lunes, 26 de abril de 2010

LOS MARICONES Y LA FERIA DE ABRIL

La entrada de hoy comenta una noticia que se resume en pocas palabras: una pareja de maricones que había sido invitada a una caseta en la Feria de Abril de Sevilla, a un cierto punto se dieron un beso y los socios de la caseta les expulsaron. A uno de los invertidos casi le dio un ataque de ansia (pobrecito) y el día siguiente pusieron una denuncia por "homofobia". Naturalmente estaba cantado que saliera la  palabreja de marras. He aquí el enlace:


La primera observación es que una caseta de feria es un lugar privado, no público. Se entra por invitación. Por tanto los socios tienen derecho de admitir o no a cualquiera si les sale de los cojones, por cualquier motivo. Como si no quieren dejar entrar a los que tienen pelos que les salen de las orejas; es su casa y en la propia casa uno tiene derecho absoluto de admisión. Esta es una de las libertades más básicas del ser humano, la sacralidad e inviolabilidad de la casa. Y esta tiranía del políticamente correcto, esta inquisición progre, se está metiendo también con esto.

La arrogancia de los homosexuales y sus lobbies hoy en día no tiene límite: nos quieren imponer a todos su comportamiento como una forma más de normalidad, y nos quieren imponer su exhibición pública como un derecho fundamental; cuando alguien no pasa por el aro se consideran víctimas de una injusticia, les dan ataques de ansia, y corren a denunciar escupiendo por la boca la palabra homofobia, amparados por las infames leyes liberticidas que sus repugnantes grupos de presión y asociaciones  han conseguido imponer en todas partes. Ya es bastante lamentable la invasión de mariconeo en los medios, naturalmente fomentada desde arriba con claros objetivos corruptores. Pero es aberrante que ni siquiera se les pueda pedir pudor y discreción, que tengamos que soportar mariconeo exhibido sin protestar, bajo la amenaza de ser acusados de homofobia.

Hablemos un momento de esta palabra. En rigor su significado debería ser "odio hacia los homosexuales". En realidad la propaganda manipuladora de la political correctness  la aplica a toda persona o punto de vista que considere la homosexualidad una desviación, con la intención de hacer colar la mentira según la cual si no se aceptan estos comportamientos o se les considera  negativamente, el motivo es el odio patológico. Es evidente que considerar normal la relación entre hombre y mujer y asignar un disvalor a la inversión del comportamiento normal no significa odiar a los homosexuales. Lamento decir tan a menudo que dos y dos son cuatro, pero ael continuo lavado de cerebro al que somos sometidos, su lenguaje auténticamente orwelliano, lo hace necesario.

La palabra homofobia es otra impostura, otro deshonesto engaño más del progresismo, simplemente un arma para cerrar la boca a todo aquel que no comulgue con las ruedas de molino de la progresía, para quitar legitimidad a cualquier punto de vista diverso. Ellos mismos, que se llenan continamente la boca con las palabras diversidad, libertad, tolerancia, son los que más desean imponer un pensamiento único, los que más crean leyes liberticidas y quieren cerrar la boca a todo el que dice algo que no les gusta, los que imponen tabúes, crean inquisiciones, invaden la vida y la intimidad de todos para homologar la sociedad entera a las vulgaridades que tienen en la cabeza.

Resumiendo, esta gentuza pretende incluso quitarnos la libertad de criterio para considerar la homosexualidad una desviación: no otro es el sentido y la intención de la palabra homofobia. Incluso decir que está mal que un niño crezca con  dos "padres" homosexuales basta para ser tachado de homófobo; dentro de pocos años, en algunos países quizá sea incluso delito, si no lo es ya. Esta es la tiranía que llaman  sociedad avanzada.

Avanzada en el proceso de descomposición y putrefacción.

sábado, 10 de abril de 2010

CUENTOS INFANTILES

Antes de entrar en el tema, lo primero es agradecer y aceptar gustosamente el reconocimiento otorgado por el Vikingo Macabro, autor del criminal blog homónimo

El Blog del Vikingo Macabro

Copio su presentación de este blog
 
Casco Vikingo de oro: EL BLOG DEL OSO SOLITARIO. No demasiado concurrido y con demasiado espacio temporal entre post y post pero, como se suele decir, la espera siempre merece la pena. Con un estilo de redacción impecable, la longitud de sus escritos jamás resulta pesada, más bien muy constructiva. Directo, mordaz y sin pelos en la lengua ni complejos a la hora de criticar, insultar y lanzar las malsonancias que hagan falta en el momento necesario. Su cruzada contra el asqueroso y lamentable feminazismo que invade España es su principal virtud. Por su continua lucha contra lo estúpida y políticamente correcto. Por recuperar la cordura en un país que a base de chorradas salidas de cerebros desquiciados va directo al abismo. Por estar hasta los huevos de feminazis rastreras y del inútil nuevo hombre del siglo XXI. Por todo esto, enhorabuena oso, aquí tienes tu casco de oro.


