viernes, 6 de febrero de 2015

DELITOS DE ODIO Y PERVERSIÓN DEL DERECHO





Recientemente se ha introducido en nuestro país el llamado “Primer Protocolo de Actuación Policial ante delitos de Odio”. Con el aplauso de los infames tolerantes y antirracistas que –como es habitual en ellos- babosean y gimen de gusto cada vez que se recortan un poco más las libertades, cada vez que el Derecho y la Justicia se pervierten un poco más para convertirse en herramientas de persecución ideológica.

Este Primer Protocolo introduce un instrumento nuevo, una especie de cuestionario o ficha, en la que se valoran indicios para decidir si el delito se ha de considerar como un delito de odio. Lo que –naturalmente- tiene consecuencias en el momento del proceso, la imposición de la pena y la misma valoración de la culplabilidad.

Se valorarán con este procedimiento indicios de xenofobia, homofobia  u odio, teniendo en cuenta la manera de vestir y los símbolos que porta el agresor, el lugar y la fecha del delito (por ejemplo si la agresión se realiza en el Día del Orgullo Homosexual o delante de un antro sodomita), así como la afiliación a grupos considerados extremistas. También será indicio la identidad de la víctima y su pertenencia a un grupo minoritario, es decir a una de las Minorías Oprimidas que tienen el certificado D.O.C. de víctimas oficiales, y por tanto un tratamiento privilegiado por parte de la repugnante seudojusticia de la corrección política.

Por poner un ejemplo, si el Día del Orgullo Homosexual uno se pelea con uno de los enorgullecidos delante de un tugurio con la bandera del arcoiris, si además se tiene la mala suerte de llevar el pelo rapado, una pulsera con la bandera de España y algún tatuaje, y estar afiliado o ser simpatizante de algún grupo o partido patriótico, ya puede uno ir preparándose para una larga temporada en la cárcel. Independientemente de todo lo demás y aunque en condiciones normales hubiera sido el otro el culpable.

Este es el significado de las aberrantes y persecutorias Fiscalías del Odio, que son cincuenta y dos, una por provincia. Tribunales ideológicos y órganos de represion, contra individuos o grupos que se nieguen a comulgar con la ideología profundamente putrefacta, degenerada y destructiva que nos quieren imponer los poderes reales que dominan en esta sociedad. Para eso han introducido las indeciblemente odiosas Fiscalías del Odio, para eso están los delitos de odio y las organizaciones de tolerantes de profesión: para llevar a cabo por medios judiciales la eterna guerra de la degeneración contra la salud, la verdad y la justicia.

Para concluir, hay que observar que esto es una evidentísima degeneración y perversión del Derecho. Porque éste debería ser objetivo y basado en criterios objetivos, perseguir y condenar según lo que uno hace, no según lo que uno es. La tendencia actual, en cambio, es perseguir las opiniones y los sentimientos, no las acciones. Se está valorando si lo que hago es más o menos delictivo, no por la acción en sí, sino por lo que yo soy y según mis opiniones, o sentimientos, le gusten o no a quien administra la (in)justicia.

Esta escandalosa, repugnante corrupción y descomposición del Derecho y la Justicia es lo que cabe esperar de una casta de indigentes mentales, que pisotean los mismos principios defendidos de boquilla; principios que gente muy superior a ellos estableció con gran esfuerzo.

Es la marca de la Tiranía en nombre de la Libertad.

jueves, 29 de enero de 2015

PRESENTACIÓN EXILIADOS DEL SISTEMA

Queridos lectores:


El próximo sábado 31 de enero tendrá lugar la presentación en Madrid del libro Exiliados del Sistema, escrito en colaboración por el autor de este blog, Max Romano, y sus compañeros Antonio de la Peña y Lucio Peñacoba.

La presentación será a las 18:00 en el Hotel Gran Atlanta, C/ Comandante Zorita 34, en la zona de Orense.


La mayor parte de los artículos son reelaboraciones de textos publicados originalmente en la revista Verbo y Acción de la cual los tres autores han sido redactores desde el primer número. Otros han sido publicados por Max Romano en este mismo blog y por Lucio Peñacoba en Los Diarios de Winston. Unos pocos, en fin, han sido escritos expresamente para este libro. De los tres coautores, Antonio de la Peña es el que tiene una trayectoria más amplia como autor, teniendo varios libros publicados principalmente en el género narrativo.

Hay una gran variedad de artículos y los temas tratados son muchos, pero la línea general es la seguida en la revista Verbo y Acción. Hemos intentado fundir las diversas sensibilidades e intereses de los autores, incluyendo un buen número de textos de carácter muy diferente entre sí en una obra única que tenga coherencia propia.

