viernes, 6 de junio de 2014

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: CALIDAD DE VIDA

Esta entrada del blog fue la primera versión para el capítulo correspondiente del libro "Azotes de Nuestro Tiempo" publicado en 2017. Se dejan algunos párrafos como muestra. 



La calidad de vida es sin duda uno de los fetiches de nuestro tiempo. Por otro lado, no es que quede mucho donde elegir una vez deconstruidos los grandes ideales, vaciados de contenido y de profundidad los valores, las aspiraciones y motivaciones fuertes, cargadas de intensidad y de significado. Cuando patria, religión, familia, estirpe e identidad no significan ya nada. Cuando todo es un producto de consumo y se reprime sistemáticamente desde la infancia cualquier aspiración superior, cuando nos han explicado que sólo existe lo material y que somos animales económicos que maximizan su utilidad.

En pocas palabras, cuando los ideales y los dioses están muertos en las mentes y los corazones, la asamblea de asnos que se declara a sí misma cima de la evolución humana proclama su aspiración y su nuevo dios. Aspiración en verdad raquítica, diosecillo en verdad miserable, pero es lo único que queda: la calidad de vida.

[...]

Parece claro que el hombre necesita sentir que su existencia tiene significado, necesita algo más o algo distinto de lo que propone la sociedad del bienestar y el modelo de vida occidental. Necesita algo más que estos ideales pequeños y estas aspiraciones mediocres, encarnados en la calidad de vida. Ideales que expresan un individualismo total en una sociedad desarticulada, donde el objetivo es maximizar una pequeña felicidad.

[...]

En resumen y quitándonos una piedra más del estómago, concluiremos que la calidad de vida es la filosofía de quien no tiene nada más importante que hacer en la vida que pasar por ella.

viernes, 30 de mayo de 2014

RUSIA SE UNE A LA REPRESIÓN DEL REVISIONISMO HISTÓRICO

Hay una pequeña noticia que pasa desapercibida: la aprobación de una nueva ley en Rusia que criminaliza el revisionismo histórico y que, en sustancia, prohíbe poner en tela de juicio la historia de la Segunda Guerra Mundial como fue contada por los vencedores.


Esta ley establece penas de prisión por “negar los hechos establecidos en el juicio de Nuremberg, rehabilitar el nazismo y distribuir información falsa sobre las acciones de los rusos y sus aliados durante la Segunda Guerra Mundial”.

En línea con otras infames leyes ya vigentes – desgraciadamente - en la mayor parte de los países europeos, se impide la libre investigación de la historia y se impone como verdad oficial la propaganda de guerra de los alliados en el juicio farsa de Nuremberg. Pero aún se va más allá porque también se prohíbe denunciar los crímenes de guerra de los aliados, y especialmente de los rusos a los que corresponde la parte del león, específicamente la campaña de terror sistemático contra la población alemana de masacres y violaciones a gran escala fomentadas desde arriba. Durante la guerra para que la población germana evacuara las zonas orientales que se había decidido arrebatar a Alemania, despues de la guerra como política punitiva.

Con esta ley será difícil no sólo hablar de estos hechos sino también – presumiblemente – llamar por su nombre los crímenes de guerra aliados. Como la limpieza étnica de más de diez millones de alemanes de territorios que habían habitado y civilizado durante siglos; el bombardeo terrorista y sistemático de las ciudades alemanas, cuyo objetivo era la población civil y la destrucción del patrimonio histórico alemán; el genocidio de más de un millón de prisioneros alemanes en campos aliados después de la guerra, dejados morir de hambre. O las bombas atómicas sobre Japón.

Rusia, por tanto, se une al creciente grupo de países en los cuales se han introducido infames leyes liberticidas sobre ese período histórico.

Como cae por su propio peso, cuando la historia la escriben los tribunales de justicia, se trata de una verdad oficial y por tanto un hombre libre tiene el deber de no creer en ella.

Ciertamente no se puede esperar que, políticamente, el gobierno ruso tenga simpatía por el revisionismo histórico. Comunistas o no, aunque se tratara de Stalin y la Unión Soviética, para ellos es siempre su Gran Guerra Patriótica y sigue siendo recordada; en ceremonias, con monumentos en cada ciudad. Pero a pesar de todo, pero es un hecho que hasta ahora existía libertad de investigación y discusión, seguramente más que en la mayor parte de Europa e infinitamente más que en Alemania. Sin ir más lejos el autor revisionista Jürgen Graf, autor de excelentes estudios y perseguido en su país, tuvo que escapar de la persecución y encontró asilo en Rusia, donde hoy vive y trabaja.