Un saludo y larga vida, al Vikingo y en general a todos los blogs amigos.

Hablemos del tema de hoy. Que no es otro que los cuentos infantiles, que hasta ahora milagrosamente se habían salvado de las indeseables atenciones de la ministra del privilegio femenino Bibiana Aído. Pero naturalmente antes o después tenía que meterse también con esto: no es un secreto que el feminismo, como en general el apestoso movimiento de la political correctness, quiere abolir los cuentos tradicionales con los que los niños han crecido hasta ahora. Como querría eliminar la mayor parte de la tradición cultural que hemos heredado, por machista, sexista, racista, etc...en resumen, demasiado bien conocemos las palabras convencionales que esta gente utiliza para paralizar y acallar a los que no piensan como ellos, para criminalizar todo lo que no cuadre con su mentalidad, todo lo que obstaculice su proyecto. 

Proyecto infame, que no es otro que la destrucción de la tradición cultural, para sustituirla con basura políticamente correcta; el fin último de la ideología hoy dominante. Tal proyecto pretende convertirnos a todos en descerebrados sin identidad, sin pasado y sin futuro, por tanto manipulables y manipulados. Por ello se tiene que destruir todo lo que tenga algún valor, todo lo que sea fuerte, vital y lleno de significado, reemplazarlo con una melaza pobre y miserable.

Esto en general. En particular, centrándonos en el tema de los cuentos para niños, son ciertamente un género menor, pero deben tener su importancia si atraen de esta manera el odio y la voluntad censoria de feministas y defensores de la corrección política. Porque como mostraré dentro de poco, se trata de auténtico odio, voluntad feroz de erradicar el mundo del que han salido estos cuentos y cubrirlo de fango. Doy un enlace reciente sobre el tema


Sobran los comentarios porque esto va más allá del ridículo. Aunque es muy posible que esta gente consiga el resultado opuesto al que desean: tanto empeño, tanta obcecación en decirnos lo que debemos pensar, lo que podemos decir, lo que debemos hacer, en meterse en nuestra vida, en nuestra casa y en nuestra alcoba, decirnos quién tiene que limpiar la casa y planchar...y ahora hasta pretenden imponernos los cuentos que nuestros hijos deben escuchar. Tanto fanatismo enfermizo, tanta estupidez militante deberían producir una reacción, una hinchazón de huevos tal que lleve a los padres  a rechazar por principio toda esta bazofia.

En quien escribe, desde luego, tal hinchazón de huevos se ha producido hace ya muchos años.

Pero en la sociedad actual, llena de espectadores del Gran Hermano y del Gran Wyoming, es legítimo dudar de que se produzca esta elemental reacción de dignidad. Después de todo el iluminado de la ceja ganó también sus segundas elecciones, sin bombas de por medio.
Veamos en esta gustosa entrevista con qué se quiere sustituir a los cuentos clásicos:
Como se puede ver, esto no tiene pérdida. Hacía mucho que no leía algo tan demencial y descojonante. Pero lo espantoso es que hablan en serio, creen en lo que dicen y usan el poder del Estado para promocionarlo, pretenden que los niños sean educados con las porquerías de cuentos que escriben. O habría que decir que perpetran.

No les gusta la expresión "fueron felices y comieron perdices" porque para ser felices no hace falta comer animales que han sido maltratados...

Los zapatos de cristal de Cenicienta son una forma de maltrato estético (!) para la mujer...

¡¡¡Manda huevos!!!

El hada madrina ahora es un hada peluda que se llama "Basta"...Cenicienta es una maltratada psicológica que llega con resaca a las doce de la mañana (en el cuento original es maltratada por otras mujeres; probablemente esto es lo que más se les atraganta de la historia). Naturalmente el príncipe azul es una figura inaceptable para ellas: según un risible argumento -que he escuchado también en otras ocasiones- leer esos cuentos hace mucho daño a las niñas porque luego buscan el príncipe azul en la realidad y no existe.

¡Toma profundidad psicológica! Estas tías lo han entendido todo...
Fuera de un plumazo toda la literatura fantástica...
Fuera de un plumazo el aspecto evocativo, simbólico de la magia y la imaginación...