El libro se podrá adquirir en la misma presentación, ser solicitado a las principales librerías o por internet en la página de la editorial ArtGerust.

Un saludo a todos y os espero en la presentación.

Max Romano

martes, 27 de enero de 2015

JE NE SUIS PAS CHARLIE (II): Quién favorece el terrorismo islamico



Este sábado se presentará el libro Exiliados del Sistema en Madrid. Daré comunicación en una nueva entrada en los próximos días. Ahora nos debemos ocupar de combatientes islámicos en la continuación de la entrada anterior.





Después de haber comentado en la primera parte la carnavalada indecorosa del Je suis Charlie, con acompañamiento de políticos, periodistas y medios discutiendo como siempre falsas cuestiones, vale la pena preguntarse sobre la manera en que hemos llegado a esta situación. Es decir, reduciendo la cuestión a sus líneas esenciales, en primer lugar por qué tenemos, como comentè en la primera parte, un pueblo extraño a Europa dentro de Europa resultado de inmigración masiva de primera o sucesivas generaciones. Por qué, en segundo lugar, los grupos de combatientes que se reconocen en el Islam –los llamados Jihadistas por los medios- proliferan como setas en Medio Oriente y Europa.

Aquí hay que poner por delante un escepticismo que es obligado. Mucho de lo que nos cuentan sobre este tema es lisa y llanamente una telenovela; los atentados con falsa bandera existen, bien directamente o a través de fanáticos reales pero teledirigidos, y uno no sabe bien qué pensar de tantas cosas. Pero poniendo entre paréntesis todo esto asumiremos la parte de verdad que hay en la visión de un creciente Islam radical, matriz de grupos integralistas dispuestos a inmolarse en nombre de la guerra santa, que imponen el terror en Medio Oriente y están naciendo también en Europa, aprovechando el medio y el caldo de cultivo favorable de la inmigracion islámica y sus descendientes.

Asumido esto, que en parte es cierto, en primer lugar la responsabilidad recae en quienes han permitido esta inmigración masiva y la siguen favoreciendo. En quienes niegan a los europeos el derecho de decidir la cantidad y la clase de inmigración que están dispuestos a aceptar, manipulando la realidad y la información para ocultar el problema. En una palabra a los partidarios de la criminal ideología de puertas abiertas para todos, cuya aspiración es destruir étnicamente a los pueblos de Europa y hacer que los europeos se conviertan en una minoría en su propia tierra.

Esto es lo que sucede en nuestro lado del Mediterráneo. Que ya es bastante malo por sí mismo, y aún peor en un cuadro de proliferación de movimientos y grupos islámicos radicales que guerrean en Medio Oriente, con la inevitable filtración a Europa de células enteras o de de lobos solitarios.

Pero si vemos las políticas seguidas por los gobiernos de Europa al otro lado del Mediterráneo, las cosas no cuadran de ninguna manera. Pues asumida la política de permitir comunidades musulmanas masivas en Europa con el objetivo de integrarlas, crear una sociedad multicultural y blablabla, se impone como evidente y obligada una política árabe y mediterránea que tenga como prioridad combatir el terrorismo islámico, ante todo políticamente.

Una política que apoyara regímenes árabes que contuvieran esta amenaza, que no fomentara el radicalismo, que buscara la colaboración con las fuerzas políticas de esos países más o menos laicas y no integralistas.

Pues bien, la realidad es exactamente opuesta. Los mismos gobiernos, lobbies y poderes que imponen la inmigración masiva, llevan a cabo una política que fomenta el terrorismo islámico, lo fabrica para utilizarlo con fines políticos, derriba a los gobiernos que combaten el radicalismo.

Lo fomenta con las continuas políticas de agresión y creacion del caos en Medio Oriente y en muchos países musulmanes, así como el apoyo incondicional a Israel, un país que vive y se alimenta del odio de los árabes,  lo capitaliza para recibir apoyo y legitimidad, económica y moral. No de otra manera que como un cultivo científico del odio se pueden interpretar las prácticas israelíes de continuar expropiando tierras a los palestinos, de arrancar por represalia olivos y cultivos, demoler las casas de los familiares de los terroristas.

La única lógica posible de esto es la de unir a los palestinos en un odio compacto hacia Israel y los judíos. Para verlo más claro imaginemos que en España un gobierno hubiera aplicado estos métodos, que a las familias de los etarras se les hubieran demolido las casas, destruido los cultivos. ¿El resultado habría sido una lucha eficaz contra ETA y su erradicación rápida? Para nada. El resultado habría sido que en pocos meses todos los vascos se habrían hecho etarras o simpatizantes de ETA, que se habría logrado transformar a todos los vascos en enemigos de España y se habrían separado efectivamente las Provincias Vascongadas del resto del país, mucho mejor que lo que habrían podido conseguir todos los libros de Sabino Arana y todos los políticos abertzales juntos.

