viernes, 15 de abril de 2022

OCCIDENTE CONTRA EUROPA

 


 

Publico el texto de mi artículo aparecido en el n.2 de la revista "El Molino" que se puede descargar completa  aquí



Usura 

oxida el cincel

Oxida la obra y al artesano

Roe el hilo en el telar

Nadie aprende a tejer oro en su diseño

El azur tiene una llaga con usura; el carmesí se queda sin bordar

 

Ezra Pound, Canto XLV, “Con Usura”

 

Este fragmento está extraído de uno de los más celebrados Cantos de Ezra Pound, que nos señala a los verdaderos artífices de Occidente. Pone el dedo en la llaga de Occidente, esa llaga que corrompe el azur y deja el oro sin tejer, porque lo necesita para adorarlo. El oro tejido con el carmesí es amor por la belleza y expresión analógica de una sensibilidad que se despliega hacia lo alto; el oro objeto de adoración es, al contrario, símbolo de la religión contrahecha del dios dinero y expresión de una sensibilidad que se degrada y se recrea en lo inferior.

La identificación simbólica entre el oro y las heces fue percibida hace ya muchos siglos; el culto del dinero, que fue llamado el estiércol del demonio, convierte imperceptiblemente en estiércol los productos del intelecto y del espíritu, que ya no miran hacia el cielo sino hacia las alcantarillas.

Es una lesión espiritual, ética y estética, la que está en el origen de la fealdad interior y exterior de este Occidente que no es Europa; muy al contrario es su peor enemigo, purísima Anti-Europa anidada en el corazón mismo de Europa.

Occidente no son los pueblos europeos y mucho menos representa una expresión política, articulada, del alma y la voluntad de esos pueblos; es una élite-iceberg cuya parte más importante está sumergida e invisible, cuyo corazón está en el mundo angloamericano y que articula su poder a través de círculos concéntricos en todos los dominios: militar, económico, cultural, psicológico, mediático. Occidente son los Ayatolás del Gran Dinero que permiten elecciones libres pero, exactamente como los Ayatollahs iraníes, sólo de aquellos candidatos y fuerzas políticas por ellos aprobados.

No es Europa la OTAN, organización cuya misión es consagrar la dependencia militar y asegurar la nulidad política del continente europeo frente a Estados Unidos, para agendas y objetivos que nada tienen que ver con nuestros intereses y a menudo los perjudican. Lo mismo cabe decir de la UE, ramera de las élites occidentales cuyas instituciones trabajan contra los pueblos de Europa.

Occidente no tiene nada que ver con el arte y la sensibilidad europeos, no son las catedrales góticas ni la música ni el amor hacia la propia tradición. Occidente es el arte degenerado, es el culto de las cloacas dentro de las cabezas y fuera de ellas, es el odio patológico hacia la cultura europea y blanca; Occidente es complejo de culpa inducido a través de la manipulación cultural por los envenenadores de las mentes, ratas parásitas con el corazón negro que se esconden en sus antros oscuros.

Occidente es la demolición de la familia y la figura paterna, la sexualización de los niños para convertirlos en carne de pedófilo, la destrucción de la masculinidad y la feminidad, el fomento de las desviaciones y la confusión sexual, la perversión de infantes y adolescentes, el secuestro de los niños por el Estado para realizar ingeniería sexual sobre ellos.

Occidente es la destrucción de la masculinidad orgullosa, capaz de rebelarse y de luchar; es la destrucción de la feminidad que transmite la cultura y la vida, es el enfrentamiento entre ambas para socavar la solidez de la familia. Es el fomento de estilos de vida decadentes y de cultura basura; es la exaltación de tipos humanos degenerados, domesticados y serviles, intoxicados en lo pasivo-inerte y asfixiados en los miasmas de la propia degradación.

Occidente es inducción al suicidio demográfico europeo, es apología de la inmigración masiva, destrucción de las fronteras y deconstrucción de la identidad; es proyecto de sustitución étnica de Europa por las masas humanas de no-Europa que llaman a las puertas y se convertirán en avalancha en los próximos decenios. Sin que los europeos, distraídos por estupideces e imbecilizados en masa por la propaganda de Occidente, sepan lo que se les viene encima a sus hijos y nietos. O les da igual lo que les pase a sus hijos y a sus nietos; también esto es Occidente.

Fuera Occidente de Europa. Occidente es el insulto y el desprecio y el suicidio de Europa. Es una pústula repugnante, una capa de plomo tóxico del espíritu que cubre Europa y debe ser derribada, para que Europa empiece a otra vez a respirar y a renacer.