Pido perdón a los lectores por explicar lo evidente, pero creo que nadie sea tan torpe como para buscar literalmente en la realidad lo que hay en los cuentos...¿nadie? bueno, los progres sí, porque son incapaces de distinguir la realidad, imbuidos de sus prejuicios igualitarios y sus utopías: ellos sí creen que sus cuentos corresponden literalmente a la realidad.
 
Hadas peludas, Blancanieves yonkis...esta es la soberana mierda que va a sustituir a los cuentos tradicionales. Unos años más de Zapateros y Aídos al gobierno, y en el colegio los niños leerán historias sobre princesas peludas, con voz y ademanes de camionero y piercings en el coño. Y príncipes que en vez de luchar con dragones planchan la ropa y se dan por culo unos a otros.


Las dos tipas explícitamente afirman que quieren desmontar, desmitificar los cuentos tradicionales. Y están orgullosas de ello; evidentemente lo consideran un gran mérito. En efecto lo que han hecho con los cuentos para niños es destrozarlos, por tanto es un genuino acto de odio. Como el entero movimiento de la political correctness es un acto de odio contra nuestra cultura y nuestra tradición. En todo equivalente al acto de odio del que destruye algo porque es incapaz, impotente para crear algo parecido, para elevarse a ello o simplemente para comprenderlo.

Otra palabra clave en estos tiempos: Desacralizar. Para cierta gente -la misma de antes, la misma de siempre- es también una obra muy meritoria, de la que estar orgullosos. Erradicar el sentido del sacro, de todo lo que sea noble y elevado o que pueda sugerirlo.

Los cuentos para niños -muchos de ellos- tienen sus raíces en lejanas mitologías, en un mundo anterior incluso al dominio cristiano en Europa. Filtrados a través de los siglos, son nuestras raíces más profundas que nos hablan a través de ellos. Lo que no quita que sean también historias entretenidas para los niños y que puedan ser utilizadas simplemente de esa manera. En cualquier caso forman parte del mundo que nuestros enemigos odian y quieren destruir.

Esto es lo que hay detrás de algo aparentemente inocente como los cuentos infantiles.

domingo, 28 de marzo de 2010

EL LAMEOVARIOS

Se me personará el neologismo, de elegancia más que dudosa, pero me parece adecuado al personaje.


Creo que mis lectores estarán de acuerdo en que nuestro amigo se lo merece: el término lameculos le queda estrecho y además no es lo suficientemente específico: éste es un lameculos de mujeres, específicamente de feministas. Su pensamiento se resume en pocas palabras: ellas siempre tienen razón, los hombres no valen nada y su papel en el mundo es servir a al mujer.  A la abyección del lameculos y su falta de dignidad éste añade la humillación de género, se arrastra por el suelo reptando y pidiendo disculpas por haber nacido varón. Helo aquí en un congreso feminista, el único hombre -si es que merece tal calificativo-  presente,  para quemar su grano de incienso en el altar de su religión feminista.  O diría incluso para oficiar un rito, como el antiguo culto de la diosa Cibeles era oficiado por sacerdotes eunucos, castrados. No es un comentario gratuito sino una analogía profunda.

Repite como un papagallo el principal tópico de la propaganda feminista: que la historia no es más que una ininterrumpida e injusta opresión del hombre sobre la mujer. Para esconder el verdadero objetivo del feminismo que no es sino el dominio de la mujer sobre el hombre,  con la consecuente  reducción de éste último a un fantoche. En efecto el proyecto -o la pulsión uterina- feminista sólo puede ser conseguido  destruyendo la identidad masculina: durante el llamado dominio masculino el hombre tenía de frente mujeres de verdad; nunca pretendió destruir la identidad femenina ni asimilar la mujer al hombre. El dominio femenino que persigue el feminismo necesita anular al hombre, reducir la población masculina a una masa de castrados  mentales, asimilar el hombre a la mujer, feminizarlo, porque no podría nunca ejercitarse sobre hombres de verdad.

El personaje sigue defendiendo a capa y espada sus infames leyes feministas, cuyo objetivo es castigar a los hombres y ponerles a merced de la mujer, reducirles a ciudadanos de segunda categoría. Con la propaganda de la violencia de género ha introducido una de las leyes más injustas que existen. Tomando como pretexto abusos reales cometidos en países semisalvajes -y falseando también aquí como si las mujeres fuesen siempre las únicas víctimas- pretende introducir aquí todavía más privilegios para la mujer, más lavado de cerebro, más castigo para el hombre.