Además de las políticas de Israel, hay que recordar los bombardeos continuos de los que ya apenas nos dan detalles, pero siguen con una u otra excusa. Sudán, Somalia, Pakistán, Afganistán, Irak, Yemen. ¿Cómo sabemos quiénes y cuántos están muriendo ahora mismo? ¿Son terroristas todos los que caen? ¿Y quién lo dice? Para el invasor toda resistencia popular a la invasión es terrorismo. Toda guerra provoca víctimas civiles, pero la guerra cobarde hecha con máquinas teledirigidas, drones, bombardeos y misiles crucero provoca más aún, porque la telenovela de los bombardeos quirúrgicos y las armas inteligentes es eso, una telenovela.

La falsedad de fondo de la guerra global al terror se ve precisamente en que no termina nunca, en que a pesar de usar medios cada vez más potentes los terroristas, reales o llamados tales, son más y se extienden. Señal inequívoca de que los que se está haciendo es fabricarlos y fomentando las condiciones para que haya cada vez más.

Pero eso no es más que el comienzo de la historia, y la parte menos importante. Porque los mismos grupos de yihadistas han sido, no ya fomentados de manera indirecta y opinable sino directamente creados, financiados y apoyados por los gobiernos occidentales para objetivos políticos, usualmente subvertir y derribar gobiernos hostiles, o agredir por medio de la guerra sucia terrorista a naciones que se resistían a entrar en la órbita de occidente.

Los combatientes islámicos fueron utilizados en las guerras de Bosnia contra los serbios, en la agresión contra Libia para derrocar a Gadafi, enviados a la guerra civil siria provocada por Occidente para subvertir el país. Luego, naturalmente, los demopayasos de Europa tienen la desvergüenza de lamentarse porque los mismos fanáticos que han amamantado vuelven a Europa; o se lamentan del ISIS, el nuevo coco y la bestia negra que está sustituyendo a la franquicia Al Qaeda para cubrir el papel del malo en la eterna telenovela de la guerra al terrorismo. El ISIS, que no es otra cosa que el resultado del caos que han creado en Irak y del fracaso de la agresión terrorista contra Siria.

Quizá los estrategas de Occidente desconozcan la fábula del genio en la botella, que cuando sale fuera no quiere volver a entrar. Fanáticos o no, sus degolladores con el turbante, tratándose de personas y no de máquinas, no son tan fáciles de controlar y pueden tener ideas propias.

Como guinda sobre la tarta, además de alimentar el odio en los países musulmanes y de fabricar yihadistas para utilizarlos en las guerras sucias, es que los gobiernos árabes víctimas de las agresiones de Occidente son precisamente los que más reprimían el terrorismo islámico y los grupos integralistas. No hemos ido a por los que entrenaban y financiaban a los degolladores con turbante. No. Hemos ido a por quienes encarcelaban o fusilaban a los degolladores con turbante. Irak y Libia serían dictaduras pero no eran islamistas. Libia colaboraba en los últimos años con europeos y americanos contra el terrorismo islámico, especialmente después de las Torres Gemelas. Lo mismo cabe decir de Siria. El pago que ambos han recibido está ante los ojos de todos. En Siria bajo Assad los cristianos y otras confesiones podían vivir en paz, y el verdadero terror ha llegado donde los rebeldes islámicos imponen su ley.

¿Qué sentido tiene lo que están haciendo los gobiernos europeos? ¿Cómo hay que interpretar estas líneas de acción?

Recapitulando, la línea seguida ha sido horrorizarse del terrorismo islámico y denunciarlo como nueva amenaza global, mientras en realidad se fomenta en todo Oriente Medio. Con el apoyo incondicionado a Israel y agresiones generalizadas que no lo combaten sino que lo incrementan, con la ayuda a grupos islámicos para realizar objetivos políticos. Por sí solo esto garantiza seguramente una buena reserva de odio y una masa importante de musulmanes inflamada de fanatismo, fogueada y dispuesta a morir.

La inmigración masiva impuesta a los europeos garantiza, además, que  una parte de este odio lo vamos a tener dentro de casa. O también, dicho de otro modo, que una parte de esta No-Europa dentro de Europa nos odia y está más que dispuesta a matar y morir por ello.

Para terminar y como toque final a esta política demencial, se destruyen o se intentan destruir los regímenes árabes que combaten el islamismo radical porque no se alinean con Occidente.