Aunque, con todo, sigue habiendo más libertad de expresión para las ideas disidentes en Rusia que en Europa, es muy lamentable la introducción de esta legislación, que se estaba intentando introducir desde hacía tiempo. Que lo hayan logrado ahora se debe interpretar como un desgraciado efecto colateral del conflicto ucraniano, donde los movimientos patrióticos se inspiran explícitamente a la lucha antisoviética y a la colaboración con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

No es difícil adivinar la mano de los grupos de presión que han estado detrás de esto y seguramente ha aprovechado estas circunstancias para maniobrar en la sombra y alcanzar sus objetivos. Objetivos logrados en la mayor parte de Europa donde el revisionismo histórico está perseguido por ley. Estos grupos siempre están buscando la manera de introducir su policía del pensamiento y su inquisición con la kippah donde aún se puede pensar en libertad. Menos fuertes en Rusia que en otros países, no lo habían conseguido hasta ahora, pero la circunstancia del conflicto ucraniano ha creado una situación favorable que han cogido al vuelo.

Todo esto nos debe recordar que la lobby está siempre al acecho en todo el mundo y jamás pierde de vista su agenda; vigilante e incansable, ejercita presiones constantes  para quitarnos la libertad de pensar, para decirnos lo que podemos y no podemos leer, para espiarnos y controlar nuestros pensamientos. Todo ello, en fin, para imponer una historia amañada y la propaganda de los vencedores como una nueva religión revelada, que no se puede discutir ni poner en duda, con sus nuevos inquisidores para perseguir a los herejes.

Inquisidores que ahora se llaman Fiscales del Odio. Nunca mejor dicho. Odio contra la libertad, el pensamiento y la verdad.

miércoles, 21 de mayo de 2014

CAÑETE, EL MACHISMO Y LA MORDAZA FEMINISTA









El reciente episodio del político Arias Cañete, obligados a pedir disculpas por unas frases que han molestado a las feministas, dejan claro una vez más que los hombres no pueden ya decir nada. Cualquier insignificancia, cualquier estupidez sirve de pretexto para acusarles de machismo, la palabra más usada por los imbéciles después de igualdad.

Entendámonos. Cañete no es desde luego santo de mi devoción y no es el caso de salir en su defensa. Encarna la mediocridad más absoluta, el ínfimo nivel de la clase política, su falta de carácter y estatura. Y no ha perdido la oportunidad de demostrarlo una vez más en esta ocasión, bajándose los pantalones en vez de precisar lo que había dicho o lo que quería decir, mantener un mínimo de dignidad. Sin ánimo de tomar partido por él, vale la pena ver lo que ha dicho en realidad, lo que se ha entendido que decía, lo que quizás quería decir.


Las palabras machistas de Cañete fueron decir, tras un debate con una politiquilla como él, pero socialista, que debatir con una mujer es complicado porque "Si haces un abuso de superioridad intelectual, parece que eres un machista y estás acorralando a una mujer indefensa".

Dejando de lado la dudosa capacidad de este político de mostrar superioridad intelectual sobre otros, como ha demostrado con este episodio, sus palabras se pueden entender de tres maneras diferentes:

a)      Las mujeres son más tontas que los varones
b)      La mujer con la que tuve el debate es tonta y le perdoné la vida para no parecer machista
c)    Es difícil debatir con una mujer porque cuando un hombre tiene razón contra ella se le acusa de machismo

En la situación y el contexto en que fueron pronunciadas, las palabras de Cañete, ciertamente no muy bien elegidas, significan las tres cosas. Otra cuestión es lo que quiso decir y aún otra lo que ha sido entendido, con mayor o menor mala fe. Las dos primeras lecturas son indefendibles, la tercera es una verdad como un puño.

Lo primero simplemente no es correcto, las mujeres no son menos inteligentes que los varones en general, si es que tiene sentido en primer lugar hablar de inteligencia general. Tanto para empezar, si existiera una superioridad intelectual clara, generalizada, del varón sobre la fémina nunca hubiéramos llegado a la actual repugnante tiranía feminista; régimen que ha podido imponerse precisamente porque ellas no son menos inteligentes y además han conseguido imbecilizar a los varones, convirtiendo una gran parte de ellos en una masa de gilipollas domesticados y metiéndoles en la cabeza un complejo de culpabilidad por ser hombres.

Lo segundo (“Yo, Cañete, soy muy listo, mi oponente en el debate era tonta y caballerosamente he evitado avasallarla”) evidentemente delata una actitud bastante torpe y presuntuosa, además de falta de estilo y fuera de lugar. Pero aparte de todo ello, este señor no se ha enterado aún de que la caballerosidad y la consideración, aun cuando sean entendidas de forma menos torpe, hace mucho que han dejado de ser pertinentes en la era de la dictadura feminista, la guerra de sexos, la mala fe militante y la inquina contra el varón que permea nuestra sociedad.