Y se le ve mucho el plumero cuando dice que "no habrá satisfacción posible mientras exista una sola víctima de la violencia machista en este país". Evidentemente para el no es un problema la violencia si la víctima no es una mujer: le da igual -si es que no se regodea en ello- cúantas mujeres maten a sus hombres o a sus niños, cuántos hombres vean arruinada su vida por acusaciones falsas, cuántos haya en la cárcel injustamente y cuántos niños se vean privados de su padre por venganza o posesividad uterina. En resumen: la mujer es intocable y el hombre es basura que se puede patear. Esa es la "satisfacción posible" de la que habla.

Este individuo desde que ha llegado tiene una idea fija: combatir todo lo que sea masculino. Llevar a cabo una campaña implacable contra el hombre y los valores masculinos. Colaborar en la lucha de clase que el feminismo ha emprendido contra el hombre. Es el tonto útil de las víboras feministas. Está hundiendo el país porque es un inútil que no vale para nada, pero le da lo mismo porque para él lo importante es continuar la guerra contra el hombre. Sin olvidarnos de su otra idea fija: cambiar el resultado de la guerra civil y borrar toda la memoria del anterior régimen. Mas no es éste por el momento un tema que desee introducir en el blog.

No sé qué le pasa a este sujeto. Tanta saña contra los hombres, tanto odio por la masculinidad, tanto deseo de humillarse y rebajarse, de arrastrarse como un gusano de frente a la mujer...el presidente que nos ha caído es despreciable más allá de lo que pueden expresar las palabras.

Pero es una válida muestra del hombre del Siglo XXI en el que nos quieren convertir a todos. El nuevo modelo de masculinidad que las feministas pretenden que adoptemos.

¿Es éste el tipo de hombre que realmente quieren las mujeres?

Lo dudo pero me importa una puta mierda, porque el valor del hombre no se mide con el criterio de la utilidad para la mujer. Mucho menos para la mujer degenerada de la sociedad occidental moderna.

El momento en que vivimos nos impone una elección. Es hora de decidir si uno quiere ser hombre o...

lameovarios

Saludos del Oso

viernes, 19 de marzo de 2010

DÍA DEL PADRE Y FEMINISMO

A quien siga con atención las nefastas actividades de las víboras feministas, anidadas en el Ministerio del Privilegio Femenino, no se le habrá escapado que esta semana han estado muy activas; sin el mínimo pudor ni sentido del ridículo han alcanzado nuevos niveles de delirio, en un crescendo de demencia que no parece tener fin. Y no lo tendrá mientras no les paremos los pies, mientras una parte tan grande de la población masculina siga siendo una masa de borregos y gilipollas domesticados, mientras los hombres sigamos amedrentados y dominados por la tiranía feminista.

Un momento de reflexión ha sido suficiente para comprender el porqué de tanto celo esta semana.

Hoy es el 19 de Marzo, Día del padre.

El hecho de que se celebre todavía un día dedicado al padre debe haber provocado en sus mentes retorcidas una descarga adicional de bilis y para celebrarlo por todo lo alto han preparado una "Semana del Odio" al estilo del 1984 de Orwell. Libro que no me cansaré jamás de recomendar.

Acompañando la Semana del Odio, aquí y allá han ido saliendo en la red y los medios comentarios y artículos varios, preguntándose si esta fiesta no está ya está obsoleta dada la difusión de los nuevos  modelos de familia.

Pues no está obsoleta, por más que les pese a las odiadoras profesionales de los hombres, y a los pobres mentecatos que las siguen con el rabo entre las piernas. No lo estará mientras haya un solo padre que crea en su misión y tenga la libertad interior para mandar a tomar por culo a tod@s. Y a sus nuevos modelos de familia, que no representan más que caprichos elevados a derechos.

Entre paréntesis, primera y última vez que utilizo el gilipollesco @ para referirme a imbéciles e imbécilas. Sólo para mencionar el tema porque no lo había comentado nunca.

Veamos un par de noticias
 
Hace un par de días la ministrilla orwelliana de Igualdad se superó a sí misma con la propuesta de introducir en la Universidad el feminismo


No les basta con las campañas continuas de propaganda contra el hombre, pagadas por todos nosotros. No les basta con el lavado de cerebro en el colegio desde la más tierna edad. Tienen que adoctrinar con su basura también en la universidad y degradarla aún mas de lo que está; les importa un comino la caída en picado de la calidad de la educación, que es un hecho evidente para cualquiera que tenga un mínimo de perspectiva. Aunque ellos por supuesto lo niegan: el iluminado de la ceja que habla de la generación "mejor preparada de la historia"...este hombre debe vivir en un mundo irreal de fantasía y es incapaz ya de distinguir la realidad de su enfermiza propaganda.