¿Política demencial, incongruente? Podría ser. La estupidez humana existe al fin y al cabo, omnipresente y también al máximo nivel. Uno podría considerar a los gobiernos europeos culpables simplemente de estulticia y negligencia criminal.

Sin embargo no creo que sea sólo esto. Creo que hay algo más. Si el refrán dice piensa mal y acertarás, vale también el piensa peor y acertarás más. Todo lo que no cuadra en la política islámica y medioriental de los europeos, todo lo que aparece como incongruente y contradictorio, cuadra perfectamente, en cambio, desde otro punto de vista.

Esto es si vemos esta línea política como conscientemente dirigida contra el bien, la libertad y la independencia de Europa, con el objetivo de mantenerla sometida políticamente, crear el caos en ambas orillas del Mediterráneo y alimentar los conflictos.

Nada cuadra si pensamos que nuestros gobiernos trabajan para nosotros. Todo cuadra si los vemos como lo que son, las marionetas al servicio de poderes extraeuropeos y de lobbies en la sombra, todos ellos comprometidos en una política consciente de traición a los pueblos de Europa.

sábado, 17 de enero de 2015

JE NE SUIS PAS CHARLIE (I): La marcha de los hipócritas


Lo que ha sucedido en Francia en la segunda semana de enero seguramente marca un antes y un después: el ataque islamista a la revista Charlie Hebdo ha establecido de manera efectiva la censura islámica en Europa.

En efecto da un poco igual que se tomen medidas, que se vigile, que se proteja a los periodistas. Si se publica algo que realmente ofenda a los musulmanes, el precio mínimo que hay que pagar por ello es vivir de manera permanente bajo protección policial. Esto es más que suficiente para establecer la censura a efectos prácticos.

Pero más allá del problema de la libertad de expresión, la cuestión que ha irrumpido de manera prepotente y de la cual los franceses han tomado conciencia, es la cuestión islámica, la presencia masiva de una inmigración de primera, segunda o tercera generación, que ha dado lugar a un pueblo no francés dentro de las fronteras de Francia.

En el cual sólo una minoría es violenta o terrorista, cierto, como es cierto que una parte se ha integrado efectivamente y muchos incluso se sentirán franceses. Pero muchos otros no, y aunque ninguno de ellos fuera violento (que muchos lo son) o no apoyara estas acciones (que la mayor parte de ellos lo hace en su fuero interno, no nos engañemos), este pueblo no francés dentro de Francia no va a desaparecer con el tiempo y no se va a convertir en francés. Lo mismo vale, es superfluo insistir sobre ello, para toda Europa. 

Esto es lo que ha movido a las muchedumbres que se han manifestado y, mal guiadas, han atestado los quioscos comprando milones de copias de esa bazofia que es el Charlie Hebdo. No lo han hecho por la libertad de expresión, que poco le importa al ciudadano medio, sino a que se percibe la cuestión que hay detrás, de la cual el terrorismo islámico solamente es un aspecto: la presencia de un mundo islámico que está ya dentro de nuestras fronteras y crece continuamente.

Quiénes son los responsables de esto, quiénes salen ganando con ello, es algo que hay que preguntarse. Si la política de nuestros gobiernos merece ser calificada de estúpida, traidora o teledirigida por los enemigos de Europa, o las tres cosas a la vez, es algo de lo que me ocuparé en la segunda parte de esta entrada.

En esta trataremos sólo de la gigantesca farsa montada sobre la libertad de expresión.

Para empezar me parece grotesca la campaña de solidaridad con ua publicación que es bastante asquerosa. Sin poner aquí nada de ellos porque ya tiene bastante publicidad, cualquiera puede ver en internet de qué se trataba y la clase de sátira con que se ocupaban no sólo del islam sino también del cristianismo y la Iglesia Católica, que eran sus objetivos principales.

Ni por asomo han hecho sátira, no digo con la vulgaridad que gastan habitualmente, sino de manera más elegante (de lo cual dudo en todo caso que sean capaces), sobre las lobbies judías, el holocausto, las razas, el feminismo, la corrección política y el largo etcétera de los tabúes de nuestro tiempo.

Naturalmente cada uno hace sátira como puede y de lo que quiere, pero que no nos vendan la moto de los campeones de la libertad ni de una Francia y una Europa donde se puede pensar libremente.

Por tanto y ya de entrada, Je ne suis pas Charlie. Condenar este ataque y el uso de la violencia no significa de ninguna manera transformar a los de Charlie en unos santos, ni erigirlos a símbolos de Europa, la cultura y la libertad europea, que es lo que han hecho.