Lo tercero – el uso de la acusación de machismo por cualquier cretina cuando un varón dice algo que no le gusta – es una práctica despreciable y típica del juego sucio del feminismo. Es algo que todos conocen pero no se puede decir, uno de los tabúes de la dictadura feminista. Cuando alguien la dice en voz alta no se le perdona, la jauría le salta al cuello y se le obliga a pedir disculpas por haber dicho la verdad.

Ya sé que es pedirle peras al olmo, pero Cañete habría podido demostrar un poco de dignidad y carácter si en vez de bajarse los pantalones hubiera seguido esta línea, precisado y aclarado estos conceptos, que por otra parte no son tan difíciles de expresar sin dejar espacio a malentendidos. Por ejemplo así:

Las mujeres en general ciertamente son inteligentes cuanto los hombres, pero si en un debate un hombre le lleva la contraria a una mujer, aun en el caso de que él tenga toda la razón y ella sea completamente gilipollas y más bruta que el cemento, ella lo podrá desacreditar acusándolo de machismo, con lo cual para la masa de cretinos con el cerebro arruinado por la propaganda feminista ella será quien tenga razón.

Reconozco que quizá sea mucho pedir, para un político en campaña electoral, que emplee exactamente estas palabras, pero se puede decir lo mismo también de otras maneras. Aunque por supuesto para la tiranía feminista es siempre inaceptable que se digan estas verdades, comoquiera que se expresen.

Una conclusión se impone, considerando este y muchos otros casos, como por ejemplo el de Toni Cantó, que fue reducido al silencio tras atreverse a denunciar tímidamente la mafia feminista del maltrato y la persecución  judicial del varón.

Vivimos en una sociedad que cada vez más claramente es una insoportable e histérica tiranía; cada vez más intolerable es la mordaza feminista y el ambiente de intimidación sobre los varones, que ya no pueden decir prácticamente nada.

El fanatismo, la estupidez, la mala fe, la mentira y la manipulación erigidos a sistema dominan en la dictadura feminista, donde cualquier cosa que diga un varón será utilizada en su contra.

martes, 13 de mayo de 2014

EUROVISIÓN TRANSEXUAL, SÍMBOLO DE UNA EUROPA ENFERMA



Cuando supe que un transexual barbudo iba a representar a Austria en el festival de Eurovisión comprendí que tenía las mejores papeletas para ganar y no me equivoqué. Gran satisfacción – supongo – para los progresistas y los apóstoles de la degeneración por haber logrado un nuevo éxito propagandístico en su apología de la anormalidad; o como ellos dicen en su insoportable jerga y su baboso moralismo pedagógico, educar en valores de tolerancia y respeto a la diversidad.




Porque de eso se trata. Evidentemente Conchita Würst no ha ganado el festival por su canción y menos aún por su talento artístico, sino porque es un transexual barbudo. El festival de Eurovisión, deleznable como es artísticamente, ofrece de todos modos una imagen de la sociedad, transmite mensajes. En este caso el mensaje dirigido a todos los europeos es la apología de lo grotesco y anormal como modelo; el mensaje dirigido al mundo entero es que un transexual barbudo es el símbolo y la misma imagen de la Europa de hoy.

Una persona nacida en el cuerpo equivocado, por así decir, tendrá derecho a vivir como mejor considere y no voy a negar que tiene un problema que ha de resolver, ni digo que haya que perseguir a esta persona. Pero esto es una cosa y otra muy distinta presentar esa condición como modelo, hacer apología de ella como equivalente a la normalidad, destruir la misma noción de normalidad, contaminar y corromper a la infancia y la juventud.

Más allá del caso particular, se trata de un episodio más de la infame y grandiosa campaña de propaganda global a favor de la homosexualidad y la transexualidad, que persigue la demolición de las identidades sexuales y la polaridad masculino-femenino para llegar a una humanidad basura de seres indefinidos, fomenta e impone como normalidad estilos de vida aberrantes y desviaciones sexuales de los cuales hace continua apología.

En una palabra, la campaña cuyo objeto es fomentar de la enfermedad y la decadencia, borrar hasta la percepción de lo que es normal y lo que es anormal, en la sociedad y la conciencia de las personas.Y por tanto persigue a quienes conservan todavía un recto criterio, una sensibilidad sana y no pervertida, intenta convencerles de que los anormales son ellos.

Como todos podemos ver lo están logrando. Triunfa en este momento y por todo lo alto esta secta de ratas de alcantarilla – no tienen otro nombre - que cuenta con grandes apoyos financieros y políticos, que tiene a su disposición los grandes medios de comunicación y la industria cultural.