Caída en picado que es consecuencia directa de la destrucción del sistema educativo que ha llevado a cabo la pedagogía progresista, que ha destruido cualquier idea de autoridad, de rigor, de aspiración a la mejora de sí mismo y a la auto-superación a través del esfuerzo personal; que  ha condenado la meritocracia e impuesto la igualdad en la ignorancia y la mediocridad. Que es la única igualdad posible,  en éste como en cualquier otro campo. Pero todo ello debe ser justamente lo que querían los progres; la escuela y la universidad pueden ser una fábrica de burros semianalfabetos, con un lenguaje apenas por encima del lenguaje de los monos, pero lo importante es que se salga de allí con cuatro vulgaridades políticamente correctas metidas en la cabeza y que se enseñe el feminismo.

Más cosas: la ridícula y estomacante campaña "tarjeta roja al maltratador" presentada ayer por la citada ministrilla con la colaboración de un enjambre de parásitos subvencionados,  pertenecientes al círculo de amiguetes de la progresía que en España pasa por ser el "mundo de la cultura":


Lo que se pretende, lo que esta gente en realidad persigue en su proyecto infame, es sacar "tarjeta roja" a todos los hombres que no estén domesticados por el feminismo, que se nieguen a ser unos monigotes sin voluntad a la merced de sus mujeres; en los vomitivos anuncios televisivos para esta campaña queda claro que maltrato no es sólo violencia física sino también levantar la voz, decir algo desagradable, criticar a la mujer, discutir con ella o expresar de forma vehemente un desacuerdo. Naturalmente el mensaje implícito es que todo ello es maltrato sólo si lo hace el hombre. Si lo hace la mujer no lo es; es más, en estas situaciones ella por supuesto tiene razón, porque seguramente ha sido provocada o vejada por el hombre.

Asociando en un montaje manipulador y deshonesto -con caras ridículamente, gilipollescamente serias y dramáticas- al verdadero maltrato el maltrato psicológico así tendenciosamente definido, lo que se pretende es desarmar a los hombres, volverles incapaces de reaccionar y de oponerse a los atropellos de estas víboras. Que acepten sin rechistar ser ciudadanos de segunda categoría, ser culpabilizados por ser hombres y ser reducidos al nivel de unos muñecos de trapo sin  personalidad. Que se sientan culpables sólo por pensar en rebelarse y reivindicar su dignidad masculina, que estén tan castrados mentalmente que sean incapaces de cuestionar, de reconocer  siquiera, el lavado de cerebro y la tiranía que poco a poco nos han impuesto.

Este es el nuevo hombre que las feministas pretenden,  el repugnante traje de harapos que han confeccionado para nosotros y que un hatajo de pobres mentecatos reivindican como una conquista y un nuevo modelo de masculinidad.

No señores. Esta no es masculinidad, es renunciar a ser hombre, es ser un gilipollas domesticado. Es basura que un hombre libre no podrá aceptar jamás. Que se metan por donde les quepan sus tarjetas rojas y sus nuevos modelos de hombre del siglo XXI.

sábado, 27 de febrero de 2010

TIRANÍA FEMINISTA EN FRANCIA

Después de un período de inactividad más largo de lo que habría querido, el Oso vuelve a ocuparse de feminismo. Esta vez para comentar lo que sucede en Francia; no porque yo quiera -o crea que debo- ocuparme de lo que pasa en cada rincón del mundo sino porque, por un lado, la infame ley que va a ser aprobada en el país vecino marca otra vuelta de tuerca en la persecución del hombre en el mundo occidental y, por otro lado, para hacer hincapié en que la tiranía feminista y las miserables leyes diseñadas para castigar al hombre no existen sólo en España. El fanatismo feminista domina totalmente lo que llamamos Occidente, y los de la ceja simplemente quieren ser los primeros de la clase.