Rechazando la violencia como respuesta y afirmando que no podemos permitir de ninguna manera la presencia y la acción de estos grupos en Europa, que son una amenaza objetiva y grave, es innegable que un musulmán o un cristiano que se sienta ofendido e insultado por estos emborronadores de papel tiene todo el derecho de decir que esa revista es una mierda repugnante, y nadie tiene derecho a exigirle que se identifique con ella.

Por supuesto, se dirá que no es ésta la cuestión, que se trata de la defensa de la libertad de expresión, de impedir que una minoría islámica nos imponga que podemos y qué no podemos decir.

Esto es muy bonito y es lo que pretenden que nos traguemos. Si no fuera porque existen ya minorías que nos dicen lo que debemos y no pensar, los libros que podemos leer, las ideas que podemos expresar.

Los políticos que se veían en primera fila de aquella grotesca manifestación del Je suis Charlie son los primeros que defienden las leyes liberticidas y la censura. Los periodistas que se rasgan las vestiduras y escriben pomposos artículos sobre la libertad de expresión apenas o nada han levantado la voz contra las leyes liberticidas, la censura abierta o encubierta, la prohibición de libros. Eso cuando no han jaleado todo ello con entusiasmo, y lo han justificado en nombre de la libertad.

De acuerdo, es mejor que te pongan una multa y que prohíban tu libro, o incluso que te metan un período en la cárcel, a que te peguen un tiro o te degüellen. Es cierto, los islámicos son más bestias y no voy a negarlo. Pero la cuestión aquí es si debe haber libertad de palabra y en qué medida, si  la hay en realidad y para quién la hay.

En la misma Francia, el cómico Dieudonné es perseguido con saña por las autoridades por hacer sátira contra los judíos e Israel; la última ha sido detenerle y acusarle de apología del terrorismo pocos días después del atentado, por una frase de lo más insignificante que uno ni siquiera sabe cómo interpretar bien. La frase: "Je suis Charlie et Coulibaly" (uno de los asaltantes).

Nos dice cómo están las cosas en realidad el ministro del interior francés Manuel Valls. Este campeón de la libertad, además de prohibir las apariciones públicas de Dieudonné nos ayuda a diferenciar entre opiniones y delitos: “El racismo, el antisemitismo o el negacionismo no son opiniones, son delitos”.

Esto es lo que tenemos. Las ideas son opiniones, o en cambio son delitos, dependiendo de qué indumento ritual se pongan en la cabeza quienes escriben las leyes, o quienes manejan a los títeres políticos que escriben estas leyes.

Carecen por tanto completamente de legitimidad los periodistas y escritores que ahora hablan de libertades, y por supuesto lo hacen como siempre con un doble rasero evidente.

Por todo esto, y porque los que estaban allí presentes son los responsables de esta situación, la manifestación Je suis Charlie no es más que la (enésima) feria de la hipocresía.

Unos y otros, periodistas, intelectuales, líderes políticos, las lobbies que tiran de los hilos, son los responsables de haber dado lugar a una inmigración masiva y hostil a Europa, de haber fomentado el terrorismo islámico, de haber llenado Oriente Medio y Europa de yihadistas con su criminal política.

Pero de esto hablaremos en la segunda parte de esta entrada. Mientras tanto, concluiré con dos imágenes que, además de ser verdades como puños, son auténtica sátira y no la bazofia de Charlie Hebdo.







martes, 6 de enero de 2015

AZOTES DE NUESTRO TIEMPO: LOS PAPÁS MODERNOS

Esta entrada del blog fue la primera versión para el capítulo correspondiente del libro "Azotes de Nuestro Tiempo" publicado en 2017. Se dejan algunos párrafos como muestra. 


En la lista de los Azotes de Nuestro Tiempo la figura del papá moderno, hombre del siglo XXI ocupa una de las posiciones de honor. Porque la figura del papá moderno, el que tiene los papeles en regla para ser aceptado por la mentalidad actual, equivale a la negación y destrucción de la figura del Padre.

Y no podría ser de otra manera: el padre es el malo por excelencia en la cultura dominante hoy en día, infectada de corrección política y odio a la masculinidad.

[...]

El Papá Moderno no tiene autoridad, no castiga, no se impone; si lo hiciera se sentiría culpable y con mala conciencia. Comparable a esas sustancias pegajosas y blandas con que a veces juegan los niños, no tiene una forma precisa, es un poquito untuoso y vagamente repulsivo. Escucha los consejos de los expertos, está en contra de los estereotipos de género, su máxima aspiración es que padre y madre sean indistinguibles en la familia, como piezas que se pueden intercambiar.