La usura asesina al niño en el vientre materno

Estorba el cortejo del muchacho

Hace que la parálisis se tienda

Entre los jóvenes esposos

CONTRA NATURAM

Han traído putas a Eleusis

Cadáveres se han sentado al banquete

Invitados por Usura

 

Ezra Pound, Canto XLV, “Con Usura”

 

 

lunes, 21 de marzo de 2022

¿PUEDE OCCIDENTE DOBLEGAR A RUSIA CON LA GUERRA ECONÓMICA?

 

 



Las consideraciones del artículo anterior exploraban los posibles escenarios después de que terminen las hostilidades; nadie sabe cuándo será ni cómo será resuelta esta situación, pero independientemente de ello entramos en un mundo nuevo, una era de conflicto abierto no sólo militar, sino en varias otras dimensiones.

No dedicaré mucha más atención a las groseras manipulaciones y la propaganda de guerra de bajo nivel omnipresente el nuestros medios; excepto para apuntar nuevamente que no veo claro, ni mucho menos, que los rusos sean tan incompetentes como nos quieren hacer creer. Menos aún es creíble que sean un “tigre de papel” con reservas y capacidades muy limitadas, como parece ser el convencimiento de muchos. Lo que yo veo en todo ello es mucha auto-complacencia occidental y una repetición acrítica de todo lo que viene de fuentes ucranianas; pero también y sobre todo, una actitud constante de subestimar a Rusia.

Ello es evidente no sólo en el terreno militar sino en el económico y el político, apurando diría incluso en el psicológico y en el cultural. Y es que el globalismo occidental parece convencido de una serie de cosas cuando menos muy discutibles:

Que puede hundir a Rusia con sus sanciones económicas, expulsando al país del globalismo a tela de araña en cuyo centro están las élites financieras angloamericanas, como si nada ni nadie pudiera sobrevivir fuera de éste.

Que sancionando a oligarcas y empresas van (por así decir) a “vencer y convencer”, demostrando que “el crimen no paga” y poniendo en dificultades al gobierno ruso, o incluso provocando una lucha interna.

Que con las ridículas sanciones culturales, el histerismo de masas que han alimentado, la constante propaganda en sentido único y las operaciones de guerra psicológica (PSYOPS) van a convencer a los rusos de lo malos que son; o al menos van a convencer de ello a los rusos “buenos” poniéndoles en la humillante situación de deudores morales para que se revuelvan contra su gobierno.

Sin duda estas líneas de guerra no convencional perjudicarán a Rusia y le crearán graves problemas. Ahora bien, si miramos las cosas con más atención, no sólo es muy dudoso que de esta manera se consiga hundir y humillar al país euroasiático sino que, además, todo ello bien se puede volver como un boomerang contra el sistema del globalismo occidental, sabotear la creación de esa tela de araña, debilitar la resistencia de sus hilos y en realidad permitiendo a Rusia escapar de ellos.

Dejando el tema del boomerang para el siguiente artículo me ocuparé aquí de la cuestión más limitada, pero más actual y decisiva en este momento, de si Rusia puede sobrevivir económicamente a la hostilidad de Occidente, al bloqueo económico y financiero, en breve a la guerra económica que acaba de empezar y no terminará ciertamente con el cese de las hostilidades  militares. Me parece que entre nosotros, sin duda a causa de ciertas anteojeras mentales persistentes, se comete un grave error de valoración y se menosprecia a Rusia; se la considera una nación económicamente débil, que necesita a Occidente, que poco más o menos terminará mendigando volver al redil.

Contribuye a este error óptico el excesivo peso, en general, que le damos al PIB cuando es una medida útil pero que no vale para todo. El PIB de Rusia es bajo relativamente a otros países occidentales, sobre todo teniendo en cuenta el tamaño y población del país. Sin aburrir a los lectores con estadísticas económicas, baste saber que es unas quince veces inferior al de EEUU y del mismo orden de países como España, Corea del Sur, Australia o Canadá.

¿Significa eso que se trata de un país, hablando en general, quince veces más débil económicamente que los USA, que ha de tener el mismo peso que España, Canadá o Australia con las implicaciones industriales, políticas y militares de esa baja colocación en el ranking mundial?

De ninguna manera es lícito este razonamiento de grano tan grueso que viene de tomar esta medida macroeconómica al pie de la letra y darle un valor absoluto. El PIB hablando en términos sencillos mide el volumen de la actividad económica de un país, el valor de la producción de bienes y servicios. Tiene una relación, desde luego, con el bienestar económico y la riqueza de su población, con la capacidad de mantener un aparato militar y con la fortaleza de su economía en un mercado global; pero no es lo mismo y esa relación no es tan directa como parece.