Al grano. La ley francesa tipifica el delito de violencia psicológica en la pareja, penando con prisión y fuertes sanciones económicas a los hombres -ignoro la redacción detallada de la ley pero queda claro que va dirigida contra éstos- que "violenten" psicológicamente a sus compañeras, las sometan a tratamientos "vejatorios" o que las "humillen". El artículo original es el siguiente:


¿Dónde está el problema, la infamia y la injusticia de esta ley? Es evidente. Se pasa de una definición clara de un delito  -una violación, una paliza, un homicidio- a algo que no se puede definir con una mínima objetividad, que en la práctica puede ser cualquier cosa que la mujer, su abogada feminista, el juez o la jueza interpreten como "violencia psicológica". Una discusión subida de tono, una crítica a la mujer o un reproche, una situación de conflicto en la cual el hombre no ceda a las exigencias de su compañera, pueden ser castigadas como "violencia psicológica". Porque éste y no otro es el objeto que se persigue: poner en manos de la mujer un arma aún más potente de dominio y chantaje sobre el hombre. 

A las feministas no les bastan las muchas leyes antimasculinas que ya existen, siempre infames pero que al menos persiguen delitos reales. Leyes que condenan a los hombres sin pruebas, que obligan al acusado a demostrar su inocencia (como en el caso de las "molestias" en el trabajo), leyes que se pasan por los ovarios la presunción de inocencia y mandan a los hombres a la cárcel por el capricho, el interés o el rencor de una mujer. No les basta. Las malditas tienen que inventarse delitos a medida que en la práctica son cualquier cosa que la mujer en una cierta situación interprete o le convenga interpretar como violencia.

En el artículo se dice que varios juristas han expresado "perplejidad" por la difícil aplicación de la ley, entendiendo -supongo- que este "delito" es imposible de demostrar e incluso definir con la precisión que requiere la jurisprudencia. Por lo visto nadie se atreve a decir la verdad claramente:  que se trata de una ley al servicio de una tiranía, que tiene el objeto de castigar al enemigo de clase, que es el género masculino en su totalidad. El hecho de que el delito no se pueda demostrar y ni siquiera definir no es un "defecto" que pueda causar "perplejidad", es exactamente lo que se quería, es un elemento esencial en toda ley inquisitorial, diseñada para perseguir a un enemigo: delito es lo que el inquisidor entiende como tal,  lo esencial no son los hechos en sí, sino a quién se tiene que castigar. No se trata de herramienta de justicia, sino de arma punitiva.

Lo que más llama la atención es que haya sido aprobada por unanimidad. Es decir que nadie ha tenido el valor de protestar, de votar en contra, entre los presuntos representantes del pueblo. Este es el signo característico de una tiranía: sobre los asuntos secundarios se admite la discusión, el circo y la farsa del debate para engañar a los imbéciles y dominarlos mejor; para que los asnos con anteojeras que caminan  en círculo detrás de una zanahoria piensen que son libres.

Pero sobre lo esencial no se admite discusión ni disidencia. Ahí reconocemos el verdadero poder, en el tabú.  

Es tabú hoy en día combatir el feminismo: Unanimidad. En la Asamblea nacional francesa nadie ha sido capaz de votar en contra. Por una parte las víboras y sus gilipollas domesticados, por otra un hatajo de mamarrachos sin coraje y sin principios, temerosos de perder privilegios y prebendas. Parlamentarios hombres en Francia, España y en todas partes, aprueban leyes como ésta, injustas e inicuas para todo el género masculino. Porque las clases dirigentes que tenemos están formadas por individuos sin carácter, a menudo sin cultura y sin inteligencia -son listos, eso sí, lo que es muy distinto-, cobardes y mediocres hasta la médula.

Naturalmente son también espejo de la sociedad en su conjunto porque, si es verdad que un político que se oponga al feminismo perdería muchos votos femeninos, ¿por qué los políticos que defienden y avalan la persecución contra el hombre no son rechazados por la parte masculina del electorado?

Pues porque el hombre medio en Occidente no tiene mayor nivel que sus dirigentes: agilipollado, domesticado, reducido a una larva llena de complejos de culpabilidad por un lavado de cerebro continuo desde hace decenios. Está castrado interiormente, por muchos centímetros de miembro que tenga. Este es el núcleo del problema. Falta de virilidad interior, espiritual.

Y volviendo a España, el cambio de partido al gobierno, tal como está el panorama actual, no arreglaría nada. No seamos ingenuos y vayamos a pensar que cuando el PP releve al PSOE van a derogar las leyes feministas. No lo van a hacer por las razones que he apuntado. Los parlamentos, la clase política, la ONU misma y la corriente de pensamiento dominante en Occidente son enemigos de los hombres y la masculinidad.

Entonces ¿Qué hacer?