Le produce horror el concepto de que haya cosas de hombres y cosas de mujeres, le parece injusto que las diferencias naturales –cuando las reconoce- puedan o deban tener consecuencias prácticas, en la vida real. Con fanático sectarismo y suficiencia rechaza estos residuos de patriarcado y machismo. Pero hay una curiosa zona de sombra en su visión, una ceguera especial que le impide ver cuánto está en realidad subordinado a la mujer y a una lógica matriarcal, en la cual él cuenta como un cero a la izquierda. Algo lógico e inevitable pues no pisa el terreno firme de una paternidad segura de sí misma. Camina sobre arenas movedizas y lo sabe.

[...]


La libertad no es la ausencia de límites y de forma, ni tampoco el capricho elevado a ley. La libertad es la presencia dentro de uno mismo de un núcleo firme de fuerza y de carácter que nos permita hacer frente al mundo exterior, a sus presiones y sus corrientes, a la constante interrogación de la vida. Sin esto somos sólo esclavos, de nosotros mismos o de otros poco importa, aunque podamos dar el nombre de libertad a esa esclavitud.

Y la pérdida del Padre lleva derecho a este resultado de no-libertad, negando a los cachorros humanos de ambos sexos el modelo y símbolo que encarna una autoridad verdadera -aunque sea para entrar en conflicto con ella- se hace difícil o imposible que sepan encontrar en sí mismos esa autoridad interior, única garantía de libertad.

domingo, 28 de diciembre de 2014

CRITICAR EL FEMINISMO SERÁ DELITO


DECIR ESTO SERÁ DELITO


Ni más ni menos. Como suena. Se va a introducir un nuevo, aberrante delito de opinión que consiste en criticar el feminismo.

El gobierno actual ya había dejado claro que ni por asomo pensaba derogar la injusta Ley de Violencia de Género, ese engendro aberrante introducido en la legislación  española por la secta feminista con el objetivo de castigar al varón, fomentar las denuncias falsas y llevar a cabo su guerra de clase contra el sexo masculino por medios judiciales.

Como tampoco pensaba corregir los abusos de un sistema que considera al hombre culpable hasta que no se demuestre lo contrario y exige de él humillación pública, reconocimiento de su culpabilidad y sometimiento a abyectos cursos de reeducación feminista.

Prácticas odiosas y aberrante situación de la ley y la justicia (con minúsculas por razones obvias) que han sido repetidas veces denunciadas, aunque cada vez menos porque quien se ha atrevido a hacerlo y a combatir este sistema desde las instituciones lo ha pagado caro. Como el juez Serrano, hombre recto y de altísimo nivel que fue expulsado de la carrera judicial por haber denunciado la justicia de género que ha convertido a los hombres en ciudadanos de segunda clase. Recomiendo una vez más adquirir y leer el libro que ha escrito, “La Dictadura de Género”, Ed. Almuzara. Tanto para informarse sobre la tiranía que tenemos encima, como para apoyar en la medida de lo posible a este hombre justo, perseguido por decir la verdad y amar la justicia.

Pero si bien, repito, el gobierno del PP no ha pensado mínimamente en corregir las injusticias introducidas anteriormente, hasta hora tampoco había introducido nuevas herramientas de represión contra los varones. Esencialmente se habían limitado a dejar la basura que ya existía y a repetir, con menos dinero, las cansinas y vomitivas campañas contra la llamada violencia de género a las que nos tienen acostumbrados.

Sin embargo y como he escrito repetidas veces en este blog, la secta feminista nunca tiene bastante y cada vez quiere más. Esta secta está presente en las dos ramas del partido único, esto es la rama descamisada o ”izquierda” y la rama encorbatada o “derecha”, por no hablar de la rama piojosa, centro rabioso de feminismo. Si alguien pensaba, por tanto, que la bilis feminista manaba sólo de la rama descamisada y lo peor había quedado atrás tras el Septenio Negro del Enemigo del Varón, ha quedado muy desengañado. Si no lo ha hecho todavía es mejor que abra los ojos.

La secta feminista es transversal y una vez logrado un objetivo van inmediatamente a por el siguiente. En su su hostilidad feroz contra el varón, su sed insaciable de iniquidad, su odio militante contra cualquier forma de verdad y de justicia, ningún nivel de persecución y de castigo contra el hombre es suficiente para ellas. Así, diez años después de la aprobación de la ley antimasculina, ahora directamente van a prohibir hablar contra la dictadura feminista, denunciar las injusticias que sus leyes han generado, criticar sus campañas de lavado de cerebro sistemático. Pongo aquí el enlace que, en un primer momento, dudé si era o no una inocentada. Pero no lo es. Primero porque esta gente no tiene sentido del humor, y además porque aunque lo tuvieran jamás sería en relación a este tema. Pongo el enlace con la noticia:


Naturalmente juegan con las palabras para falsificar la realidad y no llamar a las cosas por su nombre. Así intentan darle una forma presentable a este nuevo delito de opinión, esta nueva censura, que significa ni más ni menos cerrarle la boca a todo aquel que critique el feminismo, o simplemente diga algo que no les guste a las feministas.