Para empezar, si consideramos el PIB en paridad de poder adquisitivo (PIB PPA) es decir corregido con el nivel de precios general en el país, el PIB ruso es bastante mayor y se acerca al de Alemania. Esta medida es más adecuada si nos interesa el nivel de vida general y también la capacidad de mantener un aparato militar, siempre y cuando el país sea autosuficiente en armamentos como es el caso de Rusia. Sigue habiendo una gran diferencia con EEUU, pero muy inferior a la que parecería considerando el PIB nominal.

Además el PIB mide todos los ramos de la actividad económica incluidos los servicios de un sector terciario que está mucho más desarrollado en Occidente, por no decir hipertrófico; hay que preguntarse si mucha de esa actividad económica es realmente importante o necesaria o, por así decir, simple hojarasca generada precisamente por el paradigma del crecimiento económico a ultranza. Ahora bien por muy difícil que sea definir el elusivo concepto de hojarasca económica (por no hablar de medirlo de alguna forma) está claro que en una situación de crisis, emergencia o guerra híbrida  se separa lo que es hojarasca y lo que no como la ganga del mineral, revelándose la verdadera fuerza económica de una nación.

Que la verdadera fuerza económica de Rusia es mayor de lo que parece es evidente considerando parámetros industriales como la producción de acero (al nivel de los EEUU) y la extracción de importantes materias primas como petróleo, gas, carbón. La industria militar es la segunda en exportaciones del mundo con la mitad del volumen de EEUU y además Rusia es un suministrador importante de varias materias primas estratégicas. Por tanto no está en una posición tan débil como parece, tanto en lo relativo a la fortaleza interna de su economía, como en sus posibilidades de comercio exterior, sus riquezas naturales, su agricultura; sin olvidar que tiene una población con un alto nivel de educación y no es segundo a nadie en nivel científico y tecnológico.

La verdad es que Rusia tiene suficientes recursos materiales, intelectuales y económicos para volver la espalda a Occidente. Sobre todo cuando hay países muy importantes están dejando claro que no van a aceptar imposiciones ni a tolerar que les digan, desde Washington, con quién pueden comerciar y con quién no. China, India y Pakistán están marcando el camino, con acuerdos comerciales y maneras de mitigar o eliminar la dependencia de los sistemas bancarios y financieros controlados por Occidente. Quizá Rusia no sea totalmente autosuficiente, sin pagar un precio prohibitivo, pero desde luego no parece que vaya a encontrarse aislada del resto del mundo; por mucho que los medios se hayan apropiado de la expresión comunidad internacional como seudónimo de Occidente o incluso solamente Estados Unidos.

Hay sin embargo un campo donde Rusia parece tener una debilidad importante: los componentes electrónicos avanzados y los chips que no produce en grandes cantidades. La producción mundial de estos componentes está mayormente situada en países asiáticos como China y Taiwán, pero actualmente depende, en manera decisiva, de patentes y herramientas que controla la superpotencia americana. Que por tanto podría ensayar un bloqueo de suministros de estos componentes electrónicos.

Esto sería grave en cuanto a la electrónica de consumo y la investigación en alta tecnología, al menos en un primer momento. En cuanto a la industria y tecnología militar rusas, habrían sido muy negligentes si no tuvieran una solución para ese talón de Aquiles. Aparte de lo anterior, otros países son también capaces de desarrollar o copiar esas tecnologías en caso necesario,  y sacudirse esa dependencia tan condicionante; algo que sería incentivado por las necesarias injerencias y el control que sería necesario ejercer en la producción y la economía de terceros países, China por ejemplo, para lograr de verdad que Rusia se quedara sin componentes electrónicos avanzados.

Terminando ya este artículo algo prolijo y considerando todo lo anterior, la respuesta a la pregunta con la que he comenzado me parece claramente negativa: Rusia no sólo puede resistir a un Occidente hostil sino que una parte de ese Occidente (Europa) tiene bastante que perder con ello, mientras que otra (EEUU) saldrá beneficiada. Rusia no va a colapsar económicamente por ello, como parecen pensar los analistas occidentales, que en su arrogancia y petulancia globalista-neoliberal, dan por fracasado e inviable un país que no siga sus parámetros y se ponga fuera del sistema occidental.