El barbudo declaró tras ganar el festival: “somos imparables”. Repugnantes palabras que lamentablemente son verdaderas, hoy, en Europa. Es imparable en efecto la degeneración y la podredumbre de esta sociedad, es imparable la decadencia y el proliferar de gusanos y larvas que crecen en una sociedad enferma. Una sociedad dirigida por una secta de canallas en la sombra, que durante decenios han ido inoculando su veneno, contaminando a las nuevas generaciones, infiltrándose en todas las posiciones clave para mejor corromper la sociedad, descomponer y destruir cualquier criterio de normalidad, rectitud y elevación humana.

Este es el símbolo de la Europa actual, La Europa de los burócratas de Bruselas, de los banqueros internacionales y los poderes ocultos que dirigen a un rebaño drogado e hipnotizado a la esclavitud y a una degradación sin fondo.

Porque todo ello está relacionado. Las fuerzas que trabajan para dominarnos a todos bajo la tiranía del dinero electrónico y el sistema bancario mundial son exactamente las mismas que trabajan para fomentar la degeneración moral, humana y espiritual.

Las mismas que han ocupado el sistema educativo, y utilizan el poder del Estado para imponer una tiranía silenciosa, en que se obliga a los padres a aceptar el adoctrinamiento de sus hijos, la pornografía, la sexualización temprana, la propaganda homosexual. Pequeñas noticias ignoradas por los grandes medios, de cuando en cuando, muestran la realidad a quien la quiera ver: que ya vivimos en la dictadura ideológica de los degenerados, que deciden lo que aprenden nuestros hijos y persiguen a los padres que no agachan la cabeza, a los que se niegan a pasar por el aro, como si fuesen criminales:



Esta es la Europa y el Occidente que están construyendo para nosotros, un mundo en que todo lo mejor que nos han legado quienes vinieron antes que nosotros se tira a la basura, un mundo donde se ha contaminado el cerebro de las personas, pervertido su juicio, atrofiado su sensibilidad, para que ya ni siquiera sepan qué es la degradación.

Esta es la Europa que elige ser representada y se identifica no con lo bello, lo fuerte, lo sano, sino con lo grotesco, lo aberrante y lo patológico. EL nivel de una civilización se mide por las representaciones que da de sí misma. Y el nivel de ciertas representaciones, como el caso concreto que nos ha servido para introducir el tema, verdaderamente no necesita comentarios.

Lo sano, lo bello y lo normal son hombres masculinos y mujeres femeninas, bien definidos, claros y fuertes y hermosos cada uno a su manera. Lo anormal y lo patológico es la transexualidad, la feminización del hombre, la masculinización de la mujer. Nuestra sociedad padece una enfermedad profunda, ha sido envenenada por los ideólogos de la degeneración, que llevan trabajando incansablemente desde hace decenios y hoy recogen su cosecha de frutos malditos.

Europa y Occidente están podridos, son un cuerpo moribundo con la necrosis que invade ya todos los tejidos. Lo único que nos puede salvar es restaurar la salud y la normalidad, barrer la basura en una limpieza a fondo y radical; expulsar de las posiciones de poder a los propagadores de la degeneración, prohibirles el acceso a la educación de nuestros hijos, impedirles la manipulación de las masas, echarles a patadas de cualquier posición de poder económico, mediático, cultural.

En una palabra enviar a los corruptores de la sociedad y los ideólogos de la degeneración a las cloacas que son su lugar natural; cerrando bien las tapas para que ellos y la suciedad que arrastran no vuelvan nunca más a contaminar y a degradar.

martes, 6 de mayo de 2014

EL PLÁTANO, EL FUTBOLISTA Y LOS MACACOS



Seguramente muchos lectores conocerán el episodio del plátano lanzado contra el jugador Dani Alves durante un partido de fútbol, que ha dado la vuelta al mundo.

Digna de mención y reconfortante la fulminante actuación de la policía, que en tiempo récord ha identificado y detenido al culpable – ahora en libertad con cargos - del atentado platanesco, demostrando así estar siempre alerta y en guardia para defender la seguridad pública contra estas graves amenazas. Evidentemente ya no deben quedar delincuentes ni gentuza libre por las calles, puesto que las autoridades se permiten el lujo de detener a uno que lanza un plátano a un futbolista. Podemos dormir tranquilos sabiendo que vivimos en el imperio de la ley, que el crimen no paga y que los criminales no se van de rositas.


El significado del plátano es claro: dada la afición de los monos por los plátanos, se supone que lanzar plátanos a alguien es llamarle mono. Puesto que se ha tocado la tecla del histerismo antirracista, que junto con el histerismo feminista y el homosexual son el nuevo credo de nuestra histérica e imbecilizada sociedad, la cosa no se ha quedado ahí sino que ha crecido hasta ser un evento de resonancia planetaria precisamente por sus implicaciones racistas.