Cualquier cosa podrá ser considerado ”incitar a la violencia de género: conversaciones y mensajes privados, críticas a las leyes feministas y a la mafia del maltrato, símbolos y materiales que las hembristas encuentren ofensivo. Y como bien sabemos encuentran ofensiva cualquier cosa porque ellas lo valen y la sociedad entera se debe doblegar ante sus caprichos.

Recomiendo leer el artículo enlazado porque nos hace comprender muy bien a por quiénes van, lo que según los promotores de esta nueva censura será considerado incitación a la violencia y “apología machista” susceptible de denuncia:

Decir (como tímidamente hizo Toni Cantó) que la UE paga 3.200 euros por cada denuncia de malos tratos, que esto significa millones de euros y sugerir que ello fomenta las denuncias falsas, será incitación indirecta de la violencia de género.

Las campañas que hacen “asociaciones de padres presuntamente separados” (!!??) para alertar contra la falsedad de muchas denuncias, cuyo objeto es obtener ventajas y extorsionar al hombre, serán apología machista, como lo será poner en duda la ridícula cifra de un 0,02% de denuncias falsas, dada oficialmente por el Estado; cifra que es, en el pleno sentido de la expresión, un porcentaje búlgaro y por tanto merece la misma credibilidad.

Escribir en un twitter que más 6 de cada 8 mujeres cobran la Renta Activa de Inserción tras realizar una denuncia falsa de Violencia de Género, será apología machista.

Las camisetas, las canciones, las conversaciones privadas que las odiadoras del varón encuentren ofensivas serán incitación a la violencia de género.

Como serán denunciables frases y opiniones con las cuales podemos o no estar de acuerdo, pero que nunca deberían ser objeto de intromision judicial si se quedan en el ámbito privado. Por ejemplo yo nunca he escrito, ni lo haría, algo como ”espero que a la puta que denuncia falsamente una violacion la violen de verdad”. Pero si esta frase es un desahogo privado nadie debería meterse en ello, porque fiscalizar y perseguir las conversaciones privadas ha sido siempre la marca inconfundible de la tiranía.

Lo que sí pienso –y debo decir- es que a la ZORRA (las putas de profesión merecen mucho más respeto) que denuncie falsamente una violación deberían meterla en la cárcel durante el mismo tiempo al que habría sido condenado el violador. No ha sucedido una vez, sino bastantes, que un inocente haya estado en la cárcel durante años por una acusacion falsa de violación, o por una violación verdadera pero un reconocimiento falso de la víctima, antes de poder finalmente demostrar su inocencia con la prueba del ADN. Algo que parecería sencillo y rápido pero que, curiosamente, puede tardar años y años. Recuerdo al menos un caso, en España, en el que un hombre se dejó morir de hambre en la cárcel para demostrar su inocencia, renunciando a cualquier beneficio carcelario porque el precio de ello era reconocer la culpabilidad de una violación que no había cometido. Y recuerdo otro que estuvo quince años preso antes de que se demostrara su inocencia y la justicia (con minúsculas) tuviera a bien liberarlo. Una vez más el hombre es culpable hasta que se demuestre lo contrario, indefenso ante justicia y a la merced de la primera zorra que quiera denunciarlo.

Naturalmente todo el párrafo anterior, supongo, también será apología machista y denunciable. Pero se va a quedar ahí hasta que me borren el blog, lo cual por cierto va a ser solamente cuestión de tiempo si esta bestialidad legislativa con la que amenazan entra en vigor.

Creo que hay bastante con lo comentado, para que todo el mundo entienda la clase de dictadura abyecta en la que hemos caído ya. Será delito, simplemente, criticar la tiranía feminista. A esto sirve el empoderamiento de la mujer en política.

Claro que los políticos hombres no valen para mucho más, porque jamás han movido un dedo para frenar estos abusos; muy al contrario, muchos colaboran con entusiasmo y otros, acobardados, agachan la cabeza y comulgan con ruedas de molino. A esto hemos llegado con la democracia y los representantes del pueblo.

Como colaboran de buena o mala gana las mal llamadas élites que deberían velar por valores como la libertad de pensamiento y discusión. Como he escrito en alguna ocasión  a la mayoría de la gente le importa sólo comer, sus asuntos privados y poco más. Que no se pueda pensar libremente y que cada vez sean más los delitos de opinión al ciudadano medio se la trae floja, con perdón, a menos que el asunto le afecte directamente.