Empecemos negándole a toda esta escoria, a todo el estercolero intelectual de la propaganda feminista, a lo que hoy se llama valores "occidentales" -que son cosa muy distinta de nuestra tradición de pensamiento y cultura- respeto, colaboración, legitimidad. No es de los partidos actuales de donde puede salir una reacción, es de fuerzas enteramente nuevas que se hagan eco de una rebelión masculina, ante todo interior. No se trata de continuar una partida de cartas con reglas trucadas contra nosotros, se trata de volcar la mesa y tirar al aire la baraja. Por supuesto no estoy hablando sólo de feminismo, aunque sea parte esencial del problema.

Una vez liberada la propia mente de cadenas mentales todo es posible. Esta es la parte más díficil, el primer paso. Y aportar un grano de arena en esta lucha, ayudar en esta desintoxicación, es la tarea que me he propuesto con mi trabajo en este blog.

domingo, 10 de enero de 2010

VICTIMISMO FEMINISTA

Hoy me voy a ocupar de uno de los aspectos del lavado de cerebro llevado a cabo por las feministas: el victimismo profesional que usan como arma para conseguir privilegios y culpabilizar al hombre. En concreto, la afirmación según la cual la mujer está discriminada en el trabajo y es pagada menos que el varón, sólo por ser mujer. En la propaganda feminista es éste un motivo recurrente y con cierta regularidad los profesionales del victimismo nos recuerdan esta presunta injusticia. Tomo como ejemplo y ocasión para hablar de ello el siguiente reportaje de El País:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Discriminada/mujer/madre/elpepusoc/20100105elpepisoc_1/Tes

El artículo no carece completamente de valor porque aborda un problema real de flexibilidad laboral, que para muchas mujeres que trabajan es importante; las medidas para conciliar empleo y familia, como el fomento del contrato a tiempo parcial, son en sí mismas positivas, aunque el problema de fondo es que en realidad no se pueden hacer bien dos cosas al mismo tiempo; atender debidamente a una familia, cuidar del crecimiento y la educación de los hijos, es una tarea que requiere una dedicación quizás no exclusiva, pero seguramente incompatible con una carrera profesional a tiempo completo. Esto no es ninguna "injusticia" sino la realidad misma del ser humano, según las cual son las mujeres las que tienen que parir y no los hombres. Por otra parte esta misma realidad es la que usan cuando les conviene, para pretender con posesividad uterina un derecho exclusivo sobre los hijos, en caso de conflicto con el padre.


Pido disculpas por estas puntualizaciones de hechos evidentes, pero es que en el mundo políticamente correcto en que vivimos, dominado por la estupidez insondable del igualitarismo, es necesario repetir hasta que dos y dos son cuatro. El gobierno de nuestro país en este momento, en general la categoría de los progres, encarnan la frontera extrema de la raza de fanáticos del igualitarismo, negadores y odiadores del mundo real, que pretenden sustituir al principio de realidad el sentimentalismo barato y las ilusiones buenistas.

Volviendo al tema, se habla de la disparidad salarial entre hombres y mujeres; sin precisar cifras porque he leído de todo y los números dependen de quién los haya dado, creo que podemos considerar verdadero que el salario medio de las mujeres en general es inferior al de los hombres. Aunque las cifras estén seguramente manipuladas como todo lo que viene de esta gente, la propaganda debe basarse sobre un núcleo de verdad.

Pero no es éste el quid de la cuestión. El punto crucial es que se pretende que esta situación es injusta pues indica que la mujer cobra menos que el hombre, por hacer el mismo trabajo. Y esto es mentira, son dos cosas distintas aunque las feministas no tienen naturalmente ningún interés en aclarar la diferencia; al contrario les interesa que se confundan porque todo el valor propagandístico de este dato para ellas, toda la potencialidad de lavado de cerebro, se basa sobre esta confusión. Si un hombre cobrase más que una mujer por realizar el mismo trabajo se podría efectivamente afirmar que esta última viene tratada de forma discriminatoria por ser mujer.

Pero un ejemplo basta para entender el truco de la propaganda. Imaginemos una empresa con -pongamos- un jefe y diez empleados, cinco hombres y cinco  mujeres. Supongamos que el sueldo de los empleados es el mismo para todos y el del jefe cuatro veces más. En este caso el sueldo medio de los hombres es un 50% mayor que el de las mujeres, pero es mentira que una mujer sea pagada menos por realizar el mismo trabajo que un hombre. Evidentemente el motivo para la disparidad es que el jefe es un hombre, no que a las mujeres se les pague menos por serlo.