Al lanzador de plátanos le hubiera salido más a cuenta lanzarle un cenicero, aun a riesgo de abrirle la cabeza al futbolista. Por lo menos no se habría convertido en un enemigo público, nos habríamos ahorrado la vomitiva campaña de antirracismo militante y una exhibición impresionante de estupidez a escala planetaria. Y menos mal que Alves no es maricón porque si no, lo del plátano lanzado seguramente habría tenido también implicaciones homófobas.

El episodio, en sí banal, ha tenido una resonancia planetaria precisamente por sus implicaciones racistas. Alves recogió el plátano y se lo comió en el momento: desde entonces todo ha sido un proliferar de mentecatos comiéndose plátanos por solidaridad y para lanzar un mensaje antirracista. Incluidos políticos como por ejemplo el italiano Matteo Renzi, Primer Ministro de Italia.



Todo esto, dicho sea de pasada, confirma una vieja teoría mía: que películas como El Planeta de los Simios no son ciencia ficción sino que pertenecen al género costumbrista, porque los simios dominan el mundo, si bien con forma humana.

No es afirmación gratuita puesto que el gesto solidario de comerse un plátano no se queda en el consumo del fruto, sino que tiene explícitos significados simbólicos simiescos, como queda claro con la campaña de internet para “apoyar” a Alves con el increíble titulo que reza Todos Somos Macacos. Campaña que ha recibido muchos miles de adhesiones entusiastas en todo el mundo. Incluidos políticos, presuntos intelectuales, gente con máster y guías morales de la sociedad.

Lo cual subraya una vez más, por si hiciera falta, el ínfimo nivel de nuestras clases dirigentes, que ahora directamente se llaman a sí mismos simios, confirmando sin duda mi teoría.

Al mismo Dani Alves no parece haberle hecho mucha gracia esta campaña, y es lógico. El hombre – comprensiblemente – lo que quiere es que no le llamen mono. No que salgan miles de imbéciles en su “defensa” diciendo que también ellos son monos como él; sea de manera metafórica comiéndose plátanos en televisión, sea en internet de manera explícita y con todas las letras, para dejarlo bien claro: somos todos macacos (como tú). Con estos antirracistas, verdaderamente Dani Alves no necesita racistas que se metan con él.

Este episodio frívolo ilumina claramente la naturaleza de la corrección política, como tiranía ideológica basada en tabúes, censura e hipocresía macroscópica. Y también la verdadera naturaleza del igualitarismo como perversión mental y espiritual, cuya pulsión oculta y más auténtica es el rebajamiento y la degradación.

¿Por qué hipocresía y tabúes? Porque las reacciones tan desproporcionadas, el desarrollo de este asunto platanero, todo sigue una pauta bien clara y corresponde a un fenómeno muy humano, muy visto a lo largo de la historia: la reacción escandalizada y la condena hacia quien rompe un tipo particular de tabú: el tabú de decir en voz alta algo que muchos saben o piensan, pero es inaceptable para la ideología que se ha impuesto a la sociedad.

En otras palabras, frente a lo que habría podido quedarse en un hecho banal entre miles de tonterías cotidianas, se han sacado las cosas de quicio porque los mismos defensores de la corrección política y las mismas clases dirigentes, las guías morales de la sociedad, etc…en realidad piensan que los negros o los morenos son monos, pero que es una verdad inaceptable y que no se debe decir, se debe ignorar e imponer como verdad oficial la contraria. De otra manera tiene difícil explicación la espantada antirracista que hemos visto.

Esta es la esencia del progresismo y las ideologías surgidas de la cloaca igualitaria que hoy dominan y se nos imponen con la tiranía de la corrección política. Hipocresía, censura y camisas de fuerza mentales. Y castigo naturalmente para el que diga en voz alta lo que todos piensan.

No está mal para la sociedad que se proclama basada en la libertad de pensamiento y de criterio individual, que pretende valorar sobre todo la verdad objetiva y la discusión abierta de las ideas. Pero eso hace mucho que quedó atrás en la realidad.

Con esto – sea claro - no estoy diciendo yo mismo que los morenos sean monos ni nada parecido, sólo digo que esto es lo que en realidad piensan los antirracistas, que a continuación imponen como verdad oficial lo contrario. Personalmente no voy a llamar mono a alguien por su raza. Me guardo de afrontar la cuestión en estos términos simplistas, aunque por supuesto rechazo de plano esa bestialidad de que todos somos iguales y considero evidente – además de probado – la existencia de desigualdades intelectuales, caracteriales y de comportamiento que tienen una componente racial.