Pero para ello existen o deberían existir las clases dirigentes, las élites y la gente de cultura, los llamados intelectuales. Sin embargo también en esto son mediocres y traicionan su función, también en esto la inmensa mayoría se revela una miserable antiélite de camareros del poder, ahora como siempre. Con mi respeto por los camareros de profesión, que a diferencia de la antiélite realizan una labor digna, honesta y útil.

Hay un solo aspecto positivo en este nuevo delito de opinión. Y es que una censura tan abierta y desproporcionada significa sólo una cosa: que mucha gente está empezando a comprender y a darse cuenta de ello, que son más los que se atreven a criticar la dictadura feminista y el clima de intimidación que han instaurado, que tienen un miedo histérico a que más voces se empiecen a alzar contra ellas. No les basta ya la propaganda y el lavado de cerebro, y por eso ahora tienen que aprobar leyes diseñadas explícitamente para cerrar la boca a todo el que se atreva a criticar el feminismo.

Como último comentario, hay que observar que estas leyes están redactadas de la manera en que lo están porque la secta feminista está muy segura de poder mantener el control de la justicia y del Estado indefinidamente. Están absolutamente seguras de poder garantizar su aplicación en sentido único contra el varón, que es para lo que están pensadas estas leyes. Pero aberrantes como son, si fueran aplicadas al pie de la letra por un Estado no controlado por la mafia feminista, estas leyes las llevarían a la cárcel, en primer lugar e inmediatamente, a todas ellas y a sus colaboradores con pilila, así como a todos los politicos que han votado leyes feministas, a la flor y nata del periodismo y el mundo de la publicidad.

En efecto, si va a ser delito “difundir, distribuir o vender escritos contra un grupo o una persona por razones de género”… ¿Qué otra cosa han hecho durante años las feministas y los periodistas a su servicio, sino cubrir de fango al varón y criminalizarlo sólo por ser tal, esto es difundir escritos contra los hombres por razones de género?

La ley penará la “humillación o el menosprecio [por razones de género], el favorecimiento de un clima de hostilidad o la producción de material que de lugar a esas conductas”… ¿Y qué otra cosa ha ha hecho la propaganda feminista, sino fomentar un clima de hostilidad y odio hacia el varón, producir material para favorecer este clima, humillar y menospreciar a los hombres? ¿Qué han hecho todos los responsables de las campañas falsamente llamadas contra la “violencia de género” y en realidad antimasculinas, qué otra cosa han hecho los redactores de las leyes feministas y todos los que han votado a su favor, sino favorecer un clima de hostilidad contra los hombres por razones de género?

Como es evidente, el día en que pierdan el control del Estado, usando sus mismas leyes aberrantes y aplicándolas al pie de la letra se las podrá meter a todas en la cárcel. Así como a todos los políticos que han introducido y votado esta legislación, a todos los sepulcros blanqueados que se indignan cuando un padre mata a sus hijos y se quedan callados cuando lo hace la madre (las más de las veces), a todos los periodistas que han vertido fango sobre el género masculino, a todos los creadores de anuncios publicitarios humillantes para el varón, a las que han creado camisetas que denigran el sexo masculino, a las que escriben en las paredes “tijeras para todas”, a las abogadas que aconsejan denunciar falsamente contra el varón por motivos de género.

Sinceramente espero que estas leyes sean abolidas en su integridad algún día, pero también sería justo que antes de hacerlo sean utilizadas para hacer probar a toda esta gente su propia medicina, como fomentadores que son del odio contra los varones por motivos de género.

Mientras tanto nos queda luchar como podamos contra este desierto que avanza sobre nosotros, contra este torrente de iniquidad que amenaza arrollarnos, en este campo y en muchos otros. Como he comentado más arriba el cierre de este blog es sólo cuestión de tiempo cuando se introduzca el delito de opinión de antifeminismo. Pero ha habido muchas censuras en la historia y nadie puede sofocar para siempre las voces libres.

Hay siempre una manera de decir las cosas. Sólo por poner un ejemplo, si George Orwell escribió Rebelión en la Granja yo también –salvando las distancias y con perdón por la falta de pudor en la comparación- puedo escribir mis historias alegóricas de cerdos, víboras, ratas, babosas, sabandijas y gusanos, sólo por indicar de manera puramente casual algunos animales. Garantizo que serán historias amenas y sobre todo fáciles de interpretar.

De una u otra manera el Oso seguirá rugiendo y nadie va a conseguir cerrarle la boca.

Que la censura y la persecución sirvan a todos los hombres y mujeres libres para fortalecer el corazón, el cerebro y la voluntad. Feliz Año Nuevo a todos.