Dejo para el siguiente artículo el examen de otras razones, algo más sutiles y menos evidentes, por las que esta guerra híbrida del globalismo para castigar a Rusia, en realidad debilita las bases mismas sobre las que basa su poder y su proyecto de Nuevo Orden Mundial.

MAX ROMANO

martes, 15 de marzo de 2022

LA GUERRA QUE QUERÍA EL GLOBALISMO Y LOS UCRANIANOS COMO CARNE DE CAÑÓN

 


 

Tras dos semanas de guerra, la verdad es que no conocemos demasiados detalles sobre la marcha de las operaciones: los medios rusos dan muy pocos detalles, los occidentales una ininterrumpida avalancha de propaganda y manipulación que no da casi ninguna información real, los ucranianos una serie de afirmaciones triunfalistas; las páginas especializadas de análisis son algo más útiles, pero la gran mayoría son occidentales y nos dan siempre algo que está a medio camino entre una cobertura objetiva y un panfleto de la OTAN.

Lo único que sabemos es, aproximadamente, el avance de las tropas rusas y desde luego, aunque nadie conozca realmente los planes de operaciones y objetivos últimos, el progreso parece bastante lento. El Kremlin sigue diciendo que todo va según lo planificado pero no dan detalles, los occidentales sólo nos propinan manipulación de bajo nivel y los ucranianos afirman continuamente que los rusos están totalmente empantanados y sufriendo bajas catastróficas.

Yo no tengo más información que cualquier lector de este medio; desconozco tanto la marcha real del conflicto, los planes rusos, las pérdidas reales, el potencial real de Rusia y de ucrania, los detalles de lo que está pasando. Pero algo de lo que nos llega lo podemos desbrozar con simple sentido común.

En una guerra donde no hay una gran diferencia tecnológica entre los bandos y los defensores disponen de miles de armas antitanque y antiaéreas portátiles, no sólo se origen soviético sino occidentales y modernas, el ejército atacante necesariamente tiene que sufrir bajas de cierta entidad. Ahora bien, tampoco parece cierto que estén cayendo helicópteros y aviones rusos a puñados y blindados a centenares; de ser así las redes estarían totalmente inundadas de este tipo de vídeos y no es así en absoluto: los que vemos son siempre los mismos y sin duda conoceríamos todos estas supuestas desastrosas pérdidas rusas, puesto que parece haber por todas partes drones y móviles grabando.

También parece bastante absurda la pretensión de que los rusos se estén quedando sin tropas o sin armas, lo que me parece más bien una tesis autocomplaciente que no tiene ninguna base real, una grotesca forma de subestimar a Rusia.

El avance parece lento y seguramente encuentra fuerte resistencia, pero dudo que nadie pensara ocupar en dos semanas Ucrania, un país mayor que España con 44 millones de habitantes y muchos núcleos urbanos. Sin contar con que lleva desde 2014 siendo preparado militarmente por los países occidentales, quienes sabían que este momento llegaría y han trabajado para ello; si no los lacayos de la UE seguramente las élites ocultas que han orquestado desde el principio el enfrentamiento entre ucranianos y rusos.

Para tener una referencia de comparación que puede ser útil, en la segunda guerra del golfo Estados Unidos tardó casi mes y medio en conquistar el país, aunque la resistencia posterior se prolongó durante años. Sin embargo en aquel caso era infinitamente mayor la ventaja del invasor, tanto en tecnología como en calidad de los ejércitos; sin contar con que Ucrania goza de un suministro garantizado de armas portátiles modernas occidentales.

Seguramente las cosas no estén saliendo tan bien como Moscú planeaba; pero me parece también que se trata sólo de la mitad de la historia. El ejército ruso, al contrario de lo que pretende la propaganda occidental por no decir la ucraniana, me parece que está operando bajo instrucciones de limitar en lo posible las víctimas civiles y la destrucción del país atacado, lo que probablemente tiene un precio tanto en bajas como en rapidez del avance.

Y esto no por cuestiones éticas en las que no entro, sino simplemente porque es la línea que tiene sentido políticamente, pues arrasar el país (cosa que podrían hacer seguramente) dejaría sin sentido las mismas razones por las que han emprendido esta guerra. Ahora bien, como no tiene ningún sentido para los rusos castigar a la población civil, sí tiene perfecto sentido para los ucranianos castigar a esa parte de su propia población que es  más favorable a Rusia; de hecho llevan haciéndolo ocho años, desde el 2014.