Y esta es la confusión sobre la que juega la propaganda feminista, porque si bien puede ser cierto que en media las mujeres ganan menos que los hombres, esto puede obedecer a dos motivaciones completamente distintas: a que en media los hombres ocupen puestos más altos y de mayor responsabilidad, o bien a que por el mismo trabajo los hombres sean pagados más. Evidentemente hay una gran diferencia entre ambas situaciones. En el segundo caso las mujeres tendrían efectivamente un motivo válido para quejarse y pretender un trato paritario; en el primero sólo el fanatismo igualitario, que niega la existencia de diferencias naturales entre hombres y mujeres, puede pretender que en cada tipo de trabajo, en cada nivel de responsabilidad y en cada clase de actividad haya una representación paritaria de hombres y mujeres.

Distinguir en qué medida la diferencia de salarios se debe al primero o al segundo factor no es tarea fácil y no me consta que se haya hecho seriamente. Es más, considero muy difícil hacerlo de manera concluyente y para el conjunto de la sociedad, porque es problemático decidir cuándo dos personas hacen exactamente el mismo trabajo. Incluso si sobre el papel esto es así, ¿Tienen la misma experiencia? ¿La preparación y las capacidades son las mismas? ¿Han demostrado la misma profesionalidad y capacidad?

No estoy afirmando -que quede claro- diferencias a priori basadas en el sexo, sino simplemente lo siguiente: en la medida en que las diferencias individuales empiezan a pesar en la carrera profesional y  los niveles salariales no están totalmente codificados -por tanto dejan espacio para tales diferencias- no es posible con las herramientas de la estadística demostrar esta presunta "discriminación" a menos de postular a priori que hombres y mujeres sepan hacer igual de bien cualquier cosa. Que es uno de los dogmas que forman la empanada mental progre, y que además con total falta de vergüenza utilizan sólo cuando les conviene; porque como todos sabemos, si en algún  campo hay más mujeres que hombres o ellas tienen más éxito, se guardarán mucho de hablar de "discriminación contra los hombres", y justificarán la diferencia diciendo que "las mujeres son más capaces que los hombres".

Entonces, ¿Qué debemos pensar? ¿Debemos creer que la mujer está realmente discriminada en el sentido de ser pagada menos que un hombre por el mismo trabajo? Yo no me lo creo y considero esta afirmación una mentira más de la propaganda feminista, la enésima impostura y manipulación para lavarnos el cerebro, amedrentar a los hombres y conseguir aún más privilegios. Esta opinión mía no está basada en ningún estudio, pues como no se puede demostrar la presunta "discriminación", tampoco se puede demostrar que no exista. Simplemente se basa en consideraciones de sentido común.

En primer lugar, en el ámbito del empleo público es impensable que funcionarios del mismo nivel sean retribuidos de modo diferente en base al sexo, porque existe poco -o ningún- margen de variación a la hora de establecer salarios que son negociados colectivamente. Cualquier variación en base al sexo está prohibida por ley. Excepto naturalmente la infame discriminación positiva que lleva a contratar más mujeres se lo merezcan o no.

En el ámbito privado si por el mismo trabajo, realizado con la misma calidad, una mujer tuviese un salario inferior a un hombre, las empresas contratarían sólo mujeres por un elemental principio  de reducción de costes. Vamos, que no se comprende por qué todavía hay hombres trabajando en las empresas si las mujeres, además de trabajar mejor, cuestan menos. Y no se me diga que es por una política deliberada de exclusión de la mujer: en la empresa privada son las realidades económicas que mandan, los criterios objetivos de rendimiento, costes y rentabilidad. Una empresa se puede permitir sólo un número muy limitado de inútiles superpagados, una selección no basada en el mérito. A diferencia del Estado que puede permitirse una aberrante discriminación positiva, hordas de incompetentes y parásitos, de miembros y miembras pagados por todos.


De manera que de la diferencia que tanto es denunciada por el feminismo no es índice de ninguna injusticia, en todo caso es menor de la que debería haber si hubiera verdadera justicia, que no es la aberrante igualdad impuesta como un dogma sino la justicia distributiva: a cada uno lo suyo. Aunque por descontado las feministas seguirán eternamente berreando -y los hombres domesticados rebuznando- acerca de este tema porque es una de sus armas principales, sacan demasiado provecho de su victimismo, que les sirve para aumentar cada vez más los privilegios para la mujer y discriminando cada vez más al hombre.

Espero haber contribuido algo con este post al desenmascaramiento de las mentiras y la propaganda feministas. Sin más el Oso se despide hasta la próxima.