Por otra parte no tiene nada de particular el uso de calificativos animales para las personas. Es algo tan viejo como el mundo y a menudo apropiado, desde el primitivo animismo y los tótems a la actualidad, porque los animales representan ciertamente aspectos del ser humano e ilustran sus características dominantes. Hay personas que son perfectamente afines y calificables como víboras, gusanos, sabandijas, osos, gatos, moscas, linces, perezosos, cerdos…aunque hoy en día temo que la especie más difundida sean las amebas y las ovejas, dominadas por una impía e inédita alianza de serpientes y ratas de alcantarilla, que desde sus cloacas y en la sombra imponen su ideología y sus antivalores.

Para terminar, no dejaremos de notar cómo las reacciones bienpensantes y progresistas revelan la íntima naturaleza y la voluntad de fondo del igualitarismo. Dejando de lado si es justo o no poner a alguien al nivel del macaco, la infame, miserable reacción igualitaria es: Si tú eres un mono yo también lo soy, mi aspiración es rebajarme al nivel del simio y así seremos todos iguales.

Reacción inevitable y obligada, pues el igualitario en el fondo sabe, no sólo que no somos todos iguales, sino también que no es posible elevar lo que está abajo al nivel de lo que está arriba; por tanto le queda únicamente rebajar lo superior y aspirar como ideal de vida a lo inferior. Si hay alguien de quien pensamos – con razón o sin ella – que se parece a un mono, entonces seamos todos macacos.

Es sólo cuestión de tiempo que se lance la campaña en internet somos todos subnormales, desencadenada por algún otro episodio idiota. Lo cual será una auto-definición precisa de la sociedad igualitaria llevada a sus lógicas consecuencias.

Este es el igualitarismo en su íntima esencia, la aspiración a lo inferior como ideal de vida, la pulsión a rebajar y degradar todo lo que en la aventura humana despunta, destaca sobre lo mediocre y se abre camino hacia lo alto.

jueves, 17 de abril de 2014

CRIMEA Y KOSOVO



Y en el futuro Cataluña, Provincias Vascongadas, Al-Andalus, Eurabia…




Me he ocupado en una entrada reciente de  los sucesos en Ucrania, el golpe de Estado patrocinado por Occidente y la reacción rusa que ha separado la región de Crimea de Ucrania y la ha incorporado a Rusia.


El tema sigue siendo de la máxima actualidad porque en las regiones orientales de Ucrania los movimientos prorrusos ganan terreno y no reconocen al gobierno surgido de la revolución del Maidan. La posibilidad de que el país se fracture es real y quizá se llegue a una guerra civil. O a una intervención directa de Rusia que seguramente está apoyando a los movimientos separatistas, como por otra parte Occidente ha apoyado las revueltas que han depuesto al presidente anterior y apoya al gobierno interino. Que no se comporta como interino pues ha firmado los acuerdos económicos con la UE y está ya negociando la bajada de pantalones del país frente a las instituciones financieras internacionales. Todo ello con mucha prisa y antes de celebrar el rito de las elecciones que, según los democráticos, dan legitimidad a un gobierno y a sus decisiones.

También me ocupé hace bastante tiempo del Kosovo y la guerra de la OTAN contra Yugoslavia para separar esta región y transformarla en un narcoestado mafioso gobernado por criminales, que es prácticamente un protectorado americano donde ha sido construida la base militar más grande de Europa, Camp Bondsteel.


Comento esto porque estas semanas abundan las comparaciones entre el caso de Kosovo y el de Crimea. El tono general de estas comparaciones, siguiendo la línea de los dirigentes de la UE y Estados Unidos, es rechazar que los casos sean comparables; se sostiene que la intervención en Kosovo fue moral y legítima, mientras que la anexión rusa de Crimea es un acto de prepotencia y agresividad por parte de Rusia.

Defendiendo estas posiciones los propagandistas de Occidente se ven obligados a autenticas acrobacias que caen en lo grotesco. Como por lo demás son hilarantes los momentos de involuntaria comicidad y esquizofrenia por parte de los dirigentes occidentales, como cuando apelan al respeto de la ley internacional y condenan invadir un país con pretextos completamente inventados (!).

Efectivamente los casos de Kosovo y Crimea tienen cosas en común, pero son muy distintos en los aspectos político, histórico y moral. Repasemos brevemente los aspectos más relevantes en ambos casos, lo que de paso permitirá hacer alguna anotación sobre el caso de los separatismos en la España actual, y sobre las posibilidades – desde mi punto de vista amenazas - de un nuevo Al-Andalus en España o de una futura Eurabia.