Para Ucrania las víctimas civiles son un activo político y de propaganda, para Rusia es exactamente lo contrario. Por todo ello, cuando rusos y ucranianos se acusan recíprocamente de atacar a la población civil e impedir las evacuaciones, me parecen más creíbles los primeros y no porque sean los “buenos” sino por una cuestión de simple lógica.

Lo anterior nos lleva a cuál puede ser el objetivo final de la invasión rusa: la ocupación total de Ucrania o “solamente” una victoria militar que permita a Rusia imponer condiciones políticas, anexionándose o controlando ciertos territorios como las provincias de Donetsk y Lugansk. Repúblicas a las que habitualmente se refieren los medios como  autoproclamadas porque, según la despectiva propaganda occidental, cuando la voluntad de un pueblo no es la que “debe ser” entonces esa voluntad es autoproclamada, que en caso contrario es una voluntad democrática.

Pero hay más territorios prevalentemente rusos en la Ucrania geográfica: en todo el Este y Sur del país sin ir más lejos, en ciudades como Odessa y Kharkov; habría que ver si prevalece el sentimiento pro o anti ruso en según qué lugares. Sólo el Oeste de Ucrania es clara y decididamente antirruso y aquí es importante recordar la historia, porque gran parte de Ucrania occidental era polaca hasta el 1945 y fue anexionada por la Unión Soviética de Stalin.

Podríamos pensar que este tipo de cosas ya no sea importante después de 80 años, pero no es así como nos recuerda el caso de los países bálticos. Estonia, Letonia y Lituania formaron durante mucho tiempo parte del imperio de los zares, tuvieron 20 años de independencia tras la revolución bolchevique pero fueron ocupados por la Unión Soviética en 1940, además de sometidos a un parcial proceso de rusificación forzada, con la introducción de población rusa. Pero incluso así, cuando cayó el comunismo 50 años después no dejaron de aprovechar la ocasión para independizarse; del mismo modo, incluso hoy después de dos generaciones, la Ucrania occidental no es lo mismo que el resto del país y es perfectamente comprensible que la hostilidad contra Rusia sea mayor allí.

Todo ello condiciona los escenarios posibles y los objetivos que puede tener Moscú. Una ocupación militar completa de Ucrania parece difícil, o imposible visto cómo están marchando las cosas. Además tendría que hacer frente a una hostilidad continua en gran parte del país y a una resistencia que gozaría del apoyo occidental en armas y en dinero para realizar llevar a cabo una campaña de terrorismo (desde el punto de vista ruso) o de lucha por la libertad (desde el otro). Militarmente un pantano, políticamente una ocupación pura y dura, económicamente una ruina.

Otra posibilidad es la división en dos zonas de influencia al estilo de Corea: una Ucrania occidental y otra oriental, lo cual es perfectamente posible y cuya viabilidad política depende de la actitud hacia Rusia de las poblaciones ucranianas interesadas.

En fin, el objetivo mínimo es la anexión de las repúblicas ya en secesión y posiblemente algún territorio más, pero ello dejaría al resto de Ucrania completamente en el bando occidental y enemistado con Rusia durante al menos una generación; políticamente sería una derrota y un resultado muy magro para el esfuerzo y el precio pagado por Rusia. Lo que está claro es que todo lo que quede fuera de la ocupación rusa va a unirse militarmente a Occidente es decir el bando enemigo, la posibilidad de un Estado neutral ha desaparecido.

Todo ello dependerá de la evolución militar del conflicto y de las fuerzas reales en juego, que en gran medida desconocemos. Pero las élites ocultas que manejan Occidente tras la farsa democrática y la ramera UE han obtenido ya resultados importantes, para los que han trabajado durante años: arrastrar a Rusia a una guerra, excavar un foso de odio y enfrentamiento entre rusos y ucranianos, enemistar a Rusia con Europa. Con ello han dado inicio a una nueva fase de la gran guerra del globalismo contra las patrias, contra Rusia y contra la verdadera Europa distinta de la ramera UE.

Estos resultados políticos ya han sido obtenidos, usando a los ucranianos como carne de cañón en un diseño que comenzaron a actuar en 2014 y que perfectamente podemos considerar una guerra no convencional o guerra híbrida como se ha comenzado a llamar, en la cual la militar sólo es una de las dimensiones y ni siquiera la más importante.

El resultado de hundir a Rusia, sin embargo, dudo que vayan a conseguirlo, menos aún consolidar la hegemonía del mundialismo. En efecto en más de un aspecto, los procesos que acaban de empezar pueden llevar a que les salga el tiro por la culata a las élites globalistas. Será el tema del siguiente artículo de esta serie.

MAX ROMANO