletazos en SmackDown, etc.): aquí vemos que en ella NO alientan el pacifismo.

Anónimo dijo...

Anónimo de 10 de Marzo dijo: "-¿Imagináis a un magistrado juzgando con emotividad?"
No hace falta imaginárselo:

http://www.periodistadeopinion.com/2013/03/10/un-padre-en-paro-acude-a-la-justicia-para-que-le-rebajen-la-pension-que-debe-pasar-a-la-madre-y-la-jueza-se-la-aumenta/

No se lo pierdan, señores.

Juan Ronaldo

Max Romano dijo...

Juan

Gracias por el enlace a la noticia que proporcionas y que recomiendo leer a todos. Una justicia que ya no es más que una caricatura grotesca de la Justicia, que trata al varón como la mierda, impartida por gente superficial, impreparada y sectaria que imparte injusticia según sus caprichos y no debe responder ante nadie.

Noticia que ilustra por enésima vez la basura de justicia que tenemos en este país.

Elías dijo...

Hola. Muy interesante su postura o posición frente al tema. Cada persona percibe este u otro tema desde la propia experiencia, pero lo importante es aprender de ella. Gracias.