Para separar Kosovo de la aún existente Yugoslavia, Occidente fomentó el conflicto entre serbios y albaneses. Este conflicto ya existía pero se hizo mucho más áspero tras la intervención occidental y el apoyo explícito de Occidente a la guerrilla separatista albanesa del UCK. Este grupo era considerado una organización terrorista por los mismos Estados Unidos, pero de la noche a la mañana dejaron de ser terroristas, se convirtieron en luchadores por la libertad, recibieron apoyo político y material. Con la intensificación de las acciones del UCK intervino el Ejército, lo cual fue presentado por los medios-prostituta de Occidente como un intento de genocidio y de limpieza étnica. Fue el pretexto para agredir a Yugoslavia y obligarla a ceder Kosovo.

Seguramente hubo abusos por parte de los serbios – sobre todo durante la agresión occidental y en gran medida a causa de ésta – pero en general iban a por los guerrilleros del UCK y no hacían ataques indiscriminados. Ni tampoco hubo limpieza étnica alguna por parte serbia. La limpieza étnica vino después, tras la retirada de los serbios y la ocupación militar de la OTAN: la gran mayoría de los serbios fue expulsada del Kosovo, además de las otras comunidades no albanesas. Los símbolos de la cultura y la historia serbia – iglesias, monasterios, monumentos - fueron sistemáticamente devastados, y con la bendición de Occidente el nuevo gobierno narcomafioso se dedicaba a lo suyo: tráfico de drogas, armas y mujeres, tráfico de órganos de prisioneros serbios capturados.

Pasemos al caso de Crimea. A diferencia de la OTAN, Rusia no ha bombardeado Ucrania ni ha destruido sus infraestructuras para obligarla a mendigar su ayuda, ni ha fomentado acciones terroristas contra la población ucraniana en Crimea o las regiones cercanas a Rusia. Tampoco está habiendo ninguna limpieza étnica de ucranianos o tártaros en Crimea, ni la habrá en las regiones orientales si finalmente el país se rompe. Tampoco se ha instaurado un gobierno formado por auténtica carne de presidio como en Kosovo; al contrario se trabaja para integrar Crimea en el Estado ruso en igualdad de condiciones con el resto del país. Ni se persigue la cultura ucraniana ni se destruyen sus símbolos, por no hablar del tráfico de órganos de prisioneros asesinados.

Considerando todo esto, las pretensiones de superioridad moral de Occidente y sus chillidos histéricos sobre la prepotencia rusa se revelan por tanto como discursos penosos e hipócritas en grado superlativo. Se trata del enésimo ejemplo de la paja en el ojo ajeno y las vigas gigantescas en el propio.

Naturalmente la anexión de Crimea ha sido incruenta no sólo porque la población en su mayoría la apoyaba, sino también porque Ucrania no estaba en condiciones de resistir militarmente. Puede que la recuperación de Ucrania estuviera en la agenda de Rusia pero las acciones de subversión por parte de Occidente se lo han puesto en bandeja. Recordemos que en primer lugar han sido los países occidentales los que han desestabilizado Ucrania realizando una jugada que Rusia no puede dejar de ver como una agresión.

Pasando a lo que tienen en común los episodios de Crimea y el Kosovo, en ambos casos una gran potencia apoya una región secesionista, con la oposición de otra potencia que no es capaz de impedirlo. Lo cual nos lleva a la legitimidad histórica y política del secesionismo, de los cambios de fronteras, de la modificación pacífica o violenta del status quo.

Esta es una cuestión que evidentemente no puede ser resuelta objetivamente, como si fuera un problema científico. La legitimidad no es el resultado de una fórmula o una demostración, sino una toma de posición humana; es algo que reside en la mente y los corazones de las personas y no en principios abstractos o en la estructura del mundo. En pocas palabras una opinión respaldada por una fuerza política suficiente para imponerla. Un sistema o un poder son legítimos si las personas lo consideran como tal.

La legitimidad de un poder, una tendencia política, una nación, es algo que se renueva generación tras generación. Y cuando no existe acuerdo la cuestión se resuelve con el conflicto como siempre ha sucedido: lucha política cuando se puede resolver de este modo, conflicto militar cuando las diferencias son tales que los medios de la política no son suficientes.

Las naciones cambian, prosperan, decaen y ninguna realidad está fijada por toda la eternidad. La justificación o no de un separatismo depende de las fuerzas en campo y la voluntad de las generaciones presentes. Sin embargo esto no quiere decir que las consideraciones históricas sobre la nación y la identidad estén privadas de valor.

Al contrario son fundamentales, pero no porque la historia pasada deba dejar escrita y legitimar (o no) la política de hoy, sino porque el pasado se proyecta en las mentes de la generación presente, forma parte del soporte de una tradición y una identidad que son una fuerza moral y política tan relevante como la fuerza militar o económica.

Por ejemplo, la justificación de la posición serbia sobre el Kosovo no está en que haya sido la cuna de la nación serbia hace cientos de años y deba seguir así porque está escrito en la historia. Este pasado es relevante porque se proyecta sobre las generaciones actuales y la identidad de la nación serbia sigue viviendo en la mejor parte de aquel pueblo.

En el caso de Crimea, la región ha sido rusa desde que el poder de los zares hizo retroceder a los mongoles al interior de Asia, cuando ni siquiera existía una nación llamada Ucrania. Que este territorio fuera asignado a Ucrania hace setenta años es un episodio soviético, como también lo fue la inclusión en Ucrania de las regiones orientales en los años convulsos de la revolución rusa y la guerra civil.

Pero esto en sí mismo es historia, ya sea antigua o reciente. Ni da ni quita legitimidad por sí mismo; la da o la quita el significado de esta historia para las generaciones de hoy. Crimea ha vuelto a Rusia porque sus habitantes se sienten rusos y porque la relación de fuerzas en campo y los avatares políticos lo han permitido; en realidad y en la sustancia nunca dejó de ser rusa.

La batalla por el Kosovo, en cambio, los serbios la perdieron cuando permitieron que, durante el siglo XX, la minoría albanesa se convirtiera en una mayoría del 90%. El que en un cierto momento una potencia extranjera se lo haya arrebatado con la fuerza – de manera irreversible – ha sido solamente la fase conclusiva y el punto final que ha certificado esta pérdida.

A nadie se le escapará la relevancia de todo esto para nosotros, españoles y europeos. En lo relativo a nuestro país y a propósito del separatismo catalán y vasco, ciertamente ninguno de los dos tiene espesor ni justificación histórica, por mucho que los nacionalistas vascos y catalanes lo intenten manipulando la historia.

Pero como he comentado antes lo que cuenta es la voluntad de las generaciones y la situación de las fuerzas en juego hoy en día, y la historia es relevante en la medida en que tiene un significado en la mente y la voluntad de las personas.

Si España desaparece de las mentes y los corazones la perderemos, e importa poco que legalmente y desde un punto de vista militar se pueda mantener la unidad del país. Aunque también aquí un escenario del tipo Kosovo es siempre posible en un futuro hipotético, si un gobierno antimundialista español se encontrara aislado.

Pero dejando de lado la fantapolítica, la batalla por España hemos empezado a perderla cuando gobiernos centrales débiles, cobardes e indignos han permitido que los nacionalistas vascos y catalanes se les subieran a la chepa (metáfora excelente por cierto, para una clase política de jorobados mentales y morales), controlaran la educación y contaminaran las mentes de las nuevas generaciones, con el único objetivo de destruir la idea de España y fomentar el rechazo a todo lo español.

Esto ya es bastante malo pero a largo plazo la auténtica y definitiva línea del frente es la demográfica. Como los serbios han perdido la verdadera batalla del Kosovo durante las décadas del siglo XX, la batalla por España y por Europa la perderemos si permitimos que las poblaciones de origen no europeo se conviertan en mayoría, en regiones o en países enteros.

Los serbios a principios del siglo XX no podían imaginar que su minoría albanesa se convertiría en mayoría en unas pocas décadas, que en el Kosovo, cuna de su cultura, los albaneses se rebelarían y terminarían perdiendo ese territorio. De la misma manera, el día de mañana podemos tener mayorías de origen árabe en el sur de España o en otras regiones. Si esto sucede  - no dentro de siglos sino en vida de nuestros hijos o nietos – muy bien podrá haber rebeliones armadas de barbudos, limpieza étnica de españoles, destrucción de catedrales y eliminación de los símbolos de la historia española. Las imágenes de monasterios ortodoxos serbios del Kosovo incendiados y con sus frescos devastados a golpes de pico pueden repetirse en nuestra propia tierra.




Sólo alguien en mala fe, un imbécil o un ciego puede pensar que esto es imposible. Es posible y ha sucedido en la historia, una y otra vez. Si alguien con voz y palabras tranquilizantes, untuosas, nos asegura que esto no será nunca posible y no debemos preocuparnos, debemos saber reconocer al instante su verdadero rostro: el de una serpiente que quiere engañarnos para mejor destruirnos.

Y lo mismo puede suceder en Europa en su conjunto. El lector me permitirá repetir una vez más que cuando los no europeos sean mayoría, en España y Europa, habremos perdido la batalla. Antes o después se deberán ceder regiones o países enteros, e incluso la continuidad de nuestra civilización estará en entredicho.

Esta es la verdadera cuestión, la sustitución de los europeos por los no europeos. Y no importa quién tenga mayores y mejores ejércitos porque la demografía es más fuerte que la fuerza